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VITRIOL

Alquimia y Ciencias Ocultas

Paradigma Mágico

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"Induciéndolo de la Naturaleza, hemos aprendido que hay demonios incorpóreos y que los gérmenes del mal que existen en la materia vuelven al bien y la utilidad comunes. Pero estos son misterios que deben sepultarse en los meandros del pensamiento. El fuego, siempre agitado y brincando en la atmósfera, puede asumir una configuración semejante a la de los cuerpos. Vayamos más adelante y afirmemos la existencia de un fuego que abunda en imágenes y reflejos. Llámalo, si quieres, luz superabundante que irradia, que habla, que retorna a sí misma. Es el corcel llameante de la luz, o más bien el bravo niño que vence y somete al corcel celestial. Descríbelo revestido de llamas y con áurea coraza, o desnudo como el amor, portando las flechas de Eros. Mas si tu meditación se prolonga, combinarás todos estos emblemas bajo la forma del león. De allí en adelante, cuando las cosas ya no sean visibles, cuando la Bóveda de los Cielos y la extensión del universo se disuelva, cuando las estrellas hayan cesado de brillar y la lámpara de la luna se vele, cuando la tierra tiemble y el rayo juguetee en torno de ella, no invoques el fantasma visible del alma de la Naturaleza, pues de ningún modo deberás contemplarla hasta que tu cuerpo haya sido purificado mediante las pruebas santas. Los enervadores de las almas, que distraen de los quehaceres sagrados, los demonios cinocéfalos salen de los confines de la materia y exhiben a los mortales ojos semejanzas de cuerpos ilusorios. Trabaja en torno de los círculos descriptos por el rombo de Hécate. Nada cambies de los nombres bárbaros de la invocación, pues son títulos panteístas de Dios; están magnetizados por la devoción de las multitudes y su poder es inefable. Cuando después de todos los fantasmas contemples el brillo del fuego incorpóreo, el fuego sagrado cuyos dardos penetran en todas direcciones a través de las profundidades del mundo.. . escucha las palabras del fuego."

Patricio, Magia filosófica

Praxis salina

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El mercurio se somete a la acción (unión) de la sal, fuego secreto, vaso (que produce el nitro y el salitre), acción que al purificarlo, lo vuelve magnético al oro astral, oro que imanta la sal, tiñendola de verde (animada del espíritu universal), de este modo la transforma en vitriolo, oro verde, hiperión, caparrosa, esmeralda de los sabios, león verde, matraz. Vehículo vitrificado del fluido cósmico, aumentando sensiblemente su densidad (semejante a un huevo).¿Que mantiene unida a la materia? _Un principio gravitacional en torno al cual se condensa. La acción desecativa de un elemento igneo, que coagula al mercurio de naturaleza volatil.¿Cual es ese nucleo?. Por lo demás, la unión solo se puede verificar y llevar a cabo por accion de un mediador, un agente salino!¿La sal, donde se encuentra?, Para elucubrar al respecto, llamo a disolver sal en agua. ¿Se ve la sal acaso?, No!, pero sin duda, ahí se encuentra, en el agua. Y bajo un agente desecante, se confirma en la naturaleza la precipitación y cristalización mineral en halita, con hábitos cúbicos y transparentes, con un ordenamiento molecular estructural definido y repetitivo..."En estos instantes, el alquimista asegura su accesión; ha entrado en el dominio trascendente, del que nadie toma cuidado ordinariamente. No solo sabe de ahora en adelante que el espíritu del cosmos es de color verde, sino que además ha verificado que el inasible agente se muestra no obstante ponderable y, consecuentemente, de gravedad material". E. Canseliet

El Sujeto del Arte o la Piedra de los Filósofos

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He aquí el punto de partida de esta ciencia, y no es un punto de partida fácil de esclarecer. De hecho, constituye el nudo gordiano, la piedra de toque de la Gran obra.Ya sea porque los alquimistas han hablado oscuramente a través de parábolas y símbolos, o bien porque simplemente, si bien afirman que se trate de tal o cual materia, de modo que incluso la mencionan, al siguiente párrafo la refutan, clasificándola dentro de aquellas materias ajenas a la obra.Como bien señala Saint Didier, nunca se puede estar realmente seguro de comprender bien a los maestros, a no ser que por la experiencia se haya adquirido un pleno conocimiento del arte.Y es ante estos preámbulos y preceptos que partimos una búsqueda en plena oscuridad y ceguera, oscuridad o negrura que caracteriza al sujeto desconocido.Se lo ha descrito con un sinnúmero de nombres y símbolos (Fulcanelli), ya sea simbolizado por un roble, en el libro atribuido a Cervantes y en Hermes develado (Cyliani), ya sea mediante un espejo (Bacon), una liebre y un globo crucífero (Typus Mundi), una virgen negra, un lobo (Valentín), un dragón alado, un libro cerrado (Flamel),…Esta es la piedra de los filósofos, que Limojon describe como invisible, tanto en lo tocante a su materia como en lo referente a su forma, sin embargo, que se manifiesta al operador mediante los efectos sorprendentes que produce, a pesar de ser una piedra, pues al salir de la mina presenta características exteriores minerales. Esta piedra se encuentra ante los ojos de todo el mundo, aunque no se perciba, y nadie puede vivir sin ella (Cosmopolita).Pero, ¿Qué entendemos por mineral?, Cyliani nos revela en su libro, que todo cuanto hay en el mundo sublunar es mineral, incluso el aire que respiramos constantemente está constituido por partículas minerales. Una roca, una piedra es, geológicamente hablando, un conjunto o aglomerado de diversos minerales.Volviendo al sujeto del arte, se lo identifica con el caos de los sabios, pues constituye una parcela de aquel estado en el cual se encontraba la materia, descrito en el génesis, sobre el cual se cernía el aliento de Dios (Espíritu y energía). En este caos, los elementos (con sus principios) se encuentran confusos. Es el anciano, la materia prima, el padre de los metales, del cual proceden, al ser éste la primera manifestación metálica terrestre (meta - cambio, lico – luz?). Los alquimistas y ocultistas de tiempos remotos han tenido siempre presente la universalidad y unidad de la materia, de hecho, creían que los cuatro elementos no eran sino la evolución y manifestación de un principio único, principio que se exterioriza y divide para la creación de las diversas formas en la materia. Conocida como materia prima (de Mater – madre), es más bien la sustancia universal emanada desde el “ain soph”, antes de dar origen a las formas, creación en potencia, previa a su manifestación particular, y que ha recibido los epítetos de alma del mundo, al estar presente por doquier, y animar precisamente al mundo, con ciclos de emanación y absorción desde el empíreo regidos por leyes naturales. Es la luz inmaterial y difusa, que lo baña todo, a pesar de ser invisible y, que transporta, la semilla filosófica, el oro, (lógicamente, según se podrá meditar, esta materia pasiva, requiere de la acción del espíritu para engendrar las formas, en este sentido es pasiva, receptáculo, vaso, matriz, de Ruash Elohim)… Quizás las divagaciones religiosas respecto a la existencia de “Dios” tengan una buena base y fundamente en este asunto, debido a que si se considera la trinidad, este fluido etéreo podría ser considerado como su manifestación en tercera persona. Si Dios crea, crea a partir de si mismo, a si mismo, en si mismo y mediante su sustancia, que sería en este caso parte de él. Mmm.Antiguamente se habló de este mediador Universal, mediante la alusión a la cadena de oro de Homero, y en la actualidad, la física quántica ha llegado a vislumbrar la teoría de un campo unificado, que cumple las características citadas antaño por los antiguos y que fue bien difundida en el ocultismo de los siglos XVII – XVIII mediante el concepto de “Luz Astral” acuñado (o quizás difundido) por Eliphas Levi y de od, ob y aur, sus tres polarizaciones..Esta sustancia (si se la puede definir como tal), es instrumento de la alquimia, y tambien de la Alta Magia, la cual se basa en el conocimiento de está fuerza y su aplicación, mientras la alquimia, trata de su uso para transmutar la forma humana (que forma, materia, espíritu, alma?….divaguen) en piedra filosofal. Y aludo a la palabra Fuerza (mencionada como tal por Filectio) pues de ella emanan la luz, la electricidad, el magnetismo y el calor (que podrían ser considerados como manifestaciones de un mismo principio) y constituyen una de las cuatro fuerzas fundamentales de los físicos (aparte de la gravedad y la interacción fuerte y debil) y que se encuentran por doquier, no siendo inherentes meramente al genero humano (ojo seguidores del new age y hippies, basta de engaños y equívocos y liviandades, ¿porque utilizar tan erróneamente el termino alquimia cuando se puede hacer uso de términos como sublimación?…), de modo que efectivamente, la universalidad de la piedra es tal, que la encontraran en todas partes, en todo lugar.Volviendo al orden arquímico se ha identificado a esta piedra con el Cadmio, el Antimonio (Artemio, Valentín…), la Blenda, la Galena (mena del plomo), el Cinabrio (mena del mercurio), el rejalgar (ya de colores semejantes a la piedra filosofal), el tártaro…, en fin, con una serie de minerales con características semejantes. De hecho, en Sudamérica, debido al activo volcanismo con magmas de naturaleza basáltica (en algunos casos) se ha asociado a la obsidiana (roca extrusiva compuesta de vidrio volcánico) con la piedra de los filósofos, debido a sus semejanzas a las características e impronta descritas y que identifican al sujeto del arte.A la piedra tambien se la llama dragón negro cubierto de escamas, hijo de saturno y, Fulcanelli la describe como una sustancia primaria que ha visto interrumpida su evolución por interposición y penetración de un azufre infecto (de naturaleza ígnea) y combustible que empasta el puro mercurio, lo retiene y coagula. Es la acción de este azufre arsenical sobre el puro mercurio primitivo y volátil, el que lo solidifica bajo su acción desecativa, dándole a la piedra un aspecto de una masa solida, quebradiza, negra, densa, friable, fibrosa, cuya poca utilidad a los ojos de los insensatos la vuelve vil y abyecta.Se la ha figurado bajo la imagen del mundo, al contener los materiales del microcosmos, sin orden, forma, ritmo, ni medida.“Este pequeño globo, reflejo y espejo del macrocosmos, es una pequeña parcela del caos primordial, destinado por voluntad divina, a la renovación elemental en los tres reinos, pero está orientado al reino mineral. Este caos vuelto cuerpo, contiene confusamente la semilla mas pura y la substancia mas próxima que existe de los minerales y los metales” (Fulcanelli), que indica su origen metálico y mineral y los reinos en los cuales se ha aconsejado buscarlo, lo que ha llevado a errores sustanciales a quienes toman las ideas al pie de la letra… ¡¡¡La letra mata, el espíritu vivifica (dolor de cabeza y piedra de toque de evangélicos)!!!Khunrath señala enfáticamente respecto al mercurio y la piedra.“La piedra de los filósofos (y se refiere tambien al mercurio en ella) es Ruah Elohim (el espíritu o aliento de El-Los dioses que se cernía sobre las aguas - incubebat) concebido por mediación del cielo (Dios, por su voluntad lo quiso, prosa semejante a la usanza de los caballeros del temple), y hecho cuerpo verdadero cayendo sobre los sentidos, en el útero virginal del mundo mayor primogenerado, o del caos creado, es decir, la tierra, vana y vacía, y el agua; es el hijo nacido en la luz del macrocosmos, de aspecto vil, deforme y casi ínfimo; consustancial sin embargo y semejante a su autor, pequeño mundo (no creas que se trata aquí del hombre o de ninguna cosa de o por él), católico (universal), tríuno (od-ob y aur), hermafrodita, visible y sensible al tacto, al oído, al gusto y al olfato, local y finito, manifestado regeneratoriamente por si mismo y, por medio de la mano obstétrica del ente de la fisicoquímica, glorificado en su cuerpo desde su asunción, con el poder de servir a las comodidades o usos casi infinitos y milagrosamente saludables al microcosmos y al macrocosmos en la trinidad católica. ¡Oh, tú, hijo de la perdición!, deja pues en paz la plata viva, y con ella todas las cosas, sean las que sean, mangónicamente preparadas por ti. Eres de la clase del pecador, no del Salvador, puedes y debes ser liberado, pero tú no puedes liberar. Eres la figura del mediador que conduce al error, a la ruina y a la muerte, y no del que es bueno y conduce a la verdad, al crecimiento y a la vida. Él ha reinado, reina y reinará natural y universalmente sobre todas las cosas naturales; es el hijo católico de la naturaleza, la sal (sábelo) de saturno, fusible por su constitución particular, permanente en sí en todo lugar y para siempre en la naturaleza, y, por su origen y virtud, universal. Escucha y presta atención; esta sal es la piedra mas antigua. ¡Es un misterio cuyo núcleo (nucleus) está en el denario! ¡Cállate hipocráticamente! Que quien pueda comprender, comprenda. He dicho. La sal de sabiduría, no sin poderosa causa, ha sido ornada por los sabios con muchos sobrenombres; han dicho que no hay nada mas útil en el mundo, que es el sol. Estudia esto”.¿Pero por qué Kunrath nos advierte de esta piedra, que conduce a la ruina?Desde el punto de vista alquímico, debido a que en su estado primario es mas bien un veneno que una medicina. Desde un punto de vista mágico-practico, debido a que la materia prima, la luz astral es semejante, o mejor aún, un símbolo de Abraxas, no es ni buena, ni mala, caracteres antrópicos mas bien impuestos por moral y ética, si es que (ojala) por conciencia, de este modo, es mas bien la potencialidad de manifestación, y si no se la domina, puede llevar a la ruina, al gobernar no solo el instinto y las pasiones animales, sino al dar pie a nuestras ilusiones, a nuestros pensamientos gobernantes. Y si no es uno quien gobierna a sus pensamientos, éstos pueden llevarnos a la desgracia como el claro ejemplo de Werter, que al dar rienda suelta a la imaginación (el pensamiento hace uso de la luz y se ve estimulado por ella en círculos de retroalimentación. Las formas mentales llaman a hacerse realidad mediante la luz, la voluntad y la imaginación. La fe es el puente que une las aspiraciones a su manifestación real) termina obsesionado y siendo presa de una fuerza que fue incapaz de gobernar.Esta piedra, objeto de la filosofía, considerada en el estado de su primera preparación es realmente una piedra, pues es dura, solida, pesada, frágil, pulverizable, es un cuerpo pues se derrite en el fuego (solve, disuelve), sin embargo es espíritu, porque es completamente volátil.La piedra de los filósofos o el mercurio y la piedra filosofal son una sola y misma cosa, de una sola y misma especie, pero con distintos grados de perfección.Respecto a su multiplicidad de simbolismos, Flamel habla en símbolos al describir el libro que lo puso en posesión de los conocimientos del arte, la alusión a su antigüedad se asocia al origen de la materia de que se compone la piedra, la cual fue hecha a la vez que el hombre, y se le llama tierra filosofal, además de ser citada en el génesis.El tamaño extenso del libro, da a entender la extensión y universalidad de la piedra, siempre presente en todas partes y que Michael Maier, representa por todos lados, pero principalmente en las montañas, en la cima del Helicón, vomitada por saturno.La corteza o ganga, que sirve de envoltorio a este mineral, le permite al hombre identificarlo con claridad, gracias a los caracteres externos de que está cubierto (en este punto los filósofos nos sorprenden), el liber presenta una configuración semejante a la mineralogía de las biotitas (micas), pero áspera, como las escamas de un dragón.Y su generación requiere de la descomposición y destrucción de dos cuerpos, uno de naturaleza metálica (azufre, seco, fijo), otro de naturaleza mineral (mercurio, húmedo, volátil).El roble, señalado por Fulcanelli en sus misterios de las catedrales, tambien haciendo alusión al sujeto del arte nos presenta un gran obstáculo, pues este autor comenta “y es por un poco-mas-o-menos, cuyo equivalente corresponde al roble, que los filósofos nos instruyen sobre esta materia”. En este punto el autor da muestras e impone límites a la revelación del arcano, señalando que aquellos versados en el lenguaje cabalístico hermético comprenderán la frase. Nos hemos desvelado tratando de llegar a alguna conclusión respecto a la frase propuesta, sin embargo más allá de las concepciones y párrafos filosóficos y de polarización de la luz no hemos avanzado.Sin embargo Fulcanelli relaciona al roble con la piedra por las agallas que esta especie presenta en sus hojas, de modo que etimológicamente llega a la imagen del gallo, que es proporcionado por el roble y del kermes, ambos figuras del mercurio, ya fuese en bruto o preparado, respectivamente.También se simboliza la materia mediante la magnesia lunar (debido a su virtud magnética del azufre u oro astral), plomo de los sabios, hijo de Saturno.De todas formas, y en función de que es necesaria una materia exterior de naturaleza volátil, llámesela rocío celeste, de mayo, mercurio, acero, león verde, en resumen, aguas de nuestro mar celeste animadas y vehículos del espíritu astral, es necesaria también la presencia de un cuerpo que les sirva de receptáculo, y que está compuesto de la misma naturaleza, cuerpo susceptible de transmutarse en oro, mediador plástico.Por lo demás, y en vista de que he leído ha aficionados criticar y descalificar a Fulcanelli y Canseliet, y que postulan haber descifrado el enigma de la persona del maestro hermano de la Heliopolis, primero que todo recalcar que nada importa el asunto respecto a la personalidad del maestro, haya sido quien haya sido, no lo hace desmerecedor del respeto que prodigamos los estudiantes del arte. Segundo, la iniciación y consecución de la gran obra por parte de ellos, sin duda, no fue puesta en cuestión e indudablemente, operó en un sentido más trascendental y más alquímico que la materialidad a que se deben sus opositores, quienes tendrían que cuestionarse a priori cuanto entienden por alquimia.Por último, y respecto a la crítica a la vía del antimonio, supuestamente seguida por Canseliet, quienes la cuestionan llevan el pie de la letra a tal grado (que lean a Fulcanelli y sus moradas) que sin duda se han dejado engañar por la tan mencionada “envidia” que menciona el discípulo de Canseliet, pero que también practica, particularmente en su extensión al Mutus Liber, al hablar de una operación particular para convertir al antimonio vulgar en filosófico, operación que contraindica a su maestro y que atenta contra los postulados básicos de la alquimia de realizar la obra tan solo con el mercurio, el cual es una materia universalísima y comunísima, a la vista de todos y presente por doquier. Además, se contradice con la conclusión que presenta el mismo libro, donde se cita a Pierre Dujols, quien cuestiona la magnetización de una materia exterior, “estos fantasiosos pretenden impregnar la materia de espíritu astral como se carga un acumulador de electricidad”.No podríamos despedirnos sin citar a Tollius:“Id, marchaos, vosotros que buscáis con extremada aplicación vuestros diversos colores en las redomas de vidrio. Vosotros, que fatigáis mis oídos con vuestro cuervo negro, estáis tan locos como aquel hombre en la antigüedad que tenia la costumbre de aplaudir en el teatro, aunque estuviera solo en el, porque siempre se imaginaba tener ante los ojos algún nuevo espectáculo. Lo mismo hacéis vosotros, cuando, vertiendo lagrimas de gozo, os imagináis que veis en vuestras redomas la blanca paloma, el agua amarilla y el faisán rojo. Id, os digo y alejaos de mí, si buscáis la piedra en una cosa fija; pues ésta no penetrara los cuerpos metálicos más de lo que podría penetrar el cuerpo humano las más solidas murallas.”

A los estudiantes del arte.

En busca del absoluto, La Piedra Filosofal

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Después de mucho divagar, y de encantarme con el mundo y sus ilusiones, vuelvo a los cimientos de esta amada ciencia, tras las desventuras y sinsabores que desilusionaron y destrozaron mi corazón y que al final y al cabo, me permitieron abrir los ojos y tomar conciencia de la realidad y de sus debidas proporciones. El sino se encarga de despertarnos mediante el dolor, y a pesar de los porrazos que sufrimos constantemente, no nos dejamos vencer del todo por la apabullante fatalidad.Es quizás en la búsqueda de la verdad absoluta que construimos y organizamos nuestra vida, y es esta verdad la que nos mueve a dedicar una página que convoca nuestros propósitos. En este caso dedicamos este breve ensayo al objeto primordial de la alquimia, La Piedra Filosofal.Como es bien sabido por aquellos asiduos al estudio de la alquimia, existe una diferencia absoluta entre los términos Piedra de los filósofos y piedra filosofal, la primera corresponde al sujeto filosófico, en el estado en el cual se encuentra en la naturaleza, y que es una porción del caos primordial. Es el punto de partida de los trabajos de orden alquímico, sobre la cual se realizarán las operaciones y es, como bien se la ha descrito, una materia cruda. La piedra filosofal esta compuesta de la materia de la piedra de los filósofos y es el producto que el artista ha llevado a la perfección en la obra, es la misma materia pero, digerida, cocida, madurada y purificada.¿Pero que es propiamente la piedra filosofal? ¿Y porque partir nuestras divagaciones con el producto final de la Obra?La respuesta es simple, dime que buscas y yo te diré como encontrarlo o realizarlo.El punto de partida de la alquimia es el conocimiento de su fin. El propósito de la alquimia se explica con la obtención de la piedra filosofal. De modo que desentrañando el fin de la alquimia, podemos concluir su objeto o propósito.Y bueno, ¿que es esta piedra filosofal?Jajaja, ya Fulcanelli, desde el comienzo de sus Moradas filosofales establece que la condensación del doble fuego (del fuego solar por el fuego secreto, verbo encarnado, espíritu celeste corporificado en las cosas de este mundo) y de sus rayos, reunidos y concentrados, colorean y animan un cuerpo puro, diáfano, clarificado y regenerado, de un brillante destello y de admirable virtud. Además dice que una vez obtenido este punto de exaltación, el principio ígneo se vuelve similar a los cuerpos comprendidos en los tres reinos de la naturaleza, por su universalidad de acción.La piedra lleva el signo del sol y se la describe de un color rubí, de una gran densidad, de ordenamiento cristalino, aspecto traslucido y de ser fusible, fija, ardiente, penetrante e incacinable. Además en polvo de proyección, trans-muta (o según Filectio muta hacia el “otro lado”) los metales, ya sea en sol o luna, lo cual indica un gran poder de penetración en la materia (muchos ya saben que los cuerpos no ingresan o no tienen acción en los cuerpos, sino los espíritus). En su estado de Medicina Universal es útil para la curación de las enfermedades y estimula el desarrollo vegetativo en plantas. Y si bien, mucho se ha descrito desde un punto de vista espagírico, arquímico y químico, Es lógico pensar, debido a todo lo expuesto, que tratamos de un cuerpo compuesto (y ojo, que no es tan solo cuerpo). A pesar del origen metálico, no se compone solo de esta naturaleza. Debido al poder de penetración en los cuerpos es necesario pensar en la naturaleza del espíritu inherente en dicha piedra. De hecho si materia y espíritu fuesen de naturaleza metálica, entonces estaríamos en presencia de un metal, como bien índica Fulcanelli.Pero estamos mas bien frente a un cuerpo, compuesto por un espíritu y materia de naturalezas disímiles (¿Te suena familiar, hombre?), de una condensación y aglomeración de un espíritu metálico, en una envoltura cristalina, coherente, tenaz y refractaria, capaz de arroparlo, de impregnarlo por todas partes y de asegurarle una protección eficaz. Es este alma, Espíritu o fuego reunido, concentrado y coagulado en la mas pura, la mas resistente y la mas perfecta de las materias terrestres lo que llamamos Piedra (Fulcanelli, 1965).La piedra filosofal es la piedra cúbica, formada tan solo a partir del agua, materia universal. Lógicamente se trata de una coagulación, por medio del principio ígneo (espíritu) y que se ha tallado, simbolismo bien conocido en el ritual masónico.Pero, si bien, estos pasajes de por sí son bastante obvios en lo que respecta a la real naturaleza de nuestro estudio, Canseliet, el discípulo de Fulcanelli, es quien, en el prefacio a la segunda edición de las moradas filosofales, nos revela una mayor información sobre el arte al citar tanto al Conde de Gabalís, de Mountfalcon de Villars y a los estados de la Luna de Cyrano Bergerac en estos términos:“Es necesario purificar y exaltar el elemento fuego, que está en nosotros, e intensificar el tono de esta cuerda floja. Sólo hay que concentrar el fuego del mundo mediante espejos cóncavos en un globo de cristal…Se forma en este globo un polvo solar, el cual, al purificarse por sí mismo de la mezcla de los otros elementos, y siendo preparado según el arte, en muy poco tiempo está soberanamente dispuesto para exaltar el fuego que está en nosotros, haciéndonos volver, por decirlo así, de naturaleza ígnea.”“Estas antorchas incombustibles… son rayos de sol que he purgado de su calor, pues en caso contrario las cualidades corrosivas de su fuego habrían herido vuestra vista y os habrían deslumbrado; he fijado la luz y la he encerrado en estas bolas transparentes que sostengo. Esto no os debe causar gran admiración, pues para mi, que he nacido del sol, no es mas difícil condensar los rayos, que son el polvo de ese Mundo, de lo que es para vosotros amasar el polvo o los átomos, que son la tierra pulverizada de este mundo."De este modo, se desentraña un poco la naturaleza de estudio de esta ciencia o arte, que como bien fue escrito por Filectio consiste en el cambio de forma por la luz. Pues bien, el espíritu está en todo, y principalmente en el “aer”, este principio ígneo, debe cristalizar un cuerpo hialino, y posteriormente dar perfección a este cuerpo de modo de ser apto para la contención del principio ígneo en su interior. De este modo un cuerpo ígneo, tiene acción sobre las partículas ígneas, como si se materia se tratase para el caso de cuerpos sólidos. Les suena aquel pasaje en la biblia que dice… “y ardía, pero no se consumía”No quiero aburrirlos con discusiones químicas ni filosóficas, sin embargo el principal problema radica sobre que cuerpo actuarEn términos arquímicos, espagíricos y químicos se ha recurrido al antimonio, la galena, el cinabrio, el carbón, el hierro…., pero la alquimia, da cuenta de que ni en su forma, ni en lo que respecta a su materia (Limojon de Saint Didier, 1689), la piedra de los filósofos es visible, a no ser que el artista la conduzca a semejante estado.De modo que todas estas materias han servido de simbolismo a la real piedra de los filósofos, y es ésta materia la que es piedra de toque y escándalo a los buscadores, entre los cuales nos citamos y de la cual escribiremos posteriormente.Tan solo una frase al respecto, y una muy sugerente, por lo demás; VISITA INTERIORA TERRAE, RECTIFICANDO INVENIES OCCULUS LAPIDEM (visita el interior de la tierra, rectificando encontraras la piedra oculta), ¡¡¡el interior de la tierra!!!, y ¿como llegamos a él?Es quizás respecto a este tema, donde la alquimia se aleja del terreno de la pura especulación, del new age y de la filosofía hippie carente de práctica, debido a que es una ciencia que trata con materias de naturaleza física (como bien lo menciona Canseliet en sus comentarios al Mutus Liber) y de progresos tangibles (quizás por parte del operador) en una progresión dada. Y es tambien en este aspecto donde se aleja de la química y la espagíria, al tratar éstas con materias muertas que participan solo de uno de los tres reinos de la naturaleza.Ya las ciencia actuales, como la física cuántica, están planteando novedades como el concepto del campo unificado que se asemeja demasiado a los conceptos de ocultistas antiguos respecto a la luz astral o el mercurio filosófico, conceptos muy elaborados en pensadores de la talla de Eliphas Levi, Kunrah… De hecho, si bien no se tiene, a ciencia cierta, claridad sobre la materia oscura y la energía oscura, descubiertas por astrofísicos, se ha llegado a su existencia debido a que la fuerza de gravedad en el universo no concuerda con toda la masa que en éste existe y debido a que su velocidad de expansión no se explica con la energía que se estima (ojo que masa y energía están estrechamente interrelacionados de acuerdo a el teorema de Einstein), de modo que tenemos noción de materia y energía que no somos capaces de observar ni estudiar, cuantos misterios!!.Además el siglo pasado nos reveló muchas de las concepciones y modelos que permitieron formular y explorar en los campos de energía nuclear, condensada en átomos, en la actualidad las ciencias quieren desentrañar sobre la formación del universo. Ya sea la singularidad un concepto de difícil concepción, que explica el estado de la materia previo al Big Bang, no es posible decir que previo a éste, la materia no existiese, debido a que según leyes, la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma. En fin, ambos campos, ciencia y fe, deben mantenerse separados, pero deben colaborar como soportes al templo. Sin embargo, todavía existe mucho que la ciencia puede llegar a desentrañar y en lo cual poco ha incursionado. Tan solo no lleguemos a olvidar que el espíritu lo anima todo y está en todo, no demos muerte a nuestra fe, démosle alas y apoyémonos en ella, para construir un mundo mejor, con bases sólidas en la ciencia y amando, amando hasta el cansancio.

A los discípulos de la Santa Ciencia.