[Los Antecedentes] Hablar con el niño: diez consejos imprescindibles
Tuesday, November 20, 2012 11:50:38 PM
Mirarle siempre a los ojos y ofrecerle pautas concisas son claves que
ayudan a comunicarse con el pequeño
Las palabras y los gestos son claves para hablar con los niños. Alcanzar
una buena comunicación con los pequeños puede resultar, sin embargo,
difícil. Por eso, aunque cada niño es distinto, y el contacto requiere
reglas particulares, conviene tener en cuenta algunas pautas en el momento
del diálogo, como ser concretos, claros y simples, asegurarse de que el
pequeño escucha, evitar las amenazas y escucharle con atención.
La comunicación con los niños a veces es complicada. Puede resultar difícil
establecer los canales del diálogo para expresar de la manera más adecuada
lo que se quiere decir, con objeto de que el niño reciba el mensaje y lo
interprete de forma correcta.
Palabras y gestos son claves en la comunicación con niños
Además, la comunicación no está constituida solo por palabras, sino también
por la expresión corporal: miradas, sonrisas, gestos, abrazos, silencios.
Todo esto se debe tener en cuenta al procurar mejorar la comunicación. Por
supuesto, cada persona es diferente, de ahí que las distintas técnicas
deban adecuarse a cada niño y, en particular, a la relación que el padre o
la madre establecen con su hijo. A continuación, se muestra un decálogo de
consejos para lograr una mejor comunicación con los pequeños.
1. Mensajes concretos y sencillos
El niño piensa de un modo más concreto y menos abstracto que el adulto
"A veces se nos olvida que nuestros hijos, sobre todo si son pequeños,
tienen un tipo de pensamiento muy concreto, mientras que los adultos
tendemos a expresarnos con términos más vagos y abstractos", describe la
psicóloga especializada en temas de infancia Amelia Fuentes Valenzuela,
coordinadora del Máster de Psicología Infantojuvenil de la Asociación
Europea de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC).
"Les decimos 'pórtate bien', en lugar de 'no tires la comida al suelo', que
es más concreto", añade la especialista. El adulto tiende a no marcar los
objetivos de una forma clara. "Se nos olvida transmitir nuestras
expectativas en un lenguaje que ellos puedan entender", explica Fuentes
Valenzuela.
2. Asegurarse de que el niño escucha
Es necesario mirar a los ojos del pequeño mientras se le habla
Es importante mirar a los ojos del niño cuando se le habla y tomarse unos
segundos para saber que ha entendido. Si el pequeño está ocupado haciendo
algo, lo aconsejable es llamarle por su nombre y esperar a que mire al
mayor que le habla. De este modo, se ahorra tiempo, se evita tener que
repetir un mensaje y, sobre todo, se previenen frustraciones.
3. Pedir las cosas de una forma simple y concisa
Los niños suelen esforzarse para llevar a cabo una orden que reciben. "Sin
embargo, es difícil para ellos recordar una serie de pedidos, de modo que
los adultos que mejor se comunican con ellos son quienes les hacen pedidos
sencillos", explica la doctora Valia Vincell, especialista en el desarrollo
de niños, en su documento 'Estrategias exitosas para hablar con niños
pequeños', publicado por la Universidad de Virginia (EE. UU.).
4. Ser amable y correcto al hablar
Los niños aprenden sobre todo con el ejemplo. Las palabras amables les
hacen sentir bien y les enseñan cómo se debe hablar. Mientras que las
palabras bruscas, además de hacerles sentir mal, forjan en ellos ese mismo
carácter y les predisponen a comportamientos similares. Expresiones
como "por favor" y "gracias" se incorporan de manera natural a su
vocabulario, si forma parte del trato que ellos mismos reciben.
5. Detallar al niño las consecuencias de sus actos
Explicar el porqué evita que el pequeño crea que nuestras decisiones son
arbitrarias
Esto es importante al momento de pedir al niño que haga algo o, por el
contrario, de solicitarle que no haga. Si el niño no recibe ninguna
explicación, la decisión le puede parecer arbitraria y generarle deseos de
desobedecer. En cambio, cuando se le explica que "si hace esto, sucederá
aquello", sabrá el porqué y podrá entender lo bueno y lo malo de su
conducta.
6. Dar oportunidades y no amenazar
Una consecuencia no es una amenaza, explica Fuentes Valenzuela. "Una
amenaza es algo que posiblemente no voy a cumplir, y eso lo sé yo y lo sabe
mi hijo, por lo que no lo tomará en serio", señala. Una consecuencia, sin
embargo, es algo que tanto el adulto como el niño saben que sucederá si
actúa de una determinada manera.
7. Dar al niño la posibilidad de recapacitar
Puede ser útil contar hasta un número determinado (siempre el mismo), de
manera que el pequeño sepa que cuenta con ese tiempo para pensar,
recapacitar y cambiar de actitud.
8. Ponerse al nivel de sus ojos
Mirarle a los ojos y tomarse unos segundos para saber que ha entendido es
importante
Siempre que sea posible, es muy bueno que el padre o la madre sitúen su
mirada al mismo nivel que la del niño, para hablar con él. Esto es porque
el contacto visual mejora la comunicación y, de esa forma, el pequeño podrá
sentirse más cerca y empatizar mejor con los gestos del adulto que le
habla, a quien ya no verá como un gigante que le habla desde las alturas.
9. Gratificar al niño cuando se porta bien
Sobre todo, si ha cumplido con algo que no le apeteciera demasiado hacer.
Por supuesto, no se habla de gratificaciones materiales (aunque también
podría ser en situaciones puntuales). Consiste, más bien, en ofrecerle
felicitaciones, gestos de aprobación y cariño, como pueden ser una sonrisa,
una caricia o un abrazo.
Por el contrario, en caso de que el pequeño no obedezca o no cumpla, se
debe producir la consecuencia de la que se ha advertido. Esto último es
importante, puesto que, de no ser así, lo que se reforzará es la conducta
de desobediencia y esta será más probable en el futuro.
10. Escuchar con atención
Los niños necesitan sentirse escuchados, poder compartir con los mayores
sus descubrimientos, sus ideas y sus historias. Además, hablar les sirve
para conocerse a sí mismos. Los padres deben tratar de prestar atención.
Pero, en caso de que no puedan, es un grave error fingir que se escucha: si
el pequeño descubre que ha sido víctima de un engaño (y no es difícil que
esto ocurra) puede llevarse una gran decepción.
Via EROSKI CONSUMER
--
Publicado por Esteban Salazar Herrera para Los Antecedentes el 11/20/2012
03:50:00 pm
ayudan a comunicarse con el pequeño
Las palabras y los gestos son claves para hablar con los niños. Alcanzar
una buena comunicación con los pequeños puede resultar, sin embargo,
difícil. Por eso, aunque cada niño es distinto, y el contacto requiere
reglas particulares, conviene tener en cuenta algunas pautas en el momento
del diálogo, como ser concretos, claros y simples, asegurarse de que el
pequeño escucha, evitar las amenazas y escucharle con atención.
La comunicación con los niños a veces es complicada. Puede resultar difícil
establecer los canales del diálogo para expresar de la manera más adecuada
lo que se quiere decir, con objeto de que el niño reciba el mensaje y lo
interprete de forma correcta.
Palabras y gestos son claves en la comunicación con niños
Además, la comunicación no está constituida solo por palabras, sino también
por la expresión corporal: miradas, sonrisas, gestos, abrazos, silencios.
Todo esto se debe tener en cuenta al procurar mejorar la comunicación. Por
supuesto, cada persona es diferente, de ahí que las distintas técnicas
deban adecuarse a cada niño y, en particular, a la relación que el padre o
la madre establecen con su hijo. A continuación, se muestra un decálogo de
consejos para lograr una mejor comunicación con los pequeños.
1. Mensajes concretos y sencillos
El niño piensa de un modo más concreto y menos abstracto que el adulto
"A veces se nos olvida que nuestros hijos, sobre todo si son pequeños,
tienen un tipo de pensamiento muy concreto, mientras que los adultos
tendemos a expresarnos con términos más vagos y abstractos", describe la
psicóloga especializada en temas de infancia Amelia Fuentes Valenzuela,
coordinadora del Máster de Psicología Infantojuvenil de la Asociación
Europea de Psicología Clínica Cognitivo Conductual (AEPCCC).
"Les decimos 'pórtate bien', en lugar de 'no tires la comida al suelo', que
es más concreto", añade la especialista. El adulto tiende a no marcar los
objetivos de una forma clara. "Se nos olvida transmitir nuestras
expectativas en un lenguaje que ellos puedan entender", explica Fuentes
Valenzuela.
2. Asegurarse de que el niño escucha
Es necesario mirar a los ojos del pequeño mientras se le habla
Es importante mirar a los ojos del niño cuando se le habla y tomarse unos
segundos para saber que ha entendido. Si el pequeño está ocupado haciendo
algo, lo aconsejable es llamarle por su nombre y esperar a que mire al
mayor que le habla. De este modo, se ahorra tiempo, se evita tener que
repetir un mensaje y, sobre todo, se previenen frustraciones.
3. Pedir las cosas de una forma simple y concisa
Los niños suelen esforzarse para llevar a cabo una orden que reciben. "Sin
embargo, es difícil para ellos recordar una serie de pedidos, de modo que
los adultos que mejor se comunican con ellos son quienes les hacen pedidos
sencillos", explica la doctora Valia Vincell, especialista en el desarrollo
de niños, en su documento 'Estrategias exitosas para hablar con niños
pequeños', publicado por la Universidad de Virginia (EE. UU.).
4. Ser amable y correcto al hablar
Los niños aprenden sobre todo con el ejemplo. Las palabras amables les
hacen sentir bien y les enseñan cómo se debe hablar. Mientras que las
palabras bruscas, además de hacerles sentir mal, forjan en ellos ese mismo
carácter y les predisponen a comportamientos similares. Expresiones
como "por favor" y "gracias" se incorporan de manera natural a su
vocabulario, si forma parte del trato que ellos mismos reciben.
5. Detallar al niño las consecuencias de sus actos
Explicar el porqué evita que el pequeño crea que nuestras decisiones son
arbitrarias
Esto es importante al momento de pedir al niño que haga algo o, por el
contrario, de solicitarle que no haga. Si el niño no recibe ninguna
explicación, la decisión le puede parecer arbitraria y generarle deseos de
desobedecer. En cambio, cuando se le explica que "si hace esto, sucederá
aquello", sabrá el porqué y podrá entender lo bueno y lo malo de su
conducta.
6. Dar oportunidades y no amenazar
Una consecuencia no es una amenaza, explica Fuentes Valenzuela. "Una
amenaza es algo que posiblemente no voy a cumplir, y eso lo sé yo y lo sabe
mi hijo, por lo que no lo tomará en serio", señala. Una consecuencia, sin
embargo, es algo que tanto el adulto como el niño saben que sucederá si
actúa de una determinada manera.
7. Dar al niño la posibilidad de recapacitar
Puede ser útil contar hasta un número determinado (siempre el mismo), de
manera que el pequeño sepa que cuenta con ese tiempo para pensar,
recapacitar y cambiar de actitud.
8. Ponerse al nivel de sus ojos
Mirarle a los ojos y tomarse unos segundos para saber que ha entendido es
importante
Siempre que sea posible, es muy bueno que el padre o la madre sitúen su
mirada al mismo nivel que la del niño, para hablar con él. Esto es porque
el contacto visual mejora la comunicación y, de esa forma, el pequeño podrá
sentirse más cerca y empatizar mejor con los gestos del adulto que le
habla, a quien ya no verá como un gigante que le habla desde las alturas.
9. Gratificar al niño cuando se porta bien
Sobre todo, si ha cumplido con algo que no le apeteciera demasiado hacer.
Por supuesto, no se habla de gratificaciones materiales (aunque también
podría ser en situaciones puntuales). Consiste, más bien, en ofrecerle
felicitaciones, gestos de aprobación y cariño, como pueden ser una sonrisa,
una caricia o un abrazo.
Por el contrario, en caso de que el pequeño no obedezca o no cumpla, se
debe producir la consecuencia de la que se ha advertido. Esto último es
importante, puesto que, de no ser así, lo que se reforzará es la conducta
de desobediencia y esta será más probable en el futuro.
10. Escuchar con atención
Los niños necesitan sentirse escuchados, poder compartir con los mayores
sus descubrimientos, sus ideas y sus historias. Además, hablar les sirve
para conocerse a sí mismos. Los padres deben tratar de prestar atención.
Pero, en caso de que no puedan, es un grave error fingir que se escucha: si
el pequeño descubre que ha sido víctima de un engaño (y no es difícil que
esto ocurra) puede llevarse una gran decepción.
Via EROSKI CONSUMER
--
Publicado por Esteban Salazar Herrera para Los Antecedentes el 11/20/2012
03:50:00 pm












