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Saturday, 10. October 2009, 19:05:31
AzuL
Feriado largo... vacaciones para mi y tortura para otros.
Al menos para ella.
Ella es una chica alta de cabello castaño oscuro con lindos rizos. Ojos oscuros, que podrían ser vivaces, si ella quisiera, pero no quiere. Al menos el miércoles no quería.
La escuche mientras esperaba a una de mis compañeras que había ido a devolver un libro a la biblioteca. Ella estaba hablando con otra chica y no pude evitar oír su conversación.
- Mira, te lo digo porque me preocupas, no puedes aislarte así. No te obsesiones. Yo me obsesione con el arte y los deportes y luego caí, toque fondo. Y créeme linda, eso es muy feo.
- Gracias por tu preocupación, pero creo que quiero tocar fondo, así al menos podré escalar- dijo ella.
- Pero no dejes que eso te aísle, no te quedes sin amigos.
- Mis obsesiones me gustan más que los amigos.
Y no pude oír más porque se alejaron por el pasillo. Pero igual eso me hizo pensar y ahora me motiva a escribir.
Para siempre...
8 de octubre. Un feriado más. Un día pésimo y aburrido, al menos, para ella.
El resto de lo chicos del club estaban divirtiéndose en la tarde deportiva, jugando, charlando y pasándola bien. Ella no, pero esa era su elección. No había querido ir, había preferido quedarse en casa comiendo arroz con huevo y matando el tiempo con libros repetidos. Ni siquiera le provocaba conectarse en el msn, eso ya no era importante desde que la persona a quien más quería encontrar se había marchado. Suspiró. Luigi estaba lejos desde hace más de un mes y desde su partida no había tenido noticias suyas. Otro suspiro. Miró el reloj de pared: 3.38 pm. Quizás hubiera algo bueno que ver en la tv, solo tenía que hallar el control remoto. Perdió un minuto entero buscándolo y cuando al fin lo encontró... La melodía del llanero solitario la interrumpió. Quién rayos llama al fijo?
Raro, ya nadie llama al fijo, y menos en feriado.
De todos modos, dio un brinco y descolgó el auricular mientras se sentaba en el borde del sillón.
- Aló- la voz del otro lado le resulto extrañamente familiar, aunque bastante lejana. La confundió con la voz de un tío.
- Aló ¿Quién habla?
- No me reconoces- tal vez fuera su imaginación, pero aquella voz sonaba triste.
- Eh, no.
- Soy Luigi.
Su poco equilibrio colapsó y cayó de espaldas en el sofá.
- Luigi, hola. ¿Cómo estás? ¿Dónde estás? ¿Cuándo vuelves?- se detuvo. No podía soltarle de una todas sus preguntas.
Él respondió cada pregunta y también la interrogó. Charlaron como antes, así que puso el teléfono en altavoz y cerró los ojos para imaginar que lo tenía al frente. Fueron diez minutos maravillosos hasta que él dijo:
- Tengo que cortar, pero antes quiero decirte una cosa.
- ¿Qué?
- No, nada.
- Dime qué cosa.
- ...- Silencio. Y de pronto un estallido de voz:- Te extraño muchísimo.
- Te quiero.
- Gracias- y antes de colgar- Es un gusto oír tu voz.
***
Y aún lo es. Aún me gusta oír tu voz por el teléfono. Por eso es que te llamo desde el trabajo con cualquier excusa tonta, porque quiero oír tu voz. Por eso Azul, porque yo, porque aún, yo aún... TE QUIERO.

Monday, 15. June 2009, 23:09:35
AzuL
Las primeras lluvias han llegado, sabes que me encanta la lluvia, tanto como el sol. Los gustos no se olvidan, el amor tampoco. Es por eso que te escribo, porque quiero que sepas que la memoria de lo nuestro nunca se perdió, estaba allí todo el tiempo, se me revelaba en sueños y yo la intuía hasta que hace poco encontré la llave, abrí el cajón y leí. El archivo de la memoria, la daga de los recuerdos, todo estaba ahí; incluida nuestra historia. Lo sé todo; he recordado más allá de los escritos y el mosaico está completo al fin. ¡Te quiero tanto! ¡Siempre te he querido! Con memoria o sin ella, desde que te vi en el hospital, al despertar supe que existía algo llamado amor.
Han pasado meses desde entonces, meses de distancia e indiferencia, de "aquí no pasó nada" aunque ambos sabemos que es mentira. Quiero decirte muchas cosas, pero no se cómo o por donde empezar. Lo peor es que no puedo definir el principio, así que comienzo con el final.
El sábado, tras la reunión del club, mientras yo hablaba con Lucía, Steven se me acercó. Ahí ya sabía la verdad, así que no pude evitar notar tu reacción. Te molestó. ¿Es idea mía o acaso estás celoso de Steven? Ay. ¿Cómo se te ocurre que yo podría dejar de quererte y reemplazarte por él? ¿También has perdido la memoria? ¿No recuerdas todo lo que pasamos juntos, las locuras que hice por verte, aunque sea un ratito, tan solo de lejitos? ¿Olvidaste las llamadas de media noche y los mensajes de texto? No puede ser. Tengo muchos chats en mi archivo de la pc (en el cajón estaba la contraseña) donde nos decimos cuanto nos queremos. Recuerdo todo, incluidos tus consuelos (en mi primera crisis de llanto y en las infinitas siguientes) los chistes, las risas, las caricias, las charlas, cada palabra, tus cuidados. Todo.
Que ironía, ahora es la amnésica quien recuerda todo y sin embargo tú me has olvidado. ¿Por qué, Luigi?
***
¿Por qué, Azul?
Siento que el universo a conspirado contra nosotros, princesa. El cumpleaños de Arleen (admito que ese fue mi error) La playa (con Tania metiendose siempre) y Steven. ¿Por qué cada vez que vamos a unirnos algo nos separa? En ese accidente me di cuenta de muchas cosas; la primera, que no puedo vivir sin tí. Suena ridículo y cursi, pero es así, el pensar que quedarias vegetal, que no despertarias, eso me aniquiló. Nunca imaginaras la desesperación de verte ahí postrada sin saber que sucedería mañana. La segunda, no puedo resignarme a perderte. Aunque nadie sabía si podías oirme fui fielmente, día a día para estar contigo. A diario, antes del trabajo y si podía también después, te llevaba una margarita, te tomaba de la mano y charlaba contigo en ausencia de tus respuestas. Y por último, pero no menos importante, descubrí que si despertabas me dejaria de juegos y tonterias y te diría de una vez por todas que lo nuestro es algo definitivo para mi. Por eso la mañana que despertaste me fui de la clínica al trabajo y no hice más que pensar como confesarte mis sentimientos. Aquella noche iba a pedirte que fueras mi novia, pero cuando llegué, Steven estaba ahí. Me lo presentaste. Recuerdo que dijiste: "Luigi (¿Cómo supiste mi nombre?), él es Steven, mi novio" Y desde ahí nos apartó.
El sábado, después del club, cuando él te llamó tan sonriente y tú le respondiste "Espera un momento Steven, por favor, solo un segundito" La risa en tu voz, nunca me hablaste así. Tu mirada era tan distinta de cuando me mirabas a mi. Eras otra, eras su Azul.
Esta lloviendo mientras te escribo. Siempre te gusto la lluvia, decias que eran lágrimas del cielo por deseos no cumplidos ¿Recuerdas? Mi niña. Quisiera que recordaras todo lo que pasamos juntos, entonces entenderias que el amor no se olvida.
/////***/////
Dos jovencitos se escribian cartas. Afuera la lluvia caía incesante con gotas finisimas, translúcidas brillantes, como polvo de estrellas bañando la tierra.
Monday, 4. May 2009, 23:30:48
AzuL
¿Cómo podía Azul querer a ese tipo? ¿Acaso él había estado con ella cuando había estado mal? ¿La había visto llorar? ¿La había hecho reír? ¿Había hablado con ella por teléfono hasta las 3 de la mañana? ¿Le había confiado sus secretos y debilidades? ¿Había sufrido por ella? ¿La había acompañado a su casa cuando estaba lejos? No, por supuesto que no... Él nunca había formado parte de su vida, no tenía derecho alguno a entrometerse ahora. Pero, se había entrometido, arruinandolo todo, robandole a la personita que más quería n la Tierra y eso no tenía perdón. Además... ella... ¿Es que no se daba cuenta de lo poco que valía ese tipo? Claro estaba engañada, pero aún así, debió darse cuenta de que no lo amaba ¿O tal vez sí?
***
Amable. No podía describirlo de otra manera... tierno, dulce, servicial, atento, paciente, caballeroso, un dechado de virtudes. Sí, Steven era una maravilla. Le tenía mucha paciencia con respecto a lo de su memoria, es más no había insistido en que lo tratara como a un novio si no se sentía segura de sus sentimientos. No había intentado besarla o abrazarla, se limitaba a tomarla de la mano con mucha delicadeza de vez en cuando. La llevaba a todos los lugares que pudieran hacerla recordar su pasado y le permitía plantear sus propias expectativas para el futuro. Por supuesto seguía siendo un completo desconocido para ella, pero cada día se comprendían más y mejor.
Al lado Steven tenía la oportunidad de recuperar su historia y de comenzar de nuevo. Era muy bueno tener un apoyo así, alguien que se preocupara por ella, que estuviera pendiente siempre, que la cuidara. Además bastaba verlo para saber que la quería, y bastante, desde su mirada de respeto y amor cauteloso hasta su franca sonrisa. Su delicadeza al tratarla, como a una pieza de cristal, como a una flor. Tal vez no sabía sus colores, flores, postres o música favoritos; pero ¿eso que importaba? Todo se lograría con el tiempo y con Steven Azul sentía que tenía toda la libertad y el tiempo necesarios.
No podía ignorar que el corazón se le aceleraba cada vez que veía a Luigi, el hermano de Lucía, pero aquel chico, con su cortés indiferencia, resultaba demasiado extraño. Tanto así que ella terminó por convencerse que había formado parte de su vida anterior como un amor imposible o un sueño distante, no sabía. Aún desconocía mucho de su pasado, ya que los recuerdos que estaba recuperando pertenecían por lo general a la infancia. Además, estaba convencida de que las confidencias y secretos de su adolescencia estaban guargados en cierto cajón del escritorio, cuya llave todavía no encontraba.
Mientras tanto seguía viviendo a lo increible, dsfrutando del amor que Steven le daba sin exigir nada a cambio. Redescubriendose cada día. Teniendo una segunda oportunidad de vivir cada mañana.
Thursday, 23. April 2009, 03:07:58
AzuL
Había ido a verla a diario, por lo menos media hora antes del trabajo. Cada día le llevaba una margarita, aunque no estuviera conciente eran sus flores favoritas y le gustaria verlas al despertar. La pregunta era ¿Cuando despertaría? Segun los médicos no se registraba actividad cerebral, eso era medio bueno y medio malo, significaba que sus neuronas no estaban muriendo, pero abría la posibilidad de que no despertara. Este planteamieno lo hacía desdichado. La belleza congelada de Azul, sin moretones o cicatrices (las tres semanas transcurridas habían restaurado su belleza original), era dulce; no obstante podía transformarse en algo tétrico si se consideraba como un sueño eterno. Por eso Luigi prefería tomarlo como algo temporal, pensar que pronto despertaría, tan encantadora como siempre.
Aquella mañana fue lo mismo, fue a verla y le dejo una margarita en el jarrón al lado de la cama, después comenzó a hablarle, a contarle un montón de cosas... La tomo de la mano como todos los días, teniendo cuidado de no rozar la vía que tenía puesta y continuo con su plática hasta que sintió algo nuevo. Una ligera presión, un débil movimiento de la manito que sostenía. También hubieron cambios en las facciones, Azul esbozó una suave sonrisa y bostezó antes de abrir los soñolientos ojos café. ¿Qué hacer?
Presionó el botoncito colorado que estaba al lado de la cama para llamar a una enfermera, mientras contemplaba extasiado como Azul movía con delicadeza la cabeza, tenía los ojos entreabiertos pero parecía ida. Acudió el médico y al ver a la paciente empezó a dar órdenes, la primera iba dirigida a Luigi: "Salga" Él como buen muchacho obedeció dejando con suavidad la mano de Azul sobre la cama.
Pasaron 20 minutos, era hora de ir al trabajo. La puerta se abrió y el doctor procedió a darle el prónostico:
- Su amiga ha despertado.-Luigi trató de acercarse a la puerta de la habitación,pero el galeno lo detuvo- la inconciencia la ha dejado muy débil y se ha quedado dormida, por favor dejela descansar.
***
Muchas personas venían a verla, aparte del muchacho al que había visto al despertar vinieron dos jovencitas, parecían muy alegres de verla despierta, pero ¿Quiénes eran? Algo dentro de ella le decía que las quería mucho, podía sentir la amistad, y tal vez recordar los nombres. Ellas eran Fiorella y Lucía, esos nombres estaban flotando en su cabeza, pero no recordaba que lazo las unía, hasta que ellas le aclararon que eran su prima y su mejor amiga respectivamente. Quizo preguntarles por la identidad del joven que había visto en la mañana pero no se atrevió, además si no se equivocaba él debía ser Luigi; lo sospechaba ya que ese nombre y el rostro del muchacho estaban grbados en su mente, quien fuera seguramente era alguien muy especial en su vida, ella sentía algo muy profundo al pensar en él, algo más que amistad.
Más tarde vino otro tipo, al instantesupo que no le caía bien, el solo verlo la fastidio.
-Hola Azul ¿Como estas?- dijo el tipo.
-Bien. Ehhh...¿Quién eres?
-¿No me recuerdas? Soy Steven.
- Ah - aquel nombre no significaba nada para ella.
- Te traje estas rosas, las pondré aquí-se acercó al jarrón de la mesilla para quitar la margarita y poner sus flores.
- Alto, no quites esa flor, dejala donde esta - esa margarita le recordaba al muchacho de la mañana, Luigi, si sus sospechas eran correctas.
- BUeno, entonces las pondré en este otro florero.
-Sí.
- Y dime, ¿es verdad que no recuerdas nada?
- Solo algunas cosas.
- ¿Y a mí?- pregunto Steven.
- La verdad no.
- Entonces debería decirte que soy tu novio.
Monday, 6. April 2009, 23:55:55
AzuL
La noche estaba iluminada por la luna, pero no se veian estrellas en el firmamento. Ella lloraba en silencio, las lágrimas acariciaban sus mejillas con ternura infinita. ¿Por qué estaba sola? ¿Cuál era su gran error? No era capaz de comprender... era aún demasiado joven para poder entender algo de este misterio llamado amistad. Pero, antes había tenido amigos, amistad, amor, ella lo tuvo y podía probarlo. Abrió el cajón de su vida. Allí estaba, el archivo de la memoria y dentro una cajita que contenia lo que estaba buscando, la daga de sus recuerdos. La extrajo de su estuche y deslizó las yemas de los dedos por la hoja, era extremadamente peligrosa, un puñal de doble filo. Por un lado la plata de la que estaba hecha era producto de todo el amor y la ternura que pudo conocer en la vida, pero por otra parte, había sido acrisolada con dolor, y se había pulido con lágrimas. No podía herir su cuerpo, era escencia así que solo dañaba su alma... ¿Era posible que su alma quedara aún más malherida?
Guardó la daga y fue a acostarse para tratar de aliviar un poco su dolor con el sueño. El paliativo resultó hasta que sonó el despertador. Tenía que ir a una entrevista de trabajo, así que bajó, desayuno, se despidió de Fiorella y se marchó. Subió al autobús y se sentó en la segunda fila, al lado de la ventana. Le dio una hojeada a su curriculo, mientras el bus se detenía frente a un semáforo de la avenida comercial. La luz cambió y el vehículo avanzó. Azul cerró la carpeta del curriculo y dirigió su mirada a la ventana. Vio a un camión acercarse a toda velocidad hacía el bus, iba a impactar justo en su ventana, el pánico se apodero de ella durante solo un segundo, luego sintió el impacto. Un dolor fortísimo la recorrió de pies a cabeza un dolor tan insoportable que la hizo perder la conciencia y solo le dio tiempo a pensar una palabra: Luigi.
***
Estaba esperando el primer embarque de la mañana, el jefe lo había mandado a esperar fuera, lo que con el calor era una suerte. Fue cuando el móvil sonó y por algún motivo tuvo un presentimiento nefasto, esa llamada no podía ser nada buena. Era un número desconocido, un celular, así que presiono el botón de contestar.
- Aló ¿Luigi? ¿Hermano de Lucía?- era una muchacha la que hablaba y a decir verdad sonaba aterrada.
- Sí, ¿Qué sucede? ¿Está bien Lucía?
- Ella me dijo que tú podías ayudarnos, necesitamos que alguien mayor de edad firme los documentos de la clínica de mi prima- explicó la chica, aunque para Luigi fue díficil de entender debido a la velocidad con la que hablaba.
- ¿Tu prima? ¿Quién habla?- era hora de conocer la identidad de su interlocutora.
- Soy Fiorella, la prima de Azul.- La conocía ella también había estado en la salida de la playa.
- ¿Qué tiene Azul? ¿En que clínica está? ¿Qué sucedió? ¿Se desmayó?
- El carro se chocó y ella esta muy mal, en coma. Esta en la clínica del aire.
- Voy para allá.
Entró a hablar con el jefe le explicó la situación tan de prisa como pudo y salió. Abordó el primer taxi que pasó. No podía ser, Azul, su preciosa Azul estaba en una clínica. Fiore había dicho muy mal ¿Que tan mal? Bajo a toda velocidad y entró a la clínica como un bólido, ahí lo esperaban Fiorella y Lucía.
- Tengo un fax de mis tíos donde te confieren los privilegios de un apoderado, para que te encargues de los detalles médicos de Azul, a mi aún me faltan tres meses para cumplir los 18 y solo pueden hacer esto los mayores de edad- explicó Fiorella apenas verlo.
- Necesitamos que firmes aquí, para que te den el pronostico, no nos lo quieren decir.- Le indicó Lucía.
- Bien- tomó el lapicero que le extendía su hermana y firmó- vamos a buscar al médico, quiero ver a Azul.
Los tres recorrieron el pasillo hasta llegar a la habitación de Azul, el médico estaba saliendo con una enfermera y al ver el documento que le mostraron se acercó a Luigi.
- Necesito platicar un momento con usted jovencito.
- Claro. - El médico lo apartó de las chicas, quienes entraron a ver a Azul.
- Verá, la condición de su amiga es muy delicada. Según tenemos entendido el impacto le afectó directamente y produjo una conmoción cerebral bastante profunda. Además de varias contusiones y fracturas, claro está. Sin embargo lo más preocupante es el coma profundo en el que la señorita se encuentra, parece estar casi al borde de una muerte cerebral. Necesitamos saber si ella padece de algun problema neurológico preexistente para efectuar un mejor diagnostico.
- Ella se desmaya a veces, por el estres.- Explicó Luigi con un hilo de voz.
- Bueno- Prosiguió el médico- creo que usted preferiría ir a ver a su amiga. Pase.
La enfermera hizo salir de la habitación a Lucía y Fiorella que lanzaron una mirada ansiosa a Luigi, él ignoró sus preguntas y entró. Estaba postrada en la cama, tan pálida como unca la había visto. Tenía un moreton bastante grande en la frente. Su hombro derecho estaba descubierto y dejaba ver una hilera de puntos rodeados de más moretones. A pesar del ambiente fro y triste del hospital Luigi no pudo dejar de pensar que Azul se veía hermosa. A un paso de la muerte cerbral, su niña preciosa a punto de volverse un vegetal, sus ojos café corrían el riesgo de no abrirse nunca más. Su aliento provenía de un respirador, de una mascarilla, el aire artificial llenaba sus pulmones. Tenía varias agujas clavadad en el cuerpo. Luigi pensó que era mejor que ella no hubiera visto esto, le tenía pánico a las agujas. Recordó su expresión cuando se asustaba, su encantadora forma de escandalizarse. Ahora su gesto era impasible, y la unica muestra de vida era dada por los pitidos pausados de una máquina que marcaba sus latidos.
Aquella noche Luigi también estuvo contemplando su propia daga de los recuerdos y descubrio algo, la mitad de la hoja, el lado tierno y dulce tenia una escencia grabada: AzuL.
Thursday, 12. March 2009, 02:58:06
AzuL
Sigo con mi teoría de los puntos finales...
Este post es un punto aparte... el servidor que tengo me da muchos problemas y por eso nos vamos a cambiar. El otro servidor aun no esta disponible, y no se cuando volvere a tener internet. Calculo que será para la ultima semana de marzo porque el 24 empiezan mis clases y mis papis no permitiran que su unica hija tenga que hacer sus trabajos en un cyber...
Hmmm... bueno que podria hacer es estos tiempos tristes sin internet, tal vez lo que estuve haciendo hace poco. Presento mi obra maestra... mi mochilita tejida... aunque algunos amigos dijeron q era un zapato.

pero no solo hice eso... también intente hacer un dibujito (que me salio fatal)
y por supuesto seguire escribiendo la historia de Azul y Luigi...
*Separación*
No estaba en casa. Todos los días esperaba encontrarla en la sala charlando con Lucía o entreteniendo a Arleen. Miro la oscuridad a travez de la ventana. Era increible lo mucho que Azul significaba para el; ella era más importante de lo que se creia. Ya eran tres meses que no la veia, que no sabía nada de ella, desde el cumpleaños de Arleen. Había desaparecido de su vida y ahora él no sabía como recuperarla. Por ahora solo podía pensar en ella a cada momento...
***
Mientras, a casi un kilometro de distancia una silueta se recortaba contra la ventana. A la luz de la luna, Azul estaba convencida de que nadie pensaba en ella.
Los voy a extrañar mucho....
Saturday, 28. February 2009, 03:16:19
AzuL
Mientras caminaba a casa pensaba en los acontecimientos de aquella tarde. Había estado con ella durante toda la tarde-noche, había girado alrededor de ella como si fuera un satélite, no había hecho más que mirarla y seguirla. ¡Qué fastidio! Y por supuesto a Kimberly no parecía molestarle la actitud de Luigi. Ellos estaban felices, perfectamente felices, pero ¿y ella? ¿Cómo quedaba Azul?
Llegó a casa y fue directamente a su habitación. El espacio de sus sueños, el lugar donde había brotado sus esperanzas; ahora era el escenario del acto final de su drama. Era obvio que a Luigi le gustaba Kimberly, pero aquella tarde, durante el cumpleaños de Arleen, había sid más notorio que nunca. Y lo peor era que ella había estado ahí, contemplando todo, viendolos charlar, escuchando el entusiasmo en la voz de Luigi. Porquería. Había estado tranquila, hasta feliz, mientras entretenía a Arleen y a sus amigas, pero cuando la fiesta había llegado a su fin, cuando todo había terminado... fue tan díficil mantenerse serena. La gente decía que la alegría era un estado del corazón, lo suyo no era alegría, era pura apariencia para contentar a los demás. Había sido muy duro ver al chico que mas quería coqueteando con otra frente a ella.
Abrió el móvil y miró la pantalla, aún era muy temprano para dormirse, pero no tenía ganas de estar consiente. Tenía que hacerse a la idea: su historia con Luigi estaba terminada y no tenía un final feliz, todo lo contrario. La habían echado de su historia. Iba a haber un final feliz, entre Luigi y Kimberly, ella estaba fuera del asunto, era la x que sobraba en la ecuación. Tenía que aceptarlo, tenía que meterselo en la cabezota!!! Pero...
Era tan díficil renunciar a sus sueños, asus esperanzas, a todo. Todo. Todo estaba perdido...
Que pena que la historia de Azul haya tenido un final tan triste ¿no les parece? Aunque... ¿es verdaderamente el final? Tal vez es solo un alto en el camino, solo una pausa, solo es el final de un capítulo de la historia.
No se preocupen, no dejare que esta historia acabe tan mal... ellos (Azul y Luigi) tendrán su final feliz, cueste lo que cueste... no importa hasta que extremos tenga que llevar a mi imaginación (el colapso mental no importa)
Si todas las historias tuvieran un final feliz...
Thursday, 29. January 2009, 02:14:41
AzuL
Que les puedo decir???
He estado ausente por mucho tiempo, el campamento, las practicas, hay muuuuchas cosas... cosas dentro y fuera de mi. Pero imagino que deben estar prefuntandose por mis amigos, ellos son los verdaderos protagonistas de la historia. Bueno como yo estuve de campamento Azul estuvo pasando mas tiempo con sus amigas: Lucía y Tania. A Lucy ya la conocen, es la hermana de Luigi, y a Tania, la iran conociendo con el tiempo.
Se vistió, se peinó y se echó un poco de perfume, el que olia a pera, ese era el que usaba en la secundaria y aquel reencuentro estaba enfocado principalmente a revivir los viejos tiempos. Llegó a la casa de Lucía justo a tiempo, saltó la cerca (que niña!) y tocó el timbre. Esperaba que saliera Lucía o Arleen, pero no, fue él quien abrió la puerta.
- Hola Azul
- Hola- su voz sonaba demasiado baja, ¿por que tenía que pasarle eso frente a él?.
Ahora que Azul lo pensaba, Luigi parecía ligeramente nervioso y por eso ella se sintió motivada a impulsar la conversación.
- ¿Que te cuentas?
- Numeros- dijo él
- ¡Siempre es el mismo chiste!- Le pareció que la expresión de Luigi era triste así que siguió con la frase- y siempre me hace reir.
Luigi la miro a los ojos, y captó el leve suspiró que Azul emitió. Extendió su brazo hacia ella lentamente, llevaba un polo sin mangas de color verde turqueza así que podría tocar la suave piel de su hombro descubierto.
- ¡Lucía!- exhaló Azul.
Varias cosas sucedieron al mismo tiempo: la mano de Luigi se detuvo en el aire a la vez que se giraba sobresaltado, una mueca de culpa apareció en el el rostro de Lucía mientras pensaba "interrumpí algo importante y el encanto se rompió. La única que permaneció impasible fue Azul, ningun cambio se asomo a su rostro, pero en cambio la pena llenó su corazón. Por supuesto Luigi no sabía eso así que solo atinó a despedirse. Acerco su rostro al de Azul y entonces lo percibió, aquel aroma frutal o floral (no era muy bueno determinando los perfumes de las chicas), pero estaba seguro de que era el mismo. El aroma lo remontó a una mañana de noviembre, en una pequeña plazuela con una preciosa muchacha de ojos café y con una frase maravillosa: "Te qquiero" Pero no tuvo tiempo para su ensueño, quiso besar la mejilla de Azul pero una cortina de cabello castaño oscuro se lo impidió y tuvo que conformarse con el recuerdo de su mágico aroma cuando la puerta se cerró.
Pasaron las horas. ¿Qué estarían haciendo las chicas? Su hermana, la otra muchacha ¿como se llamaba? a sí Tania y por encima de todo a Azul. ¿Qué estaría pensando? Había dejado de emplear el plural, ya que de aquel trío solo una de las chicas le interesaba. Casi no le presto atención a la película que estaba viendo, y mucho menos cuando escuchó el click de la puerta. Sin duda alguna Lucía había llegado, ella podría responder a sus preguntas.
- Hola Lucy, ¿Qué tal el paseo?- Preguntó sin siquiera voltear a ver a su hermana
- Bien.
- ¿Tus amigas están bien? ¿se divirtieron?- pero para su sorpresa fue otra voz la que respondió esta vez.
-Sí Luigi, estuvimos bien y nos divertimos, sobre todo Tania- El tonó de Azul era frío y cortante, incluso de podría decir que tenía un extraño matiz metálico.
Lo mejor era disimular la emoción y la sorpresa ante la voz airada de Azul, pero igual no pudo evitar preguntarse interiormente ¿Por que está molesta?
- Hola Azul, no sabía que estabas aquí- el tono de sorprea le salió perfecto.
- Estaba- suspiró ella- Adiós Lucía, me voy.
Y tatatatan, el resto de la historia seguirá en el próximo post. Trataré de escribirlo pronto, hay muchas novedades en cuanto a Luigi y Azul. Mañana tengo una boda!!!! (por supuesto, no es la mía)
LOS QUIERO!
Wednesday, 24. December 2008, 15:52:25
AzuL
Tal vez este sea el ultimo post del año... un año que termina con una parte de mi vida, y sigue con muchas mas... Esta no soy yo, porque muy dentro de mi me siento feliz, aunque no tengo razón alguna para estarlo. El olor a sol se ha desvanecido, y el tintinear de platos y copas nubla mis recuerdos cercanos. Me las jugue todas y me toco perder, y ante tanta pena la imaginación resulta un buen escape, es como esas historias con muchos personajes, cuando tienes tantos no sabes que hacer con ellos y es más facil matarlos...
Los he sacado de mi historia lo mas limpiamente posible (en realidad ellos me sacaron hace ya mucho tiempo, solo que yo no me di cuenta) para ahorrarme unas cuantas lagrimas innecesarias...
No se cuando empezaron los cambios, cuando se desvanecio mi pasado, pero es hoy cuando todo se muestra ante mi. El escenario de mis recuerdos a sido destruido, ya no hay puente ni arbol, solo queda olvido, la linea de buses esta renovando su flota, mis recuerdos y yo nos quedamos en el aire. Ya no tengo a quien preguntarle "¿Todo va a estar bien, verdad?" y tampoco necesito preguntarlo porque ya obtuve mi respuesta hace mucho tiempo... "Todo estará bien si es su voluntad" En fin, parece que su voluntad es que me quede sola, aqui con la pc, tratando de alejarme de los demas porque estaran mejor sin mi... Este año no ocurrira un milagro navideño via celu... (mi celu sigue roto, aun no le he llevado a reparar) y no tiene sentido conservar viejas esperanzas.
Feliz navidad!!!!!!!!
- Hola Lucia, ¡Feliiiiz Navidaaad!
- Zu, no sabía que vendrias a verme - su cara brillaba con la emoción- ¡queria pasar la navidad en tu casa pero mamá no lo permitió!
- No te preocupes, igual vine a verte y te traje tu regalo- dijo Azul muy sonriente mientras pensaba en los otros motivos que tenía para ir a ver a su mejor amiga.
En ese momento Arleen se asomo por la puerta, su abundante cabello castaño caia desordenadamentre sobre sus hombros y sus ojos aun soñolientos demostraban el cansancio de la pequeña criatura. Al ver a Azul se le borro el gesto de cansancio.
- ¡Azul!¡Azul!¡Azul!- gritó euforica, Arleen sabía bien que Azul le habia traido un regalo.
- Feliz navidad Arleen, te traje un regalo- dijo Azul sonriente, ella se había encariñado mucho con la pequeña, era tan dulce.
Apenas tuvo su regalo en las manos Arleen desgarró el papel para encontrar la muñeca que tanto había querido.
- ¡Mamáaaaaaaaaaaaaaaa!- llamó mientras corría dentro- ¡Azul me trajo un regaloooooo!
*
Los gritos de Arleen lo despertaron. ¿Qué estaba diciendo? ¿Qué Azul qué? ¿Azul? Su mente fue muy rápida al procesar la información, salió de su cuarto a toda velocidad, tan rápido que casi se estrella con Arleen en las escaleras. Ignoró las explicaciones de su hermanita acerca del regalo de Azul, y llegó a la sala. Luigi no tenía dudas, Azul estaba en la puerta de su casa, la mañana de navidad. Cuando la vio sintio una felicidad inmensa, era mejor que tener todos los regalos del mundo. El sol se reflejaba en la piel de Azul haciendo lucir su tez dorada. Sus ojos café, grandes y brillantes estaban fijos en el rostro de Lucía tratando de escudriñar su expresión al abrir su regalo.
- ¡Gracias Azul!- dijo Lucia- es maginfico, es un polo maravilloso.
*
Entonces lo vio, acababa de asomar su rostro por el portal. Su cabello negro se veía muy desordenado y las marcas de la almohada en su rostro lo delataban, había estado durmiendo. Sin embargo la alegría y la emoción en sus ojos demostraban que estaba ya plenamente despierto. Luigi se veía tan lindo así. Salió y se acercó a ella, le dio un beso en la mejilla y le sonrió.
Lucía, Azul y Luigi estuvieron charlando acerca de la noche buena, el sol resplandecía sobre el alegre grupo que disfrutaba la mañana de navidad. Cuaando llegó el mediodía Azul anunció que debía volver a su casa. Luigi ofreció acompañarla hasta el paradero.
El bus venía dando la vuelta en la curva, era hora de despedirse. Se acercaron lentamente,la abrazó. Feliz Navidad susurró él mientras la besaba en la mejilla, el contacto de sus labios con su piel lo dejo lelo. "Te quero" musitó ella abrazandolo también. Era el momento más mágico de la navidad. En el bus Azul revivia muchas veces ese abrazo, mientras Luigi, camino a casa escuchaba una y otra vez las palabras del disco de su memoria: "Te quero" "Te quero" "Te quero"
Así era, iban a quererse siempre, siempre, siempre, mientras vivieran. Hasta que la muerte los separara.
***
Azul dejó atrás la fría tumba decorada con unas margaritas en botón. Y así con sus recuerdos en una mano y el corazón en la otra siguió su camino sin mirar atrás.
Tuesday, 2. December 2008, 01:59:58
AzuL, ocio
Esto se los debo desde hace mucho, mucho tiempo. Aunque como se daran cuenta no he estado muy conectada ultimamente... me han pasado un monton de cosas de todo tipo. Pero en fin! tenia que seguir con la cadenita de felicidad asi que aqui estan mis 6 puntos:
1. Servir al Señor con los niños, a los que me conocen ya saben que solo respiro por que sea sabado para estar con mis niños, enseñando, apoyando, como sea, lo que sea por estar con ellos... Le dan color a mi vida.
2. Enseñar!!!!!!(y contar cuentos) sí que eso me hace feliz, enseñar de todo lo que sepa y ayudar a los demas enseñandoles, ayudarlos con sus tareas, eso me hace super feliz. La enseñanza es mi pasión, me hace sentir que soy buena en algo... los cuentos tambien.
3. Escribir... me libera, mne relaja me permite ser yo y mostrar esas partes de mi que tengo tendencia a ocultar, en fin, ustedes saben (al menos lo saben los q me leen a menudo)
4. Que mi familia este feliz, saber que estan contentos y tranquilos. Mi familia y aquellos a quienes me gusta considerar mis migos, me gusta pensar que los estoy haciendo felices (aunque no siempre lo logro)
5. Esto es lo que más me cuesta... HACER LO CORRECTO X LAS RAZONES CORRECTAS, es lo mas díficil, pero a la vez lo más gratificante. Aunque debo admitir que casi nunca lo logro. Pocas veces hago lo correcto y menos veces por los motivos correctos. Ya lo he dicho " yo, mis buenas intenciones, mis torpes razones, y malas acciones"
6. Y una de las mejores... Esto!!! Estar aqui en la Pc, es la unica forma de comunicarme que tengo!!!
Sobre todo estar aqui en myOpera expresandome con total libertad!!!
y lo otro...
- ¿Qué flor te gustaria ser?
- Lu, de verdd no lo sé.
- Dale Azul, dilo Zu, no seas monse!!!
- Hmmm, una margatrita, eso me gustaria.

De camino a casa lo pensó, le gustaria serlo pero no lo era. Las margaritas eran sencillas, ella no lo era. Eran claras, simples, inofensivas. Ella no. Era como, como una rosa, pero no una rosa bella, como una pequeña y oscura principe negro. Pero no una que florece, sino una que estaba abriendo su boton y se seco, no daba una fragancia, no adorbnaba, no servia para nada, solo para que la gente dijera, mira la rosita, que gran potencial tenía, lastima que no florecio.
Además ella, como una principe negro era de corazon negro, y espinuda, muy espinuda, demasiado tal vez.
Y la rosa marchita siguio caminando hacia su casa.
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