Pensamientos... no dejo de pensar, pensando se me ocurrió una idea: anotar algunas de las cosas que pasan por mi mente. Lapicero, papel reciclado y pensamientos. Aquí un extracto de esa combinación que hice:
"Escribo ¿Por qué? ¿Para qué? Porque es mi mejor forma de expresión, mi manera de ser escuchada en el silencio, porque el papel lo aguanta todo , y me da toda libertad.No es terapia, no. Tiene más sentido tiene un propósito; para salir, dejar fluir las palabras, los pensamientos, complejos, tumultosos, fugaces. Esas ideas inspiradoras que se me escapan mientras voy por la calle, que vuelan, huyen y se esconden escurridizas en mi antipático subconciente. Escribiendo las capturo y luego puedo compartirlas o reservarmelas, lo que yo prefiera. Este texto, por ejemplo, creo que lo compartiré con quien quiera leerlo, porque es llano... no tiene nada entre lineas. Nada, salvo un agónico y dispar espacio vacío, blanco, como el papel, como el lienzo sobre el que pinto estas palabras."
Mamá dice que es poético...
Y aqui va otro inspirado en la frase de Lou Andrea Salomé :
<<El mundo no te regalará nada, créeme. Si quieres tener una vida, róbala.>> "Necesitaba escribir, tanto como leer... robo vidas para crear nuevas, las mujeres solas, las misteriosas, las raras, las elegantes, a todas ellas las robe. Para mí. Y *quien soy* se lo regalé a Azul, para que ella tenga su final feliz, el que yo rechazo, el que no me importa."
Ya no busco cuentos de hadas... La frase la saque de un libro "Nuestra Señora de la Soledad" de Marcela Serrano. He estado leyendo sus libros. Me gustaron ese y "Para que no me olvides" Así estoy, a full de tareas de la uni. Metida hasta el coco en la iglesia. Reparando mi <3 y arreglando las cosas con mi familia. ¿Mucho, verdad? La respuesta es la q tengo ultimamente: pintando mi alma con palabras en el lienzo de la vida
Aproximadamente las 6 a.m. sol, niebla, viento; da igual, mis sentidos estan adormecidos y solo quiero dormir ¿A que hora viene el carro? Ya, ahí está. Subir, pagar pasaje "medio" enseñar el carné estudiantil. Saco un libro, leer me hace bien. El minutero de mi Straddivarius gira y gira y gira... bulla, el sol se levanta y sigo en el bus hasta que el horario se mueve. Baja ¡Baja! Chofer sordo. Un brinco y toco vereda, gris y fiel pavimento. Cruzar la pista y... camino, camino, camino. No escatimo pasos mientras los motores de los autos rugen a mi alrededor. Me doy prisa, y luego tras cruzar el parque y la avenida; me sigue el horror. Prisa, a toda velocidad, el horror me impulsa. Sin aliento, pero llegué.
Uno, dos, tres pisos. x-303 A buscar un sitio, dos para Ely y yo, separar asientos y enviar el correo diario. Aún queda tiempo, son las 7.40 a.m. 20 minutos vuelan y empiezan. Clases y miro el Straddi cada instante, Ely pregunta ¿cuanto falta? La respuesta da igual siempre es demasiado tiempo. Me aburro. Y en medio los breaks, tan cortitos q no alcanzan para nada. Hasta que al fin, salida. 2 o 2.30 pm, casi las 3. Recorro el camino, estoy fatigada, quiero dormir y tomar un helado. Muchas cuadras, hasta que llego y espero... a veces mucho tiempo, a veces poco. Subo al bus, a veces sentada, a veces de pie, cansada y mucho. Llego a casa, ¡Caaaaaaaaaaaamaaaaaaaaaa! Sueño y bastante. El resto del día pasa y a la mañana siguiente otra vez 5 a.m. Suena el celular y arriba, para repetir mi monse RUTINA.
Esta soy yo: Y esta es la unica compañera que me soporta:
Estoy de vagaciones... se supone que estoy libre, pero mi linea esta fallando y no he podido conectarme. Para mi estar sin internet es como tenerme encerrada en una caja! con perqueños huequitos para que entre el aire!
Bueno, en mi blog me mandaron un meme y tengo q cumplir... Se trata de hacer una lista de 10 cosas que le pedirias a papa noel en esta navidad...
1. Una beca para mi campamento 2. Una margarita 3. La memoria de 2gb para mi celular 4. Búfer 5. Ipod o Mp4 6. Los materiales para mis practicas de verano 7. Una nueva pc con buena conexión a internet 8. Mis zapatillas North Star 9. Un viaje a Europa 10. Amistad, aunque dudo que pueda regalarme eso...
Esto se los debo desde hace mucho, mucho tiempo. Aunque como se daran cuenta no he estado muy conectada ultimamente... me han pasado un monton de cosas de todo tipo. Pero en fin! tenia que seguir con la cadenita de felicidad asi que aqui estan mis 6 puntos: 1. Servir al Señor con los niños, a los que me conocen ya saben que solo respiro por que sea sabado para estar con mis niños, enseñando, apoyando, como sea, lo que sea por estar con ellos... Le dan color a mi vida. 2. Enseñar!!!!!!(y contar cuentos) sí que eso me hace feliz, enseñar de todo lo que sepa y ayudar a los demas enseñandoles, ayudarlos con sus tareas, eso me hace super feliz. La enseñanza es mi pasión, me hace sentir que soy buena en algo... los cuentos tambien. 3. Escribir... me libera, mne relaja me permite ser yo y mostrar esas partes de mi que tengo tendencia a ocultar, en fin, ustedes saben (al menos lo saben los q me leen a menudo) 4. Que mi familia este feliz, saber que estan contentos y tranquilos. Mi familia y aquellos a quienes me gusta considerar mis migos, me gusta pensar que los estoy haciendo felices (aunque no siempre lo logro) 5. Esto es lo que más me cuesta... HACER LO CORRECTO X LAS RAZONES CORRECTAS, es lo mas díficil, pero a la vez lo más gratificante. Aunque debo admitir que casi nunca lo logro. Pocas veces hago lo correcto y menos veces por los motivos correctos. Ya lo he dicho " yo, mis buenas intenciones, mis torpes razones, y malas acciones" 6. Y una de las mejores... Esto!!! Estar aqui en la Pc, es la unica forma de comunicarme que tengo!!! Sobre todo estar aqui en myOpera expresandome con total libertad!!! y lo otro... - ¿Qué flor te gustaria ser? - Lu, de verdd no lo sé. - Dale Azul, dilo Zu, no seas monse!!! - Hmmm, una margatrita, eso me gustaria.
De camino a casa lo pensó, le gustaria serlo pero no lo era. Las margaritas eran sencillas, ella no lo era. Eran claras, simples, inofensivas. Ella no. Era como, como una rosa, pero no una rosa bella, como una pequeña y oscura principe negro. Pero no una que florece, sino una que estaba abriendo su boton y se seco, no daba una fragancia, no adorbnaba, no servia para nada, solo para que la gente dijera, mira la rosita, que gran potencial tenía, lastima que no florecio.
Además ella, como una principe negro era de corazon negro, y espinuda, muy espinuda, demasiado tal vez.
Y la rosa marchita siguio caminando hacia su casa.
Una cálida mañana de primavera, Luigi estaba sentado en el parque cercano a su casa. Era su primera cita, pero ella no llegaba, aunque solo habían pasado dos minutos desde la hora acordada. Mientras la esperaba repasó mentalmente todo lo que iba a decirle. Estaba muy nervioso; nunca antes se le había declarado a una chica. De pronto la vio venir. Azul se veía más linda que nunca, su look casual, su rostro infantil y sobre todo, sus enormes ojos color café; ojos capaces de reflejar toda la ternura y el amor del mundo. Él se puso de pie para recibirla y Azul se dio cuenta de que estaba nervioso. Por supuesto ella también lo estaba, era la primera vez que un chico la citaba, además ella sabía lo que él sentía. No había dormido en toda la noche pensando en como sería la cita, seguro él le iba a decir lo que sentía, seguro. Pero ¿Y, si no lo decía? Parecía ya muy tarde para reflexionar, así que se acercó a él, se sentía como una muñequita de cuerda, su corazón latía alocadamente y sus piernas se movían hacia él sin que ella lo controlase.
Entonces Luigi se dio cuenta de que había llegado el momento de decirle lo que sentía, era difícil a pesar de haber estado practicando toda la noche con su almohada. La miro de reojo, ella miraba al piso, su perfil lo dejo alelado… el color café translúcido en cu mirada. Tenía que hacerlo, era ahora o nunca. Se armó de valor y la miró directo a los ojos, ella hizo lo mismo y él casi queda petrificado por su mirada, era tan hermosa. Susurró, y su voz se confundió con el gorjeo de los pájaros: “Azul, todo lo que te dijeron de mi es cierto, yo…” Esas dos últimas palabras eran tan importantes, eran decisivas…”yo te quiero” Bien, lo había hecho, lo había dicho, ahora era el turno de ella ¿Qué diría? ¿Yo también o no quiero verte jamás? Azul no reaccionó, estaba como petrificada, parecía a punto de desmayarse. Vamos, pensó él, haz algo, di algo, lo que sea.
Pero en la mente de Azul todo sucedía en cámara lenta. Su corazón palpitaba aprisa, muy fuerte, estaba en shock. Quería decirle a Luigi: “Yo también, te quiero, eres la persona que más quiero en este mundo” Sin embargo, su boca estaba herméticamente cerrada. Qué debía hacer si le decía eso, ¿debía abrazarlo? ¿Esperar que él tomara la iniciativa? Pero él estaba esperando su respuesta.
Aquel instante se hizo eterno, ambos contemplándose. Luigi vio el amor en la mirada de azul. Momento eterno, perfecto, maravilloso; hasta que…
¡Corten! Se oyó la voz del director, y agregó dirigiéndose a los actores: “¡Magnifico! ¡Espectacular!”
Luigi y Azul se miraron no estaban muy seguros de haber estado actuando.
Ahora, años, días después ella lo recordaba. Su primera cita, una prueba de actuación en la que ninguno de los dos había actuado de verdad. Estaba ¿confundida? ¿Aletargada? No lo sabía. Habían comenzado y vuelto a terminar infinitas veces, pero ahora. Ella había estado mal, muy mal, física y emocionalmente. Las ganas de llorar la habían destruido y por poco estalla en llanto en la avenida central. No podía permitirlo. Hizo lo primero que paso por su mente: Llamarlo. Acudió de inmediato como superman en busca de Luisa Lane o era más bien ¿Lana Lang? No importa. La escuchó y ella no necesitó llorar para hacerse entender, el era capaz de comprenderla solo viéndola, solo teniéndola cerca. La escuchó traducir su mucho dolor en pocas palabras. La aconsejó, por encima de todo, aunque no se considerara él más indicado era obvio que sí lo era, al menos en aquel momento, le ahorró un montón de lágrimas, suspiros y palabras sueltas. Caminaron junto a la alameda, ella distraída viendo los solcitos encerrados en burbujas de perla ¿Por qué no se escapan? Están atados a esos árboles petrificados; no, esa no era una razón, porque la brisa las movía, eran ligeras eran esencia. Y las margaritas completaban el cuadro; cerradas, marchitas… pero no eran tristes, estaban un poco heridas, pero eran inspiradoras. “Cuidado con la bicicleta” Las margaritas “Cuidado con la bicicleta, Azul” Reaccionó al oír su nombre, habían estado caminando en silencio, por eso se había abstraído así. “¿Qué?” “La bicicleta” Se hizo a un lado justo a tiempo. Estaba flotando en la brisa, como un fantasma o una avecilla bebé. Pasaron otras cosas.
En la noche, en el silencio y la soledad, las fases de Luigi retumbando en su cabeza. “no es bueno para mi” ¿Por qué no era bueno? ¿Ella no era buena? Lógico, siempre lastimaba a aquellos que amaba. Palabras, silencio, mariposas ausentes, margaritas, caminos y el recuerdo de un abrazo interrumpido, reprimido, vetado. Era libre ahora, libre al fin, de sus cargas y su dolor. Libre pero se sentía como en la luna.
Y sus sueños sus planes se derrumbaban en el aire, y eso era lo mejor, “lo más sabio”, sí, era muy prudente. Era, era, era… inexplicable en castellano. Era…
Úrsula era una gallina muy presumida, siempre se estaba quejando de lo aburrida que era la vida en la granja. A ella le gustaba aparentar que era muy valiente y que podía hacerlo todo sola, sin ayuda de los demás. Por eso un día decidió irse de la granja en busca de aventuras. Salió con mucho cuidado para que nadie la viera y se fue muy rápidamente a un bosque cercano.
Cuando llego al bosque estaba muy cansada y se recostó en el tronco de un árbol. De pronto escuchó un ruido como un chillido, se asustó porque pensó que podía ser un animal peligroso. El ruido se hacía cada vez más fuerte, hasta que la gallina pudo ver quien lo hacía. Era un pequeño ratoncito que caminaba distraído, al ver a la gallina exclamó:
-¡Hola! ¿Cómo te llamas? -Mi nombre es Úrsula-respondió ella. -Yo soy Felipe – dijo el ratón- Pero, ¿Qué haces en el bosque? Las gallinas viven en las granjas. -Yo no-respondió Úrsula- yo vivo en el bosque.
Siguieron conversando y como ambos tenían sed fueron hasta un lago cercano a tomar agua. Mientras la gallina tomaba agua apareció el pececito Jimmy, que era muy amigo de Felipe. Los tres se pusieron a conversar y el pececito le aconsejo a la gallina que no se acercará tanto a la orilla del lago, pero ella, orgullosa, no lo hizo caso.
En ese momento pasó corriendo un conejo, que sin querer empujó a Úrsula al lago. Ella se cayó, y como las gallinas no saben nadar, empezó a ahogarse. Afortunadamente en el lago vivía un pulpo que con uno de sus tentáculos ayudo a la gallina a salir del agua.
Desde ese día Úrsula aprendió a no ser tan orgullosa y aceptar la ayuda de los demás. Volvió a la granja y fue mucho más amable con todos los animales.
Abrió los ojos y vio el techo de su habitación. El reflejo de la luz del amanecer proyectaba extrañas figuras en tonos ligeramente dorados que se desvanecían lentamente cuando ella parpadeaba. La lamparita estaba encendida en la mesa de noche, el reloj marcaba las 5 de la mañana, se había quedado dormida sin darse cuenta. No quería levantarse así que decidió quedarse un ratito más en la cama, quería llorar. Cerró los ojos. Cuando los volvió a abrir eran ya las 5.15, quería llorar. Se levanto a toda velocidad, pero sin ganas, porque quería llorar. Fue a ducharse y, mientras el agua resbalaba por su piel sintió muchísimas ganas de llorar, tantas que una lagrimita traviesa escapó por sus ojos y se deslizó hasta su mejilla para mezclarse con el agua de la ducha. Salió del baño ya vestida, con sus ganas de llorar guardadas en los bolsillos. Era tarde así que no tomo desayuno, tomo un panecillo para el almuerzo y pensó en sus ganas de llorar. Tomo una decisión o cuanto menos la confirmó, porque había estado dándole vueltas en la cabeza desde el día anterior.
Tomó el teléfono y entró al listado de llamadas, presionó un par de botones. Escuchó las timbradas: 1, 2, 3.
-Aló - susurró una voz soñolienta a través del auricular. -Hola -¿Qué más podía decirle?, bueno debía decirle lo que iba a decir porque para eso había llamado – Necesito hablar contigo urgente….
No vale la pena transcribir toda la charla.
-¿Podemos vernos hoy en la noche, a las 7?- musitó Azul tímidamente. -No lo creo, hoy no porque tengo q trabajar y salgo cansado y tarde y… -No te preocupes – interrumpió ella, sabía que todo eran excusas, simplemente no quería hablar con ella – perdón por haberte molestado a esta hora, lo siento. Chau. -Esta bien, chau. Cuida…
Colgó. Las ganas de llorar se hacían cada vez más fuertes. Era inútil luchar contra ellas, pero debía hacerlo. Su mirada se empañó. Sus lágrimas humedecían sus ojos e incluso una rodó por su mejilla.
Al salir, el aire frío de la mañana congelo la lágrima en su mejilla y eso acentuó sus ganas de llorar. Subió a autobús, se sentó y sus ganas de llorar se incrementaron. El bus recorrió la misma ruta de todos los días y todos esos escenarios le trajeron muchos recuerdos, eran algo lindo para pensar, pero le dolían. No, no podía darse el lujo de llorar. Trato de distraerse pensando en un libro que había sacado de la biblioteca. “El misterio de la guía de ferrocarriles” de Agatha Christie. Un libro muy bueno de esos que te llevan por una pista y cuando más convencido estas de que lo tienes resulta algo completamente diferente. Novela detectivesca de misterio, de aventura, de emoción. Su vida parecía una novela. No podía pensar en libros o terminaría en sollozos.
No detallaré el resto del día pero diré que sus ganas de llorar crecieron más y más. Nunca en toda su vida había deseado llorar tanto como lo deseaba en ese momento. Quiso llorar en toas y cada una de sus clases, incluyendo el taller. Además su coordinadora la llamó y le dijo que estaba reprobada en actitudes. Claro, resultaba lógico, ella era una antisocial. “Una chica con gran potencial, pero que no trabaja bien equipo” había dicho su coordinadora. Al oírla se clavó las uñas en las palmas de las manos. Era terrible, deprimente, desesperante. Se le escaparon algunas lágrimas, su coordinadora no las vio. Salió muy tarde de la escuela y decidió seguir el camino largo para ir a tomar el autobús. Se sentía muy mal, intranquila; sin embargo, su rostro se mostraba sereno.
Estaba tapando el sol con un dedo. La gente dice que eso no es posible, pero ella sabía que sí. Si colocas tu dedo justo entre el sol y tú ya no verás el resplandor central y los rayos laterales no te afectaran directamente. Eso era lo que estaba haciendo. Pero que pasaría si se le acalambraba el dedo o se cansaba o algo así.
No resistiría mucho. Aquella noche, pensó, pensó y pensó. Y no dio con la respuesta a sus preguntas. Mientras tanto un impulso enorme más grande que una galaxia crecía en su interior, un impulso que se volvía deseo, un deseo que se volvía anhelo: Llorar. Y las ganas de llorar y sollozar frente a alguien crecían cada vez más.
Y de mi... Presento a Cecilio, mi nueva mascota... Y les dejo esta canción: Un viaje largo - Marcela Gandara
Era la noche del banquete real y toda la nobleza había sido invitada, todas las damas de sociedad iban a estar ahi! todas, excepto una...Ella no queria ir, tenía miedo de no encajar (no era la persona mas sociable q digamos!) Además ya habia hecho planes, nada de mirar estrellas o cantar; ver television, y jugar con el movil! Sin embargo faltando unos minutos para la hora del banquete aparecio el hada madrina. OLvidense de los tules, efectos de humo, chispas y varitas mágicas, el hada madrina hablo seriamente con Ella y la convencio de ir al banquete! Pero había un problema: El vestido. Ya les dije que no hay magia, asi que nada de chispitas y vestido nuevo con zapatillas de crystal. Por el contrario, Ella estaba a punto de decidirse por un jean un bolerito y sus North Star! (Hay de hecho q desencajaba!) Gracias a Dios encontro un vestido que le había regalado la emperatriz del Valle, ella lo había traido de sus viajes al Reino del Norte; se puso el vestido. Les dije que era a la moderna, nada de vestidos pomposos y brillos de gala (al menos, no para Ella!) el vestido era sencillo, muy delicado y bonito, pero bastante sencillo.
Se estaba haciendo tarde asi que Ella salió corriendo del palacio, como no tenia tacones altos pudo correr sin caerse (benditos sean sean los zapatitos sencillos) El hada madrina no la había provisto de un carruaje (aunque Ella tampoco quería un carruaje, quería un auto deportivo!) asi que pensó en caminar hasta el banquete ( ) Sin embargo diviso a lo lejos, en el bosque de las penumbras a los 2 lobos feroces (era el mismo de caperucita, pero con su gemelo) así que se apresuro a tomar un coche q por ahi pasaba. No era un carruaje tirado por caballos con cochero de frac, era un taxi que venia de ruta con chofer pensionario.
Llego al banquete y al entrar por los portales azules de esmeralda vio a todas las princesas de las comarcas vecinas, todas ricamente ataviadas... Vestidos brillantes y pomposos, chales finisimos, maquillaje por doquier, incluso las princesas mas pequeñas se veian espectaculares! Ella estuvo casi segura de algo: Se había equivocado de cuento!
Entro y disfruto la noche, se tomo muchas fotos, nada de retratos, fotos con su camara digital (Una cybershot de la q estaba muy orgullosa) Sobre todo se tomo fotos con los 4 enanos, los otros tres estaban trabajando en las minas de diamantes del rey Midas (ya se habrán enterado de que dejo el oro por considerarlo peligroso y poco rentable) Todo transcurrio tranquilamente, excepto la parte en la que casi se pincha el dedo con una aguja de hielo (todos sabemos q hubiera caido en el sueño eterno de ocurrir tal cosa)
Llego al castillo muy contenta, feliz, tranquila y se puso a charlar con el hada madrina... que la queria abandonar para irse a buscar su agujita magica!
Fin de la historia. Azul cerró el libro.
Y respecto a mi: Winpino!!! Y mi canción de temporada:
"Linny llegó a casa muy contenta aquel día, su mejor amiga le había hecho una figurilla en origami. Juntas habían encontrado un libro de papiroflexia en la escuela y su amiga le había hecho una pajarita de papel. La figurilla era tan perfecta que parecia que podia volar. En el margen inferior del libro justo bajo la figura de la pajarita habìa una anotación que decia: *para que los sueños se vuelvan realidad...* Ella lo había leído y decidió probarlo. Todo ese día estuvo muy contenta, pensando que su pajarita era real, que estaba viva y que... volaba. Esa noche Linny colocó la pajarita bajo su almohada. Y a la hora de dormir, en el momento en que todo se mezcla con la bruma de los sueños... la pajarita sonrió y se asustó mucho porque era de papel y no podía sonreir y sin embargo... lo hízo.
Al día siguiente Linny estuvo triste, muy pero muy triste. Se paso todo el dia pensando que sus sueños nunca se harían realidad. Hasta que en la noche colocó la pajarita bajo su almohada. En ese momento, cuando la brisa de la fantasía se confunde con la realidad, la pajarita derramó una lágrima. Se asusto mucho porque era de papel y no podía llorar. Sin embargo, lo hizo. Al día siguiente Linny estuvo hablandole a la pajarita; le decia: - Sueña, sueña pajarita mia. Sueña que eres real que estas viva que tu corazon late y tus plumas brillan al sol, sueña, sueña y vive tus sueños porque así se harán realidad. Aquella noche volvió a colocar la pajarita bajo su almohada. Y aunque parezca increible aquella noche la pajarita se quedó dormida y soñó! Soñó con todo lo que Linny le había dicho durante el día, era increible y maravilloso!
Pasados los tres díasy las tres noches y habiendo compartido con la pajarita sus alegrias, tristezas y sueños, requisitos indispensables para que los sueños se hagan realidad... Linny despertó y vio con alegría a la pajarita revoloteando por toda su habitación. Se acercó a la ventana, la abrió y la pajarita salió volando a conocer el mundo con el que había soñado."
Azul cerró el libro. Un magnífico libro de cuentos. Tuvo una idea, sacó un papel y dibujo un palote, un amigo... y durante tres días siguió las instrucciones del libro, pero al tercer día... El papel seguía debajo de su almohada, muy desilusionada estrujó el papel y lo arrojó a la basura. Ella no sé dió cuenta de que el muñequito estaba moviendose suavemente, con timidez; pero sus ojos llorosos no pudieron verlo.
- Los sueños no se hacen realidad-se dijo a sí misma y salió a la calle para que el viento secara sus lágrimas.
Aquella noche habló con un amigo con quien no charlaba hace mucho y se dio cuenta de que los sueños podían cumplirse y ella, tal vez (solo tal vez) podía encontrar amistad.