El Escote de lo Oculto
Saturday, 4. August 2007, 20:34:42

Un escote, más que revelar, sugiere. Excepto los de Jennifer López, que más que sugerir, exponen. Pero en esencia un escote es como la punta de un iceberg. Apenas el inicio de un mundo surmergido.
Con esta idea se emparenta el título del libro El escote de lo oculto, una selección de narraciones de autores ecuatorianos que lleva el subtítulo de Antología del relato prohibido. Tiene 183 páginas y es una coedición de los sellos Libresa y b@ez.editor.es
Son 14 cuentos de igual número de escritores, que tienen como temática lo erótico. Narraciones de encuentros de dos cuerpos, bitácoras de placer, de plenitud; de amores, en ciertos casos, y en muchos de frustraciones, de decadencias, de miedos e inseguridades. O de soledad pese a la cercanía del otro. Hay historias heterosexuales y homosexuales. Historias desoladoras. Historias felices.
Los compiladores, Marcelo Báez y Dalton Osorno, han abierto el abanico de interpretación de lo erótico, para construir un libro que lleva al lector a descubrir otros libros, pues algunos de los cuentos que allí se exponen constan ya en obras individuales de los autores; o a sembrar expectativas por las publicaciones que vendrán, ya que también hay textos inéditos y que se dice son parte de obras en construcción, que esperan edición. O siembran inquietud por la narrativa de algún autor en particular. Una antología es una muestra. Un piqueo. Es como muchos libros en un solo libro.
En este volumen se hallan textos de Fernando Nieto Cadena, Jorge Dávila Vázquez, Carlos Carrión, Jorge Velasco Mackenzie, Abdón Ubidia, Javier Vásconez y Raúl Vallejo, autores que aparecen junto a Carolina Andrade, Natasha Salguero, Aminta Buenaño, Maritza Cino, Lucrecia Maldonado, Sonia Manzano y Gilda Holst. Hay equidad de género: siete hombres, siete mujeres. Un detalle en el que parecen haber pensado los compiladores y que da cuenta asimismo de que los temas eróticos son preocupaciones del género humano. Se incluyen creadores nacidos entre 1944 y 1963. Todos ya con una producción literaria reconocida.
En la mayoría de los cuentos se utiliza la primera persona. Los personajes narran desde el yo. Desde esa voz tan interior, tan propia, cuentan ese mundo oculto, que pertenece solo a cada uno o a dos. Que está en las alcobas, a puerta cerrada. En el silencio. Son textos que se abren el escote para dejar ver. El título del libro sugiere, pero el contenido, muestra. Así, por ejemplo, la protagonista del cuento Affair á Madrid, de Natasha Salguero, cuenta, a manera de carta, un encuentro sexual de tres días y sus noches que tuvo con el escritor Ernest Hemingway, con ese hombre corpulento, que a decir del personaje, "era un huracán".
En Angelote, amor mío, de Javier Vásconez, en un largo monólogo interior, un hombre, ante el ataúd de otro hombre, su amor clandestino, expone la fuerza de una pasión socialmente marginal.
En La soledad del escorpión, de Jorge Velasco Mackenzie, un hombre de mar narra su visita, junto con sus compañeros del barco El escorpión, a un burdel de un puerto pobre, en el que las prostitutas "eran simplemente unas dóciles madres de familia", cuyos hijos se ponían felices cuando sus madres trabajaban, porque así ellos podían comer. Es un relato tan contundente como triste.
En La mujer que extravió su cuerpo, de Aminta Buenaño, una mujer madura repara en que nunca ha tenido un orgasmo, pero en sus fantasías lo descubre. La poeta Maritza Cino, en cambio, se estrena como narradora con el cuento Crematorio.
Escuetas, extensas, voluptuosas, generosas en descripciones y adjetivos, o austeras y concisas en la palabra, en el El escote de lo oculto pueden encontrarse 14 propuestas diferentes, 14 escotes que invitan a leer. Escotes que sugieren pero que, una vez leídos, también revelan lo oculto.













