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Hace tiempo que...

No entraba al blog... he sentido algo de nostalgia al regresar y ahora quiero dejar otra pequeña parte de mi, en este espacio inmaterial que me acerca a tu mente aunque estés lejos de mi aún sin haberte mirado por primera vez.


El paso del tiempo
se confunde con los anhelos
y algunas frustraciones

El hambre del alma
se enmascara en medio de las horas
mientras la sangre sigue su curso

Los brazos ya maltrechos
se esfuerzan por abrazar
aquello que ya no ven

Una luz tenue se filtra
por las ventanas pálidas
iluminando la eternidad

Hace tiempo que...

No entraba al blog... he sentido algo de nostalgia al regresar y ahora quiero dejar otra pequeña parte de mi, en este espacio inmaterial que me acerca a tu mente aunque estés lejos de mi aún sin haberte mirado por primera vez.


El paso del tiempo
se confunde con los anhelos
y algunas frustraciones

El hambre del alma
se enmascara en medio de las horas
mientras la sangre sigue su curso

Los brazos ya maltrechos
se esfuerzan por abrazar
aquello que ya no ven

Una luz tenue se filtra
por las ventanas pálidas
iluminando la eternidad

Hace tiempo que...

No entraba al blog... he sentido algo de nostalgia al regresar y ahora quiero dejar otra pequeña parte de mi, en este espacio inmaterial que me acerca a tu mente aunque estés lejos de mi aún sin haberte mirado por primera vez.


El paso del tiempo
se confunde con los anhelos
y algunas frustraciones

El hambre del alma
se enmascara en medio de las horas
mientras la sangre sigue su curso

Los brazos ya maltrechos
se esfuerzan por abrazar
aquello que ya no ven

Una luz tenue se filtra
por las ventanas pálidas
iluminando la eternidad

Cuentos

INCONSISTENCIAS

Cuando el hombre despertó, la mujer todavía estaba ahí. No había sido un sueño. Un poco de sangre seca bordeaba su boca y pensó por un instante, limpiar toda evidencia de violencia. Sabía que era inocente, que la muerte había sido provocada por otras causas, pero los rastros de maltrato lo acusarían innegablemente. Fue al baño, abrió la ducha y dejó caer el agua directamente sobre su frente. Empapado, salió del baño y pasó junto al cuerpo de la mujer que se hallaba medio desnuda en el centro de la habitación. Recordó que la noche anterior, ella en medio de su locura, se había quitado la blusa y le había mostrado sus pechos, provocadora, para luego de la manera más indecorosa pedirle que le mostrara su miembro, para ver si valía la pena la noche.
Al mirarla inerte, el hombre quiso dejar de lado su culpa y dar paso a la sensación de bienestar que se siente cuando se ha alcanzado el equilibrio vital. Pero no pudo hacerlo. Las imágenes carnavalescas acudían a su memoria como grandes trozos de hielo, instalándose inamovibles y congelando a su alrededor cualquier intento de tranquilidad. La había conocido en el bar de la calle 13, el mismo bar al que había asistido cada jueves desde hace un año. Su llegada tuvo el mismo efecto de la aparición de una fresca brisa en pleno medio día, inesperada e inexplicable, provocando los susurros de todos los ocupantes. Su pelo, era lo más llamativo: largo, rojo y muy ondulado, contrastando con el azul intenso de sus ojos. Era la aparición más angelical.

Era extraña su forma de moverse al estar sentada en la barra del bar. Pidió un vaso de agua, el cual bebió sorbo a sorbo, saboreando y eructando, como si quisiera causar dos impresiones al tiempo: lo bello y lo feo, lo angelical y lo terrenal. Terminó su vaso de agua y pidió otro. Entonces, el hombre se sintió atraído como por un imán. Eso era exactamente lo que sentía, ella era un gran agujero negro que iba a tragárselo entero. Cuando estuvo a pocos centímetros de distancia, cuando pudo sentir el calor de su cuerpo, intentó vocalizar un hola, pero antes de que pudiera emitir el primer sonido, ella enfrentó sus ojos y le sonrió, bajó de la butaca, lo tomó de la mano y lo arrastró tras de sí.

Todos los vieron partir. La calle estaba húmeda aún y el vapor era visible en medio de la soledad. Sin hablar, él la seguía, sin hablar ella lo guiaba. Llegaron a la residencia, en la calle 8, en medio de putas y travestis, sin inmutarse por la presencia de los demás y en cambio, alterando el orden normal de la calle cómplice. Ese era el último recuerdo coherente del hombre. Luego, todo fue un remolino de fragmentos y caos total, de caras alteradas, de sangre, de gritos, de sexo.

Cuando el hombre intentaba armar el rompecabezas de sus recuerdos, sonó el teléfono. Era la hora de salir. Acomodó el cuerpo en la cama revuelta y lo cubrió con una sábana manchada. Abrió la puerta y bajó las escaleras tratando de mantener la calma y de no mostrar su nerviosismo. Al pasar junto a la joven de la recepción, desvió la mirada en un intento de ignorar su presencia. Por su parte la recepcionista advirtió en seguida el largo mechón de pelo rojo que colgaba de la parte trasera de su cabeza, casi rapada, razón por la cual, reparó también que había bajado solo. Espero unos minutos y al ver que nadie más bajó, le pidió al vigilante que revisara la habitación.

Al abrir la puerta el vigilante la encontró con sus pechos erguidos, sentada en la cama, sonriéndole e invitándolo a compartir el lecho. El hombre miró hacia todos lados y su centro gravitacional le indicó hacia donde debía dirigirse. La recepcionista esperó… cuando ya iba a llamar por teléfono a la habitación, escuchó los pasos en la escalera. La vió pasar con sus ojos azules y su pelo, rojo, la vio alejarse por la calle y perderse con la luz de la mañana. En vano esperó que el vigilante regresara.









INTENTO

Mientras Yohana intentaba pintar o al menos demostrar que lo intentaba, el profe seguía con disimulo sus movimientos. Él también intentaba demostrar que le enseñaba a Yohana a pintar, sobre todo porque su novia estaba en el centro de la habitación escribiendo en el portátil. Pero lo cierto es que no podía evitar fijarse en su tremendo trasero y sus enormes tetas, recién puestas, tan grandes que su piel estaba tensa, parecía como si fuera a abrirse en cualquier momento y a mostrar la piel ensangrentada junto con los hilos de la sutura, hecha por la mano experta del cirujano. Si, el profe, se sentía atraído hacia ese cuerpo construido como un “Frankenstein” moderno, con la diferencia que éste pequeño monstruo se veía mucho mejor y podía despertar los sentidos de cualquiera. Incluso, parecía menos peligroso. Sin embargo no lo era. Sus artificios y sus orificios eran una trampa mortal para quien cayera en ellos, aunque el profe no lo sabía, Yohana tenía todo un historial de conquistas y conquistados, benefactores de tantos encantos. Su inspiración y gusto por la pintura le había llegado de repente, una tarde que vio al profe darle clases a una de sus vecinas. Lo que más le llamó la atención no fue su habilidad como artista, sino su aspecto sano y fuerte, pensó que sus brazos podían soportar todo el peso de su cuerpo y la harían sentir la pasión que ya no hallaba con su último marido.

Por su parte el profe era todo un artista, pero no solo con el pincel y el óleo, era todo un profesional para enredar a sus aprendices, ya había pasado por eso muchas veces, sabía que siempre terminaban ofreciéndose, por eso no dudó en ofrecer su casa para dar las clases y, como artista que se respete sabe moldear bien sus movimientos, entonces le pidió a su novia que le acompañara a dar la clase y así evitar cualquier sospecha de infidelidad. La pobre Yohana no pudo evitar mostrar su desagrado cuando vio aparecer el carro del profe y a su lado, la fastidiosa novia. El primer intento de acercamiento había fallado, demasiada intromisión la presencia de la novia, ella que había planeado desabrochar su blusa en un pequeño descuido para así empezar a mover sus fichas, ahora ya no podía hacerlo sin parecer la más guarra de todas las mujeres, y eso, por supuesto no le convenía, tenía una apariencia que cuidar, sino, perdería todo lo que con tanto esfuerzo delantero y trasero, le había costado. El profe no pensaba igual, sabía que era el primer paso, que pronto vendría la oportunidad de estar solos y entonces, todo sería diferente.

La novia, se sentía una intrusa en la habitación. Ella también intentaba demostrar que escribía, quería mostrar a Yohana que su presencia allí obedecía a algo más que “ser el perro guardián” de aquel hombre que tantas veces le había fallado. Lo veía aproximarse a Yohana con el pincel y corregirle la pincelada, los dos sonreían ante sus errores con el óleo, y aunque trataban de disimular lo bien que se sentían cada uno con lo proximidad del otro, la novia podía percibir la tensión entre los dos. Levantaba la mirada de la pantalla y los observaba tratando de mostrarse natural ante esta observación, pero los tres eran conscientes de lo que sucedía. Él, para calmar un poco la ansiedad de la novia, se acercaba de vez en cuando a revisar lo que ella escribía, intentaba leer en vano el relato que le mostraba en la pantalla, pero su mente y su cuerpo no lograban coordinarse ante tanta tentación, ella lo sentía impaciente, ansioso, esforzándose por parecer normal. El tiempo corría y la cita que tenían pendiente el profe y la novia se acercaba, de pronto en uno de sus acercamientos, la novia le recordó la cita, pero él argumentó en voz baja que no podía dejar la clase sin terminar. Ese fue su pobre intento por disimular su deseo de permanecer allí.

Mientras la novia concluía su último relato y la pantalla empezaba a difuminarse, Yohana pensaba que pronto terminaría su segunda clase de pintura y difuminaba la estela de colores rojos y amarillos impregnados en el lienzo, equivocándose a cada paso logrando capturar por completo la atención del profe. Éste, sabía que luego de que partieran los tres, debía enfrentarse a la furia. La novia, sentía su corazón oprimirse al concluir el relato en el cual estaban presentes los personajes del profe y Yohana.

Sentidos


Acariciar una sola piel
reconocer un olor
una forma de amar
sin pensar en otro
en un volver a empezar.
Sentir un latido real
constante, fértil.
Olvidar los adioses
confirmar la presencia.
Mirar hacia atrás y sonreír
satisfacción del saber, del palpar
y re-conocer
sin miedo al mañana
a la soledad
derretida en el fuego
de miradas encontradas
tras el mar de eternidad.

Contacto

Cada vez que nuestros ojos se posan sobre algo o alguien, pueden suceder eventos mágicos, místicas revelaciones que nos conducen por caminos insospechados. A las 9 a.m. Ana C. se levantó de su silla. Antes de salir de su oficina echó una mirada atrás y verificó que todo estuviera en perfecto orden.

Fue en ese breve instante, ente girar su cabeza y regresar a la posición inicial que sucedió. Se sintió petrificada. Unas piernas muy blancas y delgadas se mecían peligrosamente antes sus ojos. El miedo se apoderó de ella, no pudo moverse, ni salió el grito de su boca. Fue solo un segundo, quizás dos , pero fueron suficientes para que el peso del cuerpo que era sostenido por las piernas se precipatara al vacío.

Ana C. no tuvo tiempo de ver un rostro para identificar, tampoco importaba si tenía en cuenta que su oficina se encontraba en el piso 63 del edificio. Como si la muerte fuera un espectáculo atrayente, Ana C. caminó hacia la ventana para constatar el contacto del cuerpo contra el asfalto. Desde ese día, todas las mañanas hace una ceremonia tratando de alejar el espíritu que le robó la voz.[/
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Utopía


A ti que no existes,
porque aún no he pronunciado tu nombre
y sin embargo te pongo mil rostros y cuerpos
escribo estas líneas
exorcismo afectivo

A ti debo la fuerza diaria
producto de mis sueños contigo,
de noches insaciables.

Amante nuevo cada día,
que viertes sobre mí todo aquello que deseo.
Llegas a cada rincón de mi ser
sin miedo, sin recato, impúdico...
me descubres de todas las formas
y con todas las palabras.

Rozas con tu lengua de fuego
la frialdad a la que se somete mi cuerpo,
rompes la barrera del silencio
que aquellos "otros" me imponen con sus palabras.

Atas mi pensamiento nocturno a tu existencia
aunque la luz del día te desvanezca.

Elocuencia

Hoy estoy a punto de decidir si dejo de kererte y si empiezo a olvidarte
Si dejo ke tu vida siga su curso sin mi
y hacer planes en la mia sin ti

Pero no es fácil si estas tan cerca ke puedo tocarte

Amar es difícil,
olvidar es un suicidio
autodestruimos aquello ke construimos en un segundo
en un eternidad...

Pero la muerte se acerca
paso a paso
y al fin nos tomará
y la vida se re-creará
nuestro camino conducirá a la nada...

Mi inspiración de anoche...


Despedida

La mañana nació con gemidos
Tu dolor se despertó
No vi tu rostro entonces
No vi tu dolor
No oí tu lamento

No sentí el calor de tu mano
Ni tu mirada triste
Tu despedida

Tu ausencia llena el espacio
Las notas de una canción
traen tu recuerdo

¿Dónde está tu alma ahora
que mi corazón te llora?

Un poema en esta época...


...

¡Tan de prisa pasa todo cuanto pasa!
¡Muere tan joven ante los dioses cuanto
...................Muere! ¡Todo es tan poco!
Nada se sabe, todo se imagina.
Circúndate de rosas, ama, bebe
...................Y calla. Lo demás es nada.


No sólo quien nos odia o nos envidia
Nos limita y oprime; quien nos ama
...................No menos nos limita.
Que los dioses me concedan que, desnudo
De defectos, tenga la fría libertad
...................De las cumbres sin nada.
Quien quiere poco, tiene todo; quien quiere nada
Es libre; quien no tiene, y no desea,
...................Siendo hombre, es igual a los Dioses.

(Fernando Pessoa)