[Esteban... grosso modo] Reducir cinco kilos el peso en la población podría disminuir un tercio las muertes por enfermedad coronaria
Wednesday, April 10, 2013 12:35:52 AM
FOTOGRAFÍAS
Este nuevo estudio analiza la relación entre los cambios de peso y la
enfermedad coronaria. / Nubuck
Este nuevo estudio analiza la relación entre los cambios de peso y la
enfermedad coronaria. / Nubuck
CNIC | 10 abril 2013 00:00
A la hora de promocionar la salud cardiovascular y disminuir la mortalidad
por este tipo de patologías, que son la principal causa de muerte en el
mundo, las intervenciones poblacionales pueden resultar de gran utilidad.
Esta es la principal conclusión de un estudio publicado hoy en el British
Medical Journal, llevado a cabo por investigadores en España, Cuba y EE UU,
liderado por Manuel Franco de la Universidad de Alcalá, el Centro Nacional
de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y la Universidad John Hopkins
(EE UU).
La nueva investigación afirma que este tipo de intervenciones permite,
además, que las modificaciones de conducta recomendadas puedan ser menos
radicales. Así, con la pérdida de solo cinco kilos de peso de media en toda
la población mantenida durante años se podría reducir en un tercio la
mortalidad por enfermedades coronarias y en casi la mitad las defunciones
por diabetes. También bajarían, en un porcentaje menor, las muertes por
infarto cerebral o ictus.
Los resultados de este trabajo único se basan en la observación de una
población muy particular durante 30 años, un escenario “imposible de
replicar en un ensayo clínico”, señala Franco.
Los resultados de este trabajo se basan en la observación de la población
cubana durante 30 años
Lo que hace única a esta población es que, en su totalidad, experimentó una
pérdida de peso moderada y un aumento importante de la práctica de
ejercicio físico durante al menos cuatro años (1991-1995). En esos años,
Cuba sufrió una terrible crisis económica, motivada por la caída de la
Unión Soviética, que facilitaba al país caribeño –sometido a un embargo por
las autoridades estadounidenses– alimentos y petróleo.
Así, los cubanos pasaron a depender de sí mismos para desplazarse, por la
práctica anulación de los medios de transporte públicos y privados, lo que
supuso un aumento muy significativo (del 30 % al 80 %) del porcentaje de
población con niveles de actividad física moderada. Al mismo tiempo y de
manera paulatina y sostenida se redujo considerablemente la ingesta
calórica per cápita (de 3.000 calorías diarias a 2.200). Como consecuencia
se produjo una pérdida de peso generalizada que se calcula de 5 kilos para
una persona de talla normal.
Según apunta Franco, las observaciones son aún más interesantes si se tiene
en cuenta que la población cubana es muy homogénea. “No hay grandes
diferencias en salud, raza, renta o nivel educativo”, explica. Lo
excepcional del trabajo es la comparación con los años posteriores, cuando
la crisis terminó y los cubanos volvieron a ganar peso. En esos años (entre
1995 y 2010), la población aumentó su peso en una media de nueve kilos y la
prevalencia de diabetes se disparó desde 1997.
Mientras que en 1996, cinco años después del inicio de la pérdida de peso,
comenzó una rápida disminución en la mortalidad por diabetes que duró seis
años, en 2002 se revirtieron estas tendencias y la mortalidad por diabetes
inició una tendencia ascendente.
Aunque los investigadores esperaban que, una vez la población empezara a
ganar peso, volviera a aumentar la mortalidad por enfermedad coronaria –que
había disminuido un 34% durante los años 1996-2002–, lo que sucedió fue que
las tasas de defunciones se estabilizaron, es decir, dejaron de disminuir,
pero no aumentaron. “Esto contradice las tendencias más agoreras”, sostiene
Franco.
Lecciones para España
Para los autores, las circunstancias únicas de Cuba hacen difícil trasladar
los resultados a España u otros países desarrollados. “Aunque aquí también
estamos en una importante crisis económica, existen dos diferencias
principales: la primera, que no afecta por igual a toda la población (como
en el caso cubano) y, la segunda, que esta crisis no afecta directamente a
la alimentación ni al transporte de toda la población”.
Sin embargo, Franco considera que existen varias e importantes lecciones
que se pueden extraer de este estudio para su aplicación en España y otros
países similares. “Debemos promover la salud en todos, como sociedad; para
que tengan un impacto fuerte, las intervenciones no solo han de estar
centradas en la población de riesgo, sino que afecten a toda la población,
han de ser estrategias poblacionales”, subraya.
“Se trata de comer menos y mejor y sobre todo incrementar nuestra actividad
física, no se trata de que algunos estén delgados o se maten en el
gimnasio, sino de que toda la población pueda comer de manera equilibrada y
andar o montar en bici en su día a día”, ejemplifica el investigador. En
este sentido, Franco apunta a la promoción de políticas donde se primen
formas de transporte mas activas que el uso del coche.
“Se trata de comer menos y mejor y sobre todo incrementar nuestra actividad
física, no se trata de que algunos estén delgados o se maten en el gimnasio”
Los investigadores explican que, tras el análisis de los datos, no se puede
concluir que uno de los tres factores (menor ingesta calórica, pérdida de
peso y aumento de ejercicio) sea más importante que otro a la hora de
disminuir la mortalidad cardiovascular.
Promocionar hábitos saludables
Además del estudio, la revista British Medical Journal recoge un editorial
sobre el mismo, firmado por Walter Willett, profesor de la Escuela de Salud
Pública de la Universidad de Harvard (EE UU), que concluye que el trabajo
“añade una fuerte evidencia de que una reducción en el sobrepeso y la
obesidad tendría enormes beneficios poblacionales”. Añade, eso sí, que los
autores “son cautos en la interpretación de sus resultados” y evitan
“atribuir todos los cambios en las tasas de enfermedad a las modificaciones
en el peso”.
Además, finaliza el experto, “los médicos deberían promocionar los hábitos
saludables mediante el ejemplo”, recordando así el caso del famoso
cardiólogo (y médico personal del presidente Einsehower) Paul Dudley White,
que acudía a su consulta del Massachusetts General Hospital (Boston) en
bicicleta hasta bien entrados los 80 años. La ciudad de Boston nombró un
carril bici en su honor y sigue construyendo más. “El Dr. White
probablemente haya salvado más vidas montando en bicicleta que utilizando
su estetoscopio”.
Referencias bibliográficas:
Franco et al.: “Population-wide weight loss and regain in relation to
diabetes burden and cardiovascular mortality in Cuba 1980-2010: repeated
cross sectional surveys and ecological comparison of secular trends”.
British Medical Journal http://www.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmj.f1515
Editorial: http://www.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmj.f1777
via agenciasinc.es
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Publicado por Blogger para Esteban... grosso modo el 4/09/2013 05:35:00 pm
Este nuevo estudio analiza la relación entre los cambios de peso y la
enfermedad coronaria. / Nubuck
Este nuevo estudio analiza la relación entre los cambios de peso y la
enfermedad coronaria. / Nubuck
CNIC | 10 abril 2013 00:00
A la hora de promocionar la salud cardiovascular y disminuir la mortalidad
por este tipo de patologías, que son la principal causa de muerte en el
mundo, las intervenciones poblacionales pueden resultar de gran utilidad.
Esta es la principal conclusión de un estudio publicado hoy en el British
Medical Journal, llevado a cabo por investigadores en España, Cuba y EE UU,
liderado por Manuel Franco de la Universidad de Alcalá, el Centro Nacional
de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y la Universidad John Hopkins
(EE UU).
La nueva investigación afirma que este tipo de intervenciones permite,
además, que las modificaciones de conducta recomendadas puedan ser menos
radicales. Así, con la pérdida de solo cinco kilos de peso de media en toda
la población mantenida durante años se podría reducir en un tercio la
mortalidad por enfermedades coronarias y en casi la mitad las defunciones
por diabetes. También bajarían, en un porcentaje menor, las muertes por
infarto cerebral o ictus.
Los resultados de este trabajo único se basan en la observación de una
población muy particular durante 30 años, un escenario “imposible de
replicar en un ensayo clínico”, señala Franco.
Los resultados de este trabajo se basan en la observación de la población
cubana durante 30 años
Lo que hace única a esta población es que, en su totalidad, experimentó una
pérdida de peso moderada y un aumento importante de la práctica de
ejercicio físico durante al menos cuatro años (1991-1995). En esos años,
Cuba sufrió una terrible crisis económica, motivada por la caída de la
Unión Soviética, que facilitaba al país caribeño –sometido a un embargo por
las autoridades estadounidenses– alimentos y petróleo.
Así, los cubanos pasaron a depender de sí mismos para desplazarse, por la
práctica anulación de los medios de transporte públicos y privados, lo que
supuso un aumento muy significativo (del 30 % al 80 %) del porcentaje de
población con niveles de actividad física moderada. Al mismo tiempo y de
manera paulatina y sostenida se redujo considerablemente la ingesta
calórica per cápita (de 3.000 calorías diarias a 2.200). Como consecuencia
se produjo una pérdida de peso generalizada que se calcula de 5 kilos para
una persona de talla normal.
Según apunta Franco, las observaciones son aún más interesantes si se tiene
en cuenta que la población cubana es muy homogénea. “No hay grandes
diferencias en salud, raza, renta o nivel educativo”, explica. Lo
excepcional del trabajo es la comparación con los años posteriores, cuando
la crisis terminó y los cubanos volvieron a ganar peso. En esos años (entre
1995 y 2010), la población aumentó su peso en una media de nueve kilos y la
prevalencia de diabetes se disparó desde 1997.
Mientras que en 1996, cinco años después del inicio de la pérdida de peso,
comenzó una rápida disminución en la mortalidad por diabetes que duró seis
años, en 2002 se revirtieron estas tendencias y la mortalidad por diabetes
inició una tendencia ascendente.
Aunque los investigadores esperaban que, una vez la población empezara a
ganar peso, volviera a aumentar la mortalidad por enfermedad coronaria –que
había disminuido un 34% durante los años 1996-2002–, lo que sucedió fue que
las tasas de defunciones se estabilizaron, es decir, dejaron de disminuir,
pero no aumentaron. “Esto contradice las tendencias más agoreras”, sostiene
Franco.
Lecciones para España
Para los autores, las circunstancias únicas de Cuba hacen difícil trasladar
los resultados a España u otros países desarrollados. “Aunque aquí también
estamos en una importante crisis económica, existen dos diferencias
principales: la primera, que no afecta por igual a toda la población (como
en el caso cubano) y, la segunda, que esta crisis no afecta directamente a
la alimentación ni al transporte de toda la población”.
Sin embargo, Franco considera que existen varias e importantes lecciones
que se pueden extraer de este estudio para su aplicación en España y otros
países similares. “Debemos promover la salud en todos, como sociedad; para
que tengan un impacto fuerte, las intervenciones no solo han de estar
centradas en la población de riesgo, sino que afecten a toda la población,
han de ser estrategias poblacionales”, subraya.
“Se trata de comer menos y mejor y sobre todo incrementar nuestra actividad
física, no se trata de que algunos estén delgados o se maten en el
gimnasio, sino de que toda la población pueda comer de manera equilibrada y
andar o montar en bici en su día a día”, ejemplifica el investigador. En
este sentido, Franco apunta a la promoción de políticas donde se primen
formas de transporte mas activas que el uso del coche.
“Se trata de comer menos y mejor y sobre todo incrementar nuestra actividad
física, no se trata de que algunos estén delgados o se maten en el gimnasio”
Los investigadores explican que, tras el análisis de los datos, no se puede
concluir que uno de los tres factores (menor ingesta calórica, pérdida de
peso y aumento de ejercicio) sea más importante que otro a la hora de
disminuir la mortalidad cardiovascular.
Promocionar hábitos saludables
Además del estudio, la revista British Medical Journal recoge un editorial
sobre el mismo, firmado por Walter Willett, profesor de la Escuela de Salud
Pública de la Universidad de Harvard (EE UU), que concluye que el trabajo
“añade una fuerte evidencia de que una reducción en el sobrepeso y la
obesidad tendría enormes beneficios poblacionales”. Añade, eso sí, que los
autores “son cautos en la interpretación de sus resultados” y evitan
“atribuir todos los cambios en las tasas de enfermedad a las modificaciones
en el peso”.
Además, finaliza el experto, “los médicos deberían promocionar los hábitos
saludables mediante el ejemplo”, recordando así el caso del famoso
cardiólogo (y médico personal del presidente Einsehower) Paul Dudley White,
que acudía a su consulta del Massachusetts General Hospital (Boston) en
bicicleta hasta bien entrados los 80 años. La ciudad de Boston nombró un
carril bici en su honor y sigue construyendo más. “El Dr. White
probablemente haya salvado más vidas montando en bicicleta que utilizando
su estetoscopio”.
Referencias bibliográficas:
Franco et al.: “Population-wide weight loss and regain in relation to
diabetes burden and cardiovascular mortality in Cuba 1980-2010: repeated
cross sectional surveys and ecological comparison of secular trends”.
British Medical Journal http://www.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmj.f1515
Editorial: http://www.bmj.com/cgi/doi/10.1136/bmj.f1777
via agenciasinc.es
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Publicado por Blogger para Esteban... grosso modo el 4/09/2013 05:35:00 pm












