[Los Antecedentes] Discuten los retos de la física mexicana
Tuesday, March 26, 2013 4:02:53 AM
La física dejó el siglo veinte con numerosas aportaciones al conocimiento
científico desde áreas como la mecánica newtoniana, la termodinámica, la
óptica, la electricidad, el magnetismo, la radiactividad, la relatividad y
la mecánica cuántica. Hoy se encamina hacia nuevos horizontes para
comprender desde el origen, la estructura y la evolución del universo hasta
los mecanismos que gobiernan las complejas interacciones sociales.
En México se hace mucha investigación al respecto pero hacen falta medidas
para consolidar los avances logrados y para aumentar el impacto y la
participación mexicana en un terreno mundial cada vez más pujante. Con el
objetivo de abundar en estos temas, se realizó el jueves 21 de marzo, la
mesa redonda “Retos y perspectivas de la física en nuestro país”.
El evento, forma parte de la serie de mesas redondas del proyecto “Hacia
dónde va la Ciencia en México”, organizadas por el Conacyt, la Academia
Mexicana de Ciencias (AMC) y el Consejo Consultivo de Ciencias, se llevó a
cabo en el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM).
En la discusión participaron los investigadores Leonardo Dagdug, de la
División de Ciencias Básicas e Ingeniería de la Universidad Autónoma
Metropolitana; Gerardo Cabañas, director del Centro de Nanociencias y Micro
y Nanotecnologías del Instituto Politécnico Nacional; Lorenzo Díaz, de la
Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla; Luis Orozco, del Joint Quantum Institute de la
Universidad de Maryland en Estados Unidos, y Manuel Torres, director del
Instituto de Física-UNAM. Los últimos cuatro miembros de la AMC.
Uno de los retos planteados de manera coincidente en la mesa fue la
creación de nuevas instituciones de estudios superiores y centros de
investigación en diferentes partes del territorio nacional, con el objetivo
de aumentar el capital humano y de fortalecer las áreas estratégicas en las
que México tiene amplia experiencia.
En el campo de los sistemas complejos, la física biológica forma parte del
mismo, comentó Leonardo Dagdug, sin embargo, mencionó que no hay
departamentos o institutos que se dediquen a la física biológica como tal.
Mientras que más de 500 universidades alrededor del mundo ya cuentan con
alguno de estos centros desde mediados del siglo pasado; en el país, “los
esfuerzos provienen de investigadores que tienen colaboraciones en otros
países, aquí no hay ninguna directriz clara”, dijo.
Para este propósito se pueden aprovechar las experiencias de los
científicos que han trabajado en laboratorios internacionales, como los que
se dedican a la física de altas energías, comentó Lorenzo Díaz.
Hay muchos científicos que trabajan en proyectos como los del Gran
Colisionador de Hadrones del CERN y están interesados en regresar
próximamente al país, agregó, lo cual sería una buena oportunidad para
relocalizarlos y emprender experimentos más ambiciosos en los que la
participación mexicana tenga un papel dominante.
El establecimiento de un laboratorio nacional de altas energías en México
es una iniciativa que ya se está platicando en la comunidad científica,
aseguró Díaz. A esta iniciativa, dijo por su parte Manuel Torres, se suma
la propuesta de construir un sincrotón en territorio nacional, ya planteada
en 2011.
Sin embargo, puntualizó que para incrementar el número de investigadores no
basta con ampliar la infraestructura, sino también proveer de las
condiciones adecuadas de trabajo en los lugares que ya existen.
Por otro lado, dada la creciente tendencia hacia la interdisciplina entre
las diferentes ramas de la física, durante la conferencia se resaltó la
necesidad de establecer programas de investigación y posgrados nacionales
que la incluyan y apoyen. “Debemos aprender a colaborar de forma más
sistemática y menos empírica como lo hemos hecho, así como tener planes y
objetivos bien definidos y pensados, pues creo que tampoco lo hemos hecho
adecuadamente”, dijo Gerardo Cabañas.
Otro de los retos comentados en la mesa fueron las sinergias que se pueden
dar entre ciencia e industria.
Gerardo Cabañas habló del cluster de Nanotecnología del Estado de Nuevo
León, para ejemplificar lo que “sí se debe hacer” para acercar la academia
con la industria para proponer y concretar proyectos. El cluster, o
agrupación, “incluye a una incubadora, un parque y una serie de centros de
investigación integrados por diferentes instituciones de diversas regiones
de México, así como empresas; tiene una estructura bien organizada y varios
comités”.
Por su parte, Luis Orozco habló de la empresa extranjera Intel, la cual,
contrató a 30 investigadores del Centro de Tecnología de Semiconductores
del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN en el año 2000
para trabajar en diferentes áreas dedicadas a la validación, el desarrollo
de nuevos productos, la interoperatividad, la compatibilidad, el diseño
lógico y físico, así como al desarrollo de plataformas; a la fecha tiene
más de dos mil personas contratadas para tales fines, cien de ellas con
doctorado.
El tercer reto planteado en la mesa fueron los mecanismos para repercutir
en las políticas públicas. Al respecto, Luis Orozco propuso: “Tenemos que
educar a Conacyt, a los administradores universitarios, ya otros en lugares
de toma de decisiones mediante talleres para mostrarles lo que ya se hace,
que se hace bastante en el país. Creo que ese ha sido el gran éxito que ha
tenido en Estados unidos el crecimiento de la información cuántica e igual
en Europa”.
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Publicado por Este bandido para Los Antecedentes el 3/25/2013 09:02:00 pm
científico desde áreas como la mecánica newtoniana, la termodinámica, la
óptica, la electricidad, el magnetismo, la radiactividad, la relatividad y
la mecánica cuántica. Hoy se encamina hacia nuevos horizontes para
comprender desde el origen, la estructura y la evolución del universo hasta
los mecanismos que gobiernan las complejas interacciones sociales.
En México se hace mucha investigación al respecto pero hacen falta medidas
para consolidar los avances logrados y para aumentar el impacto y la
participación mexicana en un terreno mundial cada vez más pujante. Con el
objetivo de abundar en estos temas, se realizó el jueves 21 de marzo, la
mesa redonda “Retos y perspectivas de la física en nuestro país”.
El evento, forma parte de la serie de mesas redondas del proyecto “Hacia
dónde va la Ciencia en México”, organizadas por el Conacyt, la Academia
Mexicana de Ciencias (AMC) y el Consejo Consultivo de Ciencias, se llevó a
cabo en el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM).
En la discusión participaron los investigadores Leonardo Dagdug, de la
División de Ciencias Básicas e Ingeniería de la Universidad Autónoma
Metropolitana; Gerardo Cabañas, director del Centro de Nanociencias y Micro
y Nanotecnologías del Instituto Politécnico Nacional; Lorenzo Díaz, de la
Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla; Luis Orozco, del Joint Quantum Institute de la
Universidad de Maryland en Estados Unidos, y Manuel Torres, director del
Instituto de Física-UNAM. Los últimos cuatro miembros de la AMC.
Uno de los retos planteados de manera coincidente en la mesa fue la
creación de nuevas instituciones de estudios superiores y centros de
investigación en diferentes partes del territorio nacional, con el objetivo
de aumentar el capital humano y de fortalecer las áreas estratégicas en las
que México tiene amplia experiencia.
En el campo de los sistemas complejos, la física biológica forma parte del
mismo, comentó Leonardo Dagdug, sin embargo, mencionó que no hay
departamentos o institutos que se dediquen a la física biológica como tal.
Mientras que más de 500 universidades alrededor del mundo ya cuentan con
alguno de estos centros desde mediados del siglo pasado; en el país, “los
esfuerzos provienen de investigadores que tienen colaboraciones en otros
países, aquí no hay ninguna directriz clara”, dijo.
Para este propósito se pueden aprovechar las experiencias de los
científicos que han trabajado en laboratorios internacionales, como los que
se dedican a la física de altas energías, comentó Lorenzo Díaz.
Hay muchos científicos que trabajan en proyectos como los del Gran
Colisionador de Hadrones del CERN y están interesados en regresar
próximamente al país, agregó, lo cual sería una buena oportunidad para
relocalizarlos y emprender experimentos más ambiciosos en los que la
participación mexicana tenga un papel dominante.
El establecimiento de un laboratorio nacional de altas energías en México
es una iniciativa que ya se está platicando en la comunidad científica,
aseguró Díaz. A esta iniciativa, dijo por su parte Manuel Torres, se suma
la propuesta de construir un sincrotón en territorio nacional, ya planteada
en 2011.
Sin embargo, puntualizó que para incrementar el número de investigadores no
basta con ampliar la infraestructura, sino también proveer de las
condiciones adecuadas de trabajo en los lugares que ya existen.
Por otro lado, dada la creciente tendencia hacia la interdisciplina entre
las diferentes ramas de la física, durante la conferencia se resaltó la
necesidad de establecer programas de investigación y posgrados nacionales
que la incluyan y apoyen. “Debemos aprender a colaborar de forma más
sistemática y menos empírica como lo hemos hecho, así como tener planes y
objetivos bien definidos y pensados, pues creo que tampoco lo hemos hecho
adecuadamente”, dijo Gerardo Cabañas.
Otro de los retos comentados en la mesa fueron las sinergias que se pueden
dar entre ciencia e industria.
Gerardo Cabañas habló del cluster de Nanotecnología del Estado de Nuevo
León, para ejemplificar lo que “sí se debe hacer” para acercar la academia
con la industria para proponer y concretar proyectos. El cluster, o
agrupación, “incluye a una incubadora, un parque y una serie de centros de
investigación integrados por diferentes instituciones de diversas regiones
de México, así como empresas; tiene una estructura bien organizada y varios
comités”.
Por su parte, Luis Orozco habló de la empresa extranjera Intel, la cual,
contrató a 30 investigadores del Centro de Tecnología de Semiconductores
del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN en el año 2000
para trabajar en diferentes áreas dedicadas a la validación, el desarrollo
de nuevos productos, la interoperatividad, la compatibilidad, el diseño
lógico y físico, así como al desarrollo de plataformas; a la fecha tiene
más de dos mil personas contratadas para tales fines, cien de ellas con
doctorado.
El tercer reto planteado en la mesa fueron los mecanismos para repercutir
en las políticas públicas. Al respecto, Luis Orozco propuso: “Tenemos que
educar a Conacyt, a los administradores universitarios, ya otros en lugares
de toma de decisiones mediante talleres para mostrarles lo que ya se hace,
que se hace bastante en el país. Creo que ese ha sido el gran éxito que ha
tenido en Estados unidos el crecimiento de la información cuántica e igual
en Europa”.
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Publicado por Este bandido para Los Antecedentes el 3/25/2013 09:02:00 pm












