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Alquimia: Ciencia de la Materia Prima (Introducción)

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La "materia prima" es esa piedra objeto de obstáculo para el neófito, de perdición para el ignorante soplador, la que ha recibido mil nombres y se ha expresado en mil símbolos. Es, según los Autores, principio y fin de la Gran Obra, pues al final se obtiene lo mismo que al principio, pero infinitamente multiplicado en virtud, es decir, "pluscuamperfecto"... Materia Prima sin la cual todo trabajo emprendido es inútil y absolutamente estéril...

He nombrado a los "sopladores (de carbón)" porque, entre otras cosas, lo que ellos entienden por "materia prima" es lo que, en el sentido extricto del Diccionario, está definido como "primera materia"... siendo que "materia prima (primera)" de los Filósofos no tiene absolutamente nada que ver con la "primera materia" de los industriales y químicos. Pero nada, nada que ver...

La Alquimia no es una fórmula ni una receta... así que no hay una "primera materia" (o, peor aún, conjunto de "primeras materias") a partir de la cual, aplicando tal o cual proceder, tal o cual oración, tal o cual rito, tal o cual conjuro, tal o cual condición astrológica, tal o cual día del mes, tal o cual condición meteorológica, blablablablabla, vengamos a elaborar un fantástico producto que nos hará ricos al modo del rey Midas, un fantástico brebaje que nos hará cuasi-eternos preservando indefinidamente nuestra salud y juventud...

La Alquimia es una Ciencia, por muy antigua que sea, y su objeto y, a la vez, meta, es la "materia prima" filosofal (es decir, de los filósofos)...

La "primera materia" es aquella que una industria o fabricación necesita para sus labores, aunque provenga, como sucede frecuentemente, de otras operaciones industriales. Esto es correcto para los sopladores, de los cuales hemos de cuidarnos en todo momento.

La "materia prima", aunque parezca mentira, es muy bien definida por el DRAE: "Principio puramente potencial y pasivo que en unión con la forma sustancial constituye la esencia de todo cuerpo, y en las transmutaciones sustanciales permanece bajo cada una de las formas que se suceden."

Los padres griegos de la Filosofía occidental, con la sola fuerza del razonamiento y de la observación del mundo natural, por reducción analítica, llegaron a la conclusión de que TODO el universo, necesariamente, debía tener un ÚNICO origen... de que, en el momento de su creación, todo el universo era una misma y sola cosa. Esta misma y sola cosa es la que llamaron "materia prima".

Por eso "lo que está arriba es como lo que está abajo", pues Tierra y Cielo tienen una misma procedencia material, un origen común: la materia prima. ("Es verdad, sin mentira, cierto y muy verdadero: Lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo para hacer los milagros de una sola cosa, y del mismo modo que todas las cosas han sido y han venido de uno por mediación de uno, así todas las cosas han nacido de esta cosa única por adaptación.")

La materia prima de los filósofos es única e indivisible...

Es "la madre" de todas las cosas, de toda la creación, del universo todo... de nosotros mismos. "Omnia ab uno et in unum omnia", "Todo de uno y en uno todo."

Esta "materia prima", y ninguna otra, es la piedra angular de todo el edificio alquímico. Ésta y ninguna otra más. La tan perseguida Teoría de la Unificación de los científicos actuales (con el intento de la Teoría general unificada de Einstein y acabando en los esfuerzos teóricos actuales de la Teoría de Supercuerdas), convencidos de que Todo está interrelacionado y que, por tanto, todo obedece a una única ley, no es nada nuevo bajo el Sol: el edificio teórico alquímico se fundamenta en el princicipio de Unicidad de absolutamente toda la creación: Todo de uno y en Uno...

Estamos, pues, ante un misterio... y desvelar tal misterio y poseerlo es el PRIMER trabajo del alquimista, y la exaltación al máximo posible de dicha materia prima es su ÚLTIMO trabajo como alquimista: transmutación conseguida, el alquimista ya no pertenece a nuestro mundo... o en nuestro mundo él ya no es alquimista, sino otra cosa...

El problema, pues, es evidente: ¿dónde o cómo conseguir, siquiera sean unos gramos, de tan maravillosa materia prima? Y empleo el adjetivo "maravillosa" porque, obviamente, si todo tiene su origen en ella, el poseerla, al menos en teoría, permitiría obtener de ella cualquier cosa, tanto creada como aún por crear... no, no es fantasía quimérica aquello que leemos en algunos tratados de cómo la piedra filosofal elabora no sólo oro, sino gemas y hasta nuevos y desconocidos elementos y materiales: es una consecuencia lógica, implícita a las propiedades intrínsecas de la "materia prima".

Y en este punto, en esta pregunta es en donde se inicia la diversificación de métodos y sistemas alquímicos, de teorías y prácticas, de mitos y leyendas... Aquí es donde empiezan infinidad de vías muertas que a nada conducen, salvo al desengaño, al fracaso, quizás, incluso, a la ruina (económica, física, mental)...

A partir de aquí el tema es amplísimo, para ocupar libros, sin duda. Yo lo iré abordando poco a poco, según disponga de tiempo para dedicar a escribir. De momento, aquí lo dejo. Mañana será otro día. (Y sí, no todas las vías están muertas... pero están celosísimamente veladas. ¿Por qué? Ya le llegará el turno también a este tema, pero hoy no).

Saludos.

La primera cuestión a resolver...

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... ¿qué es la Alquimia?. Ay, querido lector, me imagino tu cara de sorpresa, pasmo y asombro: "¿vienes de tu largo retiro y silencio con esas?... pero si hasta el Diccionario lo sabe..."

Ah, sí... la piedra filosofal, la panacea universal, las maravillosas transmutaciones auríferas...

Pues yo propongo como ejercicio de aproximación a qué es la Alquimia la reflexión profunda sobre la palabra "transmutación", que está muy desvirtuada en nuestras actuales mentes por ser aplicada, casi exclusivamente, en el ámbito de la física nuclear.

¿Por qué "transmutare" y no, simplemente, "mutare" (mudar, cambiar)? ¿No es una redundancia estéril?... Pues porque en el prefijo "trans" está la clave. "Trans-mutare" es mudar, cambiar (algo) "al otro lado" y/o "a través de"...

Todo tiempo invertido en comprender realmente esto es esencial si se quiere tener el hilo de Ariadna que nos proteja de perdernos, quizás para siempre, en los meandros y sendas sin fin alguno y que dicen ser Alquimia...

"al otro lado" es "el palacio del Rey" y es una dimensión adimensional o, dicho menos paradójicamente, una transdimensión... seno de todos los aspectos dimensionales de nuestro universo físico.

"a través de" es "la puerta cerrada" de tan maravilloso palacio y está omnipresentemente diluida (disuelta) en la dimensión espacial (y la astrología antigua tiene la llave a este respecto y, más concretamente, en sus representaciones gráficas conocidas como "cartas astrales")...

En el fondo, palacio y puerta son la misma cosa (pero no tiene nombre, porque no es "cosa" y nadie la conoce -llamándose iniciados a quienes la conocen y adeptos a quienes la poseen-, así que nadie les puso un nombre jamás). Pero la llave de la puerta no es lo mismo; y la llave tiene una de sus virtudes en la luz (sol, luna, ..., las luminarias del Uni-Verso). La otra virtud está en las sandalias de un pastor griego de la antigüedad remota... y esta segunda virtud se cruza con la primera (X); hay una tercera virtud, quizás salga a relucir un día en el blog, pero bueno será saber que de esta última mucho sabe el "coagula" de la Tabula Smeragdina...

¿Magia? Oh, no, no, no... nadie se engañe: en absoluto hablo de magia. Sin embargo, y para confundir un poco al personal, nadie olvide que la Teurgia o Magia es una Ciencia de la Antigüedad y, en el campo que me ocupa, es un Arte Hermético (una de las tres ciencias herméticas; las otras dos, para el despistado lector, son la Astrología y, cómo no, la Alquimia). Así que, bueno, sí, estamos hablando también de magia, de Alta Magia, que, bien pensado, desde nuestra mente actual, llamaríamos Alta Tecnología (de ahí que sea un Art-ificio). ¿Acaso para cuaquier tribu amazónica aislada del resto del mundo desde milenios no es magia una bombilla que da luz, un vehículo todoterreno, un avión, ... ? Pues eso... ¿qué dirías, estimado lector, si de pronto te encontrases con alguien que, simplemente, desaparecía de tu vista porque se ha mudado (mutare) "al otro lado" (trans-)...? ¿No lo llamarías magia? Y sería magia siempre y cuando no encontrases explicación al hecho (ciencia) y siempre y cuando no comprendieses cómo eso se podría realizar (técnica)...

Ah, la Alquimia... el que diera una definición más cercana (y caritativa) de la misma fue Fulcanelli ("mutación de la forma por la luz") 'cambio de la forma por la luz'... "olvidándose" el autor, de forma intencionada (¿o quizás no?), del prefijo "trans" (¿por qué emplea el verbo mutar y no el de transmutar? ¿Por qué habla de forma? No hay que pasar por alto estos detalles y la meditación al respecto puede llegar a ser muy provechosa por la profundidad reflexiva que se puede llegar a alcanzar... claro está, siempre suponiendo en el lector un bagaje filosófico amplio y un ya grueso barniz procedente de previos estudios herméticos. Nada es dado sin esfuerzo...)

Ah, el Arte de la Transmutación... eso es la Alta Alquimia.

:-)

Apunte sobre el Arco Iris.

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No me había detenido hasta ahora en este símbolo tradicional y acabo de hacerlo ahora mismo. En la Biblia es señal de concordia y paz entre Yavhé y su pueblo elegido; en el resto de tradiciones (o casi) es más bien símbolo del "puente" que une el mundo físico con el metafísico, el natural con el sobrenatural, la materia con el espíritu...

Es todo, visto así, tan poético...

Sin embargo, y esto creo que nunca se ha dicho, el Arco Iris es la indicación más inteligible de los símbolos antiguos para una mentalidad ACTUAL que tenga, eso sí, unos buenos barnices de ciencia (también actual). Arco Iris está inseparablemente unido a Hermafrodita, a Andrógino, a Mercurio Filosofal... las irisaciones son manifestación visible, para quien pueda "verlas", de la actividad mercurial, que es una actividal "fluida", "acuosa"...

¿Pero es que acaso se puede ver, con los ojos de la cara, el arco iris andrógino?... pues sí, se puede, y es un "descubrimiento" de un científico actual. Y las comillas las pongo porque lo adecuado sería decir, en cualquier caso, redescubrimiento... pues las condiciones necesarias que se han de dar, ya estaban escritas hace muchos siglos:


41.-Habiendo salido entonces del fondo del santuario, se pusieron a hacer oración a Dios, mirando hacia el Sur -pues, cuando uno quiere dirigirse a Dios al ponerse el sol es allí hacia donde debe mirar...
(Corpus Hermeticum: Asclepios)

Sí, los herméticos, en la oración de la tarde, no miraban al oeste... miraban al SUR. Extraordinario detalle, sabiendo que, en esas condiciones, si el horizonte no está interceptado por montañas u otros accidentes elevados, se puede ver, si se presta debida atención, una especial irisación. Y digo especial porque habitualmente nos es invisible (necesitamos aparatos electrónicos para "verla")... Y sigue el versículo citado, un poco más adelante:

-Te damos gracias, Altísimo, que sobrepasas infinitamente todas las cosas, pues por tu favor hemos obtenido esta luz tan grande que nos permite conocerte... Te hemos, pues, conocido, a ti y a esta luz inmensa que sólo el espíritu capta; te hemos comprendido, ¡oh, verdadera vida de la vida, oh seno que llevas todo lo que viene a ser!...


Y ya creo haber dicho todo lo que creía conveniente para quien tenga agudeza... a éstos, a los agudos, y a título de confirmación de lo que he comentado, les recordaré un par de mitos populares en torno al Arco Iris: uno es la archiconocida leyenda de que aquel que consiga llegar al pie del mismo, escarbando en ese lugar, encontrará la orza de un duende repleta de oro... o se cumplirá el deseo que pida... o, como dice otra versión popular, haciendo pis en ese lugar cambiará de sexo: varón se hará hembra y viceversa...

Y fin del apunte, aquí ponemos un poco de música para relajarnos: la Entrada de los dioses en el Walhalla, de El Oro del Rin, de Richard Wagner... cuando los héroes, acompañados de las Valkirias, capitaneados por Odín, se lanzan al galope sobre el puente del Arco Iris que los conduce al reino de la divinidad: el Walhalla...

19 de Sep, 2005: Falsa idea de Transmutación = Falsa Piedra Filosofal.

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Aún no he tenido ocasión de ofrecer mi concepto de Transmutación, basado en la propia etimología de la palabra y en su fonética... y tampoco ahora es el momento apropiado. Ahora voy a comentar uno de los escenarios teóricos de la transmutación a partir de los árabes hasta casi la actualidad.

De la Filosofía natural se desprende una certeza científica: el cambio de un metal en otro es posible... en realidad, es posible cambiar una cosa en otra bien distinta, incluso en su contraria. La cuestión era: ¿cómo hay que proceder?

Aquí se habrían varias posibilidades, en realidad, se habrían tantas posibilidades como la imaginación sea capaz de recrear. Una era la de las aleaciones. Así, por ejemplo, teníamos que el cobre, por ejemplo, era un metal muy blando, dúctil y maleable... al igual que sucedía con el estaño. Sin embargo, al unir (matrimonio), al alear cobre (Venus) y estaño (Júpiter) obteníamos otro metal (hijo) que era muy superior, increíblemente más duro y resistente que sus "padres": el bronce. Así, haciendo analogía de este proceso, unos imaginaron que el oro se podría fabricar si se daba con la aleación correcta, los metales adecuados en su adecuada proporción... no es difícil imaginar que así nació el latón (Aristóteles relata que en el país de los mesinoquios, en la costa sudoriental del mar Negro, aparece un metal que se puede fundir juntamente con el cobre, siguiendo un procedimiento mantenido en secreto. Evidentemente, el metal secreto es cinc y la aleación que Aristóteles describe como «brillante e inalterable como el oro, del que no se distingue en el color, sino sólo en el olor», es latón.) Esta vía, llamada de las aleaciones, pese a su evidente error, pues es imposible fabricar un metal a partir de la aleación de otros distintos, aún es seguida hoy día por algunos y está en la base de lo que llaman "vía seca" que, personalmente, yo llamaría mejor vía muerta... pues el fuego, y esto no sólo lo decían los Autores verdaderos, también lo dice la física actual y yo mismo lo he experimentado; el fuego de "carbonero" SIEMPRE, y de forma inevitable, destruye el "ánima" del metal, que queda inerte y sin virtud: "muerto". En el caso del hierro puro, esta "muerte" definitiva se produce cuando se superan los 750 - 780ºC. Y ahora que recuerdo, una anécdota al hilo de lo que decía Aristóteles: si la costa del Mar Negro era también la meta de los Argonautas del mito troyano... ¿Perseguían éstos un tesoro de latón? ¿Es posible que se llegara a la coacción, a la traición, al robo, al asesinato y a la venganza sangrienta por un montón de latón?...

Había más posibilidades de enfrentar el problema técnico de la transmutación, que quizás aborde en un futuro mensaje, pero la que más se impuso hasta hoy entre los que no comprenden el proceso físico y están perdidos en la química es una mezcla de la técnica de los tintoreros (la piedra filosofal será llamada Tintura) y de los vidrieros (la piedra filosofal será llamada Gema preciosa, Rubí). Como no tengo tiempo de explayarme como he hecho anteriormente con el tema de las aleaciones, relataré brevísimamente el proceso de coloración (¿acaso el cambio de color, se nos dice, no implica ya un cambio de naturaleza?) del vidrio, proceso mediante el cual los vidrieros egipcios "fabricaban" gemas preciosas: esmeraldas (vidrio verde), lapislázulis (vidrio azul), alabastros (vidrio blanquecino)... rubís (vidrio rojo). Elaborar, para ellos, rubís gracias a su arte era así (grosso modo):

Se fundía el vidrio y se esperaba a que alcanzara un calor uniforme toda la masa amén de una fluidez más allá de la viscosidad. Entonces, el Sacerdote "vidriero" "proyectaba" sobre el ardiente líquido algo casi invisible, unos "polvos mágicos" a ojos del profano: ¡¿Cómo era posible que toda aquella masa de límpido y transparente cristal se hubiese convertido en un maravilloso rubi?! La pizca de polvo que se había "proyectado" sobre el vidrio fundido era una pizca de polvo de oro finísimo... Gerardin se pregunta: «¿El vidrio que resulta de esta coloración, todavía es vidrio o ya es rubí? Este tipo de reflexión probablemente se sitúa en los orígenes de la alquimia, algunos siglos antes de nuestra era.»

Si, en el relato anterior, sustituimos convenientemente los "protagonistas", estaremos ante un típico relato de transmutación... y si no, aquí la prueba:

Se funde el metal (vidrio) hasta que todo él está fluido. Entonces, el Adepto "proyecta" sobre el metal un "grano" de piedra filosofal (el oro de los vidrieros, bueno, "nuestro oro" diría el alquimista) y, oh maravilla, tan pequeña cantidad convierte en oro más fino que el natural todo el metal...

La pregunta es: ¿oro tan fino y natural como el rubí de nuestro artesano vidriero? La reflexión es vuestra.

Por mi parte decir que ya he dado a entender en otros mensajes de qué va, realmente, la transmutación, si bien abordaré su definición en un futuro próximo. Mi intención en este mensaje es, realmente, invitar al lector a reflexionar para discernir, en según qué textos, lo verdadero de lo falso (imaginado y/o especulado)... las teorías más acertadas (pocas en la literatura alquímica) de las más radicalmente equivocadas (legión)...

16 de Sep, 2005: Apunte sobre el Arte Real (ars regia)

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El tema del Arte Sagrado de las tradiciones religiosas como secreto subyacente bajo la simbología alquímica, al que entonces se le llama Arte Real (ars regia), es origen de un debate encarnado entre los que aceptan esta visión y los que no.

Como ejemplo de esto, traigo a colación dos visiones bien distintas:

Lucien Gerardin: El Arte Real.
Titus Burckhardt: El Arte Real.

Reinhard Federmann, por su parte, dice, relacionado con este tema: «También para los primeros alquimistas, los griegos de Alejandría, el oro era ciertamente algo tangible, algo material. Pero al mismo tiempo, en su búsqueda de un sistema para producir artificialmente oro, se convirtieron paulatinamente en una especie de escuela teológica oculta. Trataron de amalgamar la filosofía naturalista griega, la técnica egipcia y la astrología y astronomía babilónicas con la metafísica judeocristiana y encontrar así un camino para llegar hasta los orígenes de la existencia y la razón de las cosas.

Buscaron el oro interior y lo encontraron en la perfección humana. El punto de partida de esta nueva concepción científica por parte del alquimista fue el convencimiento de que Dios sólo confiaría el secreto a quien hubiera alcanzado el más alto grado de perfección humana.

En el mundo de los símbolos que entonces se crearon –la serpiente que se muerde la cola, el león rojo y verde, el monocerote, el hermafrodita, criatura perfecta por llevar en sí caracteres masculinos y femeninos, el ave fénix que resurge de sus cenizas, el dragón que ha de ser sacrificado para convertirse en un ser superior–, los alquimistas obtuvieron una victoria y sufrieron una derrota.»


Obsérvese que L.Gerardin no niega la existencia de tal Arte Regio, pero no lo reconoce como ciencia, como Alquimia propiamente dicha; que T.Burckhardt rechaza la idea de la Alquimia como ciencia empírica, es toda ella Arte Real (o casi); y que R.Federmann no se complica, sencillamente reconoce que hay una alquimia científica, empírica, y una alquimia de fe, de creencias doctrinales, a partir de la época alejandrina... significando, esta última, una victoria (moral) y una derrota (científica), ya que con ella el progreso científico inicial se extinguió ahogado en oraciones, astrologías, conjuros, magias, supersticiones... es lo que calificará Fulcanelli de «¡Anatema y maldición!» en su capítulo del Laboratorio legendario. Un Fulcanelli que no acepta a Paracelso como verdadero alquimista, como digo aquí, y que no dedicará ni una línea de sus obras, de forma directa, a este llamado Arte Real... lo condenará sutilmente, cuando analice y rechace las sociedades rosacrucianas en Las Moradas Filosofales...

Estamos, casi sin darnos cuenta, en uno de los más gruesos nudos gordianos que sellan la puerta de entrada al laboratorio verdadero de la Alquimia. Los cerrojos de esa puerta son, esencialmente, los siguientes: creer que la Alquimia es una ciencia química, bajo cualquiera de sus formas; creer que la Alquimia es sólo espiritual, bajo cualquiera de sus formas. Sin embargo, dado el carácter universal del Andrógino, ambos errores no sellan per aeternitas el acceso... pero sería, como decían los antiguos Autores, cuestión de revelación divina, de una gracia de Dios que los iluminara y sacara de su error para orientarlos en la dirección correcta... Los antiguos filósofos naturales (physis, naturaleza), desarrolladores de las teorías de la materia prima, los cuatro elementos, el par de fuerzas opuestas y antagónicas, etcétera, eran llamados physicois, es decir, Físicos... y sus teorías se confirman experimentalmente no sobre una materia en concreto (al menos no necesariamente), sino sobre una Fuerza, que llamarán Virtud, de carácter absolutamente universal. Georges Ranque, en su libro La Piedra Filosofal, la llamará Energía misteriosa; no deja de ser curioso, desde mi punto de vista, que siendo Ranque un científico, no se diese cuenta de qué tipo de fuerza es el objeto de estudio de la antigua alquimia como ciencia. El Sol, la Luz, la Luna, el Cielo (de los Filósofos), el Eje del Mundo... el carácter universal de la misma... son indicaciones más que suficientes por sí solas para identificarla por parte de un científico actual, previa profunda meditación, sin duda. Lo realmente asombroso era que, en aquellos tiempos, alguien que no fuese iniciado oralmente pudiese alcanzar comprensión de qué se estaba hablando en los textos... eso sólo podía ser un milagro, una revelación, una gracia de Dios para con esa persona... pero esto, evidentemente, no es sino una forma de hablar para subrayar lo realmente difícil que era poder comprender o identificar el objeto de estudio sin una previa revelación directa proveniente de un maestro verdadero en el Arte... y ello pese a la universalidad del "objeto" a estudiar y a trabajar. «Objeto», pues, que también está en nosotros, ya que es inseparable de cualquier ser creado. Pero claro es que, si se ignora qué es dicha Virtud, es fácil llegar al engaño de que si se te dice que está en ti y que va contigo a todas partes, pensar que es el alma, o la mente, o la psique, o el espíritu, o todos a la vez... pero mire usted, no exactamente... también está en la zapatilla que lleva puesta, en el reloj que luce en su muñeca, en las uñas que recien ha cortado de sus pies... no hay falsedad cuando algunos Autores afirman que el Sabio hasta del estiércol puede elaborar la Piedra Filosofal: tal es la universalidad del objeto de estudio alquímico. Así que es fácil deducir cuán grande puede llegar a ser su poder si se le controla y se le potencia...

Si el physicoi lleva tal fuerza al máximo, se «rompe» el vaso de lo físico, se «desgarra» y se abre una nueva realidad. ¿Cómo llamar a esta nueva realidad? Lo más apropiado es llamarla metafísica (más allá de lo físico)... la cual no es una imaginación en estas circunstancias pero, desde un punto de vista humilde, no deja de ser algo milagroso o sobrenatural... pero un hecho científico, no mágico ni místico ni parecido: un hecho científico por muy extraordinario que nos parezca.

El Arte Real no es Alquimia, aunque use su simbología. En absoluto es Ciencia: es doctrina y, por tanto, cuestión de creencia, de fe... como toda doctrina o confesión religiosa. La Alquimia, como ciencia, hace real lo metafísico con independencia de la voluntad divina: el operante trans-muta por el auxilio de la Naturaleza y sus posibilidades... el Arte Real, si Dios quiere y con su auxilio, ofrece supuestas revelaciones, visiones, poderes psíquicos, etcétera, a su practicante...

El peligro de la ciencia está en que, si se pierde el control de la Fuerza natural que está siendo manipulada, la destrucción física del operante y su entorno más inmediato es inevitable. El peligro del Arte regio no es tan radical, pero no es menos triste: la pérdida de control sobre uno mismo y el hundimiento en las tinieblas de una vida vegetativa, literalmente hablando.

La Filosofía natural persigue el conocimiento y dominio de la Naturaleza; la Filosofía hermética "consiste en el solo deseo de mejor conocer a la divinidad por medio de una contemplación habitual y una piedad santa." (Asclepios, 12 -siglo III d.C.) Quedan, pues, bien marcadas las diferencias: Alquimia y Arte Real son dos cosas bien distintas... si bien convergen, de alguna manera y salvando las distancias, a partir del momento en que se accede, bien por vía externa (ciencia natural), bien por vía interna (arte sacro), a la realidad que, por sobrepasar nuestros sentidos, llamamos metafísica en la primera vía y sobrenatural (o espiritual) en la vía segunda... pues, al fin y al cabo, y según la doctrina hermética, "Dios tiene dos imágenes, el mundo y el hombre." (Asclepios, 10)...

Aprovecharé, para concluir, pues ya he hablado bastante, que yo entiendo la Alquimia como Ciencia; que la metafísica que subyace en mi pensamiento tiene sus raíces en la propia Filosofía natural y en la mitología como apoyo simbólico... y que la considero superior al llamado Arte Real, muchos de cuyos dogmas de fe no comparto en absoluto. Siempre he preferido y preferiré la libertad de la Filosofía a la esclavitud dogmática de cualquier fe, religión o doctrina...

Un saludo.