Fe en los concursos
Monday, 2. April 2007, 09:22:56
Creo que todos hemos participado alguna vez en algún concuso, con nuestra fe ciega de que nos tocase el premio. Después de varios intentos fallidos de ganar "por la jeta" algo, se tiende a pensar que los ganadores son nombres inventados, para que parezca real. Pero no, de verdad hay gente que gana, como LuisFe, que se llevó una Nintendo DS hace año y pico.
¿A que viene todo esto? Pues que hace poco me entró el mono de volver a escribir (historias, no para el blog) y pensé en retomar la que iniciamos Alberto y yo hará un par de años. Como era una época en la que estabamos enanchados al GTA Vice City, nos inspiamos en las aventuras del protagonista. En este caso los personajs principales eran 2, Tom y Tony (sí, que parecidos). Trabajaban como ¿investigadores? en una ciudad portuaria, a finales de los años 40. Nos inventamos las zonas de la ciudad, los sitios más concurridos, los nombres de los vehículos... A estas alturas te estarás preguntando qué narices tiene que ver esto con los concursos, ¿no? Pues porque presentamos la historia al concurso literario del colegio. Las bases no tenían demasiadas limitaciones, simplemente que no fuesen más de 5 hojas. El tema era libre (cosa que ya no sucede hoy en día), por lo que dejamos volar la imaginación. Por el poco espacio, tuvimos que adelantar el final de la historia: en un callejón, Tom se encentra con uno de los malos, se escucha un disparo y cae un casquillo. Ahí termina, dejando la intriga de "quién-disparó-a-quién". Se lo entregamos a la profesora de lengua en un sobre con nuestros psedónimos (sí, como en los concursos literarios de verdad) y esperamos a los resultados. En junio, cuando apareció la revista trimestral con los ganadors Pensábamos que, al ser un concurso para 3° y 4° de la ESO, no sería complicado acabar entre los ganadores (1os, 2os o 3os), ya qe nadie de nuestro curso se presentó. Cuando llegamos a la página de los resultados, nos encontramos con que no estábamos! D:; Los 3 ganadores eran de 4°. No perdimos demsiado, sólo una cantidad de dinero (entre 50 y 150€) para gastar obligatoriamente en una papelería cercana al colegio. No supimos si llegaron a leer la historia o no, pero se nos quitaron las ganas de volver a escribir para este tipo de cosas.
Y ahora ando buscando aquel relato para usarlo como punto de partida de otra historia...
¿A que viene todo esto? Pues que hace poco me entró el mono de volver a escribir (historias, no para el blog) y pensé en retomar la que iniciamos Alberto y yo hará un par de años. Como era una época en la que estabamos enanchados al GTA Vice City, nos inspiamos en las aventuras del protagonista. En este caso los personajs principales eran 2, Tom y Tony (sí, que parecidos). Trabajaban como ¿investigadores? en una ciudad portuaria, a finales de los años 40. Nos inventamos las zonas de la ciudad, los sitios más concurridos, los nombres de los vehículos... A estas alturas te estarás preguntando qué narices tiene que ver esto con los concursos, ¿no? Pues porque presentamos la historia al concurso literario del colegio. Las bases no tenían demasiadas limitaciones, simplemente que no fuesen más de 5 hojas. El tema era libre (cosa que ya no sucede hoy en día), por lo que dejamos volar la imaginación. Por el poco espacio, tuvimos que adelantar el final de la historia: en un callejón, Tom se encentra con uno de los malos, se escucha un disparo y cae un casquillo. Ahí termina, dejando la intriga de "quién-disparó-a-quién". Se lo entregamos a la profesora de lengua en un sobre con nuestros psedónimos (sí, como en los concursos literarios de verdad) y esperamos a los resultados. En junio, cuando apareció la revista trimestral con los ganadors Pensábamos que, al ser un concurso para 3° y 4° de la ESO, no sería complicado acabar entre los ganadores (1os, 2os o 3os), ya qe nadie de nuestro curso se presentó. Cuando llegamos a la página de los resultados, nos encontramos con que no estábamos! D:; Los 3 ganadores eran de 4°. No perdimos demsiado, sólo una cantidad de dinero (entre 50 y 150€) para gastar obligatoriamente en una papelería cercana al colegio. No supimos si llegaron a leer la historia o no, pero se nos quitaron las ganas de volver a escribir para este tipo de cosas.
Y ahora ando buscando aquel relato para usarlo como punto de partida de otra historia...