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A Path Through Her Mind.

Beautiful Unmerciful Disaster.

Cuatro Paredes.




Cuatro Paredes



Son cuatro paredes tornasol, de aquellas que conmutan sus matices.
Son cuatro paredes, a veces púrpura, a veces grises.

Son cuatro paredes que encierran mi alma,
son cuatro pareces que revuelven mi calma.

Son cuatro paredes confusas,
esas que unas veces están claras,
pero mayormente permanecen oscuras.

Son paredes lúgubres, que encierran secretos,
Son vacías e insípidas, hechas de concreto.

Me atrapan, me encierran,
Me limitan, me condenan.
Son parte de un difunto aposento,

Donde todo gira alrededor de memorias,
Un gran cofre repleto historias,
Con o sin final, pero a este punto, ¿qué me puede importar?

Coleccionista de epitafios,
Buscando siempre en los obituarios de mi imaginación
Alguna señal, alguna razón,
Algo que le dé sentido y le otorgue vida a esta cruda habitación…




Recuerdos




Recuerdos

Recuerdos, recuerdos que nacen en el interior de la fosa de la memoria.
Recuerdos felices, de infinitas noches junto a tu ser.
Noches sintiendo tu cuerpo junto al mío.
Haciendo que ese momento a tu lado fuese perpetuo.

Y mi imaginación juega conmigo una vez más,
me traiciona y me recuerda las noches rebosadas de lujuria,
lujuria de la cual sólo las sabanas fueron testigos.

Cuerpo al que tocaste con esas suaves manos,
deslizando tus dedos por mi pecho,
dibujando círculos sobre el,
trazando líneas oblicuas sobre la superficie de mi alma.
Juegas como un niño con la estrella entre dos montañas
y tu lengua traza senderos que conducen hasta las planicies interminables de mi torso.

Tu boca besa mi firme cintura dejando huellas de un suspiro alentador,
haciendo que mi interior exprese a gritos el deseo de que me toques por dentro,
despacio, dejo que mis manos se paseen por tu espalda,
noto el cambio en tu mirada.

Tu mirada, perforando mi ser con cada respiración que dejo escapar sobre tu piel.
Tus manos, oh esas manos!
Recorren suavemente mi cintura, y se pasean por mis caderas.
Esas manos de un dios que recorren tierras santas y llenan los rincones de magia.

Manos que fueron moldeando mi vientre
deteniéndose al llegar a mis piernas
cuando un gemido nació de mis adentros y traspasó mi boca
llegando a tus oídos y haciendo eco en ellos.

Y durante ese segundo, te pertenecí.
Mi alma se fusionó con la tuya,
mientras que mis besos se fundieron en tu boca.
Tus latidos se combinaron con los míos en el renacer de nuestro interior...

Todo para despertar,
fría y radiante en esta eterna y cruda soledad...



Cristina Rivera.
Amy Rosario.
23/10/2007.


Gracias a Amy por su colaboración en este escrito =].

Alma Perdida



Alma Perdida


Las nubes de algodón blanco y dulce azucarado, cubrían el cielo aquella tarde de octubre, cuando al mirar a través de la pequeña y rectangular ventana de la fosa de la memoria divisé una extraña figura.

Misteriosa y melancólica, llevaba el paso lento y caminaba cabizbaja, parecía tener sobre sus hombros el peso de mil hombres robustos.

Sus manos, marcadas por las líneas de los mapas del tiempo del antiguo reloj de bolsillo que acababa de extraer de su descolorado pantalón de vestir, dejaban escapar cada segundo que aquel viejo artefacto le proporcionaba. Los segundos se resbalaban, con cada tic-tac del aparato, entre sus dedos como si de agua se tratase.

Y aquel intervalo de su angustiosa existencia fue interrumpido por el frio líquido de la lluvia maldita que se atrevió a mojar desvergonzadamente su canoso cabello, marcado por los años de crueldad y maltratos impartidos hacia el mundo.

Pero lo que más atrajo mi atención hacia aquel personaje, esculpido por las manos de la maldad y la lujuria, fueron sus ojos; fríos y salvajes, de mirada despiadada que desembocaban en un pozo de violentos y sanguinarios sentimientos. Todo un mundo de brutales e inhumanos encuentros físicos, mentales, emocionales, psicológicos y sexuales se reunían todas las noches en su perturbada cabeza para hacer eco de las feroces maneras en las que había hecho correr a la sangre despavorida de los cuerpos de sus víctimas.

Y mientras el agua golpeaba suavemente su marchita carne, la sangre de las pobres almas que habían osado cruzar su camino se esparcía por las calles y abandonaba su cuerpo.

El putrefacto olor que desprendía de su espíritu era perfume para los cuervos que seguían atentamente sus pisadas, esperando que aquella alma en pena pereciera para celebrar un festín en nombre de los dañados por la malicia de aquel demonio.

Y la helada lluvia fue sustituida por la espesa neblina que cargaba consigo el manto oscuro de la noche.

Y los ojos de aquella alma desdichada y maléfica, aquellos testigos del sadismo y de la angustia de sus víctimas, pasaron de rojo carmín a violeta.

Y los ojos de aquella alma lasciva y desperdiciada perdieron su color, a la vez que su pupila, su iris, su cornea y su cristalino se volvieron uno solo; todo esto antes de que sus ojos se convirtieran en polvo y lo abandonaran para irse volando junto al viento de las tinieblas.

Asimismo, su cabello se desprendió de su cuerpo y se convirtió en negras cenizas que formaron parte del suelo que, minutos después, lo vio caer y lo envolvió en la dureza del portal hacia el infierno.

Y los pájaros negros lo rodearon y, sin esperar a que su carne perdiera la frescura del sabor a corrupción, lo condenaron a una eternidad de sufrimiento, mientras picoteaban sin piedad su alma, tratándolo como una de sus víctimas, tratándolo como alma perdida….

Aurora



Aurora

A veces parece estar lejos, mientras su mirada se pierde en el vacío en espera de encontrar una razón, una respuesta.

Mantiene su mirada fija en el horizonte, mientras que el Sol se luce una vez más con su efímera muerte espectacular. El Astro de fuego teñía los cielos de matices anaranjados y rojos mientras continuaba su suicidio diario y se sumergía en las frías aguas del mar.

Ella, continuaba contemplando el horizonte, ahora decorado con aquel inolvidable crepúsculo.

Aquel crepúsculo que marcaba el fin de un capítulo.

Aquel crepúsculo que estaba destinado a ser el último de aquella historia de amores perdidos, promesas olvidadas y palabras vanas que se preparaban para desaparecer en el fuerte viento de aquella tarde de otoño.

Su cabello, negro como la oscuridad de la noche que pronto la acompañaría, danzaba al compás de aquella brisa que rozaba suavemente su delicada y pálida piel.

Sus ojos, sin un color definido, pues todo un arcoíris de sentimientos confusos se anidaba en ellos, se encontraban cristalizados por el brillo infinito de una lágrima nunca derramada. La calidez de su mirada estaba extraviada y, ahora, aquellas ventanas a su alma se encontraban tapizadas de agonía y desesperanza.

La Luna, plateada y espléndida, intentaba de todas las maneras posibles opacar la belleza de aquella mujer, pero le era imposible; pues, a pesar de que la tristeza envolvía a aquella hermosa criatura, ella se mantenía delicada, a veces gentil, poseedora de sensuales y cautivadores movimientos que le otorgaban, sin duda alguna, el título de diosa.

Y así el manto de la oscuridad y las tinieblas de la noche cubrieron todo el territorio.

Y las aguas del mar pasaron de azul turquesa a negro, un negro que simbolizaba la perdición, la muerte de aquellos sentimientos oscuros que cual bella dama albergaba en su interior.

Y sus ojos se llenaron de aquellas aguas malditas que llegaban a las costas y se besaba descaradamente con la indefensa arena.

Misericordia! Nada más… Imploraba misericordia a un ser supremo del cual, no estaba segura si existía o era tan sólo un vago invento de su imaginación, creado para sentirse querida, creado para no sentirse asustada en los solitarios caminos de aquella fosa remota a la que le otorgaba el nombre de memoria.
Pero encontró un pedazo del viejo valor descansando a un lado del lúgubre sendero, lo tomó y se aventuró en aquellas fosas malditas que una vez acogieron a los recuerdos de color rosa y amarillo, recuerdos felices y sonrientes, recuerdos de la infancia alegre que nunca tuvo y nunca tendría.

Repentinamente aquellos bastardos recuerdos se ahogaron lentamente en conjunto con los pulmones de Aurora, aquella misteriosa y silenciosa mujer que acababa de contemplar el último crepúsculo de su sufrida existencia. Aquella extraña pero preciosísima mujer que, sin más razones que el dolor que cargaba en su interior, se lanzó al mar en espera de un consuelo, en espera de que el cloruro de sodio de aquel gran cuerpo de agua lavara aquel infinito dolor que había elegido su persona para descansar y vivir eternamente...

Pieces of a Nightmare*



<333



"Hoy es uno de esos días en los que no puedo sacarte de mi cabeza,
te paseas atrevidamente por los rincones de mi memoria
y aumentas sin compasión este sentimiento que llevo dentro de mí"
<3

Efecto sobre mí



Efecto sobre mí

Una vez más, acepto la propuesta de Morfeo,
y me dispongo viajar a lugares lejanos en espera de un encuentro con aquel ser deseado.

Morfeo, ese dios de sueños, me sirve de cómplice para aquellos actos pecaminosos imaginarios que cometo contigo durante esas noches calurosas de verano.
Y llego a una tierra pura, de alguna extraña dimensión, con verdes praderas y cristalinos ríos donde los peces juegan a las escondidas mientras mojo mis pies allí.

Camino tranquilamente y, entonces, te veo.
Estas allí parado, como de costumbre, contemplando el paisaje que denota aquel abismo celestial en el que te encuentras de pie.

Volteas y miras hacia mi persona.
Siento como tu mirada se posa en mi carne, siento como mis mejillas de calientan y se pasan a un tono rojo carmín.

Me atraes con tu profundos ojos, me haces acercarme a ti sin siquiera decir una palabra, sólo con tu mirada.
Esa mirada que hace erizar mi piel, la misma mirada en la que sin más razones me puedo perder durante décadas y convencerme de que no hay lugar mejor que esa parte de tu ser.

Estoy frente a ti, ya no hay palabra alguna que decir.
Nos comunicamos con nuestros ojos, con nuestros movimientos.
Me acercas a ti, rodeando mi cintura lentamente.
La aprietas con ternura y dejo que mi cuerpo se aproxime al tuyo.

Mis brazos parecen tener vida propia y se recargan de tu cuello, a la vez que tú me haces danzar, y con esa danza me llevas directo hacia las estrellas, donde el romanticismo del momento nos acompaña y se hace sentir fuertemente.
Siento tu perfume sobre mi delicada piel, al tiempo en el que el olor del tuyo se queda impregnado sobre la mía.

Suspiro en mi mente, al sentirte tan cerca de mí;
y es entonces cuando haces que nuestros labios se unan y se conviertan en uno solo, moviéndose al mismo ritmo, fusionados por la misma pasión escondida.
Intercambiamos nuestras almas, con cada segundo que pasa te siento más mío, siento como te pertenezco, como me perteneces.

Tu lengua explora mi cavidad bucal mientras la mía siente el dulce sabor de tus labios.
Tu mano se desliza de manera informal por mi mejilla, expuesta descaradamente a tus caricias atrevidas.
Y emprendes un viaje, buscando el sendero adecuado hasta llegar a mi cuello.
Carne que no te cansas de morder, carne que no te cansas de besar.

Tu lengua se divierte dibujando espirales y se contonea coquetamente provocándome cosquillas inconcebibles.
Algunos suspiros escapan de mis cuerdas vocales y mi cuerpo se estremece suavemente.
Siento como eso te gusta, te provoca el placer que siente un gran conquistador al hacer suya la tierra anhelada.

Ahora soy yo, quien se adueña de tu yugular, y se empeña en pintar delicadamente figuras abstractas e inentendibles desde tu cuello hasta tu clavícula izquierda.
Ahora soy yo, quien formará parte de tus locuras,
quien se introducirá en tu memoria, quien será la protagonista de tus sueños y pesadillas.
Ahora soy yo, quien con tan sólo un beso te llevará a conocer los rincones más lejanos del Universo.

Ahora serás tú, quien sentirá los efectos de mi persona sobre tu ser…

Escrito #2



Soy cuerpo e imágenes.
Soy fotografía e imaginación.
Soy música y sentimiento.
Soy dibujo y creatividad.
Soy arte... soy alma, pero quizás...
Soy, pero no estoy...

Existo, pero no sé hacia donde voy.
Camino entre veredas infitas de sueños perdidos,
esperando encontrar a sus dueños y el final de los caminos.
Simplemente no me muevo en esta realidad.

Me arriesgo a recorrer valles repletos de verde.
Me dispongo a cruzar ríos muertos con peces vivientes.
Caigo, pero Morfeo ayuda a levantarme.
Tropiezo y, esta vez, Clío ríe a carcajadas.
Y todo comienza a moverse en interminables círculos.

Y una vez más, sorprendo hasta a mi persona,
jugando con el viento durante un impactante momento.
Me preparo para despertar, esperando no golpearme nuevamente
con aquello a lo que llaman realidad,
aquella cruda pero real, dulce pero falsa realidad...

>.<



I Really Hate Asthma !!!! >.<

Emociones I

Emociones I


Y la oscuridad de la noche me acompaña una vez más.
A veces, es tan difícil olvidar...

Por qué me es imposible enterrar ciertos recuerdos
en fosas remotas de aquel lugar al que llaman Memoria?

Por qué caminar sobre algunos suelos me produce una sensación
de inseguridad, de repugnancia?

Por qué parece que no puedo controlar las emociones?

Por qué lloro cuando debería reír,
y por qué grito cuando debería callar?

No logro comprender, no logro olvidar...
Mientras tanto, el tiempo pasa y no hace más que torturar.

Tortura mi ser, tortura mi esencia,
tortura mi espíritu, tortura mi alma...

Y una vez más, me prometo que no volveré a llorar,
no derramaré una lágrima más por una causa imposible...
Pero nuevamente, rompo con esa promesa.
Dejo escapar más de un millar de lágrimas,
luego dejo penetrar el sentimiento de culpabilidad.
Y caigo, sí, me dejo caer por no sé que vez en la miserabilidad,
y me invaden los pensamientos absurdos,
y me interno en el abismo...

Hasta cuándo tendré que seguir soportando las noches
bañadas en alcohol y el molesto olor a tabaco?

Hasta cuándo tendré que seguir soportando las noches
de secretos en las que mi almohada se encarga de secar
todas las lágrimas derramadas?

Hasta cuándo tendré que seguir soportando las noches
vacías, en las que tan sólo consigo confiar en una o,
quizás dos, horas de sueño conciliado?

Hasta cuándo tendré que seguir soportando las noches
sumergida en una inmensa soledad infinita?...
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