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Posts tagged with "Libros"

Suspiro* (Ganas de llorar)

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Abrió los ojos y vio el techo de su habitación. El reflejo de la luz del amanecer proyectaba extrañas figuras en tonos ligeramente dorados que se desvanecían lentamente cuando ella parpadeaba. La lamparita estaba encendida en la mesa de noche, el reloj marcaba las 5 de la mañana, se había quedado dormida sin darse cuenta. No quería levantarse así que decidió quedarse un ratito más en la cama, quería llorar. Cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir eran ya las 5.15, quería llorar. Se levanto a toda velocidad, pero sin ganas, porque quería llorar. Fue a ducharse y, mientras el agua resbalaba por su piel sintió muchísimas ganas de llorar, tantas que una lagrimita traviesa escapó por sus ojos y se deslizó hasta su mejilla para mezclarse con el agua de la ducha. Salió del baño ya vestida, con sus ganas de llorar guardadas en los bolsillos. Era tarde así que no tomo desayuno, tomo un panecillo para el almuerzo y pensó en sus ganas de llorar. Tomo una decisión o cuanto menos la confirmó, porque había estado dándole vueltas en la cabeza desde el día anterior.

Tomó el teléfono y entró al listado de llamadas, presionó un par de botones. Escuchó las timbradas: 1, 2, 3.

-Aló - susurró una voz soñolienta a través del auricular.
-Hola -¿Qué más podía decirle?, bueno debía decirle lo que iba a decir porque para eso había llamado – Necesito hablar contigo urgente….

No vale la pena transcribir toda la charla.

-¿Podemos vernos hoy en la noche, a las 7?- musitó Azul tímidamente.
-No lo creo, hoy no porque tengo q trabajar y salgo cansado y tarde y…
-No te preocupes – interrumpió ella, sabía que todo eran excusas, simplemente no quería hablar con ella – perdón por haberte molestado a esta hora, lo siento. Chau.
-Esta bien, chau. Cuida…

Colgó. Las ganas de llorar se hacían cada vez más fuertes. Era inútil luchar contra ellas, pero debía hacerlo. Su mirada se empañó. Sus lágrimas humedecían sus ojos e incluso una rodó por su mejilla.

Al salir, el aire frío de la mañana congelo la lágrima en su mejilla y eso acentuó sus ganas de llorar. Subió a autobús, se sentó y sus ganas de llorar se incrementaron. El bus recorrió la misma ruta de todos los días y todos esos escenarios le trajeron muchos recuerdos, eran algo lindo para pensar, pero le dolían. No, no podía darse el lujo de llorar. Trato de distraerse pensando en un libro que había sacado de la biblioteca. “El misterio de la guía de ferrocarriles” de Agatha Christie. Un libro muy bueno de esos que te llevan por una pista y cuando más convencido estas de que lo tienes resulta algo completamente diferente. Novela detectivesca de misterio, de aventura, de emoción. Su vida parecía una novela. No podía pensar en libros o terminaría en sollozos.

No detallaré el resto del día pero diré que sus ganas de llorar crecieron más y más. Nunca en toda su vida había deseado llorar tanto como lo deseaba en ese momento. Quiso llorar en toas y cada una de sus clases, incluyendo el taller. Además su coordinadora la llamó y le dijo que estaba reprobada en actitudes. Claro, resultaba lógico, ella era una antisocial. “Una chica con gran potencial, pero que no trabaja bien equipo” había dicho su coordinadora. Al oírla se clavó las uñas en las palmas de las manos. Era terrible, deprimente, desesperante. Se le escaparon algunas lágrimas, su coordinadora no las vio. Salió muy tarde de la escuela y decidió seguir el camino largo para ir a tomar el autobús. Se sentía muy mal, intranquila; sin embargo, su rostro se mostraba sereno.

Estaba tapando el sol con un dedo. La gente dice que eso no es posible, pero ella sabía que sí. Si colocas tu dedo justo entre el sol y tú ya no verás el resplandor central y los rayos laterales no te afectaran directamente. Eso era lo que estaba haciendo. Pero que pasaría si se le acalambraba el dedo o se cansaba o algo así.

No resistiría mucho. Aquella noche, pensó, pensó y pensó. Y no dio con la respuesta a sus preguntas. Mientras tanto un impulso enorme más grande que una galaxia crecía en su interior, un impulso que se volvía deseo, un deseo que se volvía anhelo: Llorar. Y las ganas de llorar y sollozar frente a alguien crecían cada vez más.


Y de mi... Presento a Cecilio, mi nueva mascota...
Y les dejo esta canción: Un viaje largo - Marcela Gandara

Un instante de silencio en el paredon

Otro libro q saque de la biblioteca del IPNM! Ahora que tengo mi locker no me costo mucho caminar (deslizar mi ser afiebrado) hasta la biblioteca del sotano (donde estan los mejores libros) y pedirlo, primero busacarlo. Me sentia al borde d la inconciencia, necesitaba leer para ganar la lucha, no sabia ni que buscar. Le pedi una palabra a mi compañera: Silencio; así apareció en la lista este libro...

Lo empecé el miercoles y lo saque el jueves para terminarlo. Su autor Imre Ker... (ahorita busco el apellido) es un judio-hungaro q vivio la segunda guerra mundial y, por su raza, es llevado a un campo de concentración. Sin embargo, este no es un libro historico. Es un compendio de ensayos y discursos q da el autor a modo de conferencias o cartas. Él a diferencia de los otros autores q vivieron en los tiempos de las guerras (2° guerra mundial y Guerra Fría)no se empeña en recordar los horrores de la guerra, ni en dar detalles historicos. No trata de ignorar su experiencia, pero tampoco se centra en ella, es más dice que "despues de Auchtwitz solo se pueden hacer versos sobre Auchtwitz". Esa es la palabra clave Auchtwitz, para el autor, es el simbolo de la guerra.
Este autor se siente como un exiliado del mundo, cita muchas frases de otros autores contemporaneos suyos, sobre todo Améry. Precisamente a raíz de las múltiples citas, escribe "no con él (el mundo), ni contra él; sino fuera de él" Nos muestra asi la imagen de un hombre sin pais ni patria, con temor al estado (tres conceptos q distingue muy bien), un sobreviviente q se ha protegido en la sociedad para no sentirse libre y terminar suicidandose como sus contemporaneos.
Cuando em pecé a leer el libro (el autor es Imre Kertész, ya lo encontre) me parecia algo tedioso, de ser otra, lo habría abandonado (pero yo no suelto ningun libro q caiga en mis manos hasta haberlo terminado). Además estaba grogui, por lo de la gripe, así q me aferre al libro como un distractor de mi dolor...

El IPNM tiene buenos libros, y cada libro tiene buenas frases, q me hacen pensar, reflexionar o cuanto menos me distraen y me permiten conservar la humanidad que se esta perdiendo.

Demonio del mediodia!

Hello! Este es el primer posteo acerca de comentarios de libros que he leido... como el titulo lo dice es acerca de demonio del mediodía, de Alonso Cueto...
Llegué a este libro por casualidad, era uno de los tantos libros que no llaman mucho mi atención y que me contemplan mientras reposan en algun estante de mi biblioteca, un día, o fue noche, o mañana, o tarde (no lo recuerdo bien)uno de esos ratos e los que no hay mucho q hacer decidi darle una hojeada. Empecé a leerlo y lo que primero que capto mi atención fueron las descripciones detalladas que se daban de los personajes (descripciones físicas y psicologicas)y de los ambientes... el cuarto de Celia por ejemplo reflejaba muy bien su personalidad y ala vez la descripción precisa te hacia sentir parte del ambiente, parte de la vida de la protagonista, compartir su punto de vista y sus sentimientos. También cabe resaltar en la narración el uso de, no sé si es la denominación correcta, "narrador múltiple"... es decir la historia es contada por los tres personajes, pasando de uno a otro de una forma armonica. Cada protagonista ofrece un punto de vista diferente por ejemplo Renato mira todo desde abajo, como un panorama que anhela alcanzar, odia a Ricardo por que es un hombre aparente exitoso, y eso le produce envidia. Renato quiere tener su propio estudio su propia fama y su propio amor, el amor de Celia. Ella por su parte es una mujer sentimental y hasta cierto punto impulsiva, dependiente siempre del amor y los recuerdos

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