Wednesday, May 20, 2009 1:55:14 AM
Amor, él, Poema, Yo
Sigo un ritmo clandestino de voz ausente,
en la ribera de una palabra van
mis manos escalonadas de letras sin rima.
Sonríe como una hache muda,
trémulo fulgor de tu sombra,
nativa libertad en el trascender sin relojes,
pasea en mi cuerpo.
Y cae descalza a mis pies,
como un vestido de besos me cubre,
un cielo y sendero,
tus besos,
tu alma en un soplo de ternura,
labios desnudos de sol en mis labios,
horizonte de aliento, concepción del silencio…
y soy lengua de luna eclipsada en el paladar de tu noche.
I keep a pace of clandestine voice absent
on the edge of a word are
my hands stepped on without rhyme lyrics.
Smile like a silent “H”,
tremulous radiance of your shadow,
beyond the native freedom without clocks,
walk in my body.
Barefoot and falls at my feet,
dressed as a kissing covers me,
sky and a trail
your kisses,
your soul in a breath of tenderness,
sun nude lips on my lips,
horizon of breath, conception of silence ...
I am the moon´s tongue eclipsed in the evening of your palate.
Friday, April 17, 2009 2:18:42 AM
Yo, Poema, De amor y eternidad, él
Solo por si llegas y estoy envuelta en tus sueños...
solo por si llegas y mis ojos te miran desde otro infinito
no te extrañes si aún dormida te susurro poemas
y si la luna te canta aquella canción...
sin existir, existías...
y vibra el eco sin distancia... en cada nota,
beso crepitado en el fuego del agua.
Solo por si llegas, y mi cuerpo descansa,
entre tus brazos de niebla que arropan mi alma,
Solo por si llegas, y en esta noche de abril
el firmamento son tus ojos,
y la lluvia desplega gotas de risa...
en cada página...
Es que en cada ritmo que respiro,
en cada danza de visionarias hogueras,
el crepúsculo no cae sino con telones de
suave terciopelo perfumado, cuando llegas, y estoy...
en la cama de sábanas oceánicas
sumergida en tu mente y en tu piel...
Solo si llegas, si llegas y estoy en ese vacío...
de palabras tan tibias que son silencios...
en besos pronunciados...
esucha este susurro...
osado y cadencioso...
pues en cada latido del corazón...
el que existe y no existe... sino en brisa
de árboles y aromas marinos...
Estoy....
contigo siempre.
Solo por si llegas, y me miras, me verás envuelta en tus brazos,
en tus sueños...
Friday, February 13, 2009 9:36:58 PM
Amor, él, Mi vida, Yo
...
Enamorarse es amar las coincidencias, y amar es enamorarse de las diferencias. de Jorge Bucay, libro: "Amarse con los ojos abiertos".
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Friday, February 6, 2009 12:34:04 AM
Yo, Poemas de Gatos, él, Amor
Les sonará raro, a gato. Sí. No filosofía o poema de autoría personal, sino un poema recitado de Cata, mi gata. Y resulta que hoy me acosté a dormir una siestecita, por lo menos eso intentaba, y cuando por fin abrazada a mi sueño

casi se desprendía la tarde en la ventana, pues… ahí estaba Cata, mi gata. Reclamando… maullando desaforada, reclamando, si!, un espacio en el blog!. ¿Lo pueden creer? Hasta toco con su trompita mi nariz.. y maulló tan fuerte. Ay dios. Me levanté, pregunté… ¿qué es lo que pasa Cata? Y me dice: “Escribe este poema, de los gatos anónimos. Y por favor haz una buena traducción de una manera honorable y cabal”. Ay dios. ¿Traducir lenguaje de gatos? … Tienen más vocales y acentos que el chino y el francés juntos… ni hablar de lo intuitivo… en los silencios insertos de cada respiro y la emoción gatuna. Porque cuando recitan, cantan. ¿Los escucharon bajo la luz de la luna enamorada? ¿Cómo negarme a su pedido?. Vaya pues… este poema, a todos los gatos, de gatos y para gatos… por la energía y el empeño en saber callar, cuando entienden perfectamente lo que les decimos. Y también en agradecimiento… por ciertas "coincidencias" curiosamente gatunas.
Poema de gatos “Ñau”
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Tuesday, January 6, 2009 2:55:27 PM
Relato, Escritores, Yo, Coelho
Mientras preparo el nuevo modo del blog... les dejo este relato, que publicò su autor a fines de 2008 para las columnas en diversos periódicos del mundo...
Que comiencen con optimismo estos tiempos, todos los dìas es un comienzo de año...
La música que salía de la casa
- por Paulo Coelho
Como siempre hacía la víspera de Navidad, el rey invitó al primer ministro a dar un paseo por la ciudad. Le gustaba ver cómo adornaban las calles, pero para evitar que sus súbditos se excedieran en los gastos con el objetivo de agasajarlo, solían disfrazarse con ropa de comerciantes que venían de tierras lejanas.
Caminaron por el centro, admirando las guirnaldas de luz, los abetos, las velas encendidas en las entradas de las casas y los puestos de venta de regalos. Todo el mundo, hombres, mujeres y niños, se apresuraban a reunirse con sus familiares para celebrar esa noche en torno a una mesa repleta.
En el camino de regreso pasaron por el barrio más pobre. Allí, el ambiente era completamente distinto: nada de luces, velas, ni el olor apetecible de la comida lista para ser servida en la mesa. No había casi nadie por la calle, y como hacía todos los años, el rey comentó con el ministro que debía prestar más atención a los pobres de su reino. El ministro asintió con la cabeza, convencido de que pronto el asunto sería olvidado de nuevo, enterrado en la burocracia cotidiana, la aprobación de presupuestos y las reuniones con dignatarios extranjeros.
De repente oyeron una música que salía de una de las casas más pobres. La chabola, mal construida, con varias grietas entre las maderas podridas, les permitía ver lo que sucedía en el interior, y comprobaron que la escena que allí se desarrollaba era completamente absurda: un viejo en una silla de ruedas que parecía llorar, una joven completamente calva que bailaba, y un muchacho de mirada triste que tocaba un tamborín y cantaba una canción tradicional.
--Voy a ver qué pasa –dijo el rey, y llamó a la puerta.
El joven dejó de cantar y fue a abrir.
--Somos mercaderes y buscamos un lugar para dormir. Hemos oído la música, hemos visto que todavía estáis levantados y nos gustaría saber si podríamos pasar aquí la noche.
--Pueden quedarse en algún hotel de la ciudad. Desgraciadamente, no podemos ayudarlos; a pesar de la música, en esta casa reina la tristeza y el sufrimiento.
--Por mi culpa –era el viejo de la silla de ruedas el que hablaba--. Durante toda mi vida he intentado darle educación a mi hijo para que aprendiese caligrafía, para que fuese uno de los escribas del palacio. Sin embargo, los años pasaban y no volvieron a ofertarse nuevas plazas. Hasta que anoche tuve un sueño estúpido: un ángel aparecía y me pedía que comprara una copa de plata, ya que el rey iba a venir a visitarme, a beber un poco y a conseguir un empleo para mi hijo.
»La presencia del ángel me pareció tan real que decidí hacer lo que me decía. Como no tenemos dinero, mi nuera fue esta mañana al mercado, vendió su pelo y compramos esa copa de ahí. Ahora intentan levantarme el ánimo, cantando y bailando porque es Navidad, pero es inútil.
El rey vio la copa de plata, pidió que le sirvieran un poco de agua porque tenía sed y, antes de marcharse, le dijo a la familia:
--¡Qué coincidencia! Hoy mismo hemos estado con el primer ministro y nos ha dicho que las plazas se van a ofertar la semana que viene.
El viejo sacudió la cabeza con incredulidad y se despidió de los extranjeros. Pero al día siguiente fue leído un decreto real por todas las calles de la ciudad: buscaban un nuevo escriba para la corte.
El día previsto, la sala de audiencias estaba atestada de gente deseosa de competir por tan ansiado cargo. Cuando el primer ministro entró, les pidió a todos que prepararan sus cuadernos y sus bolígrafos.
--Éste es el tema de la disertación –dijo--: ¿Por qué un anciano llora, una mujer calva baila y un muchacho triste canta?
Un murmullo de asombro recorrió la sala: ¡nadie sabía contar una historia como ésa! Nadie, salvo un joven con ropa humilde, sentado en un rincón de la sala, que sonrió y empezó a escribir.
(Basado en un cuento indio)