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Friday, January 25, 2008 6:20:08 AM
Desde el DF Por: Juan Pablo Meneses --- 03/03/2005
Alguna vez confesé en esta columna que, pese a no conocer Ciudad de México, vivía con el DF en mi cabeza. Y que al resto de las ciudades que iba conociendo las medía con mi DF imaginario. Aquella vez terminé la columna con un juramento, Nunca jamás iré al México real. Pero ya lo dijo James Bond: nunca digas nunca jamás. Hoy escribo esta columna desde la mismísima Ciudad de México.
La llegada a DF ha sido exagerada, como se podía suponer de una metrópolis que ha sido definida con esa desproporción. Estoy aquí presentando un libro, lo que se ha traducido en una disparatada realidad: los primeros días los he pasado dando entrevistas. Respondiendo, mucho más que preguntando.
Nunca me hicieron tantas entrevistas como en el DF, seguramente porque acá hay más radios, canales de televisión, revistas y diarios que en todo Sudamérica. Nunca tuve que repetir las mismas respuestas en tan poco tiempo. Pero tampoco, y siempre con la exageración de la ciudad como telón de fondo, nunca vi tal cantidad de ajíes y tacos diferentes. Ni escuché esta cantidad de historias de secuestros y de taxis peligrosos. Ni me crucé con tantos latinoamericanos viviendo en otra ciudad latinoamericana, que llegaron aquí para juntar buen dinero y salvarse un tiempo. Tampoco antes vi este interminable desfile de calaveras de todos tamaños y para toda la familia, convertidas aquí en saludo a la querida muerte y en un verdadero escudo nacional.
Aquí he recorrido los pasillos de la Universidad Nacional de México, que con sus más de 300 mil alumnos es la más grande del mundo. Y he quedado atascado en un taco infinito de la Avenida Reforma. Y anduve en metro, que en las horas de tránsito alto se divide en vagones para hombres y para mujeres, para que sean menos traumáticos los momentos de máximo apretuje humano.
Conocer DF debiera ser una materia obligada de quienes gustan de ciudades gigantes. es la más grande del planeta, la que tiene más lamparitas de luz encendidas y el mayor número de chalecos anti.balas del mundo. El Zócalo, una suerte de Plaza de Armas de la capital mexicana, es una explanada de cemento donde entran, por cualquier acto público de tamaño medio, más de un millón de personas. Aunque claro, un millón de personas en México parece algo tan habitual como juntar a 11 amigos para armar un equipo de fútbol. Pese a la inmensidad del asfalto, la ciudad se permite algunas zonas de vegetación exuberante; en eso, lleva la delantera la zona de La Condesa y su Parque España.
Además de toda su historia, de su influencia en el resto del continente, llegar aquí es por sobre todas las cosas aterrizar en un sitio gigantesco. Desproporcionado.
Hace unos días, en el noticiero de TV Azteca me preguntaron qué me había parecido mi primer viaje a México. Miré a la cámara, imaginando que ahí atrás estaba todo el monstruo, todo el DF, la ciudad con más millonarios y más pobres de Latinoamérica, la de las mansiones y las vecindades, la de las telenovelas que hablan de esa diferencia tan marcada, y dije con voz temblorosa: No me ha parecido un primer viaje, es como si la conociera de antes.
Hasta luego les dejo la pagina de donde extraje el texto salud 2 a todos y todas
Diario Juan Pablo Meneses













Lord Coldlordcold # Friday, January 25, 2008 3:15:12 PM
turkobainTurko # Friday, January 25, 2008 6:52:31 PM
Lord Coldlordcold # Friday, January 25, 2008 6:54:07 PM
turkobainTurko # Friday, January 25, 2008 7:09:43 PM
Lord Coldlordcold # Friday, January 25, 2008 8:00:01 PM
ESTELAVVENGRANAJE # Saturday, January 26, 2008 6:18:32 AM
Casi siempre he pensado en mudarme de aquí, paso mucho en el tráfico, salgo temprano y llego muy noche (cuando abandono mi cueva jajajajaja), pero de que es bonita, cosmopilita y llena de bullicio, eso que ni que!!!!
Arriba México, Arriba los chilangos!!! si señor!!!!