Un poco a la derecha.
Sunday, July 24, 2011 1:33:16 PM
Guardé un poco para las noches, lo suficiente para poder salir en paz, pero no tanto como para no poder dormir tranquilos. Los meteorólogos, los noticieros: todos se preguntan qué ha pasado con el clima y, como todos los años, pronostican los inviernos más fríos desde la época de los mamuts y los tigres de dientes de sable (¿existe un nombre más descriptivo que “tigres de dientes de sable”?), empiezan a surgir el miedo y la histeria tan característicos de esta época, miedo e histeria que no nos atrapan porque sabemos que simplemente moví el verano un poco a la derecha para que estuvieras más cómoda, para que no sufrieras ni te tuvieras que bañar 4 veces al día y no estuvieras de mal humor trece segundos después de salir de la ducha y también, para qué negarlo, para verte con esos vestiditos que te hacen ver tan hermosa.
No te preocupes, el verano me dijo que no había problema, que él también era un romántico, que entendía lo que yo estaba haciendo, que cosas mucho peores se han hecho por amor, que incluso él (sí, créelo mi amor, el verano!) había hecho locuras por amor allá en el comienzo de los tiempos, en el prototiempo de la tierra, mucho, muchísimo antes de los mamuts y los tigres de dientes de sable (después me contó, triste, que su amor por el invierno era algo imposible: nunca podrían estar juntos a menos que uno desapareciera, y ahora se conforman con verse de lejos) y que entendía perfectamente lo que yo quería hacer. Terminamos lo que tomamos/ y le dí la mano al verano/ (con ese acto hicimos un pacto)/ me despedí y también cedí/a contarte que por amarte/ por puro amor/no volverías a sentir calor.






