Alguien tiene que ceder
Saturday, 31. January 2009, 21:05:51
Todo empezó así, en una historia de sábado lluvioso...
Alguien preguntó que pasaría si en lugar de sólo quererlo, lo amara con todo mi ser. Si la situación cambiaría… El tiempo cambió muchas cosas, y es por eso que la historia continuó de otra forma.
Yo había tomado una decisión. Tendría que rechazarlo. Pero no podía dejar de hablarle, lo que sentía por él era demasiado como para terminar todo de un día para el otro. Por lo tanto pasaron meses en que sólo hablamos por msn, y nos lamentábamos silenciosamente que no pudiéramos vernos.
Pero esos meses, en lugar de distanciarnos fueron acercándonos cada vez más, hasta que inconscientemente busqué la forma de verlo, y ese reencuentro cambió todo de tal forma que ya no pude evitarlo más.
Y nos seguimos viendo… y seguimos hablando casi todos los días. Y volvimos a mandarnos mensajes de texto, y a hablarnos por teléfono y a aprovechar cada manera de acortar la distancia.
Pero cada día de visita, cada encuentro, tenía detrás mi inseguridad y mi miedo a que mi familia se enterase de que nos veíamos, y que todo volviera a ser el mismo lío que había sido antes. Ya no quería más discusiones con mi hermana o mi mamá, que eran quienes más énfasis ponían en hacer la contra a mi relación.
Y era muy difícil tener a toda mi familia en contra. Son demasiados como para salir tranquila y pensar que todo iba a salir bien.
Entonces le conté a mi hermana mayor lo que estaba pasando. Después de todo es como otra madre para mí, y desde lo poco que ya sabía, parecía entenderme. Así que me sentí libre de explicarle cómo eran realmente los hechos.
A pesar de ser también hermana de quien complicaba mi situación, ella me entendió y me ayudó a poder seguir viéndolo, aunque sus palabras me pusieron alerta: tenerla a ella a mi favor no significaba tener a toda la familia a favor; tendría que seguir teniendo cuidado y tenía que tener en cuenta lo mucho que estaba arriesgando por él.
Y así pasó más tiempo hasta que me animé a contarle todo a mi cuñada y después a uno de mis hermanos, quienes también demostraron comprensión.
Con la ayuda de ellos y un poco de sentido común, pude seguir viéndolo. Y más tiempo pasó, y más cosas tuve en cuenta, hasta que me di cuenta que no sólo lo quería, sino que lo amaba. Y ahí es cuando me decidí a arriesgar aún más. Me puse a pensar que quizás no era tan malo lo que hacía.
Hoy, de todas formas, siento un poco de culpa por ocultar todo esto. Y también me siento triste por no poder compartir con mi familia este sentimiento tan lindo. Al principio me parecía algo muy malo. Y todos con quienes hablaba me decían que si me hacía feliz no tenía que preocuparme, que era mi hermana quien tendría que considerar la situación y tomar otra postura si quería verme feliz, como cualquier hermana desea para su propia sangre.
Yo creía que quienes me decían esto, lo hacían por el simple hecho de comprenderme. Pero más tarde me di cuenta que no sólo mis conocidos pensaban esto. Nadie puede controlar el amor.
Anoche soñé que ella se enteraba de lo nuestro. Y también mi mamá. Y que después de un tiempo aprendían a aceptarlo.
Hace rato que me pregunto si debería hablar ahora, e intentar una vez más que esto sea aceptado y considerado algo bueno para mí. Pero tengo miedo de que en lugar de esto, encuentre la misma reacción que la última vez, e incluso que las cosas empeoren. Tengo miedo a arruinar lo que tengo ahora, sólo por querer mejorarlo. Y que ellas sigan sin entenderme.
Alguien preguntó que pasaría si en lugar de sólo quererlo, lo amara con todo mi ser. Si la situación cambiaría… El tiempo cambió muchas cosas, y es por eso que la historia continuó de otra forma.
Yo había tomado una decisión. Tendría que rechazarlo. Pero no podía dejar de hablarle, lo que sentía por él era demasiado como para terminar todo de un día para el otro. Por lo tanto pasaron meses en que sólo hablamos por msn, y nos lamentábamos silenciosamente que no pudiéramos vernos.
Pero esos meses, en lugar de distanciarnos fueron acercándonos cada vez más, hasta que inconscientemente busqué la forma de verlo, y ese reencuentro cambió todo de tal forma que ya no pude evitarlo más.
Y nos seguimos viendo… y seguimos hablando casi todos los días. Y volvimos a mandarnos mensajes de texto, y a hablarnos por teléfono y a aprovechar cada manera de acortar la distancia.
Pero cada día de visita, cada encuentro, tenía detrás mi inseguridad y mi miedo a que mi familia se enterase de que nos veíamos, y que todo volviera a ser el mismo lío que había sido antes. Ya no quería más discusiones con mi hermana o mi mamá, que eran quienes más énfasis ponían en hacer la contra a mi relación.
Y era muy difícil tener a toda mi familia en contra. Son demasiados como para salir tranquila y pensar que todo iba a salir bien.
Entonces le conté a mi hermana mayor lo que estaba pasando. Después de todo es como otra madre para mí, y desde lo poco que ya sabía, parecía entenderme. Así que me sentí libre de explicarle cómo eran realmente los hechos.
A pesar de ser también hermana de quien complicaba mi situación, ella me entendió y me ayudó a poder seguir viéndolo, aunque sus palabras me pusieron alerta: tenerla a ella a mi favor no significaba tener a toda la familia a favor; tendría que seguir teniendo cuidado y tenía que tener en cuenta lo mucho que estaba arriesgando por él.
Y así pasó más tiempo hasta que me animé a contarle todo a mi cuñada y después a uno de mis hermanos, quienes también demostraron comprensión.
Con la ayuda de ellos y un poco de sentido común, pude seguir viéndolo. Y más tiempo pasó, y más cosas tuve en cuenta, hasta que me di cuenta que no sólo lo quería, sino que lo amaba. Y ahí es cuando me decidí a arriesgar aún más. Me puse a pensar que quizás no era tan malo lo que hacía.
Hoy, de todas formas, siento un poco de culpa por ocultar todo esto. Y también me siento triste por no poder compartir con mi familia este sentimiento tan lindo. Al principio me parecía algo muy malo. Y todos con quienes hablaba me decían que si me hacía feliz no tenía que preocuparme, que era mi hermana quien tendría que considerar la situación y tomar otra postura si quería verme feliz, como cualquier hermana desea para su propia sangre.
Yo creía que quienes me decían esto, lo hacían por el simple hecho de comprenderme. Pero más tarde me di cuenta que no sólo mis conocidos pensaban esto. Nadie puede controlar el amor.
Anoche soñé que ella se enteraba de lo nuestro. Y también mi mamá. Y que después de un tiempo aprendían a aceptarlo.
Hace rato que me pregunto si debería hablar ahora, e intentar una vez más que esto sea aceptado y considerado algo bueno para mí. Pero tengo miedo de que en lugar de esto, encuentre la misma reacción que la última vez, e incluso que las cosas empeoren. Tengo miedo a arruinar lo que tengo ahora, sólo por querer mejorarlo. Y que ellas sigan sin entenderme.













