La azotea del autista

(cocteles servidos por Oppiano)

La lengua impregnada (palabras de presentación)

Escribí estas palabras para presentar La lengua impregnada, el más reciente libro de ensayos de Alberto Garrandés, en la Feria Internacional del Libro de la Habana. Se trata de un volumen donde Garrandés ha reunido sus ensayos sobre arte, literatura y en general cultura del erotismo.


LA LENGUA IMPREGNADA

Hace años, supongo que él ni siquiera recuerde la ocasión, Garrandés me confesó que había escrito un libro autista, una suerte de diálogo consigo mismo mediante la presentación (e introducción a través) de vericuetos que tal vez muchos entre los lectores no comprendieran hacia donde iban. Lo principal era que había alcanzado, como investigador, tal grado de madurez e intimidad con su objeto –la novela Jardín, de Dulce María Loynaz- que no sólo se veía obligado, sino que aquella era ya la única forma posible de escribir esa maravilla de aislamiento que es Silencio y destino: arquetipos culturales y representación simbólica en Jardín, de Dulce María Loynaz. Ahora, con La lengua impregnada¸ su aventura literaria hacia sí mismo se hace más abarcadora y profunda.

Su manera de acercarse al erotismo parte de un goce privado, de las situaciones y del lenguaje, para proponernos acertijos que transforman el cuerpo en herramienta de la filosofía o acaso lo despojen de todo atisbo de inocencia para revelárnoslo en lo que es: un arma, de las más poderosas de intelección del mundo y del ser. De esta manera, el erotismo adopta la vestidura del viaje, del desplazamiento entre un punto de reposo inicial y la llegada a un lugar otro al cual se arriba transformado, modificado. Lo erótico es –tanto en sentido general como en sus repeticiones- el testimonio de un aprendizaje que el autor nos describe del siguiente modo:

“Todos los escritores acuciados por el erotismo del cuerpo (o que emana del cuerpo o llega al cuerpo) contribuyen a crear una mitología del deseo, un dilatado drama acerca del querer del sexo y el poder de la simple realidad.
p. 9”

Para desplegar las circunvalaciones de su mente de tratadista, Garrandés opera con la reserva de sus largos años como investigador literario y en consecuencia dispone de una erudición sin pareja sobre la literatura cubana; en particular, sobre el cuento y la novela del siglo XX. Tan paladeable es esta erudición que, con independencia de lo que pueda decirnos sobre el erotismo, la serenidad con la que nos habla de esos pequeños escándalos del cuerpo, las pequeñas lecciones que continuamente nos regala sobre la historia literaria nacional sobran para hacer las delicias de profesores de literatura ansiosos de revelaciones en cuanto a la materia que imparten. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en su abordaje de la figura de Alfonso Hernández Catá, de quien Garrandés analiza obras menores, oscuras, ante las cuales ningún otro puede reclamar la categoría de experto; aquí vale la pena recordar que, ya desde aquellos años en los que se me hizo costumbre la visita de los miércoles al Instituto de Literatura y Lingüística (donde él trabajaba como investigador), nuestro presente autor cargaba en sus espaldas la gloria y particularidad de ser la única persona que había leído la obra completa de Hernández Catá.

Si acaso lo anterior fuese insuficiente, Garrandés se alimenta del esfuerzo de años como lector enorme y despliega una erudición total en lo que toca a la literatura y el arte internacionales; baste para ello con un botón de ejemplo como el momento en el cual, para establecer pautas alrededor de la figura del José Manuel Poveda de los Poemetos de Alma Rubens, inicia una cadena de asociaciones tangenciales que comienzan con el Werther de Goethe, pasan por Amédée Barbey d’Aurevilly, continúan hacia Pierre Klossowski, saltan hacia su hermano el pintor Balthus y a su célebre cuadro La lección de guitarra, prosiguen hasta la variación de este que hiciera Chuck Close, conectan con un texto marginal de Aubrey Beardsley y cierran el círculo encima de los amores de Hans Castorp y Claudia, personajes de La montaña mágica, célebre novela de Thomas Mann. Recorridos semejantes, de los cuales el libro está repleto, en vértigo por encima del tiempo, las corrientes estéticas, los géneros y las artes mismas es algo que en cualquier lugar del mundo muy pocos pueden hacer de manera coherente.

El otro elemento que hace de este un libro particular es la estructura sarduyana, donde un dialoguista es introducido -como figura medianamente antagónica- para que mueva la acción, ahorre largas páginas de explicación, presente problemas que basta con sólo conversar, etc. Esto, consecuencia directa del trabajo como narrador de Garrandés, constituye un interesante hallazgo dentro de la ensayística que él mismo desarrolla. A futuros críticos dejo la tarea de analizar las diversas oposiciones que el libro establece entre el autor (de género masculino, 50 años, reconocido como suerte de “clásico” vivo en estos textos que corren en paralelo al supuesto texto central) y su antagonista (de género femenino, 23 años y especie de aprendiz desembozada, contradictora, que se balancea entre la admiración y del descaro juvenil). Todo una delicia semiótica que espera a ser atravesada.

En fin, que estamos delante de un libro altamente recomendable, necesario, con los ingredientes que hacen falta para tornarlo imprescindible en los libreros. Notarán que apenas he hablado del erotismo como tal, pero lo que ahí pueda ser descubierto, la capacidad como filósofo del goce del cuerpo que hay en Garrandés es el paladeo que debo respetar para los lectores disfruten.


v.


Ordenanzas Municipales de la Ciudad de la Habana (año 1855)Palabras de presentación de "Protagonistas de amores contrariados" de Paquita de Armas

June 2012
M T W T F S S
May 2012July 2012
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30