Efecto sobre mí
Wednesday, September 19, 2007 2:36:32 AM

Efecto sobre mí
Una vez más, acepto la propuesta de Morfeo,
y me dispongo viajar a lugares lejanos en espera de un encuentro con aquel ser deseado.
Morfeo, ese dios de sueños, me sirve de cómplice para aquellos actos pecaminosos imaginarios que cometo contigo durante esas noches calurosas de verano.
Y llego a una tierra pura, de alguna extraña dimensión, con verdes praderas y cristalinos ríos donde los peces juegan a las escondidas mientras mojo mis pies allí.
Camino tranquilamente y, entonces, te veo.
Estas allí parado, como de costumbre, contemplando el paisaje que denota aquel abismo celestial en el que te encuentras de pie.
Volteas y miras hacia mi persona.
Siento como tu mirada se posa en mi carne, siento como mis mejillas de calientan y se pasan a un tono rojo carmín.
Me atraes con tu profundos ojos, me haces acercarme a ti sin siquiera decir una palabra, sólo con tu mirada.
Esa mirada que hace erizar mi piel, la misma mirada en la que sin más razones me puedo perder durante décadas y convencerme de que no hay lugar mejor que esa parte de tu ser.
Estoy frente a ti, ya no hay palabra alguna que decir.
Nos comunicamos con nuestros ojos, con nuestros movimientos.
Me acercas a ti, rodeando mi cintura lentamente.
La aprietas con ternura y dejo que mi cuerpo se aproxime al tuyo.
Mis brazos parecen tener vida propia y se recargan de tu cuello, a la vez que tú me haces danzar, y con esa danza me llevas directo hacia las estrellas, donde el romanticismo del momento nos acompaña y se hace sentir fuertemente.
Siento tu perfume sobre mi delicada piel, al tiempo en el que el olor del tuyo se queda impregnado sobre la mía.
Suspiro en mi mente, al sentirte tan cerca de mí;
y es entonces cuando haces que nuestros labios se unan y se conviertan en uno solo, moviéndose al mismo ritmo, fusionados por la misma pasión escondida.
Intercambiamos nuestras almas, con cada segundo que pasa te siento más mío, siento como te pertenezco, como me perteneces.
Tu lengua explora mi cavidad bucal mientras la mía siente el dulce sabor de tus labios.
Tu mano se desliza de manera informal por mi mejilla, expuesta descaradamente a tus caricias atrevidas.
Y emprendes un viaje, buscando el sendero adecuado hasta llegar a mi cuello.
Carne que no te cansas de morder, carne que no te cansas de besar.
Tu lengua se divierte dibujando espirales y se contonea coquetamente provocándome cosquillas inconcebibles.
Algunos suspiros escapan de mis cuerdas vocales y mi cuerpo se estremece suavemente.
Siento como eso te gusta, te provoca el placer que siente un gran conquistador al hacer suya la tierra anhelada.
Ahora soy yo, quien se adueña de tu yugular, y se empeña en pintar delicadamente figuras abstractas e inentendibles desde tu cuello hasta tu clavícula izquierda.
Ahora soy yo, quien formará parte de tus locuras,
quien se introducirá en tu memoria, quien será la protagonista de tus sueños y pesadillas.
Ahora soy yo, quien con tan sólo un beso te llevará a conocer los rincones más lejanos del Universo.
Ahora serás tú, quien sentirá los efectos de mi persona sobre tu ser…









