Cáncer prostático de origen neuronal, inmune a terapias hormonales
Sunday, February 17, 2013 5:00:34 PM
Cerebrales de la Universidad Veracruzana*
*El cáncer de próstata es una patología que se presenta con la vejez,
cuando empieza a haber una degeneración del sistema nervioso*
* *
En México, el cáncer de próstata ocupa el segundo lugar de muertes por
cáncer entre los hombres. Los tratamientos que existen hasta ahora y que se
usan desde hace tiempo son hormonales, pero hay un sector de la población
afectada que no responde a estas sustancias y una de las hipótesis es que
pueden presentar un cáncer prostático de origen neuronal.
María Elena Hernández Aguilar, del Centro de Investigaciones Cerebrales
de la Universidad Veracruzana, dice que a partir de investigaciones
recientes en neuroncología -disciplina que estudia el cáncer producido por
alteraciones del sistema nervioso en cualquier parte del cuerpo- se aborda
el cáncer de próstata desde un enfoque neuronal ante la ineficacia de los
medicamentos que impactan el sistema endócrino, sin efecto alguno en el
neuronal.
“La hipótesis que propongo y en la que estamos empezando a trabajar es
que las patologías en la próstata son iniciadas por una degeneración en el
sistema nervioso periférico (que relaciona al sistema nervioso central con
órganos y miembros) y son mantenidas posteriormente por el sistema
hormonal”.
*Explicó que el cáncer de próstata es una patología que se presenta en
edades avanzadas, justo cuando empieza a haber una degeneración del sistema
nervioso y que tiene que ver con la vejez.
*
El cáncer de próstata es un padecimiento que afecta más a hombres mayores
de 65 años y es poco común entre los menores de 45 años. A nivel mundial es
también el segundo más frecuente con 680 mil nuevos casos al año,
aproximadamente.
La integrante de la Academia Mexicana de Ciencias explicó que el sistema
hormonal se mantiene más o menos constante pese a las variaciones de la
edad: conforme el hombre envejece los niveles de testosterona (principal
hormona masculina) van decayendo, pero los de prolactina (una hormona
sexual peptídica) van aumentando (hiperprolactinemia), por lo que considera
que ésta es la que tiene una influencia más fuerte en el cáncer de próstata
que la testosterona.
“Los resultados nos han llevado a apoyar una hipótesis en ese sentido.
Pero resulta que la próstata también tiene una inervación, la cual está
dada por dos nervios situados a nivel de la cadera: pélvico e hipogástrico,
un dato que en el momento en que se llevaba la investigación no habíamos
considerado”, explicó la neuroendocrinóloga.
Hernández Aguilar sostuvo que la idea es empezar a estudiar la relación
que hay entre el sistema nervioso periférico y el control de la glándula
prostática, pues es necesario establecer, primero, la fisiología de la
próstata, compleja por cierto, para conocer después el origen de sus
patologías.
*La especialista comentó que esta investigación se lleva a cabo de manera
inédita en México, aunque en otros países ya se trabaja con el ganglio
pélvico, pero sin involucrarse en la relación que tiene con el sistema
hormonal.*
“La importancia de esta investigación es ver cuál es el efecto que tiene el
sistema nervioso sobre la próstata, vincularlo con el sistema hormonal y
saber cómo se mantienen estas patologías. Se sabe que la prolactina induce
patologías, creemos que esta hormona es la que puede mediar el que las
células epiteliales adquieran la capacidad de migrar y hacer metástasis. Lo
que no sabemos es si pueden estar ayudadas por esta degeneración del
sistema nervioso y es lo que estamos evaluando”.
Hernández Aguilar explicó que la próstata produce el semen prostático y
lo hace de manera constante, pero durante la expresión de la conducta
sexual hay mayor producción.
“Lo que sabemos es que la actividad sexual promueve cambios en la
estructura de la próstata, ¿qué quiere decir esto?, que durante la misma
se modifican los niveles de algunas hormonas, hay un aumento de la
prolactina y de testosterona, y una caída de estradiol, también hay un
incremento de receptores androgénicos (sitios en la superficie de las
células afines a la testosterona), es decir, un conjunto de cambios
endocrinológicos que aumentan el peso de la próstata, el cual ya no cambia,
ahí se mantiene, pero si se le introduce prolactina a un modelo animal (en
ratas) que no ha tenido actividad sexual, esta sustancia produce aumento
del peso de la próstata, lo cual no se observa cuando se tienen animales
sexualmente expertos”.
De ahí que la investigadora subraya el interés de trabajar en animales
sexualmente expertos en los que hay un cambio en la estructura y en la
función de la próstata que fue inducido por la propia experiencia sexual;
lo que no resulta igual al trabajar con una próstata que no fue sometida a
ese cambio.
María Elena Hernández, quien empezó con esta investigación en 2004,
habiendo conseguido hasta el momento resultados significativos, sostuvo que
por ahora no trata de buscar como primer paso curar el cáncer prostático,
sino saber por qué y en qué momento va cambiando la funcionalidad de la
próstata hasta derivar en una patología.
María Elena Hernández Aguilar aseguró por otro lado, que en el organismo
no ocurre nada si no está controlado por el cerebro y, lo que se refiere al
sistema de inervación (sistema nervioso periférico) aún falta por ser
investigado en su totalidad, pues su estudio no resulta fácil.
Mencionó que su proyecto se desarrolla en diferentes líneas tratando de
encontrar respuestas a preguntas tanto a nivel hormonal como neuronal y
confía en que a mediados de este año pueda publicar los primeros datos del
trabajo que realiza junto con su equipo que espera sean aceptados para
seguir avanzando en sus estudios.












