Kyuden Togashi

La Elevada Casa de la Luz

El nacimiento de Inku

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Las manos de Togashi Mitsu reposaban sobre sus rodillas, sentado con las piernas cruzadas en posición de loto sobre la rama alta de un pino. Su ajada ropa era suficiente ahora, perfectamente adecuada al calor leve del comienzo de la primavera. De todas formas no pensaba en ropa o calor.

¿Puede un mono iluminarse? Esa fue la pregunta que le hizo a un monje Shingon unas semanas atrás. Mu, respondió el monje, lacónico. Una expresión corriente y ambigua que significa “nada” o “sin”.

Mitsu le daba vueltas a la respuesta, divertido. “Mu” es un viejo conocido en el mundo de los acertijos. Si un mono no puede iluminarse sus meditaciones no llegarían a nada; en caso contrario vería alguna luz. De hecho vio un gran resplandor encenderse de súbito, no muy lejos. El Togashi alzó una ceja. Fue al encuentro de la iluminación, saltando de rama en rama.

Al acercarse fue oyendo los gritos, gritos de mujer. No enloquecidos ni histéricos, sino claramente de ira y dolor. Frunció un poco el ceño. Todo ocurría en un claro. Mitsu se quedó en cuclillas sobre una rama y miró atentamente.

En el claro había una chica que no tendría veinte años, con un bonito kimono mal vestido. Gritaba con cada músculo rígido y el aire estaba en llamas a su alrededor. La chica era el centro de una furiosa hoguera con tamaño suficiente para engullir una casa pequeña de golpe. Mitsu no sintió calor y observó que ni la hierba ni la ropa se quemaban. Percibió que la chica mantenía un precario control sobre el fuego para evitar un incendio. Vio varias cosas más con los ojos del corazón.

No gritaba continuamente. A veces se llevaba las manos a la cabeza y respiraba agitadamente como si estuviera a punto de ahogarse. Mitsu intuyó las corrientes energéticas abrasando el interior de la chica con el calor que debería haber fuera. Comprendió que estaba a punto de carbonizarse. Empezó a sangrar entre las piernas.

La chica dejó caer los brazos, todo el cuerpo perdió fuerzas. El fuego a su alrededor parpadeó dos veces y se extinguió por completo; la joven cayó al suelo. Mitsu se acercó. La vio muerta e improvisó un sencillo funeral. Después se rascó la cabeza y empezó a tomarle el pulso en varios sitios. Entonces oyó un grito de un tipo que llegaba a la carrera, y se alejó dos metros de un salto, dando un chillido.

El recién llegado sacó un tanto de entre sus ropas, pero ignoró al Togashi al verle alejarse y corrió junto a la caída.

—¡Miho-san!

La llamó varias veces pero no reaccionó. Miró alterado el estado de la chica, su mechón blanco, la sangre. En unos segundos se calmó y miró al tatuado, que seguía acuclillado unos pasos más allá.

—No sé qué ha hecho pero ha quedado extenuada. Su chi está totalmente desequilibrado, ha volatilizado todo su yang. Morirá en un rato… —dijo Mitsu.
—Disculpa, seas quien seas. Me llamo Isawa Tenkai; ella es mi hermana. Por favor, continúa.

Tenkai guardó el arma y se sentó sobre los talones. Mitsu se acercó prudente y se sentó al otro lado de la chica; estuvo un rato pulsando aquí y allá…

—Creo que vivirá; reposará unos días.
—¿Reposar…? Se casa en unas horas…

Mitsu alzó la ceja de nuevo y se frotó el mentón, con barba de tres o cuatro días. Echó otro vistazo a la dama.

—Tiene heridas internas… y ni un vestigio de energía positiva… Si es imprescindible que se case dadle un revitalizante poderoso y opio. ¿Has dicho Isawa? La magia le curará las heridas, pero no el yang ni el espíritu.

El Togashi echó un vistazo al cielo.

—Quizás me equivoco, pero con la ira, el dolor y el fuego estaba celebrando su muerte. Toma nota de la fecha y las estrellas: si sobrevive habrá cambiado.

Casi al amanecer, cuando los guardias vieron llegar a un tipo con una chica en brazos desmayada, miraron atentamente pero no preguntaron nada. A su manera Tenkai también irradiaba fuego.


La canción de las siete virtudes1123

Comments

Unregistered user Wednesday, July 27, 2011 9:46:42 AM

ikoma-shigenobu.blogspot.com writes: Hola Minaith: Hace tiempo que sigo tu blog en opera, en el mío publiqué un enlace a tu página. Me gustaría si es posible que nos pusieramos en contacto para compartir conocimientos. Quisiera que le echaras un vistazo al mío y me dieras tu opinión. No domino tanto cinco anillos pero un consejo nunca viene mal. De momento sólo es un proyecto. Déjame un mensaje en ikoma-shigenobu.blogspot.com. Un saludo. P.D. No dejan de sorprenderme tus relatos.

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