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Palabras Para Compartir

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Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te usa tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía,
y no se detendrá ni cuando mueras.


Roberto Juarroz
Poesía Vertical (1958)

Danza lento...

¡Es tan fácil perder de vista lo que es realmente importante!.

¿ Alguna vez, observó a niños jugando en un carrusel?,
o ¿escuchó el sonido de la lluvia cuando cae al suelo?.

¿Se detuvo a seguir el vuelo errante de una mariposa?.
o ¿fijó su mirada en el crepúsculo solar?.

Es mejor disminuir el paso. No dance tan de prisa...

...El tiempo es corto, la música va a terminar...

Cuando pregunta a otros: "¿Cómo estás?" ,
¿escucha luego la respuesta?...

Al terminar el día,
¿queda acostado en la cama,
con los próximos quehaceres rodando por su cabeza?.

Es mejor disminuir el paso. No dance tan de prisa...

...El tiempo es corto, la música va a terminar...

¿Alguna vez dijo a un niño: "¿Dejemos esto para hacerlo mañana?"
Y luego en su prisa, ¿vio su propia tristeza?.

¿Perdió contacto con una buena amistad
porque nunca tenía tiempo para llamar y decir "hola" ?.

Es mejor disminuir el paso. No dance tan de prisa...

...El tiempo es corto, la música va a terminar...

Cuando corre tan de prisa para llegar a algún lugar,
usted se pierde la mitad de la satisfacción de llegar.

Cuando se preocupa y se apresura todo el día,
es como si fuese un regalo que no fue abierto...

¡Un regalo lanzado fuera!.

La vida no es una carrera...

... Llévela más lentamente...

¡Escuche la música...
... antes que la canción se acabe!


Recuerda siempre:
danza lento y llegarás lejos.


Autor Anónimo

La Campana

A poca distancia de donde vivo hay un campo donde pastan dos caballos.
Para quien mira despreocupadamente, parecen caballos comunes;
pero si te acercas algo más, notarás algo curioso, pues uno de ellos está ciego.
Por alguna razón que ignoro, sus dueños decidieron no ponerlo a dormir,
y construyeron un buen lugar para acoger a este animalito.
Esto es realmente sorprende, ¿no es cierto?.

Un rato después, escucharás el sonar de una campana,
si buscas de dónde proviene este sonido, notarás que el caballo más pequeño
tiene una diminuta campana atada a sus arreos, así su pareja sabe siempre
dónde se encuentra la hembra y puede seguirla.

Si aún continuas allí, verás que el caballo hembra está siempre pendiente
del macho y que este irá tranquilamente a donde lo conduzca.

Cada tarde, cuando regresan al establo, ella marcha primero, muy despacio
y ocasionalmente, se detiene para asegurarse que su compañero la sigue de cerca.

Igual que los dueños de estos caballos, Dios no nos abandona,
solamente porque tengamos problemas o defectos.
Él cuida mucho de nosotros y a menudo, envía a otros para asistirnos.

A veces, somos como el caballito ciego de la historia
y nos guiamos por la pequeña campana que Dios puso cerca.
Pero otras, jugamos el rol del caballo guía que ayuda a otros.

Los buenos amigos son así. A menudo, no los notas;
pero ellos están siempre cerca, listos para ayudar.

Por favor, pon atención al sonar de mi campana,
que yo prometo escuchar la tuya.


Autor Desconocido





Nalgadas De Sabina - canta Carlos Ponce

El Cuento De Hadas Mas Bello

Pilates Para El Cerebro

La Diferencia Que Hace La Diferencia

La historia de Kyle...

Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero de mí clase caminando de regreso a su casa.

Se llamaba Kyle. Iba cargando todos sus libros y pensé: "¿Por que se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? ¡Debe ser un "nerd! "

Yo ya tenia planes para todo el fin de semana: fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.

Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él, cuando lo alcanzaron, le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo.

Ví que sus anteojos volaron y cayeron en el pasto como a tres metros de él.

Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos.

Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus anteojos.

Ví lágrimas en sus ojos. Le acerque a sus manos sus anteojos y le dije,

"¡esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto!".

Me miro y me dijo: "¡Hola, gracias!"

Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud.

Lo ayude con sus libros. Vivía cerca de mi casa.

Le pregunté por que no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada.

Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada.

Caminamos hasta casa. Lo ayudé con sus libros; parecía un buen chico.

Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado, conmigo y mis amigos, y acepto.

Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Kyle, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos.

Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Kyle con aquella enorme pila de libros de nuevo.

Me pare y le dije: "Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días".

Se rió y me dio la mitad para que le ayudara.

Durante los siguientes cuatro años, Kyle y yo nos convertimos en los mejores amigos.

Cuando ya estabamos por terminar la secundaria, Kyle decidió ir a la Universidad de Georgetown y yo iría a la de Duke.

Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema.

Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol.

Kyle fue el orador de nuestra generación. Yo lo cargaba todo el tiempo diciendo que era un "nerd".

Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso.

Yo estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. Kyle se veía realmente bien.

Era uno de esas personas que realmente se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos y se veía bien con sus anteojos.

¡Tenia mas citas con chicas que yo, y todas lo adoraban! ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso... Hoy era uno de esos días.

Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que, le di una palmadita en la espalda y le dije:

"Vas a ver que estarás genial, amigo". Me miro con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió.

"Gracias" me dijo.

Limpio su garganta y comenzó su discurso:

"La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquellos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador... pero principalmente a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles a ustedes, que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir, y a propósito, les voy a contar una historia.

Yo miraba a mi amigo incrédulo, cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos.

Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse.

Hablo de como limpió su armario y por que llevaba todos sus libros con él, para que su mamá no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela.

Me miraba fijamente y me sonreía.

"Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable".

Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad.

Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud.

Recién en ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras:

"Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal.

Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros, para impactarlos de alguna manera.

"Mira a Dios en los demás".


Mensaje recibido por email

La tortuga y la liebre

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el argumento, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre largó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante algún tiempo. Luego, al ver que llevaba mucha ventaja, decidió sentarse bajo un árbol para descansar un rato, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se durmió. La tortuga, que andaba con paso lento, la alcanzó, la superó y terminó primera, declarándose vencedora indiscutible.

Moraleja: Los lentos y estables ganan la carrera.

Pero la historia no termina aquí...
La liebre, decepcionada tras haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció sus errores. Descubrió que había perdido la carrera por ser presumida y descuidada. Si no hubiera dado tantas cosas por supuestas, nunca la hubiesen vencido. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia.
Esta vez, la liebre corrió de principio a fin y su triunfo fue evidente.

Moraleja: Los rápidos y tenaces vencen a los lentos y estables.

Pero la historia tampoco termina aquí...
Tras ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. Como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería. Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr sobre una ruta ligeramente diferente. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. Mientras la liebre, que no sabía nadar, se preguntaba "¿qué hago ahora?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso y terminó en primer lugar.

Moraleja: Quienes identifican su ventaja competitiva (saber nadar) y cambian el entorno para aprovecharla, llegan primeros.

Pero la historia tampoco termina aquí...
El tiempo pasó y tanto compartieron la liebre y la tortuga, que terminaron haciéndose buenas amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río con la liebre sobre su caparazón y, sobre la orilla de enfrente, la liebre cargó nuevamente a la tortuga hasta la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en un tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción de aquella que habían experimentado en sus logros individuales.

Moraleja: Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales.

Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las habilidades de cada uno, no seremos completamente efectivos.
Siempre existirán situaciones para las cuales no estamos preparados y que otras personas pueden enfrentar mejor. Es importante advertir que, ni la liebre ni la tortuga, abandonaron la carrera. La liebre evaluó su desempeño, reconoció sus errores y decidió poner más empeño después de su fracaso. Por su parte la tortuga, al ver que la velocidad era su debilidad, decidió cambiar su estrategia y aprovechar su fortaleza como nadadora en un nuevo recorrido. Después de varias contiendas, la tortuga y la liebre descubrieron que unidas lograban mejores resultados.
Cuando afrontamos un desafío, hay veces que es mejor tomarse las cosas con calma y confiar en uno mismo. Otras, conviene esforzarse más allá de los propios límites. Otras, es más efectivo cambiar la estrategia e intentar algo diferente. Y, también, hay veces donde lo más apropiado es unirse con otras personas.
La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital: cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación, complementamos capacidades, compensamos defectos, potenciamos nuestros recursos... y obtenemos mejores resultados!
Todos tenemos carreras por delante.
Y hay muchas maneras de "ganarlas"...
Hay muchas liebres, muchas tortugas... y muchas metas que alcanzar!

Autor Desconocido, mensaje recibido por email

Annlea



Punto de encuentro, seguido y aparte de aquellos a los que persiguió la literatura y les dio alcance. Para que puedan expresar sus ideas, sus creaciones, aunque nadie las lea.

http://es.groups.yahoo.com/group/Annlea/

Farabeuf o la crónica de un instante (fragmentos)

" "-¿Ve usted? Esa mujer no puede estar del todo equivocada. Su inquietud, maestro, proviene del hecho de que aquellos hombres realizaban un acto semejante a los que usted realiza en los sótanos de la Escuela cuando sus alumnos se han marchado y usted se queda a solas con todos los cadáveres de hombres y mujeres. Sólo que ellos aplicaban el filo a la carne sin método. En ello descubrió usted una pasión más intensa que la de la simple investigación, y es por eso que valido de su uniforme azul y sus polainas blancas, abriéndose paso a codazos y a empellones se colocó usted frente al "hecho" para crear en medio de él un espacio de horror después de haber colocado pacientemente su enorme aparato fotográfico.
(…)
Todas aquellas filosísimas navajas y aquellos artilugios, investidos de una crueldad necesaria a la función a la que estaban destinados, adquirían una belleza dorada, como orfebrerías barrocas brillando en un ámbito de terciopelo negro, fastuosos como los joyeles de un príncipe oriental que se sirviera de ellos para provocar sensaciones voluptuosas en los cuerpos de sus concubinas, o para provocar torturas inefables en la carne anónima y tensa de un supliciado.
(…)
La mirada todo lo invadiría con una sensación de amor extremo, con el paroxismo de un dolor que está colocado justo en el punto en que la tortura se vuelve un placer exquisito y en que la muerte no es sino una figuración precaria del orgasmo.
(…)
No pensaste jamás que ese espejo eran mis ojos, que esa puerta que el viento abate era mi corazón, latiendo, puesto al desnudo por la habilidad de un cirujano que llega en la noche a ejercitar su destreza en la carroña ansiosa de nuestros cuerpos. "


Salvador Elizondo
Mexico 1965

Inventario

EL TREN DE LA VIDA

Hace algún tiempo atrás, leí un libro

que comparaba la vida con un viaje en tren.

Una lectura extremadamente interesante,

cuando es bien interpretada.

La vida no es más que un viaje por tren:

repleto de embarques y desembarques,

salpicado de accidentes,

sorpresas agradables en algunos embarques,

y profundas tristezas en otros.

No obstante esto no impide que se suban

otras personas que

serán muy especiales para nosotros.



Llegan nuestros hermanos,

amigos y esos amores maravillosos.



De las personas

que toman este tren, habrá también

los que lo hagan

como un simple paseo

Otros que encontrarán solamente tristeza

en el viaje…

Y habrá otros que, circulando

por el tren, estarán siempre

listos en ayudar a quien lo necesite.



Muchos al bajar,

dejan una añoranza permanente…

Otros pasan tan desapercibidos

que ni siquiera nos damos cuenta

que desocuparon el asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros,

quienes nos son más queridos,

se acomodan en vagones distintos al nuestro.

Por lo tanto,

se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos.

Desde luego, no se nos impide

que durante el viaje,

recorramos con dificultad nuestro vagón

y lleguemos a ellos...

Pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado

pues habrá otra persona ocupando el asiento.

No importa; el viaje se hace de este modo:

lleno de desafíos, sueños, fantasías,

esperas y despedidas... pero jamás regresos.



Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible.



Tratemos de relacionarnos bien con todos

los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor de ellos.

Recordemos siempre que en algún momento del trayecto,

ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos…



Ya que nosotros también muchas veces titubearemos,

y habrá alguien que nos comprenda.



El gran misterio, al fin,

es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos,

mucho menos dónde bajarán

nuestros compañeros,

ni siquiera el que está sentado

en el asiento de al lado.

Me quedo pensando si cuando baje del tren,

sentiré nostalgia... Creo que sí.



Separarme de algunos amigos

de los que hice en el viaje será doloroso.

Dejar que mis hijos sigan solos,

será muy triste.

Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento,

llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción

de verlos llegar con un equipaje

que no tenían cuando embarcaron.



Lo que me hará feliz, será pensar

que colaboré con que el equipaje

creciera y se hiciera valioso.



Amigo mío, hagamos que nuestra estadía

en este tren sea tranquila,

que haya valido la pena.



Hagamos tanto, para que cuando

llegue el momento de desembarcar,

nuestro asiento vacío, deje añoranza

y lindos recuerdos

a los que en el viaje permanezcan.

A tí, que eres parte de mi tren, te deseo un...

¡¡¡Feliz viaje!!!



Anónimo

Historias sobre la arrogancia (texto original de Paulo Coelho)

La arrogancia del poder

Maestro y discípulo conversaban en una esquina,
cuando una anciana los abordó:
-¡Apártense de delante de mi escaparate!gritó,
-¡Están estorbando a mis clientes!
El maestro pidió disculpas, y cambió de acera.
Continuaban la conversación,
cuando se les acercó un policía.
-Necesitamos que se aparte de esta acera!
dijo el policía.
-El conde va a pasar por aquí dentro de poco.
-Que el conde pase por el otro lado de la calle,
respondió el maestro, sin moverse de su sitio.

Después se giró a su discípulo:
-No lo olvides: no seas nunca arrogante,
con los humildes, ni humilde con los arrogantes.

La arrogancia de la santidad

El monje zen había pasado diez años meditando en su cueva,
intentado descubrir el camino de la Verdad.
Una tarde, mientras oraba, se le acercó un mono.
El monje intentó concentrarse.
El mono, sin embargo, se le acercó despacito y le quitó la sandalia.
-¡Maldito mono. dijo el monje.
-¿por qué has venido a perturbar mis oraciones?
-Tengo hambre. dijo el mono.
-¡Largo de aquí!¡Estorbas mi comunicación con Dios!
-¿Cómo quieres hablar con Dios, si no eres capaz de comunicarte
con los más humildes, como yo? - dijo el mono.

Y el monje, avergonzado, le pidió disculpas.

La arrogancia de la fuerza

La aldea estaba amenazada por una tribu de bárbaros.
Los habitantes fueron abandonando sus casas,
y huyeron hacia un lugar más seguro.
Al final del año, todos habían partido,
excepto un grupo de jesuitas.
El ejército bárbaro entró en la ciudad
sin encontrar resistencia
e hizo una gran fiesta para celebrar la victoria.
En mitad de la comida, apareció un padre jesuita.
-Habéis entrado aquí y habéis echado fuera la paz.
Os pido por favor que os vayáis sin demora.
-¿Por qué no has huido todavía?, gritó el jefe bárbaro.
-¿No ves que puedo atravesarte con mi espada
sin siquiera pestañear?
-El padre respondió con calma:
-¿No ves que yo puedo ser atravesado por una espada
sin siquiera pestañear?

Sorprendido por tan gran serenidad ante la muerte,
el jefe bárbaro y su tribu abandonaron el lugar al día siguiente.

La arrogancia de la envidia

En el desierto de Siria, decía Satanás a sus discípulos:
-el ser humano, siempre está más preocupado, por desear el mal,
a los otros que en hacerse el bien a sí mismo.
Y para probar lo que decía, decidió tentar a dos hombres
que descansaban allí cerca.
-He venido para hacer realidad tus deseos, le dijo a uno de ellos.
Puedes pedir lo que quieras, que te será dado.
Tu amigo recibirá lo mismo que tú, pero el doble.
El hombre permaneció largo tiempo en silencio.
Finalmente, dijo:
-Mi amigo está contento, porque obtendrá el doble que yo,
sea cual sea mi deseo.
Pero he conseguido prepararle una trampa:
mi deseo es que me dejes ciego de un ojo.

Puedo elegir la paz

A menudo los demás son irrazonables, ilógicos y egoístas;

Perdónales, de todos modos.



Si eres bondadoso, quizás los demás te acusen de tener motivos egoístas;

Sé bondadoso de todos modos.



Si tienes éxito, te ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos;

Ten éxito de todos modos.



Si eres honrado y franco, los demás puede que te engañen;

Sé honrado y franco de todos modos.



Lo que tardas años en construir, alguien lo puede destruir de la noche a la mañana;

Construye de todos modos.



Si hallas la serenidad y la felicidad, puede que los demás sientan celos;

Sé feliz de todos modos.



El bien que haces hoy, a menudo los demás lo olvidarán mañana;

Haz el bien de todos modos.



Da al mundo lo mejor que tienes, y quizá nunca será suficiente;

Da al mundo lo mejor que tienes de todos modos.



Al final, todo es entre tú y Dios;

Nunca ha sido entre tú y ellos, de todos modos.



Madre Teresa de Calcuta

El hombre, la tía buena y el pigüino

Llega un tipo a un restaurante lujosísimo con una chica buenísima y un pingüino detrás. El tipo de la puerta le pregunta:

- ¿Mesa para dos?
- Para tres, el pingüino viene conmigo.

El capitán se queda sorprendido, pero le da la mesa:

- Algo de tomar, señor?
- A mí tráeme una copa de Martell VSOP, a la Srta. un Martini y al pingüino cien litros de cerveza.

El mesero se queda desconcertado, pero le lleva lo que pide, y ya sabes, el tipo su copita, la señora su copita y el pingüino como loco con los cien litros de cerveza.

-Un aperitivo, señor?
- Si por favor, a mí me traes una selección de quesos, a la Srta. una ensalada César y al pingüino 150 platos de chistorra.

El mesero se queda pasmado de nuevo, pero les lleva todo y de nuevo, el tipo a gusto, la señora con la ensalada y el pingüino durísimo con la chistorra.

Terminan y se vuelve a acercar el mesero:

- Señor, desea ordenar?
- Sí, a mí me traes por favor un filete a la pimienta, a la Srta. un espagueti y al pingüino 200 filetes de pescado.

Ahora el mesero sí estaba sorprendido... va con el Capitán, le cuenta y este le dice que ni modo ya sabrás como estaba el pingüino, como niño con juguete nuevo. Terminando, el mesero regresa y pregunta:

-Señor, algún postre?
- Sí, mira... a mí me traes un par de queso con fresas, a la Srta. un flan y al pingüino 150 creps.

Y ahí va otra vez el mesero..... y el pingüino.... duro, duro,duro.

- ¿La cuenta, Señor?
- Por favor.
- Son $354,000.00 pesos... más propina.... Aceptamos Visa, MasterCard y American Express.
-¿Sí? A ver, permítame, creo que aquí traigo algo de efectivo.

Total que le paga con efectivo y le dá su propina de $40,000 pesos. Ya iban de salida y el Capitán lo detiene:

- Disculpe Señor que lo moleste, pero todo el mundo esta atónito, ¿qué hace con el pingüino?

- Ah, OK... mira, hace una semana iba yo caminando por la playa y sin querer pateé una lámpara y resultó que era mágica, total que sale el genio y me dice, '!te voy a conceder 3 deseos¡', y pues como ves le pedí todo el dinero del mundo, así que para pagar una cuenta como esta, pues no tengo ningún problema. Mi segundo deseo, como puedes ver, fue tener a la tía más buena, sumisa, degenerada, guapa, cachonda y hermosa de todo el mundo, y vela!... aquí la tengo.

Y el Capitán:

- Sí, sí, eso lo veo, pero y ¿¿¿¿el pinguino????

- Pues el tercero fue que me diera un pájaro enorme e insaciable, y el pendejo me dió a este pinche pingüino tragón.

Estoy aprendiendo...

Estoy aprendiendo a aceptar a las personas,
aun cuando ellas me decepcionan,
cuando huyen del ideal que tengo para ellas,
cuando me hieren con palabras ásperas o acciones impensadas.

Es difícil aceptar las personas como ellas son,
sin que sean como deseamos que ellas sean.
Es difícil, muy difícil, pero estoy aprendiendo.

Estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a escuchar. Escuchar con los ojos y oídos.
A escuchar con el alma y con todos los sentidos.
Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos,
los ojos, las manos inquietas.
Escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras vanas, superficiales.
Descubrir la angustia disfrazada, La inseguridad mascarada, la soledad encubierta.

Penetrar la sonrisa fingida,la alegría simulada, la vanagloria exagerada.
Descubrir el dolor de cada corazón.
Poco a poco, estoy aprendiendo a amar.
Estoy aprendiendo a perdonar. Pues el amor perdona, quita los rencores,
y cura las heridas que la incomprensión e insensibilidad lo lastimaron.

El amor no alimenta resentimientos con pensamientos dolorosos.
No cultiva ofensas con lástimas y autoconmiseración.
El amor perdona, olvida, extingue todos los esquicios de dolor en el corazón.

Poco a poco...
Estoy aprendiendo a perdonar.
Estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida,
de todas las vidas.
Valor soterrado por el rechazo, por la falta de comprensión.
Cariño y aceptación, por las experiencias desagradables vividas a lo largo de los años.
Estoy aprendiendo a ver,en las personas su alma, y las posibilidades que Dios les dio.

Estoy aprendiendo,
¡Pero cómo es de lento el aprendizaje!,
¡Cómo es difícil amar, amar como Cristo amó!
Todavía, tropezando, errando, estoy aprendiendo...
Aprendiendo a no ver solamente ... mis propios dolores, mis intereses, mi ambición, mi orgullo, cuando estos impiden el bienestar y la felicidad de alguien !

¡¡Cómo es difícil amar, pero estoy aprendiendo!!.


Autor Desconocido

Frase Del Dia

"Una de las principales virtudes sociales es la de tolerar
en los demás lo que nos prohibimos a nosotros mismos."

Jacques Duclos

Una de Don Miguel

"No hay camino que no se acabe si no se le opone la pereza."


Miguel de Cervantes Saavedra

Lo llamarán 'Palimpsesto'

El joven aprendiz seguia fielmente las instrucciones del hermano copista, cuando procedió a raspar el antiguo pergamino, escrito en una lengua que no podia leer. Demoró un buen rato en borrar todo el texto original; pero al final, habia suficiente espacio para escribir un nuevo texto, que tampoco leeria...



Nota:

El poema anterior fue escrito después de leer el documento (en Inglés) que se encuentra en
http://www.archimedespalimpsest.org/stanford_frame1.html sobre los trabajos que se han realizado para restaurar el manuscrito conocido como Palimpsesto de Arquimides.

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