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Aστρολογια

ζῳδιακος

Astrología

,


(Del latín astrologĭa, y este del griego ἀστρολογία).

Estudio de la posición y del movimiento de los astros, a través de cuya interpretación y observación se pretende conocer y predecir el destino de los hombres y pronosticar los sucesos terrestres.

(Real Academia Española)


Más información web:

Artículo de la Wikipedia. (in english)
Artículos (in english) desde Answers.com



Artículo de la Encarta 2005:

Astrología, disciplina que observa, analiza y estudia las posiciones y movimientos de los astros, en especial el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas, relacionándolos con el desarrollo de los acontecimientos que se producen en la Tierra.

Los astrólogos sostienen que la posición de los astros en el momento exacto del nacimiento de una persona y sus movimientos posteriores, reflejan el carácter de esa persona y por tanto su destino. Durante siglos los científicos han rechazado los principios de la astrología; sin embargo, millones de personas continúan creyendo en ella o practicándola.

Los astrólogos realizan cartas astrales llamadas también horóscopos que sitúan la posición de los astros en un momento dado, como el nacimiento de una persona, por ejemplo, y a partir de ellas emiten sus conclusiones sobre el futuro de esa persona. En una carta astral se sitúa la eclíptica, trayectoria anual aparente del Sol a través del cielo, con las doce secciones que reciben el nombre de signos del zodíaco, que son Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. A cada planeta (incluyendo al Sol y la Luna) se le da un signo particular dependiendo del lugar de la eclíptica en que aparece dicho planeta y del momento en que se hace el horóscopo. Cada planeta representa tendencias básicas humanas y cada signo un conjunto de características humanas. Cuando los astrólogos designan a una persona por un signo determinado —como Leo o Piscis, por ejemplo— se están refiriendo al signo Solar de esa persona, esto es, al signo que el Sol ocupaba en el momento de su nacimiento.

El horóscopo está dividido también en doce casas, que comprenden el periodo de 24 horas durante el cual la Tierra completa un giro alrededor de su eje. Cada casa está relacionada con determinadas situaciones en la vida de una persona, tales como el matrimonio, la salud, el trabajo, los viajes y la muerte. Los astrólogos realizan sus predicciones interpretando la posición de los astros dentro de los signos y las casas del horóscopo.

La astrología es una práctica antigua que diferentes civilizaciones parecen haber desarrollado independientemente. Los caldeos, que vivieron en Babilonia (hoy Irak), habían desarrollado ya en 3000 a.C. una de las formas originales de la astrología. Los chinos la practicaban en el 2000 a.C. En la antigua India y en la civilización maya de América del Norte y Central se desarrollaron otras variedades. Estas civilizaciones debieron observar que determinados astros, especialmente el Sol, influían en el cambio de las estaciones y en el éxito de las cosechas. Basándose en estas observaciones desarrollaron un sistema más amplio, en el que los movimientos de otros astros como los planetas influían o representaban otros aspectos de la vida.

Hacia el siglo V a.C, la astrología se extendió a Grecia, donde filósofos como Pitágoras y Platón la incorporaron a sus estudios sobre religión y astronomía. Durante la edad media fue ampliamente practicada en Europa, a pesar de que autoridades cristianas como Agustín, arzobispo de Canterbury en 600 d.C., la condenaron. Hasta el siglo XVI muchos sabios consideraron la astrología y la astronomía como ciencias complementarias. En aquella época, los descubrimientos realizados por astrónomos como Nicolás Copérnico y Galileo Galilei socavaron algunos de los fundamentos de la astrología. A partir de entonces, pocos científicos han prestado una atención seria a la astrología.



Artículo de CNR:

El desarrollo histórico de la adivinación a través de los astros y de los calendarios lunares (astrología china) y solares (astrología occidental), engloba dentro de sí innumerables movimientos pretéritos y antiguos en cuanto a su origen, pero aún nuevos respecto a su práctica y estudio. Las ancestrales predicciones del fin del mundo, el Apocalipsis, San Malaquías, Nostradamus y el universo esotérico de la profecía y sus interpretaciones, se imbrican mutuamente con el tiempo para, al fin, constituirse en utopías de un mundo mejor y sus diversas formas a lo largo de la historia. Hay que mencionar también "La Ciudad de Dios", la fraternidad universal, los enfoques humanos desde los pacifistas a los destructores de la esperanza. Y, además, el Zodiaco, la carta astral; el ser humano como proyección de planetas y estrellas; la transmigración, el nirvana, los paraísos y toda la magia de la eternidad desde sus creadores y las doctrinas. Todo esto nos conduce, sin voluntarismos de ningún tipo, a una visión enciclopédica de las personas, reales o no, que han ido configurando los universos soñados, visibles e invisibles de un futuro cercano y lejano, de una salvación eterna o de la rueda del cambio eterno hasta la perfección. Todo esto va a configurar, sin duda, las escuelas mundiales del pensamiento místico, filosófico y humanístico. De entre todo este cúmulo de grupos, movimientos, hechos, ideas y acciones aparece la astrología, para unos arte, para otros ciencia; para sus detractores, ni una cosa ni otra. Sin embargo, existen documentos, pruebas y datos que demuestran hasta qué punto la astrología regía la antigua civilización caldeo-asiria. Estos pueblos se establecieron a orillas del Nilo y del Eúfrates, y parece que los documentos astrológicos más antiguos que se conservan proceden, precisamente, de estos pueblos. Obras como la Iluminación de Bel, escrita por el rey Sargón (=Soberano recto y Señor de las cuatro partes del mundo), hace casi cinco mil años, narran y muestran el alcance del culto a los astros por parte de todos los sacerdotes caldeos. Esta obra está incluida en las tablas de arcilla, de escritura cuneiforme, de la biblioteca de Nínive que Asurbanipal construyó durante su reinado, que tuvo lugar desde el año 668 al año 626 a.C.

Entre las 2.200 tablas de arcilla que componían esa gran biblioteca de Nínive había textos de medicina, de filosofía, de historia; también textos mercantiles, composiciones poéticas, materias astronómicas y astrológicas. Las observaciones astronómicas y astrológicas de la obra Iluminación de Bel contenían cálculos para saber con antelación cuándo iban a producirse eclipses, tanto lunares como solares; menciona, también, cierto tipo de predicciones astrológicas y enumera algunas reglas apropiadas para interpretar los sueños, adelantándose por ello al psicoanálisis y la psicología de nuestro tiempo. Los caldeos y los asirios sólo conocían cinco planetas a los que, junto al Sol y a la Luna, adoraban como dioses; incluso los nombraban "dioses intérpretes", pues mediante la observación de esos planetas podían interpretar y conocer determinados acontecimientos, tanto personales como sociales. Aquí nacen las teorías astrológicas de las llamadas Casas del Cielo, es decir, el cielo aparece dividido en 12 partes que corresponden a los 12 signos del Zodiaco. Estos recopiladores y estudiosos antepasados han contribuido, además del gran prestigio alcanzado en su tiempo, al desarrollo de la moderna astrología. Fue tal su fama, que se cree que hasta Alejandro Magno les consultaba para tomar decisiones difíciles: las predicciones que le hicieron parece que siempre se cumplieron.

Sin embargo, serán los egipcios quienes elevarán la Astrología a la categoría de ciencia de los astros; junto con los caldeos formularon la teoría de las influencias astrales. Una vez aceptada tal influencia, se hacía necesario hallar el momento adecuado en la vida de los seres humanos para que obrara la acción influyente de los planetas, precisamente para conocer esta vida con anterioridad y predecir el futuro. En este punto surgen las divergencias entre los astrólogos de todos los tiempos, no sólo entre los de aquella época; levantar un horóscopo, confeccionar una carta astral, no será tarea difícil, pero su interpretación no estará al alcance de quienes tomen a la astrología como un juego, como algo lúdico. Entre los mismos estudiosos del tema existen serias diferencias: mientras unos toman para sus mediciones e interpretación del cielo el día y hora, mes y año de nacimiento, otros, en cambio, defienden que lo correcto y acertado para interpretar y predecir por medio de la carta astral y el horóscopo, sería conocer con la mayor aproximación posible el momento de la concepción. Este último método daría lugar a innegables equivocaciones, ya que, como es obvio, resulta prácticamente imposible el conocimiento exacto del momento de la concepción. Cualquier pequeña variación en ese instante habría cambiado la posición de los astros y el resultado de la carta astral sería totalmente diferente. También en la Antigua Grecia la astrología ocupó un lugar destacado; incluso Hipócrates de Cos pensaba que podía ser útil en el pronóstico de las enfermedades y contribuir a su curación; así lo expone en su famosa obra Aere Aqua et locis.

Dejando aparte la Astrología India, que considera al Zodiaco dividido en 28 partes (28 casas), llegamos hasta los romanos, cuyas investigaciones astrológicas, así como la temática de sus interpretaciones y su simbología, darán lugar a la Astrología de la Edad Media. Aquí, árabes -también judíos, aunque su monoteísmo se lo prohibía- y algunos cristianos, fomentaron los estudios astrológicos y fijaron los grados de influencia de las casas y su relación con los planetas en el instante del nacimiento.

Según parece, Catalina de Médicis propagó en Francia la astrología y ordenó construir un observatorio para el gran Nostradamus (Miguel Notredame); además, éste fue nombrado astrólogo privado de la corte de Francia y debe su fama especialmente a las predicciones de sus célebres centurias, en las que adelanta sucesos como la muerte de Luis XVI y hechos que luego sucedieron durante el reinado de Napoleón I.

También en el siglo XVI un médico de Vich, Juan Alemany, confeccionó un almanaque astrológico que todo el mundo consultaba y que llegó a tener gran aceptación. La astrología, pues, tiene un pasado nada efímero y sigue atrayendo en la actualidad a innumerables estudiosos de todo el mundo; también es objeto de estudio mediante técnicas modernas por medio de computadoras, que actualizan y renuevan supuestos y métodos ya anticuados. Puede afirmarse, por tanto, que la astrología tiene hoy más adeptos que detractores.



Artículo de Mario Paltrinieri y Elena Rader (1981):

Los orígenes

La franja de cielo que abarca unos pocos grados a ambos lados de la eclíptica (Zodíaco) contiene grupos de estrellas identificados desde tiempos remotos con figuras de animales y hombres.

Frente a fenómenos que la razón no lograba explicar -alternancia de luz y oscuridad, de calor y frío, los terremotos, las inundaciones- el hombre primitivo estableció intuitivamente una relación directa entre lo que ocurre en el cielo y la tierra. El descubrimiento de los recursos del suelo y de sus posibilidades de explotación (nacimiento de la agricultura), con las técnicas de control unidas al paso del tiempo, a las estaciones, a las posiciones del Sol y de la Luna, evidención de una forma cada vez más clara las conexiones existentes entre fenómenos terrestres y fenómenos astrales. Los planetas que se mueven sobre el fondo del Zodíaco aparecieron ante los antiguos -a causa de las entonces inexplicables mutaciones de velocidad y dirección- como animados de vida propia e investidos de atributos divinos.

De la pasiva veneración de estos cuerpos divinizados (astrolatría), el hombre pasó a observar cada vez más sistemáticamente los fenómenos físicos ligados a los astros, para establecer la naturaleza de la relación existente entre sus movimientos y los acontecimientos terrestres.

Los asirio-babilónicos

Babilonia fue la cuna de la astrología. Los documentos más antiguos llegados hasta nosotros -unas 4000 tablas con inscripciones astrológicas redactadas con caracteres cuneiformes en escritura asiria o babilónica- formaban parte de la biblioteca del rey Asurbanipal (668-626 a.de C.) y fueron encontrados en el lugar donde surgía la antigua Nínive. Las tablas contienen predicciones astrológicas basadas en observaciones astronómicas y meteorológicas que se remontan al 2000 a.de C. Todo hace suponer que fueron traducidas del sumerio, la lengua del pueblo que vivió antes de los babilónicos en el valle de los dos ríos, Mesopotamia, en el tercer milenio a.de C. Los astrólogos babilónicos atribuyeron caracteres específicos a una serie de planetas en base a determinados aspectos de los mismos. Venus, por ejemplo, la estrella más luminosa y clara, fue asociada al principio de fecundidad. Marte, con su resplandeciente halo rojizo, a los cambios violentos y a las guerras.

Los caldeos

En el segundo milenio a.de C. los caldeos se establecieron al sur de Mesopotamia, fundiéndose poco a poco con el estado babilónico. Su dinastía comenzó en el 626 a.de C. Gracias a los sacerdotes caldeos la astrología experimentó un notable impulso, y los conocimientos astrológicos heredados de los babilónicos se enriquecieron con nuevos conocimientos geométricos y astronómicos. Realizaron estudios muy particularizados y precisos sobre los movimientos de los siete cuerpos celestes conocidos hasta entonces (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) y sobre sus eclipses. El Zodíaco fue dividido en doce partes iguales de treinta grados cada una, que desde entonces conservaron los nombres de las mismas constelaciones. Los horóscopos compilados por los sacerdotes caldeos se referían únicamente al futuro del estado y al del rey, que era su personificación. Es necesario llegar hasta el 410 a.de C. para tener noticia de un horóscopo individual, el realizado al hijo del rey Shuma Usur, nacido el 29 de abril de ese mismo año.

La astrología en los siglos VII-IV a.de C.

Tras el ocaso de la civilización babilónica, las concepciones cosmológicas de los sacerdotes caldeos se propagaron tanto en Oriente como en Occidente. La astrología penetró en la India al mismo tiempo que las doctrinas de Buda (560-480 a.de C.). En el siglo IV a.de C. fue difundida en Grecia, la patria de los grandes filósofos que transformaron profundamente el pensamiento occidental. En esta época son muy estrechas las relaciones entre filosofía y astrología. En contacto con el pensamiento griego -que ponía al hombre como centro de sus especulaciones- las concepciones cosmológicas del mundo asirio-babilónico, imperantes desde hacía casi tres milenios, experimentaron una evolución decisiva. Se pasó poco a poco de una astrología "impersonal" y colectiva al estudio de la misma para obtener también predicciones individuales.

Hiparco y la astrología

En el siglo II a.de C. la astrología encontró en Hiparco de Nicea, astrónomo y matemático de gran valor, uno de sus mejores intérpretes. Compiló entre otras cosas un catálogo de más de mil estrellas, dando las coordenadas celestes de cada una. Descubrió el fenómeno de la precesión de los equinoccios y estudió los movimientos aparentes del Sol y de la Luna, determinando la duración de las estaciones.

Desarrollando la teoría según la cual cada fenómeno terrestre está relacionado con un determinado suceso celeste, y que el cuerpo humano reproduce en sí mismo el mecanismo del cosmos, Hiparco estableció unas correlaciones precisas entre los signos zodiacales y las diferentes partes del cuerpo humano (correlación aceptada hoy en día por gran parte de los astrólogos contemporáneos). Despojada del misticismo -retazo de la antigua religión caldea- que la había caracterizado durante un larguísimo período, la astrología fue asumiendo cada vez más carácter de ciencia. Como tal será adoptada sucesivamente por otros pueblos, como los árabes, que pocos siglos después se convertirían en los astrólogos por excelencia.

La astrología en el antiguo Egipto

La astrología asirio-babilónica penetró en Egipto probablemente durante el dominio griego, aunque se desconocen las vías. Los sacerdotes egipcios integraron en sus conocimientos astrológicos los provenientes de la antigua Babilonia y llevaron a cabo una de las más importantes obras que nos han quedado, consistente en dos textos -escritos en griego- que representan en esencia una revelación destinada a la soberbia y potente casta sacerdotal y al faraón. La obra, que se remonta al 150 a.de C. es un compendio de toda la ciencia astrológica hasta entonces conocida, de la babilónica a la paleoegipcia, con elementos de la griega. La gran evolución en los conocimientos astronómicos y matemáticos, realizados en la escuela alejandrina en los siglos sucesivos, llevará a la astrología a la categoría de ciencia, haciendo posible la elaboración de la gran obra de Claudio Ptolomeo, Tetrabiblos, en el siglo II a.de C.

La astrología en la antigua Roma

Con las victorias romanas en las guerras púnicas (264-146 a.de C.) la astrología -proveniente de las provincias orientales- penetró en las capitales, y los astrólogos (llamados "caldeos") adquirieron fama no sólo entre las masas, sino incluso en los círculos de los hombres más cultos de la época republicana. Las diversas escuelas filosóficas adoptaron la astrología, cuyos principios fueron entrelazándose sólidamente con los de todas las ciencias, desde la medicina a la botánica, de la mineralogía a la alquimia. Su difusión hizo que se abusara de la práctica astrológica por parte de adivinos y charlatanes, atraídos por las ganancias fáciles de las profecías. En el año 139 a.de C. Cornelio decretó la expulsión de los "caldeos" de Roma, acusados de explotar al pueblo bajo el pretexto de interrogar a los astros para obtener auspicios, y algunos romanos ilustres como Catón el Censor, Lucrecio y Cicerón atacaron duramente a la astrología. No obstante, la fuerza de los astrólogos no mermó y terminó triunfando al comienzo del imperio. Los astrólogos entraron a formar parte oficialmente del séquito de los emperadores, muchos de los cuales hicieron reproducir sobre sus estandartes el símbolo de su signo zodiacal. Augusto llegó incluso a acuñar una moneda con su signo (Capricornio).

Ptolomeo y la astrología

Con Claudio Ptolomeo, astrónomo, astrólogo, matemático y geógrafo, que vivía en Alejandría (Egipto) en el siglo II d.de C., la astrología se enriqueció con una obra cuya interpretación del cosmos y de los cuerpos celestes fue realizada de forma rigurosamente científica. En el Tetrabiblos o Quadripartitum, dividido en cuatro libros, están codificadas todas las elaboraciones culturales astrológicas preexistentes, desde la babilónica a la griega, con especial hincapié en las doctrinas de Hiparco, por el que Ptolomeo sentía una gran admiración. El Tetrabiblos puede ser definido por derecho propio como el primer tratado científico de astrología publicado en Occidente. El aspecto más relevante de esta obra fundamental es el de que por primera vez se producía la escisión - todavía existente- entre la ciencia que estudia el movimiento de los astros (astronomía) y la ciencia de la interpretación de los influjos y de los efectos de éstos sobre el hombre (astrología). Ptolomeo atribuyó a las estrellas fijas, entre otras cosas, la facultad de influir decisivamente sobre el destino humano. Estableció el sistema de las regencias planetarias y dedicó una parte notable de su obra al horóscopo individual, sugiriendo varias técnicas de interpretación. Si bien algún signo precursor de la ruptura entre astrología y astronomía pudo percibirse en las polémicas de la escuela griega -entre sofistas por una parte y entre Sócrates y Platón por otra-, la distinción neta tuvo lugar con Ptolomeo, aunque en el conjunto de su obra intentó una síntesis, que parece más un compromiso que la recomposición de una unidad sólo temporal e instrumentalmente dividida. A partir de esta "dualidad" la astronomía seguirá en los siglos venideros la vía de la "ciencia", mientras que la astrología se mantendrá en el ámbito de la adivinación. La obra tolemaica no presentaba tan claramente esta división, pero sentaba las bases para una futura escisión. A Ptolomeo se le atribuye el mérito de haber transmitido la síntesis del saber astrológico más antiguo, pero sobre todo el de haber conferido a la astrología esa orientación individualista que desde los neoplatónicos en adelante ya no se abandonará. Su concepción geocéntrica del universo influirá en la civilización occidental durante catorce siglos.

El neoplatonismo y la astrología

Pocos decenios después de Ptolomeo se desarrolló en el Imperio romano la escuela filosófica neoplatónica, que se proponía renovar las concepciones del platonismo integrándolo con todo lo creado por las diferentes escuelas griegas y por las múltiples experiencias religiosas de las que poco a poco se fue adueñando la cultura helénica. El máximo exponente de esta escuela, Plotino (205-270 d.de C.), reconoció la estrecha relación que existía entre el cielo y la tierra, pero trató de mantenerse apartado del fuerte determinismo de los "adivinos" de la Roma decadente, que habían hecho de la astrología una creencia fatalista, en la que el hombre se convertía en un esclavo de las fuerzas astrales. Si bien el concepto de libre albedrío no fue definido explícitamente, Plotino atribuyó al hombre una cualidad moral que le permite plasmar su propia vida, apoyándose para este fin, entre otras cosas, en la interpretación del lenguaje de los astros, signos reveladores de la sabiduría divina. La rehabilitación de la astrología por Plotino y su discípulo Porfirio -autor del tratado Utrum stellae aliquid agant- estaba íntimamente ligada a la tentativa de salvar la herencia del pensamiento griego, facilitando la inserción de la astrología en la concepción cristiana del mundo.

Los astrólogos árabes

Con la caída del Imperio romano de Occidente (476 d.de C.) la cultura y vida intelectual de la civilización greco-romana experimentó un dramático retroceso; y a la astrología le sucedió lo mismo. Este período de estancamiento cultural en Occidente será contrarrestado por un florecimiento de todas las artes y las ciencias en Oriente, donde la escisión entre astrología y astronomía nunca existió. Entre los siglos VII y IX los árabes contribuyeron esencialmente al desarrollo de la astrología y tradujeron del griego y del persa todos los libros científicos antiguos llegados hasta ellos; acogieron estudiosos de otros países y construyeron un observatorio astronómico en Bagdad. Gracias a los árabes la astrología volverá a Occidente convirtiéndose una vez más en objeto de interés y estudio. Se instituyeron cátedras universitarias tanto en Italia como en Alemania, donde se enseñaba la astrología junto con la astronomía.

Astrología y cristianismo

Una ciencia iniciática como la astrología tenía que encontrar fuerte resistencia por parte de los que veían en ella un determinismo implícito, opuesto a la ética cristiana, basada en el libre albedrío. A diferencia de las religiones paganas, el cristianismo ofrecía al hombre la posibilidad de ser dueño de su propio destino y conquistar por voluntad propia "el reino de los cielos". La relación directa entre hombre y Dios excluía la influencia del cosmos sobre la voluntad de los individuos, concibiéndose el universo como la obra del Creador. Con el afianzamiento del cristianismo las prácticas "adivinatorias", a las cuales se asociaban las predicciones de los astrólogos, fueron arropándose cada vez más en la culpa y el "pecado" hasta llegar a la obsesión típica de la brujería del Medievo. En un principio la nueva religión tuvo que enfrentarse por una parte con las tendencias radicales de los cultos paganos, y por otra con la tradición astrológica de la que se nutrió en parte. Así en el calendario cristiano los nombres de los días de la semana mantuvieron su referencia a los cuerpos celestes, sustituyendo Cristo por el Sol y la Virgen por la Luna.

Si en Occidente, en los primeros siglos de la divulgación, el interés por la astrología se centró en primer lugar en el problema de sus relaciones con la doctrina cristiana, en Oriente se procedió a una ampliación de las teorías y prácticas de la astrología misma, que fue defendida y sostenida por eminentes estudiosos y hombres de estado.

Medievo y Renacimiento

La astrología medieval no podía escapar a las consecuencias de la evolución del pensamiento occidental, que culmina con el florecimiento del cristianismo. A las puertas del siglo XV ya aparecieron como fundamentales las relaciones entre astrología y religión, relaciones que sólo a partir de esta época comenzarían a perder su importancia, sustituida poco a poco por las concepciones debidas al desarrollo de las ciencias naturales. La tendencia al rigor científico y a la racionalización de los métodos de investigación típicos de la cultura occidental -que llevarían a través del Humanismo, el Renacimiento e Iluminismo a las puertas del mundo moderno- provocó inevitablemente una fuerte polémica sobre la astrología como ciencia adivinatoria. Agravándose el distanciamiento entre filosofía y metafísica, el Humanismo abrió un abismo entre ciencia y fe, estableciendo una radical transformación en el modo de concebir la relación entre cosmos y hombre. Si bien la astronomía y astrología siguieron estudiándose conjuntamente (en las universidades italianas y alemanas), se empezó a utilizar dentro de la práctica astrológica criterios puramente racionales, con el riesgo de hacer caer a la astrología en el determinismo más exacerbado. Los adversarios del determinismo jugaron un buen papel frente a la tentativa de los astrólogos de amalgamar los principios de la ciencia positiva con las visiones de la cosmología tradicional. La ruptura entre la astronomía -vista como una ciencia físico-matemática- y la astrología no tuvo lugar de forma imprevista, sino que "fue una batalla que transformó toda la cultura del tiempo. Se debatió durante largo tiempo y sobre bases ni rígidas ni precisas en medio de una serie de equívocos... En ella convergían y se enfrentaban arte, ciencia, religión y filosofía", afirma Eugenio Garín en su libro El Zodíaco della vita. No olvidemos además que lo más importante desde el punto de vista cristiano es su concepción integralista y exhaustiva del hombre y su relación con la divinidad, que excluye el influjo de los astros sobre su vida. Sobre este punto la controversia más famosa estalló entre Pico della Mirandola (1463-1495) y Marsilio Ficino (1413-1499). El punto de divergencia está, por un lado, en la concepción ético-cristiana defendida por Pico, según la cual el hombre está sujeto a Dios, pero es capaz de dominar la naturaleza (con exclusión de cualquier influencia de los astros). Por otra parte, Ficino, que defendió la astrología en sus tratados De vita coelibus comparanda y Theologia platonica de animorum inmortalitate, intenta conciliar platonismo y cristianismo. La polémica, que encerraba argumentos de amplia repercusión, dio comienzo a una nueva época histórica en la que empezaron a formarse los presupuestos de lo que llegaría a ser el pensamiento iluminista, con su planteamiento rigurosamente crítico de cada problema.

La astrología entre 1500 y 1700

El progresivo distanciamiento entre astrología y metafísica y el abismo creado entre ciencia y fe durante el Humanismo desembocó en una radical transformación en el forma de concebir la relación entre hombre y cosmos. A esta transformación contribuyeron igualmente el descubrimiento de América (1492) y la sustitución del sistema universal geocéntrico de Ptolomeo por el heliocéntrico de Copérnico (1493-1543). La astrología fue practicada en todas las cortes europeas más como instrumento de adivinación que como conocimiento. La mayoría de los contemporáneos seguía creyendo en el influjo de los astros sobre la vida humana; y fue precisamente en el siglo XVI cuando la autoridad de los astrólogos creció notablemente. A sus consejos recurrían papas, reyes, príncipes y hombres de Estado. Con los nuevos descubrimientos astronómicos de Galileo (1564-1642) el pensamiento científico experimentó un cambio fundamental y decisivo, pero las relaciones con la astrología de muchos filósofos, astrónomos y matemáticos siguieron existiendo. El mismo Galileo la practicó en múltiples ocasiones a lo largo de su vida, y Kepler (1571-1630) sostuvo que los astros emitían una radiación particular extrafísica que influye directamente en los seres humanos. La importancia de la astrología fue puesta de relieve en las obras de Jerónimo Cardán (1501-1576), Tycho Brahe (1544-1601), astrónomo danés protector de Kepler; Tommaso Campanella (1568-1639), cuya obra La Ciudad del Sol -en la que proponía la aplicación de la astrología a varios sectores de la vida como el gobierno, la educación de los jóvenes, la orientación profesional- refleja la concepción astrológica tolemaica. A finales del siglo XVII, tras trescientos años de polémicas, prevalece el rigor científico y racional en todo el ámbito de la cultura occidental, excluyendo el saber antiguo -"acientífico"- y, por ende, la astrología. En 1665, Colbert, fundador de la Academia de Ciencias de Francia, prohibió la enseñanza y práctica de la astrología a los astrónomos. A partir de este momento, los iluministas se empeñaron -con la ayuda de las teorías de Bacon, Descartes, Hobbes, Spinoza, Leibniz, Newton- en relegar la astrología a elementos de "cultura popular" hasta degradarla a mera superstición.

Desde 1800 a la edad moderna

Habrá que esperar hasta finales del siglo XIX para que la astrología vuelva a convertirse, poco a poco, en objeto de interés y estudio. El surgimiento y difusión en Europa del pensamiento romántico confiere a la astrología un fecundo impulso a partir de los últimos decenios del XVIII. Goethe (1740-1832) introdujo la astrología entre las ciencias humanas, y Friedrich Wilhelm Schelling (1775-1854) revaluó en su obra filosófica la herencia astrológica del pasado, sosteniendo el principio de la "unidad de todos los opuestos" y de la armonía imperante en el mundo de las fuerzas heterogéneas. Al iniciar la época moderna se asistirá a un notable salto cualitativo en el ámbito de los estudios astrológicos, gracias a la ayuda facilitada por las nuevas ciencias (psicoanálisis*, antropología, astrofísica y biología).

El reciente resurgir de la astrología, los profundos estudios llevados a cabo y el interés creciente del público parecen señalar un proceso evolutivo que llevará a la astrología al reconocimiento del que hasta ahora careció. Al cesar la alternativa entre florecimiento y decadencia, rigor y moda, seriedad y superficialidad charlatanas, la más antigua y misteriosa intuición del hombre podrá finalmente ser definida de forma consciente. Los últimos descubrimientos científicos pueden llegar a esclarecer cierto tipo de afirmaciones, en vez de desmentir las hipótesis que desde hace siglos la astrología confirmó.


* "Es posible concebir la existencia de una relación causa-efecto entre aspectos planetarios y constitución psico-fisiológica", escribe Carl Gustav Jung (1866-1944).




Alcanzado este punto, considero MUY importante leer la tesis doctoral de Patrice Guinard:

«Astrología: El Manifiesto».



Extracto del "Prólogo" al software astrológico de Stefan Nitschke:

La astrología es tan antigua como el tiempo medido; es un lenguaje de energía, y se podría definir como el sistema de psicología más antiguo que conocemos. C. G. Jung, uno de los fundadores de la psicología moderna, dijo: «La astrología incorpora la suma de todo el conocimiento psicológico de la antigüedad.» Aunque existen distintas escuelas astrológicas, todos los astrólogos están de acuerdo en que hay una conexión entre el cosmos y la Tierra, que existe una relación entre el momento del nacimiento de una persona y las posiciones del Sol, de la Luna y de los planetas en el firmamento...

... No obstante, debemos siempre recordar que los planetas inclinan, no obligan. Es nuestra actitud la que determina el resultado, porque:

Un barco va hacia el este, otro barco hacia el oeste,
ambos empujados por los mismos vientos.
Pero son las velas –y no los vientos –
los que determinan la dirección del viaje.


Por lo tanto, nuestro carácter es nuestro destino, o sea que el conocimiento y la voluntad nos permiten gobernar los planetas gracias a ese carácter inherente.

Un análisis astrológico puede tener diferentes aplicaciones. En primer lugar, es un método para profundizar el conocimiento sobre nuestro propio cuerpo sutil, nuestra psique... Mediante el análisis de los tránsitos durante un periodo determinado, podemos apreciar las influencias planetarias que nos afectan positiva o negativamente y prepararnos para ello... [amén de otras aplicaciones]...



Breve extracto de la documentación del software de La Fraternidad Rosacruz:

... Si hay una ley en la naturaleza la cual está establecida más allá de toda duda, es seguramente la ley de Causa y Efecto. Cada causa debe producir un efecto adecuado y nada de lo que nosotros vemos como un efecto puede ser sin haber tenido una causa anterior. Además, si ésta es una ley universal debe aplicarse a las condiciones del nacimiento así como a la vida subsiguiente...

La Astrología es el estudio de los efectos de las fuerzas planetarias sobre el hombre. No predice la fortuna... La astrología revela el CARACTER y el carácter es destino. Si el hombre puede cambiar su carácter, entonces el hombre cambiará su destino...

La astrología no muestra nada más que tendencias. Un hombre puede gobernar sus estrellas al ejercer su voluntad. Si un hombre decide fluir con corriente de la vida, entonces las tendencias indicadas en la carta natal tendrán en algún momento sus efectos. Una de las cosas que la carta natal no muestra es la VOLUNTAD del individuo y cómo puede ejercerla. El tema del ejercicio del libre albedrío es dejado totalmente al individuo. El hombre sabio gobierna sus estrellas, el tonto es gobernado por ellas. La astrología advierte y un hombre que así es advertido puede mejor luchar en la vida...

El horóscopo muestra sólo la tendencia. Es cosa tuya determinar cómo cualquier posición planetaria trabajará por sí misma. Esto será determinado por el uso que hagas de tu propio PODER DE VOLUNTAD...



Un texto de Liz Greene:

Hoy en día algunas personas piensan que la astrología es sólo una superstición, y que los antiguos astrólogos vivieron en una era primitiva e ignorante. Estas personas olvidan que sus ancestros del pasado eran lo suficientemente listos como para construir las pirámides de Egipto, las cuales se han mantenido por más de cuatro mil años, y Stonehenge, sobre el cual ahora los arqueólogos piensan que fue un tipo de reloj maravilloso y preciso basado en los movimientos del Sol, la Luna y las estrellas.

El Señor Isaac Newton, uno de los grandes científicos de todos los tiempos, no despreciaba a la astrología. Él mismo la practicaba, y cuando uno de sus amigos le preguntó acerca de por qué él creía en esa "basura", respondió: " Señor, yo he estudiado la materia. ¡Usted no!" Más recientemente, el famoso psiquiatra suizo Cal Gustav Jung se interesó mucho por la astrología y escribió al respecto en sus libros. Y algunos científicos modernos ciertamente no se ríen de la astrología. Están usando métodos de investigación para probar y entender por qué las creencias de la astrología parecen ser verdaderas. Están descubriendo cosas excitantes acerca de diferentes tipos de energías que emite cada planeta, y comienzan a darse cuenta de que la Luna realmente tiene un poderoso efecto en las cosas vivientes. Sus investigaciones pueden algún día llegar a explicar por qué la astrología funciona.

Mientras tanto, más y más gente comienza a darse cuenta de que el conocimiento de la astrología puede ser algo muy útil. Hemos dicho ya que su conocimiento puede ayudarnos a entendernos a nosotros mismos y a los demás. En países como India la astrología ha sido usada por miles de años para ayudar a las personas a elegir a la pareja adecuada, y para seleccionar el mejor momento del año para contraer matrimonio. Los psicólogos actuales pueden estudiar el horóscopo de un paciente para buscar un mejor entendimiento del carácter de la persona, y algunas compañías están comenzando a usarla para seleccionar las personas correctas para los trabajos correctos, porque un horóscopo puede mostrar en qué tipo de cosas es buena una persona.

Algo importante para recordar en el estudio de la astrología es que ningún signo del Zodiaco es mejor o peor que otro signo. Es tan bueno ser un Leo como lo es ser un Escorpio, y Virgo tiene tantas cualidades especiales como Capricornio o Géminis. Cada signo indica dones y habilidades especiales, sin embargo dos personas no pueden tener exactamente las mismas cualidades y personalidades, porque todo tipo de otros hechos acerca de la posición de la Luna y los planetas también tienen que ser tomadas en cuenta en cada caso.

Dónde puedes aprender más acerca de astrología? Algunas universidades americanas ahora enseñan astrología como una materia seria, y alrededor del mundo las personas pueden tomar un curso por correo si es que no pueden concurrir a clases. También existen muchos más libros en los que se puede leer sobre astrología. Algunos de estos libros han sido escritos por un francés llamado Michael Gauquelin, el cual produjo algunas fascinantes estadísticas para probar cuán precisa puede ser la astrología acertando las personalidades de las personas y sus habilidades. Sus libros, como así también otros, han hecho que mucha gente tome una nueva y más seria mirada sobre la astrología, y éstos están disponibles en bibliotecas y librerías. ¡Échales una mirada! Y no te preocupes si alguna gente te dice que la astrología es ridícula. Es probable que ellos no sepan nada al respecto. En el mundo actual tenemos mucho conocimiento en cómo hacer cosas como un motor de auto, heladeras y sets de televisión, pero tendemos a ignorar los grandes misterios de la vida y de la muerte. Las personas se están volviendo conscientes de esto y tomando un creciente interés en muchas enseñanzas ancestrales, incluyendo a la astrología.

Existe otra manera de ver a la astrología. Los antiguos astrólogos creían que el universo entero era un gran ser viviente, al cual llamaban Dios. Ellos creían que cada parte de este universo estaba conectada con todas las partes, así que a pesar de que a veces las personas sienten que están solas, realmente no lo están. Ellos son parte de este gran ser viviente, independientemente de si es llamado Dios, Jesús, Alá, Krisna, Buda, Mitras o en cualquier otra manera. Los antiguos astrólogos creían también que este gran ser estaba creciendo y volviéndose más perfecto, y que cada cosa viviente en el universo también estaba creciendo y volviéndose más perfecta. Ellos creían que existe una eterna chispa de vida dentro de cada persona y que no muere cuando el cuerpo lo hace. Continúa viviendo y vuelve en muchos cuerpos diferentes, vida tras vida, cada vez volviéndose más sabio, más bello y más perfecto.

Puede ser que la astrología tenga algo para ofrecernos debido a que se ocupa de los valores humanos mas que la mayoría de las demás ciencias. Puede ayudarnos a entender que nuestra vida tiene un propósito. Puede ser que exista alguna verdad en las antiguas creencias, y que nosotros y los planetas seamos todos parte de un cosmos unificado. Saber un poco de astrología te puede ayudar a abrir los ojos a muchas cosas, y lo más importante de ello es a quién realmente eres interiormente. Y quizá de eso se trate la vida.



ACRUX: Boletín Astrológico y de Ciencias Antiguas.


Astrología Natal

La investigación de los cuerpos celestiales, en las formas en que las distinguimos en la actualidad como astrología y astronomía, comenzó en el mundo europeo en el principio de la civilización griega. El estudio de las estrellas tuvo propósitos tanto científicos como religiosos. Quizá además de los registros de los Vedas de la India, los más antiguos registros de la práctica astrológica son los encontrados en China.

Sin lugar a dudas la ciencia de la astrología se practicó en un período muy remoto de la historia de los caldeos y la astrología de los griegos y romanos proviene directamente de estas fuentes. La primera mención de la astrología como se practicaba por los babilonios aparece en el período de 2,500 años a.C., pero no existen registros literarios concernientes a la contribución babilónica a la astrología que se puedan mencionar.

Es evidente que los egipcios conocían y utilizaban hace varios miles de años antes de Cristo y uno de los astrólogos mencionados es Petosiris, un sacerdote que vivió durante el reino de Nicepsos cerca de 800 a.C., pero si este sacerdote escribió algo aún no se ha encontrado nada. La autoridad egipcia más temprana y cuyos trabajos están disponibles en la actualidad y forman la base de la astrología moderna que se practica en occidente fue Claudio Ptolomeo (1).

Cada planeta tiene sus propias cualidades y poderes, cada signo tiene sus propias características y temperamento. El signo en el cual un planeta está colocado modifica la influencia del planeta de acuerdo a su propia naturaleza, acentuando aquellas cualidades que se encuentran en armonía con él y apagando aquellas que no puede expresar fácil-mente. Por lo tanto se puede decir que los signos actúan en parte como lentes que concentran o enfocan y en parte como pantallas que cambian aquellas vibraciones o rayos que no pueden reproducir.

La naturaleza de la energía que emanan los planetas y los signos se pueden entender mejor si se les compara con los rayos que se separan de la luz blanca en un prisma. Cada rayo planetario o de signo tiene un color distinto y rango de vibración, que produce diferentes efectos en la conciencia humana. El efecto de esto se podría decir que en un individuo más elevado (o con mayor experiencia que ha tenido de aprendizaje para controlar estas vibraciones o responder a dichos rayos), es más capaz de controlar a rechazar o dominar las diferentes energías y sintonizar las más espirituales.

Los doce signos están divididos en cuatro grupos relacionados a los cuatro elementos y nuevamente divididos en tres grupos de diferentes naturalezas o modos de vibración. Por lo tanto cada elemento contiene un signo de cada naturaleza.

(1) Existen traducciones de su trabajo provenientes del griego y el latín en inglés: Ptolemy, Tetrabiblos, Robbins, F.E. Editor y Traductor, Harvard University Press, Cambridge Massachusetts, London England, 1940. Reimpresión 1998, bilingüe griego – inglés. Quadripartite, Asmand, J.M., Kessinger Publishing, Co., Montana USA. Traducción del latín.



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