[Esteban... grosso modo] Pirámide del Sol ligada al calendario ritual, no a equinoccios
Tuesday, March 19, 2013 11:27:44 PM
“La gente viene a 'tomar energía' en su cima, pero no tenemos nosotros,
como arqueólogos, datos para decir que en efecto esto suceda”: Rubén Cabrera
El gran monumento se alinea a la puesta del astro el 29 de abril y el 13 de
agosto. Estas fases están ligadas al calendario ritual de 260 días: Jesús
Galindo, arqueoastrónomo
Desde hace 20 años aproximadamente, Rubén Cabrera Castro, decano de la Zona
Arqueológica de Teotihuacan, ha visto aumentar la visita a este sitio
durante el 21 de marzo —un fenómeno que por tanto considera reciente—, sin
embargo, afirma con énfasis que hasta el momento no existen datos
arqueológicos que sustenten de forma fehaciente la vinculación de los
edificios teotihuacanos con los equinoccios.
Para el experto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH),
quien desde los años 60 ha explorado diversas áreas de este sitio del
Estado de México, es la traza de la ciudad y la orientación de sus
edificaciones, entre ellas la Pirámide del Sol, los que demuestran su
proyección de acuerdo con eventos astronómicos, aunque no necesariamente
con el equinoccio de primavera y el solsticio de verano, pero sí claramente
con los cuatro puntos cardinales.
“Al ser el edificio más grande e importante de la ciudad, era el lugar
donde se veneraba a la deidad principal, la cual —por elementos hallados en
ofrendas— guardaba conexión con el agua, con las épocas de cultivo y
cosecha, pero no sólo eso, a 12 metros de profundidad de la base de la
Pirámide del Sol y cerca del centro de la misma se encontraba un manantial
que, además, tenía cuatro vertientes en coincidencia con los puntos
cardinales”.
La existencia de tal manantial fue el factor que influyó en la construcción
del gran monumento, haciendo coincidir su centro con este cuerpo de agua.
Según Cabrera Castro, en términos generales las pirámides mesoamericanas
emulan un cerro con agua, el llamado “cerro de los mantenimientos” o
altepetl.
El profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH,
recuerda que este hallazgo, registrado en 1971, abrió nuevas perspectivas
para Teotihuacan en general y para la Pirámide del Sol en particular.
En labores encomendadas al arqueólogo Jorge Acosta fue que se ubicó al
interior una cueva —de 103 m de largo— que llega casi al centro de la
pirámide, a la cual se entra por la fachada principal (oeste del
monumento). Además se encontraron una serie de muros recubiertos de estuco,
así como piedras que sirvieron de canales para el agua.
Por esos aspectos, como la orientación, la ubicación de la Pirámide del Sol
y su vínculo con el concepto de fertilidad —expresó Rubén Cabrera—, “la
gente viene cada 21 de marzo a 'tomar energía' en su cima, pero nosotros no
tenemos, como arqueólogos, datos para decir que en efecto esto suceda. Son
ideas que han surgido recientemente, hará unos 20 años”.
Sin embargo, señaló que al igual que hoy en día, el contexto de la Calzada
de los Muertos y las pirámides del Sol y de la Luna, fue escenario de
tumultos dado que gente de la ciudad y venida de fuera, acudía “tanto a
venerar a la imagen de la deidad o deidades, como a algún gobernante.
“Por esa razón, cuando los mexicas acudían a Teotihuacan, alrededor del
siglo XIV, ocho siglos después de abandonada, creyeron que sólo en una
metrópoli de esas dimensiones —que se extendió por más de 20 km²— pudo
tener efecto la creación de la era del Quinto Sol.
“Hasta el momento los arqueólogos no hemos encontrado evidencia de esa gran
hoguera de la que hace referencia la leyenda de creación del mundo, pero sí
se han localizado discos solares (el más conocido es uno de piedra que
también representa al dios de la muerte) en la Plaza de la Pirámide del
Sol, de manera que el mito debe guardar cierta verdad”, estimó el
investigador de la ZAT.
El plano de la ciudad de Teotihuacan estaba extraordinariamente bien
trazado. Cualquiera de sus calles que corren en dirección norte-sur sigue
con exactitud una orientación de 15º grados y medio al Este del norte
(astronómico), mientras las que se encuentran este-oeste están casi en
ángulo recto, con cerca de 16º y medio al sur del Este.
Al respecto, el arqueoastrónomo Jesús Galindo, de la Universidad Nacional
Autónoma de México, quien ha realizado mediciones en varias estructuras
arqueológicas del país, considera que lo interesante es que el eje
principal de la Ciudad de los Dioses, es decir, la Calzada de los Muertos
es perpendicular al eje de simetría de la Pirámide del Sol, y ésta dos
veces al año (el 29 de abril y el 13 de agosto) se alinea a la puesta del
astro.
La pirámide también se orienta a la salida del Sol, las madrugadas del 12
de febrero y 29 de octubre. Astronómicamente esto no dice nada, señala
Galindo, “no suceden solsticios ni equinoccios en esas fechas, tampoco
ocurre el paso cenital del astro”.
Detrás está ni más ni menos que la medida del calendario ritual de 260
días, común entre los pueblos de Mesoamérica. Explicó que a partir de la
primera alineación, el 29 de abril, el Sol se irá metiendo en distintas
posiciones y transcurridos 52 días se alcanza el solsticio de verano, en
apariencia el astro se detiene y comienza un retorno de 52 días, cuando el
13 de agosto se repite la imagen.
“A partir del 13 de agosto se va a ir metiendo cada vez más hacia el sur,
pasa por el equinoccio, llega al solsticio de invierno y el 29 de abril del
año siguiente se completa el ciclo anual de 260 días usado en época
prehispánica. De modo que la división del año solar se expresa en las
proporciones: 52, 52 y 260”.
Sobre el aspecto mítico-religioso de esta avanzada medición, el experto
concluyó que Quetzalcóatl o “La Serpiente Emplumada”, era considerado el
dios civilizador que había otorgado el calendario a la humanidad; “que de
pronto una estructura como la Pirámide del Sol tenga este valor simbólico
era de alta jerarquía. Los teotihuacanos retomaron esto de otras culturas,
pero lo expresaron en el diseño de su ciudad”.
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Publicado por Blogger para Esteban... grosso modo el 3/19/2013 04:27:00 pm
como arqueólogos, datos para decir que en efecto esto suceda”: Rubén Cabrera
El gran monumento se alinea a la puesta del astro el 29 de abril y el 13 de
agosto. Estas fases están ligadas al calendario ritual de 260 días: Jesús
Galindo, arqueoastrónomo
Desde hace 20 años aproximadamente, Rubén Cabrera Castro, decano de la Zona
Arqueológica de Teotihuacan, ha visto aumentar la visita a este sitio
durante el 21 de marzo —un fenómeno que por tanto considera reciente—, sin
embargo, afirma con énfasis que hasta el momento no existen datos
arqueológicos que sustenten de forma fehaciente la vinculación de los
edificios teotihuacanos con los equinoccios.
Para el experto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH),
quien desde los años 60 ha explorado diversas áreas de este sitio del
Estado de México, es la traza de la ciudad y la orientación de sus
edificaciones, entre ellas la Pirámide del Sol, los que demuestran su
proyección de acuerdo con eventos astronómicos, aunque no necesariamente
con el equinoccio de primavera y el solsticio de verano, pero sí claramente
con los cuatro puntos cardinales.
“Al ser el edificio más grande e importante de la ciudad, era el lugar
donde se veneraba a la deidad principal, la cual —por elementos hallados en
ofrendas— guardaba conexión con el agua, con las épocas de cultivo y
cosecha, pero no sólo eso, a 12 metros de profundidad de la base de la
Pirámide del Sol y cerca del centro de la misma se encontraba un manantial
que, además, tenía cuatro vertientes en coincidencia con los puntos
cardinales”.
La existencia de tal manantial fue el factor que influyó en la construcción
del gran monumento, haciendo coincidir su centro con este cuerpo de agua.
Según Cabrera Castro, en términos generales las pirámides mesoamericanas
emulan un cerro con agua, el llamado “cerro de los mantenimientos” o
altepetl.
El profesor Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH,
recuerda que este hallazgo, registrado en 1971, abrió nuevas perspectivas
para Teotihuacan en general y para la Pirámide del Sol en particular.
En labores encomendadas al arqueólogo Jorge Acosta fue que se ubicó al
interior una cueva —de 103 m de largo— que llega casi al centro de la
pirámide, a la cual se entra por la fachada principal (oeste del
monumento). Además se encontraron una serie de muros recubiertos de estuco,
así como piedras que sirvieron de canales para el agua.
Por esos aspectos, como la orientación, la ubicación de la Pirámide del Sol
y su vínculo con el concepto de fertilidad —expresó Rubén Cabrera—, “la
gente viene cada 21 de marzo a 'tomar energía' en su cima, pero nosotros no
tenemos, como arqueólogos, datos para decir que en efecto esto suceda. Son
ideas que han surgido recientemente, hará unos 20 años”.
Sin embargo, señaló que al igual que hoy en día, el contexto de la Calzada
de los Muertos y las pirámides del Sol y de la Luna, fue escenario de
tumultos dado que gente de la ciudad y venida de fuera, acudía “tanto a
venerar a la imagen de la deidad o deidades, como a algún gobernante.
“Por esa razón, cuando los mexicas acudían a Teotihuacan, alrededor del
siglo XIV, ocho siglos después de abandonada, creyeron que sólo en una
metrópoli de esas dimensiones —que se extendió por más de 20 km²— pudo
tener efecto la creación de la era del Quinto Sol.
“Hasta el momento los arqueólogos no hemos encontrado evidencia de esa gran
hoguera de la que hace referencia la leyenda de creación del mundo, pero sí
se han localizado discos solares (el más conocido es uno de piedra que
también representa al dios de la muerte) en la Plaza de la Pirámide del
Sol, de manera que el mito debe guardar cierta verdad”, estimó el
investigador de la ZAT.
El plano de la ciudad de Teotihuacan estaba extraordinariamente bien
trazado. Cualquiera de sus calles que corren en dirección norte-sur sigue
con exactitud una orientación de 15º grados y medio al Este del norte
(astronómico), mientras las que se encuentran este-oeste están casi en
ángulo recto, con cerca de 16º y medio al sur del Este.
Al respecto, el arqueoastrónomo Jesús Galindo, de la Universidad Nacional
Autónoma de México, quien ha realizado mediciones en varias estructuras
arqueológicas del país, considera que lo interesante es que el eje
principal de la Ciudad de los Dioses, es decir, la Calzada de los Muertos
es perpendicular al eje de simetría de la Pirámide del Sol, y ésta dos
veces al año (el 29 de abril y el 13 de agosto) se alinea a la puesta del
astro.
La pirámide también se orienta a la salida del Sol, las madrugadas del 12
de febrero y 29 de octubre. Astronómicamente esto no dice nada, señala
Galindo, “no suceden solsticios ni equinoccios en esas fechas, tampoco
ocurre el paso cenital del astro”.
Detrás está ni más ni menos que la medida del calendario ritual de 260
días, común entre los pueblos de Mesoamérica. Explicó que a partir de la
primera alineación, el 29 de abril, el Sol se irá metiendo en distintas
posiciones y transcurridos 52 días se alcanza el solsticio de verano, en
apariencia el astro se detiene y comienza un retorno de 52 días, cuando el
13 de agosto se repite la imagen.
“A partir del 13 de agosto se va a ir metiendo cada vez más hacia el sur,
pasa por el equinoccio, llega al solsticio de invierno y el 29 de abril del
año siguiente se completa el ciclo anual de 260 días usado en época
prehispánica. De modo que la división del año solar se expresa en las
proporciones: 52, 52 y 260”.
Sobre el aspecto mítico-religioso de esta avanzada medición, el experto
concluyó que Quetzalcóatl o “La Serpiente Emplumada”, era considerado el
dios civilizador que había otorgado el calendario a la humanidad; “que de
pronto una estructura como la Pirámide del Sol tenga este valor simbólico
era de alta jerarquía. Los teotihuacanos retomaron esto de otras culturas,
pero lo expresaron en el diseño de su ciudad”.
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Publicado por Blogger para Esteban... grosso modo el 3/19/2013 04:27:00 pm












