PRI, reportes de criminalidad de priistas. No sólo delitos por narcotráfico

priistas criminales y "prospectos" QUE APUESTAN A NUESTRA FALTA DE MEMORIA...

Excelsior, 18 de Diciembre de 1951 Jugando a la Guerra Tres Niñitos “Fusilaron” a una Sirvienta: Carlos y Raúl Salinas

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Excelsior, 18 de Diciembre de 1951, 1 (primera plana)
Jugando a la Guerra Tres Niñitos “Fusilaron” a una Sirvienta [a ocho columnas]
Ocho, Cinco y Cuatro Años Tienen los Homicidas
Dispararon con un Rifle Calibre .22, Sobre la Jovencita

Por ALBERTO E. DE AGUILAR, reportero de EXCELSIOR

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ESTAS TRES CRIATURAS “fusilaron” ayer a su sirvienta Manuela, de 12 años de edad, cuando jugaban “a la guerra”. Son ellos Carlos y Raúl Salinas y Gustavo Rodolfo Zapata. Carlos tiene 4 años, Raúl 5 y Gustavo 8. Fueron detenidos por la policía y demostraron no comprender lo que habían hecho. El suceso ocurrió ayer al mediodía, en Palenque 425, de la colonia Narvarte.


Mientras jugaban a “la guerra”, los niños Gustavo Zapata Rodríguez, Raúl y Carlos Salinas de 8, 5 y 4 años de edad, respectivamente, “fusilaron” a una jovencita llamada Manuela de 12, sirvienta de la casa de los últimos; la dispararon con un rifle, calibre 22, y le causaron la muerte, efectivamente.

La tragedia ocurrió en una de las habitaciones de la casa número 425 de las calles de Palenque, colonia Narvarte, a las 12 horas de ayer.

Los niños no se dieron cuenta exacta de lo que habían hecho y a nadie citaron aviso. Cuando la otra sirvienta de la casa, María Torres Garrido, les preguntó qué habían hecho, ellos contestaron, llenos de satisfacción:

—¡Ya matamos a Manuela!

La joven, cuya nombre completo se ignora, recibió el tiro en el pómulo izquierdo junto a la nariz. El proyectil se alojó en la cabeza y la muchacha falleció instantaneamente.

EXCELSIOR habló en la tarde de ayer con los pequeños, en las oficinas de la octava delegación del Ministerio Público, durante el [ilegible]. Parecían muy tranquilos, quizás algo molestos porque no podían jugar a sus [ilegible] junto a su madre, la señora Margarita de Gortari de Salinas, la cual estaba [ilegible].

escoba ensangrentada y con la que seguramente Manuela barría el piso cuando fue muerta a manos de los chiquillos, Raúl y Carlos Salinas Gortari de 5 y 3 años de edad, respectivamente, los cuales jugaban tranquilos, al darse cuenta de lo que habían hecho, en el jardín de la casa.

El rifle calibre 22, fue encontrado por las autoridades dentro de la casa y por la trayectoria que siguió la bala se presume que los disparos fueron hechos desde el hall de la casa.

Al tomarse declaración a la señora Margarita Gortari de Salinas dijo que a eso de las 11 horas de ayer tuvo necesidad de salir a la calle a realizar algunas compras, dejando en el hogar a su sirvienta Manuela cuyo apellido desconoce; su cocinera María Torres Garrido y a sus dos hijos que jugaban con su amiguito Gustavo Zapata Carballo. Al regresar una hora y media después, se enteró por el vecindario de que algo grave había occurido y al penetrar a sus habitaciones, ya no se le permitió el paso por parte de unos policías que le dijeron sobre la trajedia.

Dijo que el rifle con el que fue muerta su sirvienta, lo tenía su esposo el licenciado Raúl Salinas Lozano, en un closet de donde deben haberlo tomado imprudentemente sus hijos.

Carlos, cuando se le preguntó lo que había occurido, dijo: “yo la maté de un balazo, soy un héroe”, explicando después que jugaban al “fusilamiento” con su plimama que en esos momentos se dedicaba a hacer el aseo de la casa.

También se tomó declaración de María Torres Garrido, la cual dijo no haberse dada cuenta de la forma como ocurrió el accidente, pues estaba en esos momentos entregada a sus labores. Dijo que siempre tenía por costumbre vigilar a Manuela —que tenía apenas mes y medio de haber principiado a trabajar en aquella casa—, y ayer al asomarse a ver qué hacía, la encontró ya sin vida, diciéndole los niños que ellos la habían matado.

Todavía anoche el personal judicial realizaba algunas investigaciones para determinar lo conducente con los dos niños.

http://www.worldpolicy.org/projects/globalrights/mexico/1951-Excelsior-Salinas.html





http://my.opera.com/PRIminalidad/albums/showpic.dml?album=731687&picture=10747560



Carlos Salinas de Gortari (II)
Por Ángel Torres


Feb
19
2009 El más perverso de los políticos mexicanos

Desde de su infancia, la vida de Carlos Salinas de Gortari ha sido una sucesión continua e ininterrumpida de escándalos, delitos y hechos social y políticamente bochornosos. También su familia ha sido protagonista de comportamientos ilícitos y vergonzosos acontecimientos. Para sólo citar uno de los primeros cabe señalar:

El 18 de diciembre de 1951 en la primera plana de la segunda parte, primera sección, del diario Excélsior apareció una nota con crédito de Alberto E. de Aguilar que al texto dice: “Jugando a la Guerra Tres Niñitos ‘Fusilaron’ a una Sirvienta”. El despliegue del encabezado de la información fue a ocho columnas (de extremo a extremo de la página).

Las “bajadas” o cintillos de la nota señalan: - “Ocho, Cinco y Cuatro Años Tienen los Homicidas”; - “Dispararon con un Rifle Calibre .22 Sobre la Jovencita”. En la parte extrema del lado derecho de la página, el texto del pie nota, debajo de las fotografías de los menores implicados, establece:

“ESTAS TRES CRIATURAS ‘fusilaron’ ayer a su sirvienta Manuela, de 12 años de edad, cuando jugaban ‘a la guerra’. Son ellos (de izquierda a derecha) Carlos y Raúl Salinas y Gustavo Rodolfo Zapata. Carlos tiene 4 años, Raúl 5 y Gustavo 8. Fueron detenidos por la policía y demostraron no comprender lo que habían hecho. El suceso ocurrió ayer al mediodía, en Palenque 425, de la colonia Narvarte (México, Distrito Federal).”

“¡Ya matamos a Manuela!”

Excélsior, uno de los más importantes medios impresos mexicanos de la época, en el cuerpo de la información, precisa:

“Mientras jugaban a ‘la guerra’, los niños Gustavo Zapata Rodríguez, Raúl y Carlos Salinas de 8, 5 y 4 años de edad, respectivamente, ‘fusilaron’ a una jovencita llamada Manuela de 12, sirvienta de la casa de los últimos; la dispararon con un rifle, calibre 22, y le causaron la muerte, efectivamente.

“La tragedia ocurrió en una de las habitaciones de la casa número 425 de las calles de Palenque, colonia Narvarte, a las 12 horas de ayer.

“Los niños no se dieron cuenta exacta de lo que habían hecho y a nadie citaron aviso. Cuando la otra sirvienta de la casa, María Torres Garrido, les preguntó qué habían hecho, ellos contestaron, llenos de satisfacción:

“— ¡Ya matamos a Manuela!

“La joven, cuya nombre completo se ignora, recibió el tiro en el pómulo izquierdo junto a la nariz. El proyectil se alojó en la cabeza y la muchacha falleció instantáneamente.

“Excélsior habló en la tarde de ayer con los pequeños, en las oficinas de la octava delegación del Ministerio Público. Parecían muy tranquilos, quizás algo molestos porque no podían jugar junto a su madre, la señora Margarita de Gortari de Salinas …”.

El texto disponible de la nota de Excélsior, con ciertas mutilaciones pero legible, continúa en los siguientes términos:

“viene de la primera plana”

“… escoba ensangrentada y con la que seguramente Manuela barría el piso cuando fue muerta a manos de los chiquillos, Raúl y Carlos Salinas Gortari de 5 y 3 años de edad, respectivamente, los cuales jugaban tranquilos, al darse cuenta de lo que habían hecho, en el jardín de la casa.

“El rifle calibre 22, fue encontrado por las autoridades dentro de la casa y por la trayectoria que siguió la bala se presume que los disparos fueron hechos desde el hall de la casa.

“Al tomarse declaración a la señora Margarita Gortari de Salinas dijo que a eso de las 11 horas de ayer tuvo necesidad de salir a la calle a realizar algunas compras, dejando en el hogar a su sirvienta Manuela cuyo apellido desconoce; su cocinera María Torres Garrido y a sus dos hijos que jugaban con su amiguito Gustavo Zapata Carballo. Al regresar una hora y media después, se enteró por el vecindario de que algo grave había ocurrido y al penetrar a sus habitaciones, ya no se le permitió el paso por parte de unos policías que le dijeron sobre la tragedia.

“Dijo que el rifle con el que fue muerta su sirvienta, lo tenía su esposo el licenciado Raúl Salinas Lozano, en un closet de donde deben haberlo tomado imprudentemente sus hijos.

“Carlos, cuando se le preguntó lo que había ocurrido, dijo: ‘yo la maté de un balazo, soy un héroe’, explicando después que jugaban al ‘fusilamiento’ con su pilmama que en esos momentos se dedicaba a hacer el aseo de la casa.

“También se tomó declaración de María Torres Garrido, la cual dijo no haberse dada cuenta de la forma como ocurrió el accidente, pues estaba en esos momentos entregada a sus labores. Dijo que siempre tenía por costumbre vigilar a Manuela—que tenía apenas mes y medio de haber principiado a trabajar en aquella casa—, y ayer al asomarse a ver qué hacía, la encontró ya sin vida, diciéndole los niños que ellos la habían matado.

“Todavía anoche el personal judicial realizaba algunas investigaciones para determinar lo conducente con los dos niños.”


Fallida destrucción de los ejemplares. La impunidad de Salinas Lozano

Han corrido versiones en el sentido de que no pocos personajes hicieron extraordinarios esfuerzos para desaparecer todos los ejemplares de la citada edición de Excélsior, principalmente al constituirse Carlos Salinas de Gortari en uno de los precandidatos del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República.

En cambio, varios de los otros interesados en suceder a Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988) en la titularidad del Poder Ejecutivo Federal, hicieron cuanto estuvo a su alcance para salvar alguno de los ejemplares. Y tuvieron éxito, rescataron varios que sirvieron para exhibir, según ellos, al más perverso de los políticos mexicanos.

Y se ocuparon esforzadamente en atacar a Salinas de Gortari por un hecho del que no tenía edad ni conciencia para responder o ser procesado y que en todo caso fue responsabilidad penal de su padre, quien dejó al alcance de sus menores hijos un arma de fuego, sin advertir la tragedia que su negligencia causó.

El padre de Salinas fue Raúl Salinas Lozano, posteriormente secretario de Industria y Comercio durante los sexenios de Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz-Bolaños Cacho (1964-1970), precandidato a la Presidencia de la República y el culpable del homicidio de la niña Manuela, quien falleció a los 12 años de edad.

Sin embargo las autoridades que debieron tomar conocimiento de los hechos –que en parte lo hicieron-, las de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal y abrir de oficio por conducto del Ministerio Público una Averiguación Previa en la que constaran los hechos, o bien nunca lo hicieron o “volvió invisible” el expediente, ya que nunca se ha encontrado.


El fraude electoral de 1988. Rechazo total al neoliberalismo

Al llegar la sucesión de De la Madrid Hurtado, las fuerzas del nacionalismo revolucionario, emanado de la Revolución Mexicana, ya habían sido desplazadas del poder. En su lugar gobernaban cuadros de tecnócratas neoliberales, con Salinas al frente ya que el entonces presidente no tuvo carácter para ejercer el mando político.

La aplicación de las políticas económicas neoliberales durante el régimen de De la Madrid, de inmediato tuvo efectos devastadores en los niveles de vida de la gran mayoría de los mexicanos. El empobrecimiento de las masas y la desaparición de la política social, ocasionó el alejamiento del PRI de sus bases e irritó al pueblo.

Fue así que sólo con el apoyo decisivo de los poderes fácticos y las transnacionales, Carlos Salinas de Gortari pudo convertirse en el candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República. Durante su periplo electoral pudo constatar el repudio del pueblo mexicano a su persona y a los intereses que él representaba.

Salinas no sólo fue objeto del rechazo de las multitudes, también de la oposición a su candidatura de importantes sectores del PRI. Entre ellos del poderoso Sindicato de los Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, cuyo dirigente principal Joaquín Hernández Galicia, le manifestó abiertamente estar en contra de su postulación.

El día de las elecciones, el repudio a las políticas económicas neoliberales fue de tal magnitud que sólo a través del fraude electoral instrumentado en contra de Cuauhtemoc Cárdenas Solórzano, presidente legítimo de México en el periodo 1988-2004, se logró que Carlos Salinas de Gortari asumiera la Presidencia de la República.

Y para ello fue determinante el apoyo del Partido Acción Nacional, cuyas cúpulas, con la hipocresía que desde su fundación las ha caracterizado, declararon en público “ilegítimo por los siglos de los siglos” a Salinas, por usurpar la titularidad del Poder Ejecutivo Federal, pero en lo “oscurito” negociaron con él y sus cómplices.

Llegó la corrupción y la confesión también

Una vez instalado en Los Pinos, Salinas y sus familiares dieron rienda suelta a su corrupta e inagotable voracidad saqueando las arcas públicas. Martín Moreno, autor de la columna política “Archivos del poder”, que publica el diario Excélsior, el pasado 17 de febrero de 2009, con el título de “Los Salinas y el dinero”, relató:

“Cuando María Elena Vázquez Nava era secretaria de la Contraloría General de la Federación (Secogef), llegó al despacho del entonces presidente (espurio) Carlos Salinas de Gortari y le entregó un expediente en el que se detallaban montos, fechas y operaciones de la extensa red de corrupción que, dentro de su gobierno, estaba operando su hermano Raúl (Salinas de Gortari).

“El Presidente recibió, en silencio, las comprometedoras pruebas.


“Horas después, Vázquez Nava fue llamada a la oficina de Raúl Salinas de Gortari. De inmediato, el hermano incómodo sacó el mismo expediente que la contralora le había entregado al Presidente de la República, lo azotó sobre el escritorio y furioso le dijo: ‘¿Qué es esto?, ¡hija de la chingada…!’

“Por supuesto que, durante ese sexenio (el de Salinas de Gortari), ni un dedo se movió contra las corruptelas y los negocios ventajosos que Raúl hizo con sus socios y amigos”, acota el autor de “Archivos del poder”.

“El dinero es de Carlos”: Raúl Salinas de Gortari

Más adelante, Moreno explica, al dar cuenta de una ríspida conversación telefónica sostenida entre Adriana y Raúl Salinas de Gortari, cuando este estaba recluido en el Penal de Almoloya de Juárez, procesado por la autoría intelectual del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu, exesposo de Adriana, lo siguiente:

“El dinero siempre ha estado en el centro de la vida, y de las disputas, de la familia Salinas. Allí está la grabación donde Raúl le dice a Adriana: ‘Es una cobardía gigantesca de Carlos estarme mandando recados con Juan José (hijo de Raúl) para que le mande dinero porque es de él…’

Moreno continua asentando que Raúl dijo: “Todo lo voy a aclarar, de dónde salieron los fondos, quién era el intermediario, para qué eran y a dónde fueron… voy a decir qué fondos salieron del erario público (sic), para que se devuelvan”, a gritos y muy indignado así se expresó el primogénito de los Salinas de Gortari en la charla con su hermana.

La grabación del diálogo sostenido entre los citados hermanos Salinas fue transmitida íntegra en el programa noticioso nocturno de mayor audiencia de Televisa, poco antes de que concluyera el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000), sucesor de Carlos Salinas de Gortari. Como es lógico, fue Zedillo quien ordenó su transmisión.

Sin embargo, el homicidio de la niña Manuela, la corrupción de Raúl Salinas de Gortari y la rebatinga por los dineros sustraídos del erario que deben ser devueltos por mal habidos, no son los únicos hechos que gravitan sobre la imagen del espurio que suscribió el Tratado de Libre Comercio, con el cuento de que nos llevaría al primer mundo.

Los Arellano Félix en la Nunciatura Apostólica

Están también la orden expresamente impartida por el ilegítimo Salinas de Gortari a Jorge Carpizo Mac Gregor, secretario de Gobernación, para que se permitiera la fuga de los hermanos Arellano Félix, temibles narcotraficantes, quienes se encontraban en la sede de la Nunciatura Apostólica (embajada) del Estado Vaticano en México.

Los jefes de jefes del Cartel de Tijuana, conocidos traficantes de estupefacientes, autores de numerosos homicidios y muchos delitos más, estaban en las mismas habitaciones en las que se alojó Karol Wojtila, el papa Juan Pablo II, durante su visita a nuestro país. ¿Quién los dejó ingresar y por qué los instalaron allí? Es algo que nadie ha contestado.

Algunas versiones dicen que fueron a confesar que ellos no habían sido los ejecutores de Posadas Ocampo en el aeropuerto tapatío porque eran muy católicos, explicación que tal vez acepten el esposo de la “seño” Martha, Vicente Fox Quesada o el espurio que arrebató el poder a Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo de México.

Girolamo Prigione, entonces nuncio apostólico, fue quien solicitó se permitiera la fuga de los jefes del Cartel de Tijuana. De lo que puede deducirse que Prigione, también involucrado en los hechos en que murió Posadas Ocampo, impartía instrucciones a las máximas autoridades gubernamentales de facto en México.

Posadas, exobispo católico de Tijuana, había acudido a la terminal aérea de Guadalajara para entregar un misterioso portafolio negro a Prigione, en el que supuestamente había información comprometedora para los Salinas. Nunca lo logró. A Posadas y todos los muchos ejecutados más no les fueron robadas ninguna de sus pertenencias.

Lo único que nunca se localizó fue el sospechosista portafolio y no se sabe si Prigione lo recibió, puesto que no descendió del avión en que había volado de México a Guadalajara. Aparato que aterrizó y permaneció poco más de media hora en la pista. En cambio numerosos narcocorridos aludieron a las ilícitas andanzas de los hermanos Salinas.

Se tiene plena certeza de que las relaciones entre Posadas Ocampo y Carlos Salinas, el día en que fue ejecutado el primero no eran cordiales. A algunas personas de su confianza el cardenal había confiado su distanciamiento del usurpador que detentaba la Presidencia de la República.

El homicidio de Colosio. "Veo un México con hambre y con sed de justicia”

Luego vendrían las sospechas de que Carlos Salinas no fue ajeno al homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Para no pocos observadores del acontecer político, Colosio Murrieta se distanció de Salinas y firmó su sentencia de muerte al pronunciar aquel memorable discurso en el Monumento a la Revolución el 6 de marzo de 1994.

Dos de los párrafos de esa pieza oratoria de Colosio, afirman, en abierta contradicción a la ilusoria prosperidad de México que presentaba Salinas, a causa de la aplicación de las políticas neoliberales, lo siguiente:

"Veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y que están dispuestos a creer, a participar, a construir nuevos horizontes.

"Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.”

Es entendible que la ira de Salinas, incapaz de comprender que era un simple instrumento del sistema, tanto como lo es el espurio que actualmente reside sin derecho alguno en Los Pinos, tomó como ofensas los conceptos vertidos por su “delfín”. Ira que Joseph Marie Córdova Montoya, principal consejero de Salinas, se encargó de exacerbar.

La “enorme” falta de Colosio Murrieta fue haber exhibido los nulos resultados de la aplicación de las políticas neoliberales, que han hundido en la miseria a más de 72 millones de mexicanos, en tanto que tenemos el dudoso “honor” de que un connacional sea el hombre más acaudalado del mundo, Carlos Slim Helú.

Asimismo, obligado a otros 14 a emigrar a Estados Unidos, muchos de ellos fallecidos en el intento y forzado a medio millón de personas a dedicarse a actividades relacionadas con el tráfico de estupefacientes, tal y como lo informó el secretario de la Defensa a un grupo de diputados federales.

En este contexto, lo único claro y preciso es que el supuesto homicida de Colosio captado por las cámaras de televisión y fotográficas inmediatamente después de los disparos, no es el personaje que se presentó al día siguiente. Lo demás son conjeturas. El hecho es que quien tenía la intención de modificar la política de Salinas fue ejecutado.

Homicidios José Francisco Ruiz Massieu y de Enrique Salinas de Gortari

Después vino otro escándalo: el homicidio de José Francisco Ruiz Massieu, cuya autoría intelectual fue imputada a Raúl Salinas de Gortari y por la que pasó diez años en prisión, antes de ser “absuelto”, luego de que en la resolución de primera instancia se le sentenció a 50 años de prisión.

Durante los años que pasó en prisión, se hizo público el hecho de que con credenciales falsas, Raúl Salinas de Gortari tenía depositados en bancos de Suiza más de doscientos millones de dólares. 78 de ellos fueron devueltos a nuestro país por provenir notoriamente del erario federal, según las autoridades helvéticas.

Es decir, ser propiedad del pueblo mexicano. Sin embargo, lo justo sería que todo el dinero depositado en bancos suizos por el hermano incómodo del usurpador Carlos Salinas de Gortari, vuelva a las arcas nacionales de donde fue sustraído ilícitamente.

Entre los hechos que llaman la atención está el de que Raúl Salinas Lozano, el padre de los Salinas de Gortari, jamás visitó a su hijo mayor, Raúl Salinas de Gortari, luego de que fuera detenido y sometido a proceso por la autoría intelectual del homicidio de José Francisco Ruiz Massieu.

¿Qué pudo motivar a un padre a obrar de esa manera? ¿Qué sabía? ¿Fue una manera de reprochar los numerosos comportamientos ilícitos de su hijo mayor? La conducta del padre de los Salinas es un misterio. Lo normal es que un padre vaya a la cárcel a ver a su hijo aunque sea arrastrándose y sin perjuicio de que sea el peor de los criminales.

Asimismo, constituye un misterio la muerte de uno de los hermanos Salinas de Gortari, en este caso Enrique, quien apareció asesinado a bordo de un automóvil en una vialidad de Huixquilucan, Estado de México, con evidentes signos de tortura y en el marco de rumores que lo vinculaban estrechamente con la delincuencia organizada.

Era de esperarse que Carlos Salinas de Gortari interpusiera su poderosa influencia para que los hechos en que murió su hermano fueran esclarecidos. Por ello causó una gran sorpresa que, cuando Alfonso Navarrete Prida, procurador general de Justicia del Estado de México, se ufanaba de haber ubicado a los homicidas, todo se detuvo.

Y el motivo fue que el propio expresidente de facto gestionó la suspensión de las pesquisas y que los ya presuntos inculpados no fueran detenidos. ¿Qué lo obligo a actuar de ese modo? ¿Iban a ser mostradas pruebas irrefutables de los malos pasos en que andaba su hermano? ¿Se enlodaría aún más la maltrecha imagen de la familia Salinas?

La imagen de Salinas 14 años después

En este contexto cobra sentido recordar el resultado del sondeo de opinión que, para apreciar la imagen actual de Carlos Salinas de Gortari aplicó la prestigiada encuestadora María de las Heras, mismo que fue publicado en el diario Milenio el pasado día 12 de mayo de 2008.

El estudio determinó: “la mayoría asegura que ahora tiene una peor opinión de Salinas que la que tenía en 1994, además de considerar a Ernesto Zedillo mejor presidente que Fox y Salinas.”

Antes, la prestigiada encuestóloga explicó: “el tiempo se encarga de atemperar los ánimos, pero el sentimiento de decepción del público respecto a Salinas caló tan hondo que aún ahora, 14 años después de terminado su mandato, es difícil conseguir juicios objetivos sobre su gobierno.”

En función de lo anterior, la revelación de que Carlos Salinas de Gortari se robó la mitad de la partida secreta, cantidad superior a los 400 millones de dólares, hecha por Luis Téllez, el secretario de Comunicaciones y Transportes no agrega nada nuevo a una convicción que tiene el pueblo mexicano:

Carlos Salinas de Gortari, usurpador de la Presidencia de la República de 1988 a 1994, invariablemente ha sido un corrupto que tal vez algún día rinda cuentas de su ilícito comportamiento de toda la vida.

Sin embargo, más interesante será examinar los daños que causaron a México las privatizaciones de entidades de la Administración Pública Paraestatal que llevó a cabo, las reformas constitucionales contrarias al interés nacional, la suscripción del Tratado de Libre Comercio y muchos actos de gobierno más que habrá que revertir.

http://www.noticaribe.com.mx/bitacoras/vox_populi/2009/02/carlos_salinas_de_gortari_ii.html

A futuro: ¿acusaciones contra Raúl por narcotráfico? El PRI cometió “prácticas erróneas" Fernando Toranzo... ¿Como Éstas?

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