[Los Antecedentes] Madres de dreamers luchan por reforma migratoria
Sunday, March 24, 2013 7:33:15 PM
AP Photo/J Pat Carter
AP Photo
AP Photo/J Pat Carter
AP Photo
AP Photo/J Pat Carter
MIAMI (AP) -- María y Ale son dos inmigrantes argentinas muy diferentes:
una siente culpa de haber traído a su hijo para que permaneciera en Estados
Unidos sin papeles; la otra no se lo cuestiona. Una es totalmente
extrovertida; la otra es más callada. Una permanece en el país sin
autorización; la otra ha obtenido la residencia permanente.
Pero más allá de las diferencias que las separan, están unidas por un
objetivo común: impulsar a toda costa la reforma migratoria integral que ha
prometido el presidente Barack Obama y que el Congreso debe aprobar para
que sea una realidad. Por ello, dos semanas después de haberse reunido por
primera vez al azar para ayudar a jóvenes sin papeles a llenar documentos
que frenaran sus deportaciones, decidieron formar una organización de
madres que luchan por la reforma.
Ahora, cinco meses después, las "Dreamers Moms" (Madres de Soñadores), como
se hacen llamar, ya son más de medio centenar en el sur de la Florida y han
sumado a otras madres de estados como Carolina del Norte, Alabama, Tenesí,
Nueva York, Arizona y California.
Son todas mamás de "dreamers", como se denomina a los jóvenes traídos al
país ilegalmente cuando eran menores. Mujeres que en su mayor parte no
tienen papeles o que tienen parientes con un status migratorio irregular y
que comparten el sueño de conseguirlos con la reforma migratoria.
"Estoy convencida de que si no nos involucramos y no hacemos nada, no
molestamos, no nos ven. Tenemos que involucrarnos y pelear" por una reforma
migratoria que incluya a todos los inmigrantes que están sin papeles,
manifestó María en una entrevista reciente en su casa con The Associated
Press, después de pedir mantener su apellido en el anonimato por temor a
reprimendas de las autoridades.
El sueño de Alejandra Saucedo, a quien todos dicen Ale, quien emigró en
1999 en busca de un futuro mejor para sus hijos, es más puntual y está
orientado fundamentalmente a que los chicos que están sin autorización
legal en el país puedan hacerse ciudadanos. A diferencia de María, ella no
siente culpa porque su hijo permanece sin papeles.
La mujer se divorció en Miami de su esposo argentino y tres años después se
casó con un estadounidense, lo que le permitió sacar la residencia legal.
Ahora que ya ha regularizado su situación migratoria y la de sus dos hijas
menores, espera que los "dreamers" como su hijo Diego de 22 años puedan ser
ciudadanos de este país.
De acuerdo con las leyes estadounidenses, los hijos menores de edad pueden
obtener la residencia si la madre la tiene; pero no los hijos mayores, como
Diego.
"Lo hago por los dreamers y por mi hijo. Quiero que los dreamers tengan lo
que merecen, que es la ciudadanía", expresó Saucedo, en un intento de
explicar por qué formó con María el grupo "Dreamers Moms".
El grupo, que se reúne todos los miércoles en un restaurante de la ciudad
de Hollywood, a unos 35 kilómetros al norte de Miami, se fundó después que
el presidente Obama firmó en 2012 una orden ejecutiva que benefició a
jóvenes sin papeles que llegaron de niños al país y cumplían una serie de
requisitos, entre ellos tener menos de 30 años, haber estado en Estados
Unidos al menos durante cinco años y haber concluido los estudios en una
escuela secundaria estadounidense.
La medida suspendió temporalmente las deportaciones de los jóvenes
beneficiados, les dio la posibilidad de obtener un permiso de trabajo por
dos años y un número de seguro social, entre otras cosas.
Los "dreamers" se sienten estadounidenses y aspiran a tener las mismas
oportunidades que los demás. Por ello, a mediados de los años 2000 crearon
un movimiento nacional que impulsa su causa.
Durante años han buscado que el Congreso apruebe una ley que les allane el
camino a la ciudadanía, algo que aún no han conseguido. Ahora, después de
la orden ejecutiva de Obama, se han unido a grupos defensores de los otros
inmigrantes sin papeles para pedir la reforma migratoria integral que les
allane a todos el camino a la ciudadanía.
María, de 47 años, y Ale, de 42, acudieron como voluntarias a uno de los
seminarios organizados por la Coalición de Inmigrantes de la Florida para
asesorar sobre la suspensión de deportaciones de los "dreamers" y ayudarlos
a llenar los documentos. Allí se dieron cuenta de que la mayor parte de los
padres que llegaban junto a los chicos permanecían en el país sin papeles y
necesitaban también alguna medida que los beneficiara.
Dos semanas después, crearon el grupo y Ale apareció con las camisetas que
hoy identifican al grupo: de color azul rabioso con grandes letras
amarillas que dicen "Dreamers moms" en el frente y "Nosotros también
tenemos un sueño: reforma migratoria" en la espalda.
Aunque sólo se reúnen una vez a la semana por un par de horas, las madres
aseguran que trabajan todos los días, cada una por su cuenta, en busca de
reclutar a más mujeres y planeando y organizando seminarios y talleres que
ayuden a concientizar sobre sus derechos a los inmigrantes sin papeles ya
la población en general.
Para disponer de más tiempo, Ale dejó un trabajo que tenía por las tardes y
ahora sólo limpia casas por las mañanas, un trabajo muy diferente al de
administradora de un centro médico en su Chaco natal. María, por su parte,
limpia una casa por las tardes y en las mañanas se aboca por completo a sus
tareas de mamá soñadora. En Argentina era empleada administrativa de una
universidad privada de Buenos Aires.
Uno de los medios que más utilizan para difundir sus actividades es la
página de Facebook DREAMersMoms. Allí, las mujeres informan sobre marchas y
protestas que ellas mismas organizan o que han sido planeadas por
organizaciones de inmigrantes, como una caravana de vehículos en pro de la
reforma migratoria que salió desde el centro de la Florida el 3 de marzo y
llegó a Miami el 10 de marzo, o concentraciones como las que esperan poder
hacer en una playa de Miami Beach para escribir en la arena con letras
gigantes las palabras "reforma migratoria".
María Rodríguez, directora ejecutiva de la Coalición de Inmigrantes de la
Florida, destacó que el surgimiento de las "Dreamers Moms" fue espontáneo
por iniciativa de las mismas mujeres, pero obedece a su vez a un "proceso
orgánico".
"Ellas tuvieron toda la iniciativa, surgió de ellas. Al tener una
organización (como la coalición) y un movimiento, se crean los espacios
para que la gente se pueda conectar y coja el valor. Ellas usaron clínicas
de DACA (siglas en inglés del programa que permite suspender las
deportaciones) para reclutar madres", explicó Rodríguez a la AP.
Remarcó, asimismo, que al asistir a las reuniones de inmigrantes, las
mujeres "se dieron cuenta que necesitaban escalar para tener un impacto
mayor".
María, que nació en Entre Ríos y cuyo hijo Tomás obtuvo la residencia hace
dos años al casarse con su novia estadounidense, empezó a trabajar como
voluntaria de la coalición en 2010. Ale, en cambio, se involucró recién en
el 2012, para ayudar con los trámites de DACA.
Berta Wilson, una nicaragüense de 34 años que llegó a Miami en julio del
2000 para acompañar a su esposo que ya estaba aquí y cuatro años después
trajo a su hija, se unió a las madres soñadoras a finales del 2012. Aunque
siempre estuvo atenta a las noticias de inmigración, no se había
involucrado activamente con ningún grupo.
Hasta que Wilson, que en su país se graduó de informática administrativa en
la universidad, se dio cuenta de que si ella y su esposo son deportados su
hija de 18 años quedaría sola en Estados Unidos a cargo de su hermana menor
de siete años, que como nació en Miami es ciudadana estadounidense.
"¿De qué sirve la protección (para los jóvenes) si me agarran a mí?
Deberían darles protección también a los padres. Pero no me conformo con
eso porque también tengo amigos, familiares" sin papeles, manifestó Wilson
para explicar por qué es ahora una de las madres soñadoras.
"Esto me anima a seguir la lucha. Tengo muchos amigos indocumentados
dispuestos a hacer lo que sea, y eso me da mucha energía", dijo la mujer,
que al igual que las madres argentinas ingresó como turista a Estados
Unidos y se quedó una vez vencido el permiso de estadía.
Su hija mayor, Christell Wilson, se siente orgullosa del trabajo que está
haciendo la mamá.
"Están tratando de hacer el cambio. No sólo son los jóvenes los que
necesitan (legalizar su situación), sino los grandes también", expresó la
chica, que se acogió a DACA y ya recibió su permiso de trabajo y número de
seguro social, pero que como aún no es residente debe pagar el triple para
estudiar en una universidad.
"Ellas ayudan porque demuestran la importancia de la familia y la presión
para que no se separe a la familia", aseguró.
Algunos expertos y activistas entrevistados por la AP destacaron la
importancia del mensaje de la familia que llevan estas mujeres y dijeron
que le dan un enfoque más humano a la reforma migratoria.
"El elemento de hablar de la familia, de la comunidad, es un argumento muy
fuerte para hacer una reforma integral. No podemos dejar afuera un grupo
porque van a quedar totalmente vulnerables", expresó Jackie Vimo, directora
política de la Coalición de Inmigrantes de Nueva York.
"Me gustaría que se crearan estos grupos de madres por todo el país, que
salgan las madres y padres a la calle a demandar y pedir el cambio ahora.
Creo que si salen así como madres, va a ser muy importante para darle otro
enfoque al debate", dijo la activista, tras destacar que no conocía otro
grupo similar de mujeres en el país.
William Pérez, profesor de educación de la Universidad de Claremont en
California, explicó que el activismo de los padres sin papeles que alientan
una reforma migratoria se ha incrementado en todo el país, pero dijo que a
su entender este es el primer grupo de madres que se forma.
El experto, especializado en el movimiento de los dreamers, indicó que el
haber sido testigos del movimiento de sus hijos dreamers les ha dado valor
a los padres sumado al hecho de que también muchos hijos están alentando a
los progenitores a que se involucren activamente en grupos de inmigrantes.
Estas mamás, indicó, muestran una imagen alternativa del inmigrante sin
papeles, hacen ver su perseverancia, su trabajo duro, sus contribuciones.
"Es un sentimiento del valor de la familia que llega a mucha gente. Son
madres que hablan de sus experiencias y eso crea mucha empatía en el
público y es importante para empujar el movimiento" de la reforma
migratoria, indicó.
María, la más extrovertida de las mamás entrevistadas y cuyo esposo
arquitecto ha trabajado colocando pisos en Miami, asegura que el activismo
la hace sentir a salvo.
"Con todo esto me siento más protegida y si me pasa algo sé que van a salir
a protestar", aseguró luciendo orgullosa su camiseta con la
leyenda "Dreamers moms".
--
Publicado por Blogger para Los Antecedentes el 3/24/2013 12:33:00 pm
AP Photo
AP Photo/J Pat Carter
AP Photo
AP Photo/J Pat Carter
MIAMI (AP) -- María y Ale son dos inmigrantes argentinas muy diferentes:
una siente culpa de haber traído a su hijo para que permaneciera en Estados
Unidos sin papeles; la otra no se lo cuestiona. Una es totalmente
extrovertida; la otra es más callada. Una permanece en el país sin
autorización; la otra ha obtenido la residencia permanente.
Pero más allá de las diferencias que las separan, están unidas por un
objetivo común: impulsar a toda costa la reforma migratoria integral que ha
prometido el presidente Barack Obama y que el Congreso debe aprobar para
que sea una realidad. Por ello, dos semanas después de haberse reunido por
primera vez al azar para ayudar a jóvenes sin papeles a llenar documentos
que frenaran sus deportaciones, decidieron formar una organización de
madres que luchan por la reforma.
Ahora, cinco meses después, las "Dreamers Moms" (Madres de Soñadores), como
se hacen llamar, ya son más de medio centenar en el sur de la Florida y han
sumado a otras madres de estados como Carolina del Norte, Alabama, Tenesí,
Nueva York, Arizona y California.
Son todas mamás de "dreamers", como se denomina a los jóvenes traídos al
país ilegalmente cuando eran menores. Mujeres que en su mayor parte no
tienen papeles o que tienen parientes con un status migratorio irregular y
que comparten el sueño de conseguirlos con la reforma migratoria.
"Estoy convencida de que si no nos involucramos y no hacemos nada, no
molestamos, no nos ven. Tenemos que involucrarnos y pelear" por una reforma
migratoria que incluya a todos los inmigrantes que están sin papeles,
manifestó María en una entrevista reciente en su casa con The Associated
Press, después de pedir mantener su apellido en el anonimato por temor a
reprimendas de las autoridades.
El sueño de Alejandra Saucedo, a quien todos dicen Ale, quien emigró en
1999 en busca de un futuro mejor para sus hijos, es más puntual y está
orientado fundamentalmente a que los chicos que están sin autorización
legal en el país puedan hacerse ciudadanos. A diferencia de María, ella no
siente culpa porque su hijo permanece sin papeles.
La mujer se divorció en Miami de su esposo argentino y tres años después se
casó con un estadounidense, lo que le permitió sacar la residencia legal.
Ahora que ya ha regularizado su situación migratoria y la de sus dos hijas
menores, espera que los "dreamers" como su hijo Diego de 22 años puedan ser
ciudadanos de este país.
De acuerdo con las leyes estadounidenses, los hijos menores de edad pueden
obtener la residencia si la madre la tiene; pero no los hijos mayores, como
Diego.
"Lo hago por los dreamers y por mi hijo. Quiero que los dreamers tengan lo
que merecen, que es la ciudadanía", expresó Saucedo, en un intento de
explicar por qué formó con María el grupo "Dreamers Moms".
El grupo, que se reúne todos los miércoles en un restaurante de la ciudad
de Hollywood, a unos 35 kilómetros al norte de Miami, se fundó después que
el presidente Obama firmó en 2012 una orden ejecutiva que benefició a
jóvenes sin papeles que llegaron de niños al país y cumplían una serie de
requisitos, entre ellos tener menos de 30 años, haber estado en Estados
Unidos al menos durante cinco años y haber concluido los estudios en una
escuela secundaria estadounidense.
La medida suspendió temporalmente las deportaciones de los jóvenes
beneficiados, les dio la posibilidad de obtener un permiso de trabajo por
dos años y un número de seguro social, entre otras cosas.
Los "dreamers" se sienten estadounidenses y aspiran a tener las mismas
oportunidades que los demás. Por ello, a mediados de los años 2000 crearon
un movimiento nacional que impulsa su causa.
Durante años han buscado que el Congreso apruebe una ley que les allane el
camino a la ciudadanía, algo que aún no han conseguido. Ahora, después de
la orden ejecutiva de Obama, se han unido a grupos defensores de los otros
inmigrantes sin papeles para pedir la reforma migratoria integral que les
allane a todos el camino a la ciudadanía.
María, de 47 años, y Ale, de 42, acudieron como voluntarias a uno de los
seminarios organizados por la Coalición de Inmigrantes de la Florida para
asesorar sobre la suspensión de deportaciones de los "dreamers" y ayudarlos
a llenar los documentos. Allí se dieron cuenta de que la mayor parte de los
padres que llegaban junto a los chicos permanecían en el país sin papeles y
necesitaban también alguna medida que los beneficiara.
Dos semanas después, crearon el grupo y Ale apareció con las camisetas que
hoy identifican al grupo: de color azul rabioso con grandes letras
amarillas que dicen "Dreamers moms" en el frente y "Nosotros también
tenemos un sueño: reforma migratoria" en la espalda.
Aunque sólo se reúnen una vez a la semana por un par de horas, las madres
aseguran que trabajan todos los días, cada una por su cuenta, en busca de
reclutar a más mujeres y planeando y organizando seminarios y talleres que
ayuden a concientizar sobre sus derechos a los inmigrantes sin papeles ya
la población en general.
Para disponer de más tiempo, Ale dejó un trabajo que tenía por las tardes y
ahora sólo limpia casas por las mañanas, un trabajo muy diferente al de
administradora de un centro médico en su Chaco natal. María, por su parte,
limpia una casa por las tardes y en las mañanas se aboca por completo a sus
tareas de mamá soñadora. En Argentina era empleada administrativa de una
universidad privada de Buenos Aires.
Uno de los medios que más utilizan para difundir sus actividades es la
página de Facebook DREAMersMoms. Allí, las mujeres informan sobre marchas y
protestas que ellas mismas organizan o que han sido planeadas por
organizaciones de inmigrantes, como una caravana de vehículos en pro de la
reforma migratoria que salió desde el centro de la Florida el 3 de marzo y
llegó a Miami el 10 de marzo, o concentraciones como las que esperan poder
hacer en una playa de Miami Beach para escribir en la arena con letras
gigantes las palabras "reforma migratoria".
María Rodríguez, directora ejecutiva de la Coalición de Inmigrantes de la
Florida, destacó que el surgimiento de las "Dreamers Moms" fue espontáneo
por iniciativa de las mismas mujeres, pero obedece a su vez a un "proceso
orgánico".
"Ellas tuvieron toda la iniciativa, surgió de ellas. Al tener una
organización (como la coalición) y un movimiento, se crean los espacios
para que la gente se pueda conectar y coja el valor. Ellas usaron clínicas
de DACA (siglas en inglés del programa que permite suspender las
deportaciones) para reclutar madres", explicó Rodríguez a la AP.
Remarcó, asimismo, que al asistir a las reuniones de inmigrantes, las
mujeres "se dieron cuenta que necesitaban escalar para tener un impacto
mayor".
María, que nació en Entre Ríos y cuyo hijo Tomás obtuvo la residencia hace
dos años al casarse con su novia estadounidense, empezó a trabajar como
voluntaria de la coalición en 2010. Ale, en cambio, se involucró recién en
el 2012, para ayudar con los trámites de DACA.
Berta Wilson, una nicaragüense de 34 años que llegó a Miami en julio del
2000 para acompañar a su esposo que ya estaba aquí y cuatro años después
trajo a su hija, se unió a las madres soñadoras a finales del 2012. Aunque
siempre estuvo atenta a las noticias de inmigración, no se había
involucrado activamente con ningún grupo.
Hasta que Wilson, que en su país se graduó de informática administrativa en
la universidad, se dio cuenta de que si ella y su esposo son deportados su
hija de 18 años quedaría sola en Estados Unidos a cargo de su hermana menor
de siete años, que como nació en Miami es ciudadana estadounidense.
"¿De qué sirve la protección (para los jóvenes) si me agarran a mí?
Deberían darles protección también a los padres. Pero no me conformo con
eso porque también tengo amigos, familiares" sin papeles, manifestó Wilson
para explicar por qué es ahora una de las madres soñadoras.
"Esto me anima a seguir la lucha. Tengo muchos amigos indocumentados
dispuestos a hacer lo que sea, y eso me da mucha energía", dijo la mujer,
que al igual que las madres argentinas ingresó como turista a Estados
Unidos y se quedó una vez vencido el permiso de estadía.
Su hija mayor, Christell Wilson, se siente orgullosa del trabajo que está
haciendo la mamá.
"Están tratando de hacer el cambio. No sólo son los jóvenes los que
necesitan (legalizar su situación), sino los grandes también", expresó la
chica, que se acogió a DACA y ya recibió su permiso de trabajo y número de
seguro social, pero que como aún no es residente debe pagar el triple para
estudiar en una universidad.
"Ellas ayudan porque demuestran la importancia de la familia y la presión
para que no se separe a la familia", aseguró.
Algunos expertos y activistas entrevistados por la AP destacaron la
importancia del mensaje de la familia que llevan estas mujeres y dijeron
que le dan un enfoque más humano a la reforma migratoria.
"El elemento de hablar de la familia, de la comunidad, es un argumento muy
fuerte para hacer una reforma integral. No podemos dejar afuera un grupo
porque van a quedar totalmente vulnerables", expresó Jackie Vimo, directora
política de la Coalición de Inmigrantes de Nueva York.
"Me gustaría que se crearan estos grupos de madres por todo el país, que
salgan las madres y padres a la calle a demandar y pedir el cambio ahora.
Creo que si salen así como madres, va a ser muy importante para darle otro
enfoque al debate", dijo la activista, tras destacar que no conocía otro
grupo similar de mujeres en el país.
William Pérez, profesor de educación de la Universidad de Claremont en
California, explicó que el activismo de los padres sin papeles que alientan
una reforma migratoria se ha incrementado en todo el país, pero dijo que a
su entender este es el primer grupo de madres que se forma.
El experto, especializado en el movimiento de los dreamers, indicó que el
haber sido testigos del movimiento de sus hijos dreamers les ha dado valor
a los padres sumado al hecho de que también muchos hijos están alentando a
los progenitores a que se involucren activamente en grupos de inmigrantes.
Estas mamás, indicó, muestran una imagen alternativa del inmigrante sin
papeles, hacen ver su perseverancia, su trabajo duro, sus contribuciones.
"Es un sentimiento del valor de la familia que llega a mucha gente. Son
madres que hablan de sus experiencias y eso crea mucha empatía en el
público y es importante para empujar el movimiento" de la reforma
migratoria, indicó.
María, la más extrovertida de las mamás entrevistadas y cuyo esposo
arquitecto ha trabajado colocando pisos en Miami, asegura que el activismo
la hace sentir a salvo.
"Con todo esto me siento más protegida y si me pasa algo sé que van a salir
a protestar", aseguró luciendo orgullosa su camiseta con la
leyenda "Dreamers moms".
--
Publicado por Blogger para Los Antecedentes el 3/24/2013 12:33:00 pm












