AstrologÃa
By ÎÏ Ïανία. Thursday, 15. February 2007, 14:48:03
(Del latÃn astrologÄa, y este del griego á¼ÏÏÏολογία).
Estudio de la posición y del movimiento de los astros, a través de cuya interpretación y observación se pretende conocer y predecir el destino de los hombres y pronosticar los sucesos terrestres.
(Real Academia Española)
Más información web:
ArtÃculo de la Wikipedia. (in english)
ArtÃculos (in english) desde Answers.com
ArtÃculo de la Encarta 2005:
AstrologÃa, disciplina que observa, analiza y estudia las posiciones y movimientos de los astros, en especial el Sol, la Luna, los planetas y las estrellas, relacionándolos con el desarrollo de los acontecimientos que se producen en la Tierra.
Los astrólogos sostienen que la posición de los astros en el momento exacto del nacimiento de una persona y sus movimientos posteriores, reflejan el carácter de esa persona y por tanto su destino. Durante siglos los cientÃficos han rechazado los principios de la astrologÃa; sin embargo, millones de personas continúan creyendo en ella o practicándola.
Los astrólogos realizan cartas astrales llamadas también horóscopos que sitúan la posición de los astros en un momento dado, como el nacimiento de una persona, por ejemplo, y a partir de ellas emiten sus conclusiones sobre el futuro de esa persona. En una carta astral se sitúa la eclÃptica, trayectoria anual aparente del Sol a través del cielo, con las doce secciones que reciben el nombre de signos del zodÃaco, que son Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. A cada planeta (incluyendo al Sol y la Luna) se le da un signo particular dependiendo del lugar de la eclÃptica en que aparece dicho planeta y del momento en que se hace el horóscopo. Cada planeta representa tendencias básicas humanas y cada signo un conjunto de caracterÃsticas humanas. Cuando los astrólogos designan a una persona por un signo determinado âcomo Leo o Piscis, por ejemploâ se están refiriendo al signo Solar de esa persona, esto es, al signo que el Sol ocupaba en el momento de su nacimiento.
El horóscopo está dividido también en doce casas, que comprenden el periodo de 24 horas durante el cual la Tierra completa un giro alrededor de su eje. Cada casa está relacionada con determinadas situaciones en la vida de una persona, tales como el matrimonio, la salud, el trabajo, los viajes y la muerte. Los astrólogos realizan sus predicciones interpretando la posición de los astros dentro de los signos y las casas del horóscopo.
La astrologÃa es una práctica antigua que diferentes civilizaciones parecen haber desarrollado independientemente. Los caldeos, que vivieron en Babilonia (hoy Irak), habÃan desarrollado ya en 3000 a.C. una de las formas originales de la astrologÃa. Los chinos la practicaban en el 2000 a.C. En la antigua India y en la civilización maya de América del Norte y Central se desarrollaron otras variedades. Estas civilizaciones debieron observar que determinados astros, especialmente el Sol, influÃan en el cambio de las estaciones y en el éxito de las cosechas. Basándose en estas observaciones desarrollaron un sistema más amplio, en el que los movimientos de otros astros como los planetas influÃan o representaban otros aspectos de la vida.
Hacia el siglo V a.C, la astrologÃa se extendió a Grecia, donde filósofos como Pitágoras y Platón la incorporaron a sus estudios sobre religión y astronomÃa. Durante la edad media fue ampliamente practicada en Europa, a pesar de que autoridades cristianas como AgustÃn, arzobispo de Canterbury en 600 d.C., la condenaron. Hasta el siglo XVI muchos sabios consideraron la astrologÃa y la astronomÃa como ciencias complementarias. En aquella época, los descubrimientos realizados por astrónomos como Nicolás Copérnico y Galileo Galilei socavaron algunos de los fundamentos de la astrologÃa. A partir de entonces, pocos cientÃficos han prestado una atención seria a la astrologÃa.
ArtÃculo de CNR:
El desarrollo histórico de la adivinación a través de los astros y de los calendarios lunares (astrologÃa china) y solares (astrologÃa occidental), engloba dentro de sà innumerables movimientos pretéritos y antiguos en cuanto a su origen, pero aún nuevos respecto a su práctica y estudio. Las ancestrales predicciones del fin del mundo, el Apocalipsis, San MalaquÃas, Nostradamus y el universo esotérico de la profecÃa y sus interpretaciones, se imbrican mutuamente con el tiempo para, al fin, constituirse en utopÃas de un mundo mejor y sus diversas formas a lo largo de la historia. Hay que mencionar también "La Ciudad de Dios", la fraternidad universal, los enfoques humanos desde los pacifistas a los destructores de la esperanza. Y, además, el Zodiaco, la carta astral; el ser humano como proyección de planetas y estrellas; la transmigración, el nirvana, los paraÃsos y toda la magia de la eternidad desde sus creadores y las doctrinas. Todo esto nos conduce, sin voluntarismos de ningún tipo, a una visión enciclopédica de las personas, reales o no, que han ido configurando los universos soñados, visibles e invisibles de un futuro cercano y lejano, de una salvación eterna o de la rueda del cambio eterno hasta la perfección. Todo esto va a configurar, sin duda, las escuelas mundiales del pensamiento mÃstico, filosófico y humanÃstico. De entre todo este cúmulo de grupos, movimientos, hechos, ideas y acciones aparece la astrologÃa, para unos arte, para otros ciencia; para sus detractores, ni una cosa ni otra. Sin embargo, existen documentos, pruebas y datos que demuestran hasta qué punto la astrologÃa regÃa la antigua civilización caldeo-asiria. Estos pueblos se establecieron a orillas del Nilo y del Eúfrates, y parece que los documentos astrológicos más antiguos que se conservan proceden, precisamente, de estos pueblos. Obras como la Iluminación de Bel, escrita por el rey Sargón (=Soberano recto y Señor de las cuatro partes del mundo), hace casi cinco mil años, narran y muestran el alcance del culto a los astros por parte de todos los sacerdotes caldeos. Esta obra está incluida en las tablas de arcilla, de escritura cuneiforme, de la biblioteca de NÃnive que Asurbanipal construyó durante su reinado, que tuvo lugar desde el año 668 al año 626 a.C.
Entre las 2.200 tablas de arcilla que componÃan esa gran biblioteca de NÃnive habÃa textos de medicina, de filosofÃa, de historia; también textos mercantiles, composiciones poéticas, materias astronómicas y astrológicas. Las observaciones astronómicas y astrológicas de la obra Iluminación de Bel contenÃan cálculos para saber con antelación cuándo iban a producirse eclipses, tanto lunares como solares; menciona, también, cierto tipo de predicciones astrológicas y enumera algunas reglas apropiadas para interpretar los sueños, adelantándose por ello al psicoanálisis y la psicologÃa de nuestro tiempo. Los caldeos y los asirios sólo conocÃan cinco planetas a los que, junto al Sol y a la Luna, adoraban como dioses; incluso los nombraban "dioses intérpretes", pues mediante la observación de esos planetas podÃan interpretar y conocer determinados acontecimientos, tanto personales como sociales. Aquà nacen las teorÃas astrológicas de las llamadas Casas del Cielo, es decir, el cielo aparece dividido en 12 partes que corresponden a los 12 signos del Zodiaco. Estos recopiladores y estudiosos antepasados han contribuido, además del gran prestigio alcanzado en su tiempo, al desarrollo de la moderna astrologÃa. Fue tal su fama, que se cree que hasta Alejandro Magno les consultaba para tomar decisiones difÃciles: las predicciones que le hicieron parece que siempre se cumplieron.
Sin embargo, serán los egipcios quienes elevarán la AstrologÃa a la categorÃa de ciencia de los astros; junto con los caldeos formularon la teorÃa de las influencias astrales. Una vez aceptada tal influencia, se hacÃa necesario hallar el momento adecuado en la vida de los seres humanos para que obrara la acción influyente de los planetas, precisamente para conocer esta vida con anterioridad y predecir el futuro. En este punto surgen las divergencias entre los astrólogos de todos los tiempos, no sólo entre los de aquella época; levantar un horóscopo, confeccionar una carta astral, no será tarea difÃcil, pero su interpretación no estará al alcance de quienes tomen a la astrologÃa como un juego, como algo lúdico. Entre los mismos estudiosos del tema existen serias diferencias: mientras unos toman para sus mediciones e interpretación del cielo el dÃa y hora, mes y año de nacimiento, otros, en cambio, defienden que lo correcto y acertado para interpretar y predecir por medio de la carta astral y el horóscopo, serÃa conocer con la mayor aproximación posible el momento de la concepción. Este último método darÃa lugar a innegables equivocaciones, ya que, como es obvio, resulta prácticamente imposible el conocimiento exacto del momento de la concepción. Cualquier pequeña variación en ese instante habrÃa cambiado la posición de los astros y el resultado de la carta astral serÃa totalmente diferente. También en la Antigua Grecia la astrologÃa ocupó un lugar destacado; incluso Hipócrates de Cos pensaba que podÃa ser útil en el pronóstico de las enfermedades y contribuir a su curación; asà lo expone en su famosa obra Aere Aqua et locis.
Dejando aparte la AstrologÃa India, que considera al Zodiaco dividido en 28 partes (28 casas), llegamos hasta los romanos, cuyas investigaciones astrológicas, asà como la temática de sus interpretaciones y su simbologÃa, darán lugar a la AstrologÃa de la Edad Media. AquÃ, árabes -también judÃos, aunque su monoteÃsmo se lo prohibÃa- y algunos cristianos, fomentaron los estudios astrológicos y fijaron los grados de influencia de las casas y su relación con los planetas en el instante del nacimiento.
Según parece, Catalina de Médicis propagó en Francia la astrologÃa y ordenó construir un observatorio para el gran Nostradamus (Miguel Notredame); además, éste fue nombrado astrólogo privado de la corte de Francia y debe su fama especialmente a las predicciones de sus célebres centurias, en las que adelanta sucesos como la muerte de Luis XVI y hechos que luego sucedieron durante el reinado de Napoleón I.
También en el siglo XVI un médico de Vich, Juan Alemany, confeccionó un almanaque astrológico que todo el mundo consultaba y que llegó a tener gran aceptación. La astrologÃa, pues, tiene un pasado nada efÃmero y sigue atrayendo en la actualidad a innumerables estudiosos de todo el mundo; también es objeto de estudio mediante técnicas modernas por medio de computadoras, que actualizan y renuevan supuestos y métodos ya anticuados. Puede afirmarse, por tanto, que la astrologÃa tiene hoy más adeptos que detractores.
ArtÃculo de Mario Paltrinieri y Elena Rader (1981):
Los orÃgenes
La franja de cielo que abarca unos pocos grados a ambos lados de la eclÃptica (ZodÃaco) contiene grupos de estrellas identificados desde tiempos remotos con figuras de animales y hombres.
Frente a fenómenos que la razón no lograba explicar -alternancia de luz y oscuridad, de calor y frÃo, los terremotos, las inundaciones- el hombre primitivo estableció intuitivamente una relación directa entre lo que ocurre en el cielo y la tierra. El descubrimiento de los recursos del suelo y de sus posibilidades de explotación (nacimiento de la agricultura), con las técnicas de control unidas al paso del tiempo, a las estaciones, a las posiciones del Sol y de la Luna, evidención de una forma cada vez más clara las conexiones existentes entre fenómenos terrestres y fenómenos astrales. Los planetas que se mueven sobre el fondo del ZodÃaco aparecieron ante los antiguos -a causa de las entonces inexplicables mutaciones de velocidad y dirección- como animados de vida propia e investidos de atributos divinos.
De la pasiva veneración de estos cuerpos divinizados (astrolatrÃa), el hombre pasó a observar cada vez más sistemáticamente los fenómenos fÃsicos ligados a los astros, para establecer la naturaleza de la relación existente entre sus movimientos y los acontecimientos terrestres.
Los asirio-babilónicos
Babilonia fue la cuna de la astrologÃa. Los documentos más antiguos llegados hasta nosotros -unas 4000 tablas con inscripciones astrológicas redactadas con caracteres cuneiformes en escritura asiria o babilónica- formaban parte de la biblioteca del rey Asurbanipal (668-626 a.de C.) y fueron encontrados en el lugar donde surgÃa la antigua NÃnive. Las tablas contienen predicciones astrológicas basadas en observaciones astronómicas y meteorológicas que se remontan al 2000 a.de C. Todo hace suponer que fueron traducidas del sumerio, la lengua del pueblo que vivió antes de los babilónicos en el valle de los dos rÃos, Mesopotamia, en el tercer milenio a.de C. Los astrólogos babilónicos atribuyeron caracteres especÃficos a una serie de planetas en base a determinados aspectos de los mismos. Venus, por ejemplo, la estrella más luminosa y clara, fue asociada al principio de fecundidad. Marte, con su resplandeciente halo rojizo, a los cambios violentos y a las guerras.
Los caldeos
En el segundo milenio a.de C. los caldeos se establecieron al sur de Mesopotamia, fundiéndose poco a poco con el estado babilónico. Su dinastÃa comenzó en el 626 a.de C. Gracias a los sacerdotes caldeos la astrologÃa experimentó un notable impulso, y los conocimientos astrológicos heredados de los babilónicos se enriquecieron con nuevos conocimientos geométricos y astronómicos. Realizaron estudios muy particularizados y precisos sobre los movimientos de los siete cuerpos celestes conocidos hasta entonces (Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno) y sobre sus eclipses. El ZodÃaco fue dividido en doce partes iguales de treinta grados cada una, que desde entonces conservaron los nombres de las mismas constelaciones. Los horóscopos compilados por los sacerdotes caldeos se referÃan únicamente al futuro del estado y al del rey, que era su personificación. Es necesario llegar hasta el 410 a.de C. para tener noticia de un horóscopo individual, el realizado al hijo del rey Shuma Usur, nacido el 29 de abril de ese mismo año.
La astrologÃa en los siglos VII-IV a.de C.
Tras el ocaso de la civilización babilónica, las concepciones cosmológicas de los sacerdotes caldeos se propagaron tanto en Oriente como en Occidente. La astrologÃa penetró en la India al mismo tiempo que las doctrinas de Buda (560-480 a.de C.). En el siglo IV a.de C. fue difundida en Grecia, la patria de los grandes filósofos que transformaron profundamente el pensamiento occidental. En esta época son muy estrechas las relaciones entre filosofÃa y astrologÃa. En contacto con el pensamiento griego -que ponÃa al hombre como centro de sus especulaciones- las concepciones cosmológicas del mundo asirio-babilónico, imperantes desde hacÃa casi tres milenios, experimentaron una evolución decisiva. Se pasó poco a poco de una astrologÃa "impersonal" y colectiva al estudio de la misma para obtener también predicciones individuales.
Hiparco y la astrologÃa
En el siglo II a.de C. la astrologÃa encontró en Hiparco de Nicea, astrónomo y matemático de gran valor, uno de sus mejores intérpretes. Compiló entre otras cosas un catálogo de más de mil estrellas, dando las coordenadas celestes de cada una. Descubrió el fenómeno de la precesión de los equinoccios y estudió los movimientos aparentes del Sol y de la Luna, determinando la duración de las estaciones.
Desarrollando la teorÃa según la cual cada fenómeno terrestre está relacionado con un determinado suceso celeste, y que el cuerpo humano reproduce en sà mismo el mecanismo del cosmos, Hiparco estableció unas correlaciones precisas entre los signos zodiacales y las diferentes partes del cuerpo humano (correlación aceptada hoy en dÃa por gran parte de los astrólogos contemporáneos). Despojada del misticismo -retazo de la antigua religión caldea- que la habÃa caracterizado durante un larguÃsimo perÃodo, la astrologÃa fue asumiendo cada vez más carácter de ciencia. Como tal será adoptada sucesivamente por otros pueblos, como los árabes, que pocos siglos después se convertirÃan en los astrólogos por excelencia.
La astrologÃa en el antiguo Egipto
La astrologÃa asirio-babilónica penetró en Egipto probablemente durante el dominio griego, aunque se desconocen las vÃas. Los sacerdotes egipcios integraron en sus conocimientos astrológicos los provenientes de la antigua Babilonia y llevaron a cabo una de las más importantes obras que nos han quedado, consistente en dos textos -escritos en griego- que representan en esencia una revelación destinada a la soberbia y potente casta sacerdotal y al faraón. La obra, que se remonta al 150 a.de C. es un compendio de toda la ciencia astrológica hasta entonces conocida, de la babilónica a la paleoegipcia, con elementos de la griega. La gran evolución en los conocimientos astronómicos y matemáticos, realizados en la escuela alejandrina en los siglos sucesivos, llevará a la astrologÃa a la categorÃa de ciencia, haciendo posible la elaboración de la gran obra de Claudio Ptolomeo, Tetrabiblos, en el siglo II a.de C.
La astrologÃa en la antigua Roma
Con las victorias romanas en las guerras púnicas (264-146 a.de C.) la astrologÃa -proveniente de las provincias orientales- penetró en las capitales, y los astrólogos (llamados "caldeos") adquirieron fama no sólo entre las masas, sino incluso en los cÃrculos de los hombres más cultos de la época republicana. Las diversas escuelas filosóficas adoptaron la astrologÃa, cuyos principios fueron entrelazándose sólidamente con los de todas las ciencias, desde la medicina a la botánica, de la mineralogÃa a la alquimia. Su difusión hizo que se abusara de la práctica astrológica por parte de adivinos y charlatanes, atraÃdos por las ganancias fáciles de las profecÃas. En el año 139 a.de C. Cornelio decretó la expulsión de los "caldeos" de Roma, acusados de explotar al pueblo bajo el pretexto de interrogar a los astros para obtener auspicios, y algunos romanos ilustres como Catón el Censor, Lucrecio y Cicerón atacaron duramente a la astrologÃa. No obstante, la fuerza de los astrólogos no mermó y terminó triunfando al comienzo del imperio. Los astrólogos entraron a formar parte oficialmente del séquito de los emperadores, muchos de los cuales hicieron reproducir sobre sus estandartes el sÃmbolo de su signo zodiacal. Augusto llegó incluso a acuñar una moneda con su signo (Capricornio).
Ptolomeo y la astrologÃa
Con Claudio Ptolomeo, astrónomo, astrólogo, matemático y geógrafo, que vivÃa en AlejandrÃa (Egipto) en el siglo II d.de C., la astrologÃa se enriqueció con una obra cuya interpretación del cosmos y de los cuerpos celestes fue realizada de forma rigurosamente cientÃfica. En el Tetrabiblos o Quadripartitum, dividido en cuatro libros, están codificadas todas las elaboraciones culturales astrológicas preexistentes, desde la babilónica a la griega, con especial hincapié en las doctrinas de Hiparco, por el que Ptolomeo sentÃa una gran admiración. El Tetrabiblos puede ser definido por derecho propio como el primer tratado cientÃfico de astrologÃa publicado en Occidente. El aspecto más relevante de esta obra fundamental es el de que por primera vez se producÃa la escisión - todavÃa existente- entre la ciencia que estudia el movimiento de los astros (astronomÃa) y la ciencia de la interpretación de los influjos y de los efectos de éstos sobre el hombre (astrologÃa). Ptolomeo atribuyó a las estrellas fijas, entre otras cosas, la facultad de influir decisivamente sobre el destino humano. Estableció el sistema de las regencias planetarias y dedicó una parte notable de su obra al horóscopo individual, sugiriendo varias técnicas de interpretación. Si bien algún signo precursor de la ruptura entre astrologÃa y astronomÃa pudo percibirse en las polémicas de la escuela griega -entre sofistas por una parte y entre Sócrates y Platón por otra-, la distinción neta tuvo lugar con Ptolomeo, aunque en el conjunto de su obra intentó una sÃntesis, que parece más un compromiso que la recomposición de una unidad sólo temporal e instrumentalmente dividida. A partir de esta "dualidad" la astronomÃa seguirá en los siglos venideros la vÃa de la "ciencia", mientras que la astrologÃa se mantendrá en el ámbito de la adivinación. La obra tolemaica no presentaba tan claramente esta división, pero sentaba las bases para una futura escisión. A Ptolomeo se le atribuye el mérito de haber transmitido la sÃntesis del saber astrológico más antiguo, pero sobre todo el de haber conferido a la astrologÃa esa orientación individualista que desde los neoplatónicos en adelante ya no se abandonará. Su concepción geocéntrica del universo influirá en la civilización occidental durante catorce siglos.
El neoplatonismo y la astrologÃa
Pocos decenios después de Ptolomeo se desarrolló en el Imperio romano la escuela filosófica neoplatónica, que se proponÃa renovar las concepciones del platonismo integrándolo con todo lo creado por las diferentes escuelas griegas y por las múltiples experiencias religiosas de las que poco a poco se fue adueñando la cultura helénica. El máximo exponente de esta escuela, Plotino (205-270 d.de C.), reconoció la estrecha relación que existÃa entre el cielo y la tierra, pero trató de mantenerse apartado del fuerte determinismo de los "adivinos" de la Roma decadente, que habÃan hecho de la astrologÃa una creencia fatalista, en la que el hombre se convertÃa en un esclavo de las fuerzas astrales. Si bien el concepto de libre albedrÃo no fue definido explÃcitamente, Plotino atribuyó al hombre una cualidad moral que le permite plasmar su propia vida, apoyándose para este fin, entre otras cosas, en la interpretación del lenguaje de los astros, signos reveladores de la sabidurÃa divina. La rehabilitación de la astrologÃa por Plotino y su discÃpulo Porfirio -autor del tratado Utrum stellae aliquid agant- estaba Ãntimamente ligada a la tentativa de salvar la herencia del pensamiento griego, facilitando la inserción de la astrologÃa en la concepción cristiana del mundo.
Los astrólogos árabes
Con la caÃda del Imperio romano de Occidente (476 d.de C.) la cultura y vida intelectual de la civilización greco-romana experimentó un dramático retroceso; y a la astrologÃa le sucedió lo mismo. Este perÃodo de estancamiento cultural en Occidente será contrarrestado por un florecimiento de todas las artes y las ciencias en Oriente, donde la escisión entre astrologÃa y astronomÃa nunca existió. Entre los siglos VII y IX los árabes contribuyeron esencialmente al desarrollo de la astrologÃa y tradujeron del griego y del persa todos los libros cientÃficos antiguos llegados hasta ellos; acogieron estudiosos de otros paÃses y construyeron un observatorio astronómico en Bagdad. Gracias a los árabes la astrologÃa volverá a Occidente convirtiéndose una vez más en objeto de interés y estudio. Se instituyeron cátedras universitarias tanto en Italia como en Alemania, donde se enseñaba la astrologÃa junto con la astronomÃa.
AstrologÃa y cristianismo
Una ciencia iniciática como la astrologÃa tenÃa que encontrar fuerte resistencia por parte de los que veÃan en ella un determinismo implÃcito, opuesto a la ética cristiana, basada en el libre albedrÃo. A diferencia de las religiones paganas, el cristianismo ofrecÃa al hombre la posibilidad de ser dueño de su propio destino y conquistar por voluntad propia "el reino de los cielos". La relación directa entre hombre y Dios excluÃa la influencia del cosmos sobre la voluntad de los individuos, concibiéndose el universo como la obra del Creador. Con el afianzamiento del cristianismo las prácticas "adivinatorias", a las cuales se asociaban las predicciones de los astrólogos, fueron arropándose cada vez más en la culpa y el "pecado" hasta llegar a la obsesión tÃpica de la brujerÃa del Medievo. En un principio la nueva religión tuvo que enfrentarse por una parte con las tendencias radicales de los cultos paganos, y por otra con la tradición astrológica de la que se nutrió en parte. Asà en el calendario cristiano los nombres de los dÃas de la semana mantuvieron su referencia a los cuerpos celestes, sustituyendo Cristo por el Sol y la Virgen por la Luna.
Si en Occidente, en los primeros siglos de la divulgación, el interés por la astrologÃa se centró en primer lugar en el problema de sus relaciones con la doctrina cristiana, en Oriente se procedió a una ampliación de las teorÃas y prácticas de la astrologÃa misma, que fue defendida y sostenida por eminentes estudiosos y hombres de estado.
Medievo y Renacimiento
La astrologÃa medieval no podÃa escapar a las consecuencias de la evolución del pensamiento occidental, que culmina con el florecimiento del cristianismo. A las puertas del siglo XV ya aparecieron como fundamentales las relaciones entre astrologÃa y religión, relaciones que sólo a partir de esta época comenzarÃan a perder su importancia, sustituida poco a poco por las concepciones debidas al desarrollo de las ciencias naturales. La tendencia al rigor cientÃfico y a la racionalización de los métodos de investigación tÃpicos de la cultura occidental -que llevarÃan a través del Humanismo, el Renacimiento e Iluminismo a las puertas del mundo moderno- provocó inevitablemente una fuerte polémica sobre la astrologÃa como ciencia adivinatoria. Agravándose el distanciamiento entre filosofÃa y metafÃsica, el Humanismo abrió un abismo entre ciencia y fe, estableciendo una radical transformación en el modo de concebir la relación entre cosmos y hombre. Si bien la astronomÃa y astrologÃa siguieron estudiándose conjuntamente (en las universidades italianas y alemanas), se empezó a utilizar dentro de la práctica astrológica criterios puramente racionales, con el riesgo de hacer caer a la astrologÃa en el determinismo más exacerbado. Los adversarios del determinismo jugaron un buen papel frente a la tentativa de los astrólogos de amalgamar los principios de la ciencia positiva con las visiones de la cosmologÃa tradicional. La ruptura entre la astronomÃa -vista como una ciencia fÃsico-matemática- y la astrologÃa no tuvo lugar de forma imprevista, sino que "fue una batalla que transformó toda la cultura del tiempo. Se debatió durante largo tiempo y sobre bases ni rÃgidas ni precisas en medio de una serie de equÃvocos... En ella convergÃan y se enfrentaban arte, ciencia, religión y filosofÃa", afirma Eugenio GarÃn en su libro El ZodÃaco della vita. No olvidemos además que lo más importante desde el punto de vista cristiano es su concepción integralista y exhaustiva del hombre y su relación con la divinidad, que excluye el influjo de los astros sobre su vida. Sobre este punto la controversia más famosa estalló entre Pico della Mirandola (1463-1495) y Marsilio Ficino (1413-1499). El punto de divergencia está, por un lado, en la concepción ético-cristiana defendida por Pico, según la cual el hombre está sujeto a Dios, pero es capaz de dominar la naturaleza (con exclusión de cualquier influencia de los astros). Por otra parte, Ficino, que defendió la astrologÃa en sus tratados De vita coelibus comparanda y Theologia platonica de animorum inmortalitate, intenta conciliar platonismo y cristianismo. La polémica, que encerraba argumentos de amplia repercusión, dio comienzo a una nueva época histórica en la que empezaron a formarse los presupuestos de lo que llegarÃa a ser el pensamiento iluminista, con su planteamiento rigurosamente crÃtico de cada problema.
La astrologÃa entre 1500 y 1700
El progresivo distanciamiento entre astrologÃa y metafÃsica y el abismo creado entre ciencia y fe durante el Humanismo desembocó en una radical transformación en el forma de concebir la relación entre hombre y cosmos. A esta transformación contribuyeron igualmente el descubrimiento de América (1492) y la sustitución del sistema universal geocéntrico de Ptolomeo por el heliocéntrico de Copérnico (1493-1543). La astrologÃa fue practicada en todas las cortes europeas más como instrumento de adivinación que como conocimiento. La mayorÃa de los contemporáneos seguÃa creyendo en el influjo de los astros sobre la vida humana; y fue precisamente en el siglo XVI cuando la autoridad de los astrólogos creció notablemente. A sus consejos recurrÃan papas, reyes, prÃncipes y hombres de Estado. Con los nuevos descubrimientos astronómicos de Galileo (1564-1642) el pensamiento cientÃfico experimentó un cambio fundamental y decisivo, pero las relaciones con la astrologÃa de muchos filósofos, astrónomos y matemáticos siguieron existiendo. El mismo Galileo la practicó en múltiples ocasiones a lo largo de su vida, y Kepler (1571-1630) sostuvo que los astros emitÃan una radiación particular extrafÃsica que influye directamente en los seres humanos. La importancia de la astrologÃa fue puesta de relieve en las obras de Jerónimo Cardán (1501-1576), Tycho Brahe (1544-1601), astrónomo danés protector de Kepler; Tommaso Campanella (1568-1639), cuya obra La Ciudad del Sol -en la que proponÃa la aplicación de la astrologÃa a varios sectores de la vida como el gobierno, la educación de los jóvenes, la orientación profesional- refleja la concepción astrológica tolemaica. A finales del siglo XVII, tras trescientos años de polémicas, prevalece el rigor cientÃfico y racional en todo el ámbito de la cultura occidental, excluyendo el saber antiguo -"acientÃfico"- y, por ende, la astrologÃa. En 1665, Colbert, fundador de la Academia de Ciencias de Francia, prohibió la enseñanza y práctica de la astrologÃa a los astrónomos. A partir de este momento, los iluministas se empeñaron -con la ayuda de las teorÃas de Bacon, Descartes, Hobbes, Spinoza, Leibniz, Newton- en relegar la astrologÃa a elementos de "cultura popular" hasta degradarla a mera superstición.
Desde 1800 a la edad moderna
Habrá que esperar hasta finales del siglo XIX para que la astrologÃa vuelva a convertirse, poco a poco, en objeto de interés y estudio. El surgimiento y difusión en Europa del pensamiento romántico confiere a la astrologÃa un fecundo impulso a partir de los últimos decenios del XVIII. Goethe (1740-1832) introdujo la astrologÃa entre las ciencias humanas, y Friedrich Wilhelm Schelling (1775-1854) revaluó en su obra filosófica la herencia astrológica del pasado, sosteniendo el principio de la "unidad de todos los opuestos" y de la armonÃa imperante en el mundo de las fuerzas heterogéneas. Al iniciar la época moderna se asistirá a un notable salto cualitativo en el ámbito de los estudios astrológicos, gracias a la ayuda facilitada por las nuevas ciencias (psicoanálisis*, antropologÃa, astrofÃsica y biologÃa).
El reciente resurgir de la astrologÃa, los profundos estudios llevados a cabo y el interés creciente del público parecen señalar un proceso evolutivo que llevará a la astrologÃa al reconocimiento del que hasta ahora careció. Al cesar la alternativa entre florecimiento y decadencia, rigor y moda, seriedad y superficialidad charlatanas, la más antigua y misteriosa intuición del hombre podrá finalmente ser definida de forma consciente. Los últimos descubrimientos cientÃficos pueden llegar a esclarecer cierto tipo de afirmaciones, en vez de desmentir las hipótesis que desde hace siglos la astrologÃa confirmó.
* "Es posible concebir la existencia de una relación causa-efecto entre aspectos planetarios y constitución psico-fisiológica", escribe Carl Gustav Jung (1866-1944).
Alcanzado este punto, considero MUY importante leer la tesis doctoral de Patrice Guinard:
«AstrologÃa: El Manifiesto».
Extracto del "Prólogo" al software astrológico de Stefan Nitschke:
La astrologÃa es tan antigua como el tiempo medido; es un lenguaje de energÃa, y se podrÃa definir como el sistema de psicologÃa más antiguo que conocemos. C. G. Jung, uno de los fundadores de la psicologÃa moderna, dijo: «La astrologÃa incorpora la suma de todo el conocimiento psicológico de la antigüedad.» Aunque existen distintas escuelas astrológicas, todos los astrólogos están de acuerdo en que hay una conexión entre el cosmos y la Tierra, que existe una relación entre el momento del nacimiento de una persona y las posiciones del Sol, de la Luna y de los planetas en el firmamento...
... No obstante, debemos siempre recordar que los planetas inclinan, no obligan. Es nuestra actitud la que determina el resultado, porque:
Un barco va hacia el este, otro barco hacia el oeste,
ambos empujados por los mismos vientos.
Pero son las velas ây no los vientos â
los que determinan la dirección del viaje.
Por lo tanto, nuestro carácter es nuestro destino, o sea que el conocimiento y la voluntad nos permiten gobernar los planetas gracias a ese carácter inherente.
Un análisis astrológico puede tener diferentes aplicaciones. En primer lugar, es un método para profundizar el conocimiento sobre nuestro propio cuerpo sutil, nuestra psique... Mediante el análisis de los tránsitos durante un periodo determinado, podemos apreciar las influencias planetarias que nos afectan positiva o negativamente y prepararnos para ello... [amén de otras aplicaciones]...
Breve extracto de la documentación del software de La Fraternidad Rosacruz:
... Si hay una ley en la naturaleza la cual está establecida más allá de toda duda, es seguramente la ley de Causa y Efecto. Cada causa debe producir un efecto adecuado y nada de lo que nosotros vemos como un efecto puede ser sin haber tenido una causa anterior. Además, si ésta es una ley universal debe aplicarse a las condiciones del nacimiento asà como a la vida subsiguiente...
La AstrologÃa es el estudio de los efectos de las fuerzas planetarias sobre el hombre. No predice la fortuna... La astrologÃa revela el CARACTER y el carácter es destino. Si el hombre puede cambiar su carácter, entonces el hombre cambiará su destino...
La astrologÃa no muestra nada más que tendencias. Un hombre puede gobernar sus estrellas al ejercer su voluntad. Si un hombre decide fluir con corriente de la vida, entonces las tendencias indicadas en la carta natal tendrán en algún momento sus efectos. Una de las cosas que la carta natal no muestra es la VOLUNTAD del individuo y cómo puede ejercerla. El tema del ejercicio del libre albedrÃo es dejado totalmente al individuo. El hombre sabio gobierna sus estrellas, el tonto es gobernado por ellas. La astrologÃa advierte y un hombre que asà es advertido puede mejor luchar en la vida...
El horóscopo muestra sólo la tendencia. Es cosa tuya determinar cómo cualquier posición planetaria trabajará por sà misma. Esto será determinado por el uso que hagas de tu propio PODER DE VOLUNTAD...
Un texto de Liz Greene:
Hoy en dÃa algunas personas piensan que la astrologÃa es sólo una superstición, y que los antiguos astrólogos vivieron en una era primitiva e ignorante. Estas personas olvidan que sus ancestros del pasado eran lo suficientemente listos como para construir las pirámides de Egipto, las cuales se han mantenido por más de cuatro mil años, y Stonehenge, sobre el cual ahora los arqueólogos piensan que fue un tipo de reloj maravilloso y preciso basado en los movimientos del Sol, la Luna y las estrellas.
El Señor Isaac Newton, uno de los grandes cientÃficos de todos los tiempos, no despreciaba a la astrologÃa. Ãl mismo la practicaba, y cuando uno de sus amigos le preguntó acerca de por qué él creÃa en esa "basura", respondió: " Señor, yo he estudiado la materia. ¡Usted no!" Más recientemente, el famoso psiquiatra suizo Cal Gustav Jung se interesó mucho por la astrologÃa y escribió al respecto en sus libros. Y algunos cientÃficos modernos ciertamente no se rÃen de la astrologÃa. Están usando métodos de investigación para probar y entender por qué las creencias de la astrologÃa parecen ser verdaderas. Están descubriendo cosas excitantes acerca de diferentes tipos de energÃas que emite cada planeta, y comienzan a darse cuenta de que la Luna realmente tiene un poderoso efecto en las cosas vivientes. Sus investigaciones pueden algún dÃa llegar a explicar por qué la astrologÃa funciona.
Mientras tanto, más y más gente comienza a darse cuenta de que el conocimiento de la astrologÃa puede ser algo muy útil. Hemos dicho ya que su conocimiento puede ayudarnos a entendernos a nosotros mismos y a los demás. En paÃses como India la astrologÃa ha sido usada por miles de años para ayudar a las personas a elegir a la pareja adecuada, y para seleccionar el mejor momento del año para contraer matrimonio. Los psicólogos actuales pueden estudiar el horóscopo de un paciente para buscar un mejor entendimiento del carácter de la persona, y algunas compañÃas están comenzando a usarla para seleccionar las personas correctas para los trabajos correctos, porque un horóscopo puede mostrar en qué tipo de cosas es buena una persona.
Algo importante para recordar en el estudio de la astrologÃa es que ningún signo del Zodiaco es mejor o peor que otro signo. Es tan bueno ser un Leo como lo es ser un Escorpio, y Virgo tiene tantas cualidades especiales como Capricornio o Géminis. Cada signo indica dones y habilidades especiales, sin embargo dos personas no pueden tener exactamente las mismas cualidades y personalidades, porque todo tipo de otros hechos acerca de la posición de la Luna y los planetas también tienen que ser tomadas en cuenta en cada caso.
Dónde puedes aprender más acerca de astrologÃa? Algunas universidades americanas ahora enseñan astrologÃa como una materia seria, y alrededor del mundo las personas pueden tomar un curso por correo si es que no pueden concurrir a clases. También existen muchos más libros en los que se puede leer sobre astrologÃa. Algunos de estos libros han sido escritos por un francés llamado Michael Gauquelin, el cual produjo algunas fascinantes estadÃsticas para probar cuán precisa puede ser la astrologÃa acertando las personalidades de las personas y sus habilidades. Sus libros, como asà también otros, han hecho que mucha gente tome una nueva y más seria mirada sobre la astrologÃa, y éstos están disponibles en bibliotecas y librerÃas. ¡Ãchales una mirada! Y no te preocupes si alguna gente te dice que la astrologÃa es ridÃcula. Es probable que ellos no sepan nada al respecto. En el mundo actual tenemos mucho conocimiento en cómo hacer cosas como un motor de auto, heladeras y sets de televisión, pero tendemos a ignorar los grandes misterios de la vida y de la muerte. Las personas se están volviendo conscientes de esto y tomando un creciente interés en muchas enseñanzas ancestrales, incluyendo a la astrologÃa.
Existe otra manera de ver a la astrologÃa. Los antiguos astrólogos creÃan que el universo entero era un gran ser viviente, al cual llamaban Dios. Ellos creÃan que cada parte de este universo estaba conectada con todas las partes, asà que a pesar de que a veces las personas sienten que están solas, realmente no lo están. Ellos son parte de este gran ser viviente, independientemente de si es llamado Dios, Jesús, Alá, Krisna, Buda, Mitras o en cualquier otra manera. Los antiguos astrólogos creÃan también que este gran ser estaba creciendo y volviéndose más perfecto, y que cada cosa viviente en el universo también estaba creciendo y volviéndose más perfecta. Ellos creÃan que existe una eterna chispa de vida dentro de cada persona y que no muere cuando el cuerpo lo hace. Continúa viviendo y vuelve en muchos cuerpos diferentes, vida tras vida, cada vez volviéndose más sabio, más bello y más perfecto.
Puede ser que la astrologÃa tenga algo para ofrecernos debido a que se ocupa de los valores humanos mas que la mayorÃa de las demás ciencias. Puede ayudarnos a entender que nuestra vida tiene un propósito. Puede ser que exista alguna verdad en las antiguas creencias, y que nosotros y los planetas seamos todos parte de un cosmos unificado. Saber un poco de astrologÃa te puede ayudar a abrir los ojos a muchas cosas, y lo más importante de ello es a quién realmente eres interiormente. Y quizá de eso se trate la vida.
ACRUX: BoletÃn Astrológico y de Ciencias Antiguas.
AstrologÃa Natal
La investigación de los cuerpos celestiales, en las formas en que las distinguimos en la actualidad como astrologÃa y astronomÃa, comenzó en el mundo europeo en el principio de la civilización griega. El estudio de las estrellas tuvo propósitos tanto cientÃficos como religiosos. Quizá además de los registros de los Vedas de la India, los más antiguos registros de la práctica astrológica son los encontrados en China.
Sin lugar a dudas la ciencia de la astrologÃa se practicó en un perÃodo muy remoto de la historia de los caldeos y la astrologÃa de los griegos y romanos proviene directamente de estas fuentes. La primera mención de la astrologÃa como se practicaba por los babilonios aparece en el perÃodo de 2,500 años a.C., pero no existen registros literarios concernientes a la contribución babilónica a la astrologÃa que se puedan mencionar.
Es evidente que los egipcios conocÃan y utilizaban hace varios miles de años antes de Cristo y uno de los astrólogos mencionados es Petosiris, un sacerdote que vivió durante el reino de Nicepsos cerca de 800 a.C., pero si este sacerdote escribió algo aún no se ha encontrado nada. La autoridad egipcia más temprana y cuyos trabajos están disponibles en la actualidad y forman la base de la astrologÃa moderna que se practica en occidente fue Claudio Ptolomeo (1).
Cada planeta tiene sus propias cualidades y poderes, cada signo tiene sus propias caracterÃsticas y temperamento. El signo en el cual un planeta está colocado modifica la influencia del planeta de acuerdo a su propia naturaleza, acentuando aquellas cualidades que se encuentran en armonÃa con él y apagando aquellas que no puede expresar fácil-mente. Por lo tanto se puede decir que los signos actúan en parte como lentes que concentran o enfocan y en parte como pantallas que cambian aquellas vibraciones o rayos que no pueden reproducir.
La naturaleza de la energÃa que emanan los planetas y los signos se pueden entender mejor si se les compara con los rayos que se separan de la luz blanca en un prisma. Cada rayo planetario o de signo tiene un color distinto y rango de vibración, que produce diferentes efectos en la conciencia humana. El efecto de esto se podrÃa decir que en un individuo más elevado (o con mayor experiencia que ha tenido de aprendizaje para controlar estas vibraciones o responder a dichos rayos), es más capaz de controlar a rechazar o dominar las diferentes energÃas y sintonizar las más espirituales.
Los doce signos están divididos en cuatro grupos relacionados a los cuatro elementos y nuevamente divididos en tres grupos de diferentes naturalezas o modos de vibración. Por lo tanto cada elemento contiene un signo de cada naturaleza.
(1) Existen traducciones de su trabajo provenientes del griego y el latÃn en inglés: Ptolemy, Tetrabiblos, Robbins, F.E. Editor y Traductor, Harvard University Press, Cambridge Massachusetts, London England, 1940. Reimpresión 1998, bilingüe griego â inglés. Quadripartite, Asmand, J.M., Kessinger Publishing, Co., Montana USA. Traducción del latÃn.
ArtÃculo inacabado. Continuará...


