Tuesday, 5. September 2006, 20:29:49
María Estela Godínez Andrade Tiene 16 años, pero a pesar de su juventud ya cuenta en su registro académico con triunfos inusitados: hace un mes, en la ciudad de Indianápolis, la jovencita se trajo a México tres de los cuatro premios concedidos a representantes del país en uno de los eventos más competidos del mundo: la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería (ISEF, por sus iniciales en inglés), organizada por Intel desde hace diez años.
La jovencita, que estudia en el CBTIS 139 en San Francisco del Rincón, en el estado de Guanajuato, participó con el proyecto llamado DEYABU: interfaz de lectura y escritura para ciegos. Su proyecto le mereció ganar: 1. El premio de Intel al Mejor Proyecto de la categoría de Ciencias Informáticas (cinco mil dólares). 2. El premio al primer lugar en la misma categoría (tres mil dólares). 3. El premio al tercer lugar otorgado por la IEEE Computer Society (350 dólares).
El cuarto premio ganado por un equipo mexicano correspondió al proyecto HumanSIS presentado por Óscar Federico Flores Galván, de 18 años, y José de Jesús Briones Serna, de 17 años, ambos del CBTIS 168, en Aguascalientes.
María Estela, penúltima de seis hermanas, se considera una principiante en computación y electrónica, pues siempre está aprendiendo, pero lo que sabe le bastó para imponerse en un certamen durísimo.
José Carlos Tovar -quien es su asesor- se refirió a ella como “una mujer explosiva, que demuestra sus emociones y las vive al máximo, quien de hecho se siente aún dentro del sueño de la emoción de las premiaciones”. Y Estela lo confirmó aún desde su participación en competencias preliminares a nivel nacional, en donde a pesar de tener una actuación discreta, sí logró
captar la atención de gente de la empresa Intel, lo que hizo posible su participación en la Feria de Ciencia e Ingeniería, que este año se celebró en Indianápolis E.U.
En su edición 2006, la feria ISEF de Intel empezó con millones de aspirantes que se enfrentaron en más de 550 ferias regionales afiliadas a la empresa fabricante de microprocesadores. Tras un largo proceso, quedaron seleccionados casi mil 500 finalistas, de los cuales sólo 15 eran mexicanos. El resto eran chicos de 46 países distintos.
La guanajuatense está en cuarto semestre en el Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicios (CBTIS) de su natal San Francisco del Rincón. En esta ciudad de sesentaitantos mil habitantes, su familia es propietaria de dos de las cuatro paleterías existentes.
“Mi mamá es paletera desde los 13 años, mis hermanas también ayudan al negocio y yo soy la que cierro todos los días, al estar de las 20 a las 23 horas”, dijo a Notimex María Estela.
En cuanto a DEYABU, el proyecto que le dio el triunfo en Indianápolis, la jovencita dice que se le ocurrió cuando vio a Luis, invidente de su tierra, escribir en Braille. Curiosa, empezó a estudiar el proceso de lectura y escritura de los ciegos, y así nació su proyecto.
DEYABU tiene dos guantes. Uno sirve para operar el software de un procesador de texto, y el izquierdo se coloca en la mano del invidente, quien toca con su pulgar distintos dedos para escribir. Para tener la certeza de que escribe lo correcto, los caracteres emiten un sonido.
María Estela fue entrevistada en Pachuca, donde participan en un certamen de prototipos que organiza la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial.
Entre las cosas que más le impresionaron estuvo la interacción con jovencitos de tantos países: en Indianápolis vio a chicos franceses, canadienses, chinos, japoneses, todos ellos creativos, brillantes, lo mejor de su generación.

El 12 de mayo se realizó la premiación para los primeros lugares mundiales, María Estela estaba sentada en las primeras filas con su cámara fotográfica lista para capturar la imagen del ganador, sorprendentemente, fueron unos mexicanos (de Aguascalientes) quienes subieron al podium para recibir el cuarto lugar, después premiaron a equipos de Estados unidos, Rusia,
China,y Corea. Cuando el maestro de ceremonias hizo una pausa para nombrar al primer lugar, la joven guanajuatense estaba resignada a perder, pero se sentía satisfecha por la experiencia de haber competido con los mejores estudiantes del mundo. Por el sistema de audio se escuchó
"and the first place is for... San Francisco" lo que de inmediato provocó gritos,porras y abrazos entre los participantes de San Francisco California, que exhibieron el típico comportamiento gringo de sentirse siempre triunfadores, pero cuando ya estaban puestos para subir al escenario, el locutor corrigió:
"San Francisco del Rincón, Guanajuato...". Estela aún apuntaba con su cámara, y no tomó conciencia de lo que ocurría hasta que una compañera de Aguascalientes le dijo
"¡Eres tú!". Como pudo, se levantó y subió por su premio mientras todas las cámaras (menos la suya) captaban el momento, la emoción la hizo llorar aún más cuando además fue nombrada en el grupo de "The Best", lo mejor de todas las categorías.
“Yo pensé que el proyecto que iba a ganar era el de un joven israelí, que consistía en seguir el movimiento a través de dos cámaras”, admitió.
Su prototipo aún es burdo, y los guantes están llenos de alambres; el siguiente paso es hacerlo inalámbrico. Luego quiere construir una impresora que escriba en Braille.
“Necesito trabajar más para demostrarme a mí misma que puedo y demostrar a los jóvenes y a México que podemos lograr muchas cosas, puesto que todos los mexicanos podemos hacerlo”, dijo.
No fue fácil construir DEYABU, dijo. Desde hace once meses recorría el camino a León, media hora, para conseguir materiales.
Godínez Andrade, orgullosa, consideró que haber ganado en Indianápolis contribuye a borrar el estigma de que los mexicanos sólo van a Estados Unidos a trabajar como indocumentados.
“México debe ser considerada una potencia mundial”, dijo. “Ganamos ante las grandes potencias; con esto se demuestra que el país tiene capacidad en muchas áreas”.