STICKY POST
Monday, 15. December 2008, 18:36:54
argentina, opinion, cardo, cadiz
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Como cambia la vida, la humanidad avanza quien sabe hacia adonde, uno sospecha que cierta naciones estan muy interesadas en encontrar otro planeta donde haya vida como si este planeta de ya varios siglos este sentenciado hacia un final de pelicula, ciertos lideres habran consultado a los astros y sabran cual es la fecha limite? vaya uno a saber.
Las religiones nos dividen, el mundo cristiano y el mundo musulman son como el agua y el aceite, detras de todo esto los lideres politicos tienen su juego a espaldas del pueblo, las mafias tan perseguidas en el siglo pasado hoy pupulan en cualquier parte del globo, todo es negocio hasta lo mas repudiado socialmente. Las economias globalizadas estan ligadas unas con otras, el trabajador dejo ser el pilar importante de una empresa, lo que en el pasado un individuo pasaba casi su vida dedicada a un rubro o una empresa y al final de su vida laboral era premiado en su labor, hoy es poco probable.
Fanaticos que desprecian la vida nos amenazan en forma constante, civilizaciones que no han sabido convivir miran al otro mundo con odio y lo desprecian, uno piensa que la paz no es precisamente un bien comun para todos, hoy se mata al ser humano por muchos pretextos, ya sea con una bala o con una desicion no tomada a tiempo…
Ante todo
Respetemos al otro…
By Cardo
Saturday, 21. November 2009, 21:08:37
society, people, noticias, news
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El profesor sostiene que en España la principal causa de la corrupcion politica es la
dependencia del modelo economico de la inversion inmobiliaria - Considera la
corrupcion un fenomeno mundial, salvo en Escandinavia
Manuel Castelis (Hellín 942), catedrático de Sociología y Urbanismo de la Universidad de Berkeley y director del Instituto Interdisciplinar de Internet de la Universidad Abierta de Cataluña, es uno de los grandes teóricos mundiales sobre la Sociedad de la Información. Autor de más de una docena de libros, entre los que destaca su trilogía sobre La Era de la Información, acaba de publicar el último, Comunicaciónypoder. El 29 de octubre fue investido doctor honoris causa en la Universidad de Sevilla.
-El profesor Carlos Román, fallecido el año pasado, propuso su nombramiento como doctor honoris causa por Sevilla.
—Es uno de los mejores economistas regionales que nunca he conocido. Era además excelente persona y un ciudadano comprometido con los problemas del mundo, con su ciudad y su región, por las que hizo mucho como director del Instituto de Desarrollo Regional.
-¿Cuándo se conocieron?
—Hace tres décadas, cuando yo era catedrático en Berkeley y él terminaba su doctorado en Stanford. Después colaboramos en muchos proyectos, en particular en el Plan de desarrollo sostenible del entorno de Donaña, del que fue el inspirador de la estrategia económica.
-Usted subraya que la universidad se justifica en último término por la formación de los estudiantes.
—La labor investigadora es esencial como productora de conocimiento. Pero lo quejustifica la existencia de la universidad, desde su origen, es la formación de estudiantes.
-¿El profesor universitario español es poco aficionado a dar clase?
—No se puede generalizar. Tambiéndepende del interés de los estudiantes. Yo creo que hay círculos virtuosos y viciosos. El interés de unos estimula al de otros y viceversa. En cualquier caso, la responsabilidad es de las autoridades de la universidad que deben exigir el cumplimiento estricto de las obligaciones académicas.
-El circulo virtuoso que usted preconiza entre universidad, innovación y empresa no acaba de funcionar en España. En la universidad se hace mucha investigación básica y poca aplicada.
—La investigación básica es esencial. Sin fuente de conocimiento no se puede aplicar conocimiento. La investigación aplicada debería ser hecha en las empresas o en centros conjuntos universidad empresa, como ocurre en Estados Unidos. El gran problema de la investigación española es que las empresas investigan mucho menos que en los países de nuestro entorno.
-¿Los empresarios españoles se fían realmente de los investigadores universitarios?
—En general no, salvo en los sectores de TIC y la biotecnología. Es un error grave, porque así nunca serán competitivos. El problema también es la composición sectorial de la empresa española: para hacer especulación inmobiliaria, mejor no tener universitarios.
-¿La galaxia de internet llegará a producir un hombre nuevo global similar en todo el planeta?
—Absolutamente no. La evolución social es hacia un incremento de la diversidad cultural, no a la unificación, como muestran las encuestas comparativas. La economía es global, la cultura es local y específica.
-¿Entre los jóvenes también?
—Hay similitudes de comportamiento en la cultura joven relacionada con Internet y los móviles. Se puede hablar, empíricamente, de una cultura joven digital global. Se establece una red de comunicación que intercambia experiencias y se superpone a las identidades locales, que siguen siendo dominantes. No es la tecnología la que hace la cultura, sino la cultura la que se apropia la tecnología.
-¿Qué diferencias encuentra entre un ciudadano europeo, uno norteamericano y uno chino?
—No hay ciudadanos europeos, cada uno es de su padre y de su madre. Es frívolo generalizar, pero en principio un norteamericano parte de él mismo, no de pedirle algo al gobierno. Mientras que en España se suele tener una mentalidad de funcionario y asistido. Y en China se desconfía de cualquier cosa que no sea la propia familia. Y, por cierto, las tres culturas piensan que son mejores que las otras.
-¿La Unión Europea podrá convertirse en una federación de estados, con una unión política, para completar el mercado único y la divisa común? ¿O resulta utópico?
—No es utópico, es imposible. Ni la quieren los ciudadanos, que confían en las instituciones europeas aún menos que en sus propios go- biernos; ni lo desean los políticos, que no quieren perder el control de sus mecanismos de poder nacionales; ni le apetece a los países pequeños, que no quieren ser fagocitados por Alemania o Francia. Y los britanicos bloquearán cualquier intento de supranacionalidad porque sienten su identidad y su economía amenazadas por las tradiciones estatistas europeas.
-¿El afán integrador europeo sucumbe ante las tensiones nacionalistasy localistas en los estados?
-Lo realmente fuerte y arraigado es lo nacional y sobre todo lo local yio regional. Europa es simplemente una construcción de intereses económicos y tecnológicos para poder negociar en un mundo globalizado. Pero sólo a partir de la co-nacionalidad. Los datos de opinión yios análisis de expertos muestran la ausencia de un auténtico proyecto político europeo. Por eso fracasó la Constitución y por eso convirtieron las éliies en un Tratado los elementos de convergencia. Pero habrá reacciones en contra si se trata de avanzar enla supranacionalidad.
-¿Esto es algo que se ahorran los norteamericanos ose lo pierden?
-Los norteamericanos federaron sus estados, que eran muy diferentes, hace siglo y medio, e incluso hicieron una guerra atroz para conseguirlo. Combinan lo local, lo regional, lo nacional y lo global de forma más eficiente que cualquier otro país. No es que lo puedan hacer porque sean más poderosos, sino que son más poderosos porque hicieron la más inteligente y flexible construcción constitucional.
-Su trabajo con Peter Hall Andalucía: Innovación tecnológica y desarrollo económico tiene ya 15 años. ¿En qué acertaron o erraron?
-Acertamos en la necesidad de una modernización tecnológica como factor clave del desarrollo, que se plasmó en el programa Segunda Modernización de Andalucía. Erramos en la capacidad de innovación empresarial, que era mucho más limitada de lo que evaluamos, puesto que la actividad dominante ha continuado siendo la construcción, el turismo de baja calidad y el pelotazo inmobiliario.
-¿Cuál es la tarea pendiente?
-Ver como las iniciativas modernizadoras pueden articularse con los emprendedores jóvenes, que son la verdadera potencia de una Andalucía dinamizada y competidora en el contexto europeo. Tal vez se consiga con esta crisis purificadora que elimina buena parte del capitalismo parasitario y requiere la inovación como salida de la crisis.
-Usted sostiene auge de la ciencia o la técnica debe suponer un aumento de la productividad. Que es el talón de Aquiles de las economías española.
-El bajísimo crecimiento de la productividad quedó ocultado por el alto nivel de crecimiento conseguido mediante un modelo no sostenible de inversión ene! sector inmobiliario y turístico. Esto supuso un crecimiento masivo de empleo poco calificado, cuyo hundimiento ha llevado a la crisis actual.
-El Gobierno auspicia un modelo de desarrollo sostenible, a base de innovación y energías renovables.
-Esa es la única vía estable de crecimiento económico y bienestar social. Sus efectos no son rápidos, por eso hay que darse prisa en lanzar estas políticas, que en parte inició el presidente Chaves. Respecto al Gobierno español, tiene la estrategia adecuada, pero algu-
ducción del gasto en investigación, que es simplemente suicida a medio plazo.
-Andalucía ha crecido en los últimos quince años más que la media nacional y España por encima de la media europea. La dependencia de la construcción ¿dejará estancada nuestra economía 10 años?
-No sé si 10 años, pero si no hay un cambio de modelo las mismas causas producirán los mismos efectos. Y, por cierto, la dependencia de la inversión inmobiliaria es la principal causa de la corrupción política.
-¿En materia de corrupción política ¿qué es antes el huevo o la gallina, la extorsión del político o el maletín del empresario?
-Es un sistema que se autoreproduce. Yo diría que lo esencial es que el político, y los partidos, generan el sistema, porque si no hubiera posibilidad de corromperlos, el empre-
sario se guardaria muy mucho. Incluso a veces hay casos en que si no corrompes no puedes hacer negocio, porque es el peaje a pagar.
-En este campo, ¿somos distintos de otros europeos? ¿Y los europeos, distintos de los americanos? Usted lo analiza en su último libro.
—Corrupción hay en todas partes, menos en Escandinavia, salvo casos aislados. Pero lo propio de España es que la estructura de partido es muy cerrada, son los aparatos los que hacen las listas y los ciudadanos tienen pocas opciones. Tras monopolizar el poder de decisión, los partidos están en condiciones de protegerse a sí mismos, salvo cuando uno utiliza la corrupción para atacar al otro. Pero en términos generales, la corrupción politicaes la regla en el mundo, no la excepción, aunque bajo distintas formas, como se puede ver en los datos de Transparency International, la ONG independiente que analiza los índices de corrupción.
-¿Hay una crisis de liderazgo en Europa? Hace 20 años gobernaban Thatcher, Kohl, Delors, Mitterrand, González, Andreotti. Parecen de otra galaxia.
—No hay que idealizar a los líderes pasados. Mitterrand era un Maquiavelo sin escrúpulos. Andreotti subió, según dicen, apoyado por la Mafia; Berlusconi, de hecho, le supera en capacidad de liderazgo dentro de un estilo aún más corrupto. Thatcher centró su primera fase de liderazgo en intentar cargarse a los sindicatos, aunque no lo consiguió. Y así, muchos.
-Y ahora, ¿qué ocurre?
—Falta credibilidad en la clase política actual; en todos, sin distinción. Por eso el único líder reconocido que hay, en el mundo, Obama, es alguien que emergió desde fuera del establishment político y movilizó a los excluidos del sistema, sobre todojóvenes.ysigue teniendo dificultades cada vez que se enfrenta a los políticos tradicionales de su propio partido para hacerles cambiar. El gran problema del mundo es que la crisis de credibilidad de los políticos nos deja sin instrumentos para gestionar las crisis económicas, sociales y medioambientales con que nos enfrentamos.
-¿Y el choque de las civilizaciones? Saramago ha escrito en su blog que las tesis de Huntington merecían un estudio más atento, porque lo más probable es que las civilizaciones sigan chocando.
—Saramago, que es un gran poeta y escritor, ha dicho muchas tonterías sobre el resto de temas y ésta es una más. La tesis del choque de civilizaciones ha sido desmontada por investigadores serios de la cultura y la historia en todo el mundo. Es una burda racionalización del colonialismo como acción civilizadora. Lo que ocurre, como he analizado en mi obra, es que las identidades son principios fundamentales de resistencia a una globalización sin control. Y cuando se exacerban llevan a la confrontación violenta.
-No siempre pasa.
—La civilización china no tiene problemas para coexistir con la occidental. Ypor cierto no existe la civilización occidental, porque entre la cultura anglosajona y la española el choque de civilizaciones es racionalizar las acciones terroristas de Bush y de Ben Laden, almas enemigas gemelas que comparten esa tesis a la que se apunta Saramago.
By Ignacio Martínez
Europasur, domingo 15 de noviembre de 2009.-
Monday, 16. November 2009, 19:34:40
campo, politics, argentina, ambiente
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El emblema del desastre es Stroeder, un pueblo que perdió el 70% de las vacas.
en CARMEN DE PATAGONES
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Friday, 8. May 2009, 22:10:34
sociedad, malaga, cardo, gente
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EL robo cometido por un inspector de hacienda, el estupro por un sacerdote, el incendio por un bombero, el apoyo del terrorismo por el presidente de una comunidad autónoma o que un líder de un partido de extrema derecha sea homosexual, gay, marica o maricón. Estas son las noticias y no el robo, el estupro, el asesinato, la barbarie o las variaciones sexuales. En los últimos años hemos conocido de las sorprendentes relaciones entre las desviaciones sexuales con el sacerdocio pero poco sabemos de las que han existido con el nazismo y el fascismo, asunto que la muerte y sobre todo la vida del señor Joerg Haider, lider de la extrema derecha austriaca y promiscuo homosexual pusieron de manifiesto escandalosamente. Y sin embargo no debería de sorprendernos. Ha ocurrido en todas las sociedades farisaicas. Sepulcros blanqueados se les llamó en el Nuevo Testamento. En nombre unas veces de la naturaleza y en nombre, otras, de un pretendido superhombre ocultan su indigencia intelectual. En todo caso su primario predominio del lóbulo cerebral derecho sobre el izquierdo como decía recientemente con ironía y con acierto la ya centenaria y aún lúcida premio Nóbel de Medicina, Rita Leví Montalcini. Es algo que tiene que ver con el machismo, aunque esta palabra haya carecido de sentido hasta hace poco pues el machismo era lo normal, ¡lo natural¡. La representación de un espacio ocupado en su totalidad por los hombres.
En el mundo eclesial está aún representado por los seminarios, ese lugar en el que solo a los varones les está permitido el aprendizaje de medium con Dios, en el mundo fascista por los falansterios, esa imitación de las comunidades utópicas libertarias que el anarquista Fourier intentó implantar sin ningún éxito en Francia pero que en la lectura nacional-socialista, fueron comunidades de hombres que hacían de la autocontemplación varonil la exaltación suprema del destino al que estaban llamados. No es sorprendente la admiración de los nazis por el mundo heleno, muy especialmente por el mundo platónico. No se me ocurrirá aquí, por incapaz, hacer un análisis de lo que ha supuesto el pensamiento de Platón para el mundo occidental, pero solo quiero dejar constancia de la demoledora crítica que Popper hizo en el prólogo de la Sociedad abierta y sus enemigos a la nefasta influencia de Platón en los totalitarismos modernos. Pero si de Platón se quedaron con la tesis del gobierno de los elegidos, de los helenos incorporaron el culto a la belleza corporal y muy especialmente a la belleza varonil y masculina. No es atrevido proponer la tesis de que en las sociedades cerradas y machistas el número de homosexuales, reprimidos o no, es mayor que en las sociedades abiertas. En éstas las relaciones entre distintos sexos son espontáneas mientras que en aquellas existe mucha más facilidad para las relaciones entre los hombres que son los que disponen de más oportunidades de comunicación social, de intercambios de bienes y servicios entre los cuales podemos incluir también los amorosos, los sexuales y los de afecto interpersonal.
Si algún lector ha conseguido llegar a la mitad del libro de Jonathan Little 'Las Benévolas' encontrará allí una detallada justificación de las razones con las que lo más granado de las SS-Waffen, la élite del nacionalsocialismo alemán, justificó la homosexualidad. Al fin y al cabo la actual prohibición cristiana de la homosexualidad, permitida en el mundo pagano, no sería sino la herencia de una superstición judía. En los tiempos clásicos los mejores soldados, recordemos a Alejandro, siempre amaron a otros hombres, tenían a las mujeres para que les llevaran la casa y les dieran hijos, pero reservaban sus sentimientos para sus compañeros de armas. Incluso en Tebas se creó un ejército de trescientos hombres llamado La Banda Sagrada en el que todos combatían en pareja, espalda con espalda con su amante, dispuestos a luchar hasta la muerte para defender al amado. Para el pensamiento nazi más elaborado solo el hombre es realmente creativo. La mujer da la vida, cría y alimenta pero no crea nada verdaderamente pues el hijo no es el resultado de un acto intelectual superior sino la satisfacción de la llamada de la especie. En cambio el Eros intramasculino, al estimular a los hombres para que rivalicen en valor, en virtud y en talla moral, contribuye tanto a la guerra como a la constitución de los Estados que no son sino una versión más amplia de sociedades masculinas como el Ejercito. Así entendida, la homosexualidad se trataría, en fin, de una forma superior de desarrollo para hombres que han evolucionado intelectualmente. Naturalmente hoy ya ningún fascista se atrevería a tan rebuscada justificación y algún lector estimará que hemos ido demasiado lejos con los argumentos, pero subestimarían el poder que tienen las ideas cuyo rastro una vez emitidas se pierde en la conciencia colectiva de los hombres y los corroe como si de cadáveres morales se trataran hasta agusanarlos y hacer de ellos espectros morales vivientes. Así también para el nazismo. Así también para aquellas ideologías de la muerte, así también para todos aquellos que ven al ser humano como el sujeto de experimentos ideológicos o de encarnaciones divinas. Al final de todas estas historias el principio de realidad termina imponiéndose, patéticamente como en el caso de Joerg Haider, silenciosamente como en los dogmatismos religiosos, pero en todos los casos a costa del sufrimiento de grandes masas de seres humanos.
El ser humano tiene una sexualidad que va más allá de la necesaria estrictamente para la supervivencia de la especie. Tanto su farisaica sublimación como en el caso del nazismo, como su demonización en el caso de muchos fundamentalismos religiosos, no son más que formas represivas de comportamiento que suelen aventarse con la democracia. Freud identificó con claridad, y nadie aun lo ha desmedido, las sorprendentes relaciones entre Eros y Tanatos, pero lo verdaderamente peligroso es cuando el Eros se junta con la política o la religión pues entonces ya nada es lo que parece.
By FEDERICO J.C.-SORIGUER ESCOFET
(JEFE DE SERVICIO DE ENDOCRINOLOGÍA Y NUTRICIÓN DEL HOSPITAL CIVIL)
9 de mayo 2009 - SUR.es
Saturday, 4. April 2009, 11:15:38
politics, argentina, gente, violencia
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La República Argentinaes un país de gran belleza y digno de muchos interrogantes que no son fáciles de responder.
Se trata de un país enigmático y misterioso, contradictorio e impredecible. Los argentinos solían ser gente muy culta y conscientes de su situación, valoraban sus recursos y más de una vez dieron al mundo un ejemplo con su profunda cultura y su espíritu abierto a todo tipo de diálogo. Cosas que hoy, en pleno siglo XXI han desaparecido sin explicación racional alguna.
La vida en la Argentina se ha transformado en algo riesgoso y delicado, algo parecido al 'farwest'.
La economía no encuentra un rumbo creíble y la estabilidad política, hoy una vez más, está seriamente comprometida como consecuencia de los recientes y sucesivos gobiernos corruptos e indolentes.
El robo, el vaciamiento del Estado a través de las privatizaciones, la inestabilidad monetaria, el desmantelamiento de sus sistemas de defensa nacional, el muy bajo presupuesto para la educación y la salud pública, la emisión desmedida de moneda, el enorme déficit fiscal encubierto por el gobierno y las estructuras mafiosas que hoy tienen el poder, hacen que no podamos ver en la Argentina más que desconfianza y descreimiento. Ha dejado ya de ser un país creíble y confiable; su contradictoria política exterior (acercamiento peligrosamente comprometido con Venezuela, Ecuador, Cuba y China) disgusta sobremanera a aquellos países de la UE que hasta no hace mucho albergaban esperanzas de que la Argentina sería un país en serio.
Ni siquiera los medios de comunicación argentinos informan la verdad de lo que está aconteciendo: incremento desenfrenado de la inflación, suba cada vez mayor de sus monedas referentes (dólar y euro), imparable tasa de desocupación y subempleo, ingresos cada vez más bajos o estancados en estructuras de paridad propias de hace diez o quince años atrás, y ahora la enorme crisis productivo-institucional del único sector verdaderamente productivo de país: la agricultura.
Argentina nunca fue un país industrial; su única y verdadera fuente de subsistencia fue la producción agropecuaria y la exportación de productos primarios. El actual gobierno argentino no representa ni en sombras los ideales iniciales del mítico gobernante de los años ´40, General Perón.
Los gobernantes actuales pertenecen a un reducido grupo de terroristas de ultra izquierda muy activos en los años´70 que han instaurado hoy en dicho país un modelo autoritario y meramente electoralista, basado en la corrupción político-sindical que está llevando a este país sudamericano al límite de su propia autodestrucción. La violencia está latente en cada sector que se ve perjudicado por el accionar del gobierno de la Sra. Kirchner y su marido, el ex - presidente que oficia de Primer Ministro de facto, es quien domina la economía y los grupos sindicales y gremiales que operan de forma mafiosa a través de pactos y acuerdos clandestinos que perjudican cualquier acción ciudadana.
Ya es sabido que el gobierno de la Sra. Kirchner no llegará a su término y será violentamente despojada de su cargo a corto plazo por fuerzas civiles integradas por ciudadanos comunes y miembros activos del sector agropecuario. Lo más impactante de toda esta situación, es que los sectores productivos del agro que hoy protestan contra las usurarias y despiadadas retenciones, son grupos que están armados, tan armados como si fueran paramilitares o guerrillas urbanas y de los grandes cordones verdes de las grandes ciudades de ese país
(Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza y la Patagonia), así como también están armados los grupos leales a la familia gobernante, lo cual nos hace sospechar que el futuro estallido social que se avecina en un corto y mediano plazo entre los argentinos será cruento y sangriento.
Es más que evidente que la Argentina deberá enfrentarse a su propia circunstancia, algo trágico y devastador, algo que los mismos argentinos ignoran porque ni sus propios medios de comunicación se los informan. Y no hablamos de golpe de estado ni de dimisión, sino de rebelión social y civil de sectores que ya muestran cada vez más su comprensible hartazgo e impotencia; sectores que en épocas anteriores pertenecían a la clase media; sectores que fueron los verdaderamente productivos en épocas pasadas y que hoy se encuentran totalmente desprotegidos y atacados sin motivo racional alguno.
Desde la U.E observamos con preocupación la paulatina y lenta disolución de la Argentina y su trágica desaparición (que incluye también la ampliación de la zona de exclusión de las Islas Malvinas, lo cual produciría la pérdida de importante territorio del suelo argentino en la Patagonia, y tal plazo vence el 9 de mayo de 2009).
De ahora en adelante sólo el pueblo argentino tiene en sus manos la decisión de cómo afrontar los acontecimientos que vendrán.
By 'Berliner Tageblatt', escrito por Ingeborg Hellige.
Traducido por Jordi Serra, Barcelona
Saturday, 14. February 2009, 21:27:42
argentina, politica, opinion, cardo
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“Volví con una visión un poco más distante, menos neuróticamente comprometida”, señala el actor, que se reencontró con Norma Aleandro en el nuevo film de Rodrigo Grande y espera que otro se concrete “para disfrutar un poco más de la Argentina”.
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Monday, 9. February 2009, 12:53:01
opinion, cardo, cadiz, españa
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NUESTRA relación con la verdad es compleja. En teoría tendemos a la verdad. Defendemos la verdad y creemos que nuestra seguridad y nuestra tranquilidad de conciencia se basarán en ella. Pero en la práctica no nos tragamos ese cuento. Sabemos que es preciso hablar bien de la verdad en todo momento. Se supone que no hay nada como la verdad. Que la verdad nos hará libres y todo eso. Pero luego, en el fondo, no estamos convencidos de que la verdad sea siempre lo mejor. Los seres humanos sabemos que mentir puede resultarnos beneficioso. O al menos otorgarnos alguna ventaja.
Lo aprendemos a una edad temprana y eso es imposible de cambiar. Según un estudio los padres mentimos al menos una vez cada día a nuestros hijos durante su infancia. La misma clase de mentiras que nos dijeron nuestros padres a nosotros. De hecho, está demostrado que todos soltamos más o menos alegremente entre tres y cinco mentiras diarias. Mentiras que maquillan nuestra imagen ante los demás. Mentiras para eludir un deber o tapar un error. Mentiras para redondear un argumento o justificar una imprevisión. Mentiras para ocultar algo que resulta engorroso o difícil de arrostrar. Y por supuesto, mentiras piadosas que pretenden evitar un disgusto a alguien o incluso alegrar la vida de los demás. En muchos de los casos son mentiras cuyo objeto a corto plazo es facilitar las relaciones y tratar de solapar la brutalidad y la crudeza de la vida. Los líderes políticos nos hablan la mayoría de las veces como a niños pequeños. Infantilizan vergonzosamente el lenguaje y suavizan los contenidos para no alarmarnos. Supongo que nos ven inmaduros y malcriados. Y que sospechan (porque los lideres políticos son suspicaces por naturaleza, no crean otra cosa) que si nos dicen toda la verdad será peor. Porque nos traumaremos. O nos agarraremos un berrinche y patalearemos sin pensar. Pequeños fragmentos de verdad pueden servir para elaborar una gran mentira. Piadosa o no. Eso es hacer política cabalmente.
En muchas películas, cuando se quiere presentar a un personaje antipático para que absorba la animadversión de los espectadores, se le pone cantando una serie de verdades desagradables con crudeza. Porque saben que no soportamos la crudeza, claro. Que necesitamos un poco de fantasía. Y más cuando se avecinan malos tiempos. Pobres políticos. A ellos les gustaría decirnos la verdad pero temen ser demasiado amargos. Si nos mienten va a ser por nuestro bien.
By Juan Bas 09/02/2009 Sur Digital
Monday, 15. December 2008, 21:33:15
gente, opinion, politica, argentina
Algo grave, emboscado, ha ocurrido en el ámbito del pensamiento argentino. Algo injusto, destructor de símbolos, ha ocurrido en el ámbito de la convivencia. La injuria fácil parece ahora conducirnos. Un arrebato sin arte ni compasión compone fáciles escenas de masacre. En tiempos sin continencia, donde sólo se posee el atributo de la honra, se ataca la conciencia de las personas. Se ataca el nombre y su estima, aquello que es el elemento impalpable y frágil, lo más vulnerable que se tiene y lo que es más susceptible de culpa. Ahora, una parte importante de la política recae en un oficio turbio: destruir la honra, el nombre que sostenemos, los pocos hechos que nos animan para considerarnos partícipes de lo absolutamente humano.
De seguirse así, el impulso comunitario, el ser genérico convivencial, amenaza con desaparecer. El ataque contra Mercedes Sosa, León Gieco, Teresa Parodi y Adriana Varela es una novedad absoluta en estos 25 años de democracia. Vivimos tiempos en que corre peligro la conciencia autónoma. Difícil es describir el modo en que se está vulnerando la idea de que se actúa por actos libres, autorreflexivos. De a poco, agazapado en penumbras, avalado por moralistas de alcantarilla y dictaminadores de fangal, se introduce la idea de que no hay actos libres. Que las personas actúan sin fe deliberativa ni autorreflexión. Que van inducidas a los actos, que los déspotas le suministran estipendio para que se revele una vez más que los artistas populares acatan mandos y cobran por ventanilla. Sólo a la Argentina emboscada se le ocurren estos pensamientos. Y los emboscados, con su saber oscuro, van por los símbolos. Los hostigan publicando fotocopias, mendacidades e insinuaciones. No bajan la imputabilidad unos años, deciden que todos son imputables. No hacen apenas como Standard and Poor’s. No sólo suben el riesgo, sino que nos hacen a todos riesgosos.
Los emboscados quebrantan símbolos. Una hipótesis genérica y totalista sobre la corrupción como gangrena diabólica justifica la emboscadura, la teología folletinesca de los redentores. Un país, este país, si marchase a tener un solo concepto de cuño moralizador rigiendo sus conflictos, convertiría a los ciudadanos en robots salvíficos, sospechando todos de todos, esperando a los mesiánicos libertadores y consumiendo mendrugos de información abaratada. En la era del individualismo posesivo, la idea de que lo que consumimos es miedo y no tiempo, mensajes anónimos y no vida pública, va ganando las ciudades. Los emboscados pueden ganarnos. Un oscurantismo puritanista pero sin verdaderos puritanos dictamina que todo obedece a una metáfora de pudrición de la carne. Cuanto más subida la disgregación de la fe pública, más se impone la idea de corrupción como sospecha metodológica que alcanza alturas del verbo originario. La pregunta por el equivalente dinerario –cuánto cuesta un viaje presidencial, un concierto de rock público, un viaje de músicos– es la inversión absoluta del reino de las viejas teorías sobre la dádiva, el aspecto de gratuidad, ceremonial y artesanía republicana que tienen los actos públicos. ¿Cuánto costó escribir el Facundo? ¿Revisaron los libros de la Imprenta Coni a ver si se pagó lo indebido para publicar el Martín Fierro? ¿Alguien financió el 17 de Octubre? ¿Cuántos platos de lentejas recibieron los que pusieron las patas en la fuente? ¿Cómo pudo pagarse Martínez Estrada el viaje a Cuba si ganaba trescientos pesos? ¿Cuál era el sueldo de Scalabrini dirigiendo la revista Qué? ¿Tenía Leopoldo Lugones una jubilación de privilegio? Los emboscados hacen sus preguntas y empequeñecen la vida cívica. No hay más dones, solo hay mercancías.
Los emboscados consideran que todo el Estado está enredado en los hilos de la putrefacción. Con su mesianismo inclemente hacen retroceder el lenguaje político a las épocas de Savonarola o del Gran Inquisidor. En vez de crear un sentimiento de reparación social que obligue a reconstruir las instituciones públicas con nuevos saberes y críticas reparatorias, no basadas en el fácil escándalo, sino en la capacidad de recrear la política sin tinglados en las sombras, eligen la purificación exasperada, dirigida sobre el pobre ciudadano atrincherado, cuya modesta salvación advendría entonando el credo contra “la época más corrupta de la historia”. La andanada de salmos de los emboscados no contribuye a refundar la necesaria cautela republicana contra los abusos; lleva a la demolición de la institución pública. No otra cosa significa el ataque contra los cantantes populares que en este extenso ciclo histórico se han asociado, por decisión autónoma y convicción social, a los horizontes populares y democráticos, cualesquiera sean. Un artista popular es una conciencia atravesada por los ríos complejos de un momento social. Ellos supieron ser autores de himnos colectivos, recreadores de clásicos olvidados de la lengua musical del país o dieron su voz como sello irreversible, como un bien intangible que fijaba con la mediación del trovador, una queja o una exhortación pública.
Al artista popular lo acechan poderes, dubitaciones constantes sobre su condición de payadores en la era mediática, en el difícil equilibrio entre el compromiso social y el inmediatismo de la política. ¿Quién podría afirmar que los baladistas y cantantes mencionados no representan cabalmente ese drama, convocados por poéticas de vasto arraigo, actuando entre las fronteras de la masividad y de las exigencias de que no sucumba en lo meramente multitudinario el necesario impulso creativo, el timbre original y elevado que debe tener el misal de los desposeídos? Quizá son menos trágicos que Jimi Hendrix o Elvis Presley, cuya filmografía ensayaba en sus comienzos ciertas críticas a la industria cultural. Pero por diferentes motivos se hallan de una manera u otra vinculados con el destino de Charly García, que sumido en hondo drama, lleva el pensamiento sobre el país hacia los límites de la alegoría intensa, a veces arrebatadora, a veces ingenua, casi siempre sobrecogedora. Los monjes de la emboscadura reinante quieren desmerecer a estos músicos con el mecanismo de la indagatoria de trastienda, la seudoinvestigación sobre boletas y comprobantes de vuelo, la vigilancia contable sobre lo que sea, sobre el legado de Violeta Parra o sobre los recuerdos de Antonio Tormo. Los emboscados saben lo que hacen. Esperan su cosecha con la guillotina preparada, esta vez para declarar que se avecina el fin para un ciclo que se llamó de los derechos humanos y que no significa otra cosa que preguntarnos si podemos seguir siendo un país, no una factoría de denuestos.
By Horacio González
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