Friday, 2. September 2005, 04:11:56
¡Qué día tan espectacular!
Hay pocas cosas que he disfrutado durante este año. Una de ellas es hablar con mi primita adorada, la otra parece ser que va a ser los jueves en la noche y los viernes.
Si los jueves me gustan, no sé qué decir de los viernes. Debe ser por el hecho que no tengo clases ese día. O por el hecho que siempre significan para mí algún tipo de liberación mental de la terrible opresión psicopedagógica (hahaha no sé si usé bien la palabra) que ejerce la academia sobre mí... no, la academia no, más bien diría que el "claustro educativo".
Y es que el terminar el jueves es como liberar una carga para mi corazón. Llega el viernes y puedo levantarme un poco tarde, estudiar lo que a mí me gusta, leer lo que yo quiero leer, escribir, pintar, o lo primero que me llegue a la cabeza. Hasta las canciones más tristes o melancólicas me alegran el corazón (bueno, eso no es novedad, la novedad seria que me pusieran más triste de lo que normalmente soy).
¿Y qué es lo que pasa los jueves? Muchas muchas clases... mucho conocimiento, desde las 7 de la mañana ejercitando la intelectual musculatura, pero llegan las 22 y no hay nada en ese momento que me quite la alegría... el aire frío de la ciudad, un poco de precario chismoseo aquí y allá, las luces de la ciudad desde los pisos altos de la universidad... no sé, son detalles agradables. Claro, nunca falta la Carrera 13 que se tira todo el espectáculo, pero igual me agrada. Es delicioso salir de clase, caminar un ratico por ahí, con el corazón liviano, la mente tranquila, el cuerpo cansado, pero contento. ¿Se puede pedir algo más? En ese instante no... yo no pediría nada más.
Y entonces dan las 0 horas y comienza un nuevo día. ¡El frío en el balcón es revitalizante! (pero no la estornudadera que me dá por hacer semejantes chistecitos). Y los planes comienzan para el viernes: lecturas que no he terminado, canciones que no había podido escuchar, personas que puedo finalmente visitar. ¡Hay que ir a cortarse el cabello! Nadar un rato, almorzar en Il Pimenton, terminar ese libro de Agatha Christie que se ha paseado toda la universidad, hacer con gusto ejercicios de cálculo y física (pero no por ñoñez =P en serio es un placer necesario), ¡la clase de Tai Chi!, seguir con aquellas pequeñas pasiones informáticas que a paso de tortuga avanzan hacia prometedores caminos.... y, últimamente, también pensar y concretar la idea del por qué no me gusta la ingeniería... aunque hay detallitos que no me disgustan, pero sobretodo me dedico a pensar las cosas que me molestan sobremanera de las palabras "ingeniería" y "sistemas" y del por qué no se pueden utilizar juntas =P
Bueno, hoy tenía ganas además de ir a un sitio cerca a la universidad (La Modelo, pero no la cárcel), pero no sé... no soy muy del estilo de la música gótica =P no tanto como para ir a escuchar a un bar... solo =P
Volviendo al tema del viernes, recuerdo también que me gusta este día porque suele ser el inicio de un fin de semana lleno de acción: F1, IRL, WRC, MotoGP o lo que sea... cualquier fin de semana a motor es un fin de semana espectacular.
Y hablando de fines de semana espectaculares, ¡el próximo viernes es la víspera del concierto de Moby en Bogotá! Mañana mismo, es decir, el viernes, me compro la boleta. No me importa si me toca irme solo, pero allá voy... Al fin y al cabo ¿cuándo voy yo a un concierto? Jamás... ¿por qué no perder la cabeza por un día? Salir de la rutina, quemar adrenalina, ser felíz... por un ratico.
Y bueno... tampoco quiero hacer esto tan largo; estoy como cacofónico esta noche. Además pensé que iba a crear este blog para poner cuanta locura se me ocurriera y tuviera el tiempo de archivar en este pequeño baúl de los recuerdos, pero ya no me gusta tanto escribir así a la loca, como lo hace la mayoría de la gente... (aunque al parecer los hechos demuestran otra cosa). ¡Qué manía la mía de evitar parecer del montón! Prefiero ser del montón que no les gusta ser del montón.