Non believer. Forajido.
Monday, March 5, 2012 11:34:14 PM
Non believer. Forajido.
El desarrollo de la sociedad se mueve por el sexo. No, esto no es cierto. El mundo se mueve por inercia propia, y aunque amasar dinero para una persona con capital, o el desarrollo del capital mismo desde cero tiene una función social y sexual, en ciertos instantes, el sexo no domina las esferas del desarrollo intelectual y laboral del mundo considerado como sociedad o humanidad.
A nivel individual, no obstante, el sexo si domina la intencionalidad laboral. Esta escrito es una opinión, no es objetivo, y no es un ensayo académico en ningún sentido de su concepción. Es expresión. Es palabra. Es pensamiento. Se anexo sólo a la universalidad de las ideas y del pensamiento. Es mi vida. Mi legado. Mi cultura. Sólo otra perspectiva.
Muchas cosas se asumen para considerar que las motivaciones del desarrollo personal de una persona se originan por el sexo. En realidad va más allá de eso, como la supervivencia, elemento fundamental para realizar cualquier otra motivación, pero sin embargo, una vida equilibrada debe tener sexo frecuente, y quien no lo tenga, o lo niegue en su vida, ha negado una parte fundamental de su humanidad, su animalidad.
Estoy con aquel filósofo (¿era acaso Nietzsche?) que despreciaba cualquier sentido moral que detenga el actuar humano, y estoy en contra de toda filosofía de vida que sea una escapatoria altruista de la realidad animal humana. Una parte de mi esta en contra de tal “escape” de la separatidad y la ansia mundana, y la negación o calmado conciente que se hace de la ansia humana. Celibato, aplacamiento “desmezurado” (como por ejemplo la negación total de alguna actividad humana considerada mundana, peligrosa, libidinosa, prejuiciosa, placentera, etc) de lo intrínseco a la experiencia humana, la experiencia humana real.
Filosofías como el budismo, que buscan calmar los deseos y las motivaciones, las ansias hedónicas más básicas y primitivas, y a nivel intelectual controlar, suprimir, dismunir, apaciguar aquello que hace sufrir, aquello que se desea y no se obtiene, aquello que interesa y elude a la persona por diversos factores, y que en muchos casos detiene un actuar por el enfoque tan fuerte que se da en su consideración intelectual o vivencial...Pero que como soluciones en realidad eliminan la motivación a obtener aquello que se desea. O al menos así ha sido mi experiencia.
Lo que se desea y no se tiene, el anhelo; lo que lo motiva, las expectativas; y la perspectiva sobre la realidad y la fantasía (el futuro) varían de persona a persona, y con mayor énfasis en el origen social-psicológico de la persona: ser hombre, o ser mujer en la sociedad donde se vive.
Ser uno u otro en la sociedad te obliga a tener las creencias y expectativas por la cultura en la que se está inmerso, y ser o vivir fuera de tales creencias y expectativas ocasiona un mayor sentimiento de separatidad (concepto de Erich Frohm, pero conclusión o consecuencia de los arquetipos de Jung) que puede ser catalogado como desaliento generalizado (despair, en inglés, es el mejor término), autoexclusión del grupo, o forzado a vivir fuera del grupo (el forajido, el forastero “en su pueblo y entre su gente”) tanto de manera intelectual (ideas, expectativas, perspectivas) como en experiencia (vivir al margen, en parte limitado); o al menos sujeto a muchas de las ideas de la sociedad, y buscando alternativas de supervivencia (atrincherado en las cosas que funcionan o dan calma, que pueden ser vicios, o actividades no aceptadas por un número amplio de personas) y vivir sujeto a los perspectivas, reglamentos y maneras de la mayoría y ser juzgado, o autojuzgarse de tal manera: ser el extraño entre iguales...
Al final, la persona lucha contra sí mismo para tratar de encajar por siempre, cuando nunca lo lograra, y cuando entienda no puede simplemente modifica lo que hace: entiende de donde viene (sociedad) sus normas y sus leyes, y busca crear parámetros que le permitan vivir bajo su propio sistema (su relación consigo mismo) sus leyes, y sus parámetros, que ofenderán siempre al sistema (que notarán algún rasgo de rareza en él), pero que le brindaran un mecanismo de supervivencia, quizás no de felicidad, calma o paz, si, pero sacrificando anhelos básicos fundamentales y primitivos, una pequeña conseción de acuerdo para sobrevivir.
Tal sobrevivir, tal forma de buscar la supervivencia a cualquier costo, sea así aplacando lo básico a lo animal, el sexo, implica conseciones sociales, laborales, de gusto, las cuales denotan una cualidad de extrañeza y desequilibrio profundo en la persona que así procede.
El sexo simplemente es fundamental para vivir una vida equilibrada. Quien no lo tenga sufre; quien lo niegue es cruel, y quien soborne, chantajee, o manipule con su negación a una persona en necesidad y a la cual aprecia debería ser asesinado sin compasión: hoy, mañana, y siempre. No es digno la pareja que esté a tu lado, sepa sufres, y no haga nada para solventar un estado temporal pudiendo hacerlo. “Es normal”, me ha pasado, y desprecio profundamente no a quien me lastime, desprecio la situación de ser rechazado, que ya es duro, y que se suma a la sensación de separatidad, pero que bajo mi radar es una característica de alguien o que manipula o que no aprecia quien se es. Me ha pasado, y se me ha juzgado además en cualidad de que debo merecer algo de acuerdo para obtener un beneficio no digamos sentimental, digamos sexual.
Haciendo un paréntesis a mi idea, mi experiencia particular ya deja de lado lo sentimental, que por muchos años lo he anhelado, y que aún continúa ahí presente. Pero como la realidad “me ha golpeado duro” y mis expectativas se han modificado para buscar la supervivencia, he dejado parte de mi sentimentalismo de lado, y ahora sólo me enfoco en lo físico, lo tangible, lo real, y lo que me sirva más con respecto a una necesidad más fundamental: SEXO. Así no lo tenga, prefiero ir más directo al grano y evitar enamorarme. Como hombre han sido innumerable las ocasiones en donde me he transformado en amigo sentimental sin sexo, y aunque eso ha sido importante y bueno en su momento, no ha representado en mi la satisfacción de otra expectativa no menos importante: SEXO. He obtado por suprimir la parte sentimental y excluir a toda persona que no represente en mi algún beneficio o expectativa sexual. Puedo no sonar sano, pero es la alternativa psicótica que un forajido ha encontrado para subsistir ante la frustración y ante las normas sociales del mundo de donde vengo: y aprovechándome de la cualidad de exoneración de responsabilidad que veo en las personas sanas, “no es mi culpa que la sociedad, y la mujer me haya hecho más cruel, desalmado, y me haya hecho la persona que soy”. Siendo más cínico, inclusive, es culpa de DIOS (de manera principal, el decidió que viviera), de mi madre (doblemente, por darme vida, y por criarme), y de mi padre (doblemente también, él me hizo y no me crio, y menos me enseñó algo en la vida). Y no puede ser culpa mía porque son los valores de la sociedad impregnada en mi lo que expongo, porque soy forajido y conozco bien de donde vengo, y hago todo esto para sobrevivir, y no se me puede culpar por aportar una idea, y de paso sobrevivir, ¿o sí? Por supuesto que no.
El desarrollo de la sociedad se mueve por el sexo. No, esto no es cierto. El mundo se mueve por inercia propia, y aunque amasar dinero para una persona con capital, o el desarrollo del capital mismo desde cero tiene una función social y sexual, en ciertos instantes, el sexo no domina las esferas del desarrollo intelectual y laboral del mundo considerado como sociedad o humanidad.
A nivel individual, no obstante, el sexo si domina la intencionalidad laboral. Esta escrito es una opinión, no es objetivo, y no es un ensayo académico en ningún sentido de su concepción. Es expresión. Es palabra. Es pensamiento. Se anexo sólo a la universalidad de las ideas y del pensamiento. Es mi vida. Mi legado. Mi cultura. Sólo otra perspectiva.
Muchas cosas se asumen para considerar que las motivaciones del desarrollo personal de una persona se originan por el sexo. En realidad va más allá de eso, como la supervivencia, elemento fundamental para realizar cualquier otra motivación, pero sin embargo, una vida equilibrada debe tener sexo frecuente, y quien no lo tenga, o lo niegue en su vida, ha negado una parte fundamental de su humanidad, su animalidad.
Estoy con aquel filósofo (¿era acaso Nietzsche?) que despreciaba cualquier sentido moral que detenga el actuar humano, y estoy en contra de toda filosofía de vida que sea una escapatoria altruista de la realidad animal humana. Una parte de mi esta en contra de tal “escape” de la separatidad y la ansia mundana, y la negación o calmado conciente que se hace de la ansia humana. Celibato, aplacamiento “desmezurado” (como por ejemplo la negación total de alguna actividad humana considerada mundana, peligrosa, libidinosa, prejuiciosa, placentera, etc) de lo intrínseco a la experiencia humana, la experiencia humana real.
Filosofías como el budismo, que buscan calmar los deseos y las motivaciones, las ansias hedónicas más básicas y primitivas, y a nivel intelectual controlar, suprimir, dismunir, apaciguar aquello que hace sufrir, aquello que se desea y no se obtiene, aquello que interesa y elude a la persona por diversos factores, y que en muchos casos detiene un actuar por el enfoque tan fuerte que se da en su consideración intelectual o vivencial...Pero que como soluciones en realidad eliminan la motivación a obtener aquello que se desea. O al menos así ha sido mi experiencia.
Lo que se desea y no se tiene, el anhelo; lo que lo motiva, las expectativas; y la perspectiva sobre la realidad y la fantasía (el futuro) varían de persona a persona, y con mayor énfasis en el origen social-psicológico de la persona: ser hombre, o ser mujer en la sociedad donde se vive.
Ser uno u otro en la sociedad te obliga a tener las creencias y expectativas por la cultura en la que se está inmerso, y ser o vivir fuera de tales creencias y expectativas ocasiona un mayor sentimiento de separatidad (concepto de Erich Frohm, pero conclusión o consecuencia de los arquetipos de Jung) que puede ser catalogado como desaliento generalizado (despair, en inglés, es el mejor término), autoexclusión del grupo, o forzado a vivir fuera del grupo (el forajido, el forastero “en su pueblo y entre su gente”) tanto de manera intelectual (ideas, expectativas, perspectivas) como en experiencia (vivir al margen, en parte limitado); o al menos sujeto a muchas de las ideas de la sociedad, y buscando alternativas de supervivencia (atrincherado en las cosas que funcionan o dan calma, que pueden ser vicios, o actividades no aceptadas por un número amplio de personas) y vivir sujeto a los perspectivas, reglamentos y maneras de la mayoría y ser juzgado, o autojuzgarse de tal manera: ser el extraño entre iguales...
Al final, la persona lucha contra sí mismo para tratar de encajar por siempre, cuando nunca lo lograra, y cuando entienda no puede simplemente modifica lo que hace: entiende de donde viene (sociedad) sus normas y sus leyes, y busca crear parámetros que le permitan vivir bajo su propio sistema (su relación consigo mismo) sus leyes, y sus parámetros, que ofenderán siempre al sistema (que notarán algún rasgo de rareza en él), pero que le brindaran un mecanismo de supervivencia, quizás no de felicidad, calma o paz, si, pero sacrificando anhelos básicos fundamentales y primitivos, una pequeña conseción de acuerdo para sobrevivir.
Tal sobrevivir, tal forma de buscar la supervivencia a cualquier costo, sea así aplacando lo básico a lo animal, el sexo, implica conseciones sociales, laborales, de gusto, las cuales denotan una cualidad de extrañeza y desequilibrio profundo en la persona que así procede.
El sexo simplemente es fundamental para vivir una vida equilibrada. Quien no lo tenga sufre; quien lo niegue es cruel, y quien soborne, chantajee, o manipule con su negación a una persona en necesidad y a la cual aprecia debería ser asesinado sin compasión: hoy, mañana, y siempre. No es digno la pareja que esté a tu lado, sepa sufres, y no haga nada para solventar un estado temporal pudiendo hacerlo. “Es normal”, me ha pasado, y desprecio profundamente no a quien me lastime, desprecio la situación de ser rechazado, que ya es duro, y que se suma a la sensación de separatidad, pero que bajo mi radar es una característica de alguien o que manipula o que no aprecia quien se es. Me ha pasado, y se me ha juzgado además en cualidad de que debo merecer algo de acuerdo para obtener un beneficio no digamos sentimental, digamos sexual.
Haciendo un paréntesis a mi idea, mi experiencia particular ya deja de lado lo sentimental, que por muchos años lo he anhelado, y que aún continúa ahí presente. Pero como la realidad “me ha golpeado duro” y mis expectativas se han modificado para buscar la supervivencia, he dejado parte de mi sentimentalismo de lado, y ahora sólo me enfoco en lo físico, lo tangible, lo real, y lo que me sirva más con respecto a una necesidad más fundamental: SEXO. Así no lo tenga, prefiero ir más directo al grano y evitar enamorarme. Como hombre han sido innumerable las ocasiones en donde me he transformado en amigo sentimental sin sexo, y aunque eso ha sido importante y bueno en su momento, no ha representado en mi la satisfacción de otra expectativa no menos importante: SEXO. He obtado por suprimir la parte sentimental y excluir a toda persona que no represente en mi algún beneficio o expectativa sexual. Puedo no sonar sano, pero es la alternativa psicótica que un forajido ha encontrado para subsistir ante la frustración y ante las normas sociales del mundo de donde vengo: y aprovechándome de la cualidad de exoneración de responsabilidad que veo en las personas sanas, “no es mi culpa que la sociedad, y la mujer me haya hecho más cruel, desalmado, y me haya hecho la persona que soy”. Siendo más cínico, inclusive, es culpa de DIOS (de manera principal, el decidió que viviera), de mi madre (doblemente, por darme vida, y por criarme), y de mi padre (doblemente también, él me hizo y no me crio, y menos me enseñó algo en la vida). Y no puede ser culpa mía porque son los valores de la sociedad impregnada en mi lo que expongo, porque soy forajido y conozco bien de donde vengo, y hago todo esto para sobrevivir, y no se me puede culpar por aportar una idea, y de paso sobrevivir, ¿o sí? Por supuesto que no.

