La daga de mis recuerdos
Monday, 6. April 2009, 23:55:55
Guardó la daga y fue a acostarse para tratar de aliviar un poco su dolor con el sueño. El paliativo resultó hasta que sonó el despertador. Tenía que ir a una entrevista de trabajo, así que bajó, desayuno, se despidió de Fiorella y se marchó. Subió al autobús y se sentó en la segunda fila, al lado de la ventana. Le dio una hojeada a su curriculo, mientras el bus se detenía frente a un semáforo de la avenida comercial. La luz cambió y el vehículo avanzó. Azul cerró la carpeta del curriculo y dirigió su mirada a la ventana. Vio a un camión acercarse a toda velocidad hacía el bus, iba a impactar justo en su ventana, el pánico se apodero de ella durante solo un segundo, luego sintió el impacto. Un dolor fortísimo la recorrió de pies a cabeza un dolor tan insoportable que la hizo perder la conciencia y solo le dio tiempo a pensar una palabra: Luigi.
***
Estaba esperando el primer embarque de la mañana, el jefe lo había mandado a esperar fuera, lo que con el calor era una suerte. Fue cuando el móvil sonó y por algún motivo tuvo un presentimiento nefasto, esa llamada no podía ser nada buena. Era un número desconocido, un celular, así que presiono el botón de contestar.
- Aló ¿Luigi? ¿Hermano de Lucía?- era una muchacha la que hablaba y a decir verdad sonaba aterrada.
- Sí, ¿Qué sucede? ¿Está bien Lucía?
- Ella me dijo que tú podías ayudarnos, necesitamos que alguien mayor de edad firme los documentos de la clínica de mi prima- explicó la chica, aunque para Luigi fue díficil de entender debido a la velocidad con la que hablaba.
- ¿Tu prima? ¿Quién habla?- era hora de conocer la identidad de su interlocutora.
- Soy Fiorella, la prima de Azul.- La conocía ella también había estado en la salida de la playa.
- ¿Qué tiene Azul? ¿En que clínica está? ¿Qué sucedió? ¿Se desmayó?
- El carro se chocó y ella esta muy mal, en coma. Esta en la clínica del aire.
- Voy para allá.
Entró a hablar con el jefe le explicó la situación tan de prisa como pudo y salió. Abordó el primer taxi que pasó. No podía ser, Azul, su preciosa Azul estaba en una clínica. Fiore había dicho muy mal ¿Que tan mal? Bajo a toda velocidad y entró a la clínica como un bólido, ahí lo esperaban Fiorella y Lucía.
- Tengo un fax de mis tíos donde te confieren los privilegios de un apoderado, para que te encargues de los detalles médicos de Azul, a mi aún me faltan tres meses para cumplir los 18 y solo pueden hacer esto los mayores de edad- explicó Fiorella apenas verlo.
- Necesitamos que firmes aquí, para que te den el pronostico, no nos lo quieren decir.- Le indicó Lucía.
- Bien- tomó el lapicero que le extendía su hermana y firmó- vamos a buscar al médico, quiero ver a Azul.
Los tres recorrieron el pasillo hasta llegar a la habitación de Azul, el médico estaba saliendo con una enfermera y al ver el documento que le mostraron se acercó a Luigi.
- Necesito platicar un momento con usted jovencito.
- Claro. - El médico lo apartó de las chicas, quienes entraron a ver a Azul.
- Verá, la condición de su amiga es muy delicada. Según tenemos entendido el impacto le afectó directamente y produjo una conmoción cerebral bastante profunda. Además de varias contusiones y fracturas, claro está. Sin embargo lo más preocupante es el coma profundo en el que la señorita se encuentra, parece estar casi al borde de una muerte cerebral. Necesitamos saber si ella padece de algun problema neurológico preexistente para efectuar un mejor diagnostico.
- Ella se desmaya a veces, por el estres.- Explicó Luigi con un hilo de voz.
- Bueno- Prosiguió el médico- creo que usted preferiría ir a ver a su amiga. Pase.
La enfermera hizo salir de la habitación a Lucía y Fiorella que lanzaron una mirada ansiosa a Luigi, él ignoró sus preguntas y entró. Estaba postrada en la cama, tan pálida como unca la había visto. Tenía un moreton bastante grande en la frente. Su hombro derecho estaba descubierto y dejaba ver una hilera de puntos rodeados de más moretones. A pesar del ambiente fro y triste del hospital Luigi no pudo dejar de pensar que Azul se veía hermosa. A un paso de la muerte cerbral, su niña preciosa a punto de volverse un vegetal, sus ojos café corrían el riesgo de no abrirse nunca más. Su aliento provenía de un respirador, de una mascarilla, el aire artificial llenaba sus pulmones. Tenía varias agujas clavadad en el cuerpo. Luigi pensó que era mejor que ella no hubiera visto esto, le tenía pánico a las agujas. Recordó su expresión cuando se asustaba, su encantadora forma de escandalizarse. Ahora su gesto era impasible, y la unica muestra de vida era dada por los pitidos pausados de una máquina que marcaba sus latidos.
Aquella noche Luigi también estuvo contemplando su propia daga de los recuerdos y descubrio algo, la mitad de la hoja, el lado tierno y dulce tenia una escencia grabada: AzuL.














FIFINELEB # 8. April 2009, 06:31
Mauricio Touzet # 8. April 2009, 21:45
Me encantó!
Realmente si! me super gustó... habrá terminado aca la historia?...
Besos!
ALiN # 8. April 2009, 21:49
La sensibilidad es algo importante en la vida, en cierto modo es lo que nos humaniza, evita que seamos solo marionetas de las circunstancias ya que nos motiva a tomar decisiones que pueden darle un giró a las cosas.
Creo que la historia nunca terminara incluso si perdiera a uno de sus personajes. Además en esta historia los puntos finales no existen... solo los puntos suspensivos, así que esto es solo una parada en el camino...
Me alegra que me hayan visitado, ultimamente mi blog ha estado vacío y solitario...
Mauricio Touzet # 9. April 2009, 00:46
ALiN # 9. April 2009, 15:47
pasas pero no comentas...
FIFINELEB # 10. April 2009, 19:10
Patritzya # 11. April 2009, 01:10
Me encantó la metáfora de la daga, los recuerdos.
Sigue con la historia!
ALiN # 11. April 2009, 14:22
Patt: La metáfora surgió de imprevisto mientras caminaba por las calles de mi ciudad... así es como suelen aparecer mis ideas de la nada. Lo de la daga fue porque me parece que no hay nada más dulce y peligroso que los recuerdos, sobre todo aquellos que alimentan vanas esperanzas.
Abrazotes!
Patritzya # 11. April 2009, 18:47
Puede ser, una daga puede ser útil, pero también si no tenemos cuidado nos puede herir. Lo importante es no clavarla en nuestro cuerpo... sino dejarla cerca, para abrir nuevas cartas que nos llegan... o cortar un trozo de pastel!
Saludos medios locos, y a lo gato... ñauuuuuuuuuu...
ALiN # 12. April 2009, 19:01
Esta daga no puede dañar el cuerpo, solo el alma... le da punzaditas, con cuidado claro está, para asegurarse de que aún queda algo de vida que aún no nos hemos insensibilizado del todo.
Abrazo gatuno!
Patritzya # 14. April 2009, 00:54
ALiN # 14. April 2009, 01:59
Capitán Morgan # 14. April 2009, 11:08
Saludos gatunos. Miauuuuuuuuu!!!
Patritzya # 14. April 2009, 16:58
(Jorge Luis Borges, Poema Conjetural)
Tal vez Borges se refiera a la muerte en sí, pero un puñal, puede herirnos, y más cuando el recuerdo se hace presente mediante un hecho o la persona rememorada está frente a nosotros, y es presente.
Lo único que podemos hacer es usar el escudo de la alegría, del reencuentro en dulces instancias, y dejar la torpeza de las manos del alma, para tomar la daga, mirarla, y decir: que bonita qué es, y que bueno que pudo serme ùtil para abrir una carta dentro de mi corazón un dia suavemente, y poder leerme a mi mismo... y dejar tatuada una mariposa.
Solo cavilando...
Abrazotes!
FIFINELEB # 14. April 2009, 21:38
ALiN # 14. April 2009, 23:55
Patt: Un escudo sería buena idea, aunque a veces el escudo pesa tanto que no podemos soportarlo.
Fif: Aqui no tenemos máquinas de cortar pan, nunca he visto una.