Dos pequeños sucesos
Wednesday, June 11, 2008 10:20:16 AM
Dos hechos que parecen insignificantes, y muy probablemente lo sean, que sucedieron en dos momentos del día, y les voy a agregar algún parecer personal.
El primero, en plena luz del día, parado esperando el colectivo, con dos chicas jóvenes adelante mío, muy lindas y muy altas que hablaban en lo que parecía ser inglés. Casi con seguridad aventuraría que se trataba de turistas, un día que hacía frío, había bajado bastante la temperatura y me acuerdo que me llamó la atención que una de ellas estaba en sandalias con los pies al aire, algo que en mí hubiese sido causa de un resfriado, pero en fin. Estando ahí esperando, miro hacia atrás, y veo que venía caminando una persona, un pibe joven de unos 25 a 35 años, no muy alto y todo indicaba por su apariencia que era una persona de bajos recursos, venía pidiendo monedas, y cuando yo giré lo veo que le pide a una mujer, ésta que estaba atrás mío pero más alejada, le dice que no, este muchacho le insiste, la mujer le vuelve a decir que no, y en eso camina hacia mí. La mujer esta, en un momento desapareció, no se si subió a otro colectivo, o si siguió caminando, pero al rato me doy vuelta y ya no estaba. El muchacho, sigue caminando y viene hacia mí, me pide una moneda, y le digo que no. No insistió, siguió hacia las dos chicas turistas, se le para adelante de una y le pide monedas, le dicen que no las dos y le sigue insistiendo, y la chicas le decían que no, y el sujeto “daleee, daleee que tenés” “dame una moneda” ya se había decidido a quedarse hasta que le den algo, las chicas seguían insistiendo que no, y de repente el individuo levanta la mano y le apunta con el dedo, continúa pidiéndole pero apuntándole con el dedo, entonces en eso, la chica de al lado, saca dos o tres monedas y se las da, el sujeto las agarra y se va, y sigue pidiendo a la gente que venía por la vereda y miraba las vidrieras. En un momento, pensé en decirle algo, nada fuera de lugar, pero se había puesto algo molesto con las dos turistas que no tenían intención de darle dinero y estaban pasando un mal momento, pero me quedé a esperar un ratito más y enseguida la chica le dio las monedas y el sujeto se fue. En principio no parecía representar un peligro, aunque eso nunca se sabe, pero con decirle que se vaya si ella no accedía, calculo que hubiese alcanzado, o bien, recibido a cambio alguna bravuconada, pero que en definitiva se hubiese ido. Igual no es el punto, el punto es que esté esta gente pidiendo, pidiendo por la existencia de un Estado ausente, que en lugar de proteger las divisas que ingresan con los turistas, sucede que mira para otro lado, y en lugar de proteger a su gente, la desprotege y la deja a la buena de Dios, luego pasa esto, alguien a la buena Dios tiene que salir a pedir y alguien que viene de visitas tiene que ver (y sufrir) esta situación. Un país que tiene todo el potencial, o casi todo el potencial para estar bien, está mal, lo que falla es el potencial político y viene fallando hace mucho, como algo que se retroalimenta, de la sociedad no salen políticos decentes, y es como la historia del huevo y la gallina ¿que fue primero? Porque estos político hacen que la sociedad esté mal, así que cuando se renuevan, se renuevan nuevamente por malos políticos, y es un círculo vicioso, y parece ser siempre la misma historia, y la culpa no la tiene ni el sujeto que pedía monedas, ni las turistas, es culpa de este sistema mal conducido, ahora y desde hace mucho, es un opinión muy vulgar la mía, pero es la primera que se me ocurre, y me hago la siguiente pregunta, sin hacer una escala de culpas y culpas, ¿hay alguna solución a corto plazo que evite la situación actual? creo que no, voy a seguir con el segundo hecho.
Estaba en el aula, todo el curso sentado mirando al frente, excepto cuatro que estábamos sentados en un banco de costado, que por casualidad, justo ese día, estábamos casi al fondo del aula, algo que no sucede prácticamente nunca. Los del costado éramos cuatro, a uno lo conozco de vista de haber cursado antes y con los otros dos pibes me hablo.
De repente, en plena clase, mientras la profesora daba la clase, abren lentamente la puerta y los que estábamos sentado al costado miramos. Alguien se asoma, vuelve a cerrar la puerta. A los dos segundo, la puerta se vuelve a abrir, una mujer, llorando y con un cartel colgado entra y empieza a hablar. Pienso yo que en los dos segundos que habran pasado desde que abrió la primera vez la puerta hasta la segunda vez, fue que se preparó, es decir, se predispuso a llorar. Primero testeó a ver que había adentro del aula, y luego ya entró con todo. Y es un pensamiento malo el mío, pero es el único que se me ocurre, y porque los hechos sucedieron como los relato. No se le entendía bien cuando hablaba, medio que las palabras le salían entrecortadas por el hecho de estar llorando, hacía gestos de lástima o sufrimiento, y de repente elevaba el tono de voz. La profesora no tuvo tiempo de pararla y pedirle que vuelva más tarde (como hacen la mayoría de los profesores), tampoco hubiese tenido éxito, no daba respiro, la mujer lloraba y hablaba. La razón era pedir dinero para un operación de gran monto en el exterior para una chica que no se que enfermedad padecía. Si miro el hecho desde el lado humano, a cualquiera le rompe el corazón una situación tan desesperante como la planteada. Si trato de ponerme en el lugar de la madre de esa chiquita (aunque se que es algo imposible de hacer), una persona de bajos recursos y en una situación así, calculo que haría lo mismo y más. Y por ese lado creo que entiendo a la mujer como lo haría cualquiera que se precie de ser humano. Pero si lo pienso en más en frío, comienzan a surgir cuestionamientos. ¿Alcanza para una operación en el extranjero de sumas altísimas hacer una colecta en la Facultad? Por más que la colecta se haga en varias Facultades, esta persona tiene otros gastos (creo que era de Provincia), pero en fin. Creo que es casi imposible si no se recibe una ayuda económica importante. La mujer terminó de hablar, y se puso a agradecer, y paso un bolsita para recolectar la ayuda. Primero fue una chica, luego otra, y así prácticamente la mayoría del curso iba dejando sus monedas de ayuda. Era algo contagioso, yo observaba y en un momento todos los que estaban sentados en los bancos del aula que miran al frente, habían dejado algo. Los cuatro que estábamos a un costado, no dejamos nada. Cuando la mujer llega a las filas de adelante, se encuentra con una pregunta de la profesora, que le recomienda abrir una cuenta en el banco, la mujer responde que ya la abrió y cuando la profesora repregunta comienza con evasivas, eleva el tono de vos y entre sollozos repite parte del discurso de entrada. La profesora vuelva ala carga y le indica que en La Plata en no se donde, creo que el Hospital o en algún sector del Gobierno (creo que era de Provincia, por eso, La Plata) estaban atendiendo casos como ese, que la profesora tenía información muy certera sobre el tema, que tenía que acudir ahí, nuevamente las evasivas, la profesora otra vez vuelve con preguntas que daba la impresión se habían vuelto un problema a la mujer que pedía, y se ofrece a comunicarse la profesora misma con autoridades por el tema. Cuando pide datos a la mujer, surgen peros, hasta que finalmente deja un mail o un teléfono. No se trata de prejuzgar, pero todo el desarrollo de lo acontecido deja dudas. Esperemos por el bien de esa chica que llegue la operación. Y otra vez la ausencia del Estado en estas cuestiones de sanidad, ¿qué se puede esperar de una Estado que abandona a sus habitantes? Cuando uno de los elementos que firman el Estado es justamente la población. Me recuerdo la película Sicko de Michael Moore, un fragmento escribí acá http://my.opera.com/KC743/blog/show.dml/1381367 de todas manera sólo traje a colación esa película porque me vino a la mente, y no está muy lejos el planteo.













