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Los antecedentes

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[Los Antecedentes] Tras ganar poder, los inmigrantes en EEUU intentan intimidar menos que en 2006

LOS ÁNGELES (AFP)


Seis años después de las multitudinarias marchas de inmigrantes que
expusieron ante los estadounidenses el tamaño de la población de
indocumentados, la campaña por una reforma migratoria usa su recién
adquirido poder con una estrategia menos intimidante, según algunos
expertos.

En 2006, un proyecto de ley que pretendía criminalizar a los indocumentados
ya quienes los ayudaran, desató enormes manifestaciones proinmigrantes en
todo el país -la mayor de ellas en Los Ángeles, con 500.000 personas-, que
dieron visibilidad a los entonces 12 millones de 'sin papeles' en Estados
Unidos.

"Eso asustó a la gente", dijo a la AFP Louis DeSipio, profesor de ciencias
políticas y estudios chicanos en la Universidad de California en Irvine.
Por eso, ahora "los líderes están siendo cautelosos en su construcción de
un movimiento nacional de protestas. Temen la reacción negativa de los
nativos".

Aquel proyecto de ley (HR4437) no prosperó, pero tampoco un plan de reforma
migratoria impulsado por el entonces presidente George W. Bush.

Ahora, cuando miembros del Congreso están trabajando en un nuevo proyecto
para una reforma migratoria que abra la vía de la ciudadanía, con el apoyo
del presidente Barack Obama, la campaña de los inmigrantes es más discreta.

Los inmigrantes, además, están usando un recién adquirido poder: las
elecciones de noviembre del año pasado, en las que el 71% de los hispanos
votó por Obama y en contra de lo que percibían como la retórica
antiinmigrante de los republicanos, demostró el peso político del 16% de la
población.

"En 2012, nuestra comunidad salió a votar en números mucho más grandes que
cualquiera se podía imaginar y eso marcó los cambios, de ahí sale la
pauta", dijo a la AFP Ben Monterroso, uno de los líderes de la campaña por
la reforma, cuando se le preguntó cuál es su nueva estrategia.

"En 2006, luchamos para hacernos respetar (...). Ahora estamos en una
posición diferente, nuestra comunidad está en una posición de poder",
añadió Monterroso, del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios
(SEIU), una de las organizaciones que lideran la campaña. "Por primera vez,
el Partido Republicano reconoció que todo camino hacia la Casa Blanca tiene
que pasar por el barrio de nuestra comunidad", explicó el líder sindical
guatemalteco. En otras palabras: "Que no nos la canten, sino que nos la
bailen", resumió.


Seis años después de las multitudinarias marchas de inmigrantes que
expusieron ante los estadounidenses el tamaño de la población de
indocumentados, la campaña por una reforma migratoria usa su recién
adquirido poder con una estrategia menos intimidante, según algunos
expertos.


La estrategia en las últimas semanas ha consistido en giras en autobús que
recorren 19 estados del país, con cerca de 500 inmigrantes en total, para
hablar directamente con los representantes locales sobre casos específicos.

Esta protesta en particular, llamada 'Familias unidas ahora', confluirá el
13 de marzo en Washington, "donde 150 familias, en representación de 1.500
inmigrantes que son deportados diariamente, se reunirán con senadores y
representantes", detalló la Coalición de Derechos Humanos de los
Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA).

"Estamos comenzando por las buenas", dijo a la AFP el portavoz de CHIRLA,
Jorge Mario Cabrera, cuando arrancó el lunes la caravana californiana desde
la oficina de la senadora demócrata Dianne Feinstein en Los Ángeles.

Además de las caravanas, Monterroso enumeró otras acciones de bajo perfil
ante la opinión pública -pero efectivas ante los políticos- como foros,
masivas llamadas telefónicas al Congreso y mítines frente los ayuntamientos.

De paso, en estos encuentros, los hispanos les están recordando
personalmente a los políticos, que se enfrentarán a elecciones legislativas
de medio mandato en 2014, una máxima muy simple: "Hoy por ti y mañana por
mí", dijo Monterroso.

"Los líderes de la campaña", estimó el profesor DeSipio, "están siendo
sabios en su estrategia enfocada a establecer contactos selectivamente,
llamando o visitando las oficinas de los congresistas y organizando marchas
pequeñas en Washington, en lugar de intentar construir un movimiento
nacional".

Una de las razones es que, según el profesor, como aún no existe una ley
específica, "se corre el riesgo de que, no teniendo algo tangible sobre la
mesa, menos gente acuda a las manifestaciones y esto sea usado en su
contra".

La otra razón sería el ya citado temor a "asustar" a la opinión pública
estadounidense con su inmenso número, recordó DeSipio.

En este sentido también opinó Angela Kelley, vicepresidenta de políticas
migratorias del centro de estudios Center for American Progress: "No es que
las marchas hayan dejado de ser una herramienta, pero sí pienso que (el
movimiento) se ha vuelto más sofisticado". "Ya no es el constante redoblar
de una gran marcha. Es más bien como una gran orquesta donde muchas
personas tocan distintos instrumentos", dijo la especialista al diario
Arizona Central.

Actualmente, se estima que hay 11 millones de indocumentados en Estados
Unidos, la mayoría latinoamericanos.


via afp.com

Varios centenares de electores hispanos se trasladaron hasta las oficinas
de sus legisladores en Washington para apremiarles a sacar adelante una
reforma migratoria en 2013 que incluya, "imperativamente", un camino hacia
la ciudadanía.




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Publicado por Blogger para Los Antecedentes el 3/08/2013 10:37:00 am

Rumanía: No permitamos más que la UE nos pisotee Dos asteroides pasarán mañana, sábado 9, cerca de la Tierra (¿ya se hae costumbre?)

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