El consumismo de masas amenaza la creatividad y la belleza en las artes plásticas
Friday, July 17, 2009 6:23:25 AM
El consumismo de masas amenaza la creatividad y la belleza en las artes plásticas
“Un recuerdo que dejo ¿Con qué he de irme? ¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra? ¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra? Dejemos al menos flores Dejemos al menos cantos.” Nezahualcóyotl
INTRODUCCIÓN
Vivimos en un mundo en el cual la concentración de poder económico y político adquiere siempre una importancia que no ha sido vista nunca antes en la historia, por tal motivo, es imposible pensar que la cultura esté salva de tal influencia.
La postmodernidad que caracteriza nuestra era, es sinónimo de individualismo humano y ha tenido un efecto directo en diferentes campos como el social, económico, cultural, político, filosófico, etc. La pérdida de la cultura es una de sus consecuencias más claras; en cuanto a las artes plásticas, se ha vuelto un campo muy controvertido dada la mutación del concepto del arte en el tiempo. Las nuevas propuestas, en su gran mayoría vienen determinadas directamente de acuerdo a intereses de mercado, valores como la estética y la belleza se han debilitado frente a las nuevas tendencias tecnológicas y de comunicación, pues en aras de la globalización y el imperio capitalista, el arte perdió peso y la epidemia del consumismo masivo amenaza su esencia.
El legado cultural, no sólo los valores y tradiciones, sino también el arte, de un pueblo es lo que le ofrece a sus miembros una identidad y un sentido de pertenencia, al respecto Marx dice: “la producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todos” (Berman, p.122), desgraciadamente en las últimas decadas el valor de este patrimonio ha cambiado, “en realidad cada vez más áreas de la vida cultural se incluyen en la lógica de circulación de capital y dinero. (Harvey, 1998: 376)
Este ensayo tiene como objetivo estudiar y analizar cómo el consumismo de masas amenaza la creatividad y la belleza en las artes plásticas, a manera de hipótesis a la luz de los ojos de la Teoría Crítica.
DESARROLLO
Aspectos históricos
Antes de aprender a escribir, el hombre aprendió a dibujar. Las primeras manifestaciones arísticas de la historia se remontan al paleolítico superior (poco después del año 40,000 a.C.) en el continente europeo siendo las paredes de las cavernas las primeras telas de los pintores y el mundo animal la primera fuente de inspiración, algunos estudiosos han interpretado estas obras como rituales, otros con sentido mas práctico creen que las representaciones eran simples reproducciones de la naturaleza para conocerla mejor. Las primeras esculturas que se conocen datan de hace unos 25,000 años y se trata de figuras humanas talladas en piedra, huesos o arcilla manifestando fecundidad y maternidad. De una manera u otra, la necesidad del hombre de producir arte es evidente desde sus inicios. De acuerdo a Hegel, el arte responde a “necesidades supremas y absolutas, dado que está legada a las concepciones más generales del mundo y a los intereses religiosos de enteras épocas y pueblos” (Hegel, 1997:32)
El estudio de la historia del arte como tal se inició con el Renacimiento y se limitó a la producción artística de la civilización occidental, con el tiempo, sin embargo ha ampliado su alcance de forma global incluyendo todas las civilizaciones y analizando dicha producción de acuerdo a sus propios valores culturales. Los historiadores a han dividido en varias etapas, de las cuales las más conocidas son las siguientes:
• Prehistoria
• El Mundo Antiguo: Mesopotamia, Antiguo Egipto, Grecia, Roma, India y China.
• Paleocristiano
• Edad media
• Edad moderna
• Arte contemporáneo
Para fines de este trabajo, se considerará principalmente el arte contemporáneo, mismo que incluye el arte de los siglos XIX y XX y el arte moderno.
Movimientos artísticos como el impresionismo, el futurismo, liberty, cubismo, fauvismo, surrealismo, arte abstracto, arte pop, etc. han revolucionado el arte antiguo y así en sólo dos siglos se pasó del concepto clásico del arte con valores de belleza, perspectiva, técnica, filosofía, religión y otros al arte povera y hasta el grafitismo, verdaderos pasos de gigante en una sociedad que cambia rápidamente, en la famosa aldea global, la era de las comunicaciones, tiempo y espacio se sobraponen dando origen a nuevos procesos culturales
Estética y belleza y en las artes plásticas
“La belleza salvará el mundo.” Dostoievski
Para abordar el argumento de estética y belleza artística es indispensable hablar de objetividad y subjetividad, apegándose a la definición de belleza de la Real Academia de Lengua Española dice que la belleza “se produce de modo cabal y conforme a los principios estéticos, por imitación de la naturaleza o por intuición del espíritu”; se define bello lo que vemos y oimos, por lo tanto se trata de una palabra subjetiva, sucede frecuentemente que lo que vemos y oimos viene condicionado por factores externos como la sociedad o los medios de comunicación. La subjetividad de la belleza no permite fijar parámetros estándares en la evaluación de una obra de arte ya que el pensar y el sentir son elementos personales.
Desgraciadamente se debe considerar también el factor “masas”. “El rol creciente de las masas en la vida cultural ha tenido consecuencias positivas y negativas... el problema es el análisis de la producción cultural y de la formación de los juicos estéticos a través de un sistema organizado de producción y de consumo mediado por complejas divisiones del trabajo, prácticas promocinales y disposiciones de marketing. Y en la actualidad, todo el sistema está dominado por la cirulación del capital” (Harvey, 2003:378). Son muchas las veces que obras de arte (declaradas como tal) son admiradas por un gran número de personas porque van de moda o porque se cotizan bien en el mercado y momentáneamente causan un gran boom, pero en un determinado arco de tiempo vienen olvidadas, se trata en otras palabras de una manipulación de mercado.
En otras ocasiones el éxito de un movimiento artístico o de un artista viene determinado no por la belleza ni la estética, sino por situaciones mucho más complejas que tienen que ver con la política y el orden mundial como fue por ejemplo el caso del arte moderno a finales de la Segunda Guerra Mundial “...el locus de la producción artística y la idea del arte moderno cambió de París a Nueva York... París había sido arrojada al desorden por la guerra y la ocupación Nazi, y en medio de una campaña ideológica para promover el rol de liderazgo de los Estados Unidos en el mundo de posguerra, el expresionismo abstracto de artistas de Nueva York... se estableció como la continuación natural y el heredero del modernismo europeo y, específicamente Parisino. Nueva York robó la idea del arte moderno.” (Hardt y Negri, 2002:333). Apegándose a la teoría de la subjetividad nuevamente, el arte moderno puede ser o no bello, sin embargo en este caso (como en tantos otros) el factor decisivo de su difusión no se debe a esta característica.
Artes plásticas y mercado global
“A medida que se eleva el nivel material de la vida, desciende el nivel de la verdadera vida. La gente vive más años, pero sus vidas son más vacías, sus pasiones más débiles y sus vicios más fuertes.” (Paz, 1998: 23)
El mercado de la cultura en términos prácticos viene tratado acutalmente como cualquier otro mercado de intercambio de bienes, las obras de arte se ofertan y se venden al mejor postor, y así en la era de la globalización el mercado del fast food da origen a las estrategias del business art . Desde esta perspectiva, cada confronto estético que no esté basado en un análisis de relaciones de poder, estará condenada a permanecer un mero ejercicio académico. Son siempre más los mecanismos de mercado global que se introducen a la producción del arte y de la cultura, el marketing del arte se abre paso para fomentar intensamente el consumismo de masas. “Quiero ser un Business Man del arte o un Artista del Business.” Decía A. Warhol
“Marx, describe a los intelectuales como asalariados, está tratando de hacernos ver que la cultura moderna es parte de la industria moderna... los intelectuales no viven sino a condición de encontrar trabajo, y lo encuentran únicamente mientras su trabajo acrecienta el capital... deben competir por el privilegio de ser comprados... para poder continuar con su obra... una vez que la ‘obra’ está acabada se ven, como todos los demás trabajadores, separados del producto de su trabajo. Sus bienes y servcios se ponene a la venta y serán ‘las vicistudes de la competencia, las fluctuaciones del mercado’ antes que cualquier verdad, o ‘belleza’, o valor intrínseco – o cualquier falta de verdad, o belleza, o valor- las que determinene su suerte... los procesos y productos creativos serán usados y transformados en formas que harían quedar perplejos y horrorizados a sus creadores. Pero los creadores serán impotentes para oponerse porque, para vivir, deben vender su fuerza de trabajo... Al ‘venderse al detalle’, venden no sólo su energía física, sino su mente, su sensibilidad, sus sentimientos más profundos, sus capacidades visionarias e imaginativias, prácticamente todo su ser.” (Berman, p.114-116)
Personalmente encuentro que estas palabras describen una situación real en la manera más cruda, una realidad medida y evaluada con las reglas capitalistas, reglas que nos dejan ver el final funesto respecto al valor de ‘las mentes’, las ideas, el arte, el mercado como un gran ‘mounstro’ que devora el intelecto, que lo aplasta si no ‘vale’ en términos monetarios sin importar si sus objetivos son de tipo humanístico. Actualmente nos encontramos frente a un Nuevo Imperialismo cuyo objetivo reside precisamente en el control de las materias primas tanto ‘intelectuales’, tecnológicas como industriales del mercado global, los dos bloques económicos dominantes son E.U. y la Unión Europea, casualmente las dos casas de subastas de arte (Sotheby’s y Christie’s) más importantes se encuentran precisamente allí, las artes plásticas como el arte en general, se someten a las reglas del mercado a costo de profanar su propia belleza.
CONCLUSIÓN
La única constante de nuestra era es el cambio, en ciertos momentos sucede tan rápido que no nos damos cuenta, las redes de comunicación se han perfeccionado a tal punto que virtualmente las fronteras y las distancias han desaparecido, el comercio global emprende nuevas rutas, el multiculturalismo está al orden del día y todo en conjunto afecta inminentemente los modelos culturales clásicos desde sus formas más profundas y simples. En la era de la comunicación, paradojalmente no sabemos comunicar, las sociedades postmodernas se disuelven casi sin darse cuenta y sus valores mas profundos se merman, “los hombres han perdido la habiliad para reconocer lo divino en sí mismos, en las cosas, la naturaleza y el arte, la familia y el estado, sólo tienen interés para ellos como sensaciones. En consecuencia, sus vidas fluyen insignificantemente, y su cultura compartida está interiormente vacía y sufrirá un colapso porque merece sufrir un colapso. Sin embargo, la nueva religión que la humanidad necesita emergerá inicialmente de las ruinas de esta cultura” (Cornelius, citado en Habermas, 1989:90)
La acumulación del capital ha alterado indudablemente la percepción de la vida y de la cultura misma, el arte contemporáneo se está extraviando en el laberinto tecnológico, las actividades humanas se han reducido a dos cosas: el trabajo y el consumo. La belleza está muriendo, no sólo aquella estética de las artes plásticas, también la belleza del alma, el hambre insaciable de poseer la materia está vaciando la cultura y el conocimiento. De frente a las extravagancias del arte moderno, muchas personas se quedan perplejas y lo rechazan, otras lo abrazan, pero son incapaces en su gran mayoría de comprenderlo, lo siguen sin cuestionarse dónde quedaron la belleza y la estética.
BIBLIOGRAFÍA
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