[Los Antecedentes] Hillary Clinton alerta de los peligros que puede presentar Rusia
Wednesday, January 2, 2013 3:27:20 AM
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton
© AFP/ Brendan Smialowski
Fiodor Lukiánov para RIA Novosti
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, que simbolizó entre los
años 2009 y 2010 el proceso del “reinicio” de las relaciones bilaterales,
va a dejar su puesto.
En la reunión anual de la Organización para la Seguridad y la Cooperación
en Europa (OSCE) celebrada en Dublín, la mandataria estadounidense hizo una
declaración bastante inequívoca. Según Clinton, la “supresión de la
oposición en los países de Europa del Este y en Asia Central podría llevar
a una nueva sovietización de estos Estados”.
Hace cuatro años, a finales de 2008, participé en Washington en un
importante Congreso dedicado a las relaciones entre Rusia y Estados Unidos.
Las elecciones quedaban atrás y el equipo de George Bush hijo estaba
preparándose para abandonar la Casa Blanca.
El principal ponente de la conferencia era el todavía secretario de Estado
adjunto, Daniel Fried, el principal ideólogo neoconservador de la política
exterior del país. Su ánimo parecía sombrío, tanto a causa de la derrota de
los republicanos, como de la victoria de Moscú en la reciente “guerra de
tres días” contra Georgia, dado que Fried era considerado uno de los
principales promotores del proyecto “Georgia como antorcha de la libertad”.
En su breve discurso este diplomático de alto rango dejó a los sucesores su
bien formulado legado: “Evitar acuerdos y fórmulas de compromiso con Rusia,
ha de aplicarse únicamente postura implacable y presión”.
La Casa Blanca y el Departamento de Estado, que permanecían ya bajo el
control del partido Demócrata no cumplieron su voluntad. El proceso de
“reinicio de las relaciones bilaterales”, arrancó por iniciativa del
presidente Barack Obama y fue anunciado por Hillary Clinton. No era otra
cosa, que un complejo acuerdo bilateral que abarcaba varios campos. El
ajuste de intereses, es decir, el cambio de asuntos primordiales por otros
de menor relevancia permitió normalizar las relaciones y encontrar una
salida del atolladero en la que habían acabado en la época de Daniel Fried
y sus partidarios. Sin embargo, al moverse por espiral, las situaciones
tienden a repetirse.
Y una clara muestra de ello es la arriba mencionada declaración de Hillary
Clinton. En su opinión, la “sovietización del espacio adyacente a Rusia
podría tomar la forma de la 'Unión Aduanera' o la 'la Unión Euroasiática',
de modo que no hay lugar para el error. Sabemos cuáles son los objetivos e
intentaremos encontrar una manera eficiente de ralentizar o frenar este
proceso”.
Nunca se ha anunciado con tanta claridad que Estados Unidos esté
considerando las iniciativas integracionistas de Rusia en el espacio
postsoviético como muestras de hostilidad. Es evidente que en esta parte
del mundo desde la desintegración de la Unión Soviética no ha cesado la
lucha geopolítica, hecho que no obstante se solía desmentir. Además, en los
últimos años ya la vista de la situación cada vez más inestable en Oriente
Próximo y visto el aumento de la influencia de China, los intereses de EEUU
no parecían centrarse en el territorio de la antigua URSS.
Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos se encuentran en directa
dependencia de lo activo que se muestre Washington en el espacio
postsoviético: el intento de la Administración de George Bush hijo de
actuar con ímpetu provocó una escalada de tensión y desencadenó una guerra
local. Rusia ofreció una decidida respuesta a la intención de ampliar la
OTAN a Georgia y Ucrania y de desplegar la tercera zona de la Defensa
Antimisiles en Europa del Este.
La aportación de Barack Obama en el proceso del reinicio consistió en
renunciar a los planes de su antecesor y precisamente ello permitió mejorar
notablemente el ambiente de las relaciones bilaterales.
¿Querrá decir la declaración de Hillary Clinton que EEUU pueda volver a
aplicar una activa política expansionista?
Pese a haberse enfrentado en 2008 a Barack Obama en una intensa y
apasionada lucha por la presidencia del país, una vez asumido el puesto de
secretaria de Estado Hillary Clinton se mostró como una colaboradora leal y
disciplinada. Su propia postura que era la continuación de la de Bill
Clinton quedó en la mayoría de los casos a la sombra, mientras ella se
atenía a la línea aplicada por el presidente Obama.
Mientras tanto, la actitud de los años noventa, en primer lugar, apostaba
por el espacio postsoviético y, en segundo lugar, preveía, junto con la
asistencia en la democratización de Rusia, una activa estimulación del
“pluralismo geopolítico” y la destrucción de la influencia exclusiva de
Moscú en la región. Al abandonar su puesto, la señora Clinton puede
permitirse expresar su opinión real y volver a los ideales de la época
cuando su marido era el presidente de EEUU.
De momento se desconoce el nombre del sucesor de Hillary Clinton en su
puesto. En torno a la candidatura de Susan Rice, embajadora de Estados
Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, promovida por Obama, han
surgido numerosos debates. No parece muy probable que el presidente durante
su segundo mandato opte por desentenderse de la política exterior y por
delegar su elaboración en el Departamento del Estado. Y el presidente, en
la medida de lo posible en un ambiente dominado por la ideología, es
partidario de una cooperación pragmática.
Pero, incluso si la declaración de Hillary Clinton no significa un cambio
de prioridades en la política de Washington respecto a Rusia, no deja de
ser muy significativa. Desde la desintegración de la URSS pasaron más de 20
años y el espacio postsoviético ha quedado bastante fragmentado en función
de los tipos de régimen político, modelos del desarrollo y la orientación
geopolítica.
Rusia, que sufrió profundamente el colapso de un Estado único, empezó a
asimilar mentalmente el final de la época soviética, dejando de ver el
funesto 1991 como el punto de referencia.
La necesidad de unir en uno u otro formato los territorios de la antigua
URSS está perdiendo su condición de axioma. Moscú empieza a formular de
manera racional sus intereses ya buscar equilibrio entre sus deseos y sus
posibilidades. De ahí el proyecto de la Unión Aduanera, una actitud por
primera vez realista hacia la integración, basada en el intento de lanzar
un mecanismo económico realmente viable. Ya se verá, si la iniciativa da
resultados, pero de entrada no tiene nada absurdo ni escasamente realizable.
Mientras tanto, la percepción occidental sigue a nivel de los noventa,
cualquier iniciativa rusa es vista como el renacimiento de las ambiciones
imperiales. Al mismo tiempo, ni Estados Unidos ni la Unión Europea son
capaces de ofrecer a las antiguas repúblicas soviéticas una alternativa a
la integración con Rusia.
La ampliación de la UE no fue paralizada por la resistencia del Kremlin,
sino a causa de una profunda crisis interior que impide pensar en realizar
en un futuro no demasiado lejano ningún tipo de cooperación con los países
situados hacia el este de las fronteras comunitarias. EEUU, por su parte,
se ve obligado a dedicarse a otro tipo de cosas y ni Ucrania ni Cáucaso del
Sur ya podrán ocupar entre las prioridades estadounidenses sus sitios de
antaño. Asia Central sí que podría pasar a formar parte de las prioridades
de Washington, dada su proximidad a los “puntos candentes” del mapa del
mundo, pero la importancia distaría, por supuesto, de ser estratégica.
A Rusia se le suele reprochar que su política no sea fruto de objetivos e
intenciones constructivas, sino únicamente del deseo de impedir que
Occidente logre algo. Y éste supuestamente siempre tiene algunos proyectos
constructivos para sus socios menores. A veces esta interpretación está
fundamentada ya veces, en absoluto.
En estos momentos la situación es distinta. La declaración de Hillary
Clinton pone de manifiesto que el recuerdo de la URSS sigue sirviendo de
referencia para los políticos y que la oposición a Rusia podría
perfectamente convertirse en un objetivo. No nos debería sorprender, por
otra parte.
RIA Novosti
--
Publicado por Este bandido para Los Antecedentes el 1/01/2013 07:27:00 pm
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton
© AFP/ Brendan Smialowski
Fiodor Lukiánov para RIA Novosti
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, que simbolizó entre los
años 2009 y 2010 el proceso del “reinicio” de las relaciones bilaterales,
va a dejar su puesto.
En la reunión anual de la Organización para la Seguridad y la Cooperación
en Europa (OSCE) celebrada en Dublín, la mandataria estadounidense hizo una
declaración bastante inequívoca. Según Clinton, la “supresión de la
oposición en los países de Europa del Este y en Asia Central podría llevar
a una nueva sovietización de estos Estados”.
Hace cuatro años, a finales de 2008, participé en Washington en un
importante Congreso dedicado a las relaciones entre Rusia y Estados Unidos.
Las elecciones quedaban atrás y el equipo de George Bush hijo estaba
preparándose para abandonar la Casa Blanca.
El principal ponente de la conferencia era el todavía secretario de Estado
adjunto, Daniel Fried, el principal ideólogo neoconservador de la política
exterior del país. Su ánimo parecía sombrío, tanto a causa de la derrota de
los republicanos, como de la victoria de Moscú en la reciente “guerra de
tres días” contra Georgia, dado que Fried era considerado uno de los
principales promotores del proyecto “Georgia como antorcha de la libertad”.
En su breve discurso este diplomático de alto rango dejó a los sucesores su
bien formulado legado: “Evitar acuerdos y fórmulas de compromiso con Rusia,
ha de aplicarse únicamente postura implacable y presión”.
La Casa Blanca y el Departamento de Estado, que permanecían ya bajo el
control del partido Demócrata no cumplieron su voluntad. El proceso de
“reinicio de las relaciones bilaterales”, arrancó por iniciativa del
presidente Barack Obama y fue anunciado por Hillary Clinton. No era otra
cosa, que un complejo acuerdo bilateral que abarcaba varios campos. El
ajuste de intereses, es decir, el cambio de asuntos primordiales por otros
de menor relevancia permitió normalizar las relaciones y encontrar una
salida del atolladero en la que habían acabado en la época de Daniel Fried
y sus partidarios. Sin embargo, al moverse por espiral, las situaciones
tienden a repetirse.
Y una clara muestra de ello es la arriba mencionada declaración de Hillary
Clinton. En su opinión, la “sovietización del espacio adyacente a Rusia
podría tomar la forma de la 'Unión Aduanera' o la 'la Unión Euroasiática',
de modo que no hay lugar para el error. Sabemos cuáles son los objetivos e
intentaremos encontrar una manera eficiente de ralentizar o frenar este
proceso”.
Nunca se ha anunciado con tanta claridad que Estados Unidos esté
considerando las iniciativas integracionistas de Rusia en el espacio
postsoviético como muestras de hostilidad. Es evidente que en esta parte
del mundo desde la desintegración de la Unión Soviética no ha cesado la
lucha geopolítica, hecho que no obstante se solía desmentir. Además, en los
últimos años ya la vista de la situación cada vez más inestable en Oriente
Próximo y visto el aumento de la influencia de China, los intereses de EEUU
no parecían centrarse en el territorio de la antigua URSS.
Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos se encuentran en directa
dependencia de lo activo que se muestre Washington en el espacio
postsoviético: el intento de la Administración de George Bush hijo de
actuar con ímpetu provocó una escalada de tensión y desencadenó una guerra
local. Rusia ofreció una decidida respuesta a la intención de ampliar la
OTAN a Georgia y Ucrania y de desplegar la tercera zona de la Defensa
Antimisiles en Europa del Este.
La aportación de Barack Obama en el proceso del reinicio consistió en
renunciar a los planes de su antecesor y precisamente ello permitió mejorar
notablemente el ambiente de las relaciones bilaterales.
¿Querrá decir la declaración de Hillary Clinton que EEUU pueda volver a
aplicar una activa política expansionista?
Pese a haberse enfrentado en 2008 a Barack Obama en una intensa y
apasionada lucha por la presidencia del país, una vez asumido el puesto de
secretaria de Estado Hillary Clinton se mostró como una colaboradora leal y
disciplinada. Su propia postura que era la continuación de la de Bill
Clinton quedó en la mayoría de los casos a la sombra, mientras ella se
atenía a la línea aplicada por el presidente Obama.
Mientras tanto, la actitud de los años noventa, en primer lugar, apostaba
por el espacio postsoviético y, en segundo lugar, preveía, junto con la
asistencia en la democratización de Rusia, una activa estimulación del
“pluralismo geopolítico” y la destrucción de la influencia exclusiva de
Moscú en la región. Al abandonar su puesto, la señora Clinton puede
permitirse expresar su opinión real y volver a los ideales de la época
cuando su marido era el presidente de EEUU.
De momento se desconoce el nombre del sucesor de Hillary Clinton en su
puesto. En torno a la candidatura de Susan Rice, embajadora de Estados
Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU, promovida por Obama, han
surgido numerosos debates. No parece muy probable que el presidente durante
su segundo mandato opte por desentenderse de la política exterior y por
delegar su elaboración en el Departamento del Estado. Y el presidente, en
la medida de lo posible en un ambiente dominado por la ideología, es
partidario de una cooperación pragmática.
Pero, incluso si la declaración de Hillary Clinton no significa un cambio
de prioridades en la política de Washington respecto a Rusia, no deja de
ser muy significativa. Desde la desintegración de la URSS pasaron más de 20
años y el espacio postsoviético ha quedado bastante fragmentado en función
de los tipos de régimen político, modelos del desarrollo y la orientación
geopolítica.
Rusia, que sufrió profundamente el colapso de un Estado único, empezó a
asimilar mentalmente el final de la época soviética, dejando de ver el
funesto 1991 como el punto de referencia.
La necesidad de unir en uno u otro formato los territorios de la antigua
URSS está perdiendo su condición de axioma. Moscú empieza a formular de
manera racional sus intereses ya buscar equilibrio entre sus deseos y sus
posibilidades. De ahí el proyecto de la Unión Aduanera, una actitud por
primera vez realista hacia la integración, basada en el intento de lanzar
un mecanismo económico realmente viable. Ya se verá, si la iniciativa da
resultados, pero de entrada no tiene nada absurdo ni escasamente realizable.
Mientras tanto, la percepción occidental sigue a nivel de los noventa,
cualquier iniciativa rusa es vista como el renacimiento de las ambiciones
imperiales. Al mismo tiempo, ni Estados Unidos ni la Unión Europea son
capaces de ofrecer a las antiguas repúblicas soviéticas una alternativa a
la integración con Rusia.
La ampliación de la UE no fue paralizada por la resistencia del Kremlin,
sino a causa de una profunda crisis interior que impide pensar en realizar
en un futuro no demasiado lejano ningún tipo de cooperación con los países
situados hacia el este de las fronteras comunitarias. EEUU, por su parte,
se ve obligado a dedicarse a otro tipo de cosas y ni Ucrania ni Cáucaso del
Sur ya podrán ocupar entre las prioridades estadounidenses sus sitios de
antaño. Asia Central sí que podría pasar a formar parte de las prioridades
de Washington, dada su proximidad a los “puntos candentes” del mapa del
mundo, pero la importancia distaría, por supuesto, de ser estratégica.
A Rusia se le suele reprochar que su política no sea fruto de objetivos e
intenciones constructivas, sino únicamente del deseo de impedir que
Occidente logre algo. Y éste supuestamente siempre tiene algunos proyectos
constructivos para sus socios menores. A veces esta interpretación está
fundamentada ya veces, en absoluto.
En estos momentos la situación es distinta. La declaración de Hillary
Clinton pone de manifiesto que el recuerdo de la URSS sigue sirviendo de
referencia para los políticos y que la oposición a Rusia podría
perfectamente convertirse en un objetivo. No nos debería sorprender, por
otra parte.
RIA Novosti
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Publicado por Este bandido para Los Antecedentes el 1/01/2013 07:27:00 pm












