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Los antecedentes

La información es la circunstancia que precede a una decisión

[Esteban... grosso modo] Bérénice Bejo, una actriz en continuo movimiento

Tras el éxito de "The Artist" a Bérénice Bejo no le llegan cientos de
guiones y, sobre todo, ninguno interesante desde Hollywood, pero se muestra
encantada de participar en películas más pequeñas como "Le passé", de
Asghar Farhadi, con la que compite en Cannes.
"Cuando 'The Artist' fue estrenada en Francia, algo cambió porque los
productores y directores confían un poco más en mí (....), pero no abro mi
puerta y me encuentro cientos de guiones".
Y sobre todo, "ninguna oferta interesante de Hollywood", algo que no solo
no la obsesiona -"las historias americanas no encajaban conmigo", asegura-,
si no que agradece. "Creo que mi vida va en la misma dirección que antes y
eso es genial".
Pero si llega una buena historia, con un buen director y buenos
actores, "estaría loca si dijera que no", afirma rotunda, moviendo mucho
las manos y con un rostro que no para de cambiar de expresión.
Relajada y sonriente, Bejo habla con cinco medios de comunicación, entre
ellos Efe, tras presentar en Cannes la última película de Farhadi.
Una historia sobre el peso del pasado cuando hay elementos escondidos de
él, cosas que no han salido a la luz y que afectan profundamente a una
familia cuya cabeza de familia es Marie, el personaje interpretado por Bejo.
Todo lo contrario a la vida personal de Bejo. "Me encanta mi pasado, mis
recuerdos, incluso las cosas malas, creo que me he construido a mí misma
con mi pasado".
Un pasado que tiene mucho que ver con Argentina. Nacida en Buenos Aires
hace 36 años, la actriz se trasladó con su familia a París cuando apenas
tenía tres años, pero en el país latinoamericano viven su hermana, sus
sobrinos, tíos y primos.
Viaja allí a menudo y habla español, un idioma que intenta transmitir a sus
hijos -Lucien y Gloria, los primeros de su familia que no son argentinos- y
que habla con sus padres, Miguel y Silvia.
Su padre era realizador de cine, aunque lo dejó antes de que Bérénice
naciera, y su madre abogada. Una pareja con grandes inquietudes culturales,
de los que ha heredado el gusto por la lectura, la escritura o el arte.
Lo que le llevó de forma natural a la interpretación, profesión en la que
empezó con 17 años cuando respondió a un anuncio de un periódico y
consiguió un pequeño papel.
"Siempre quise actuar, siempre se lo dije a mis padres, completé mis
estudios pero iba a cursos de teatros, siempre he estado enamorada del
cine, me meto de lleno en las películas, lloro, río, grito", explica la
actriz, que habla tanto con su voz como con sus ojos o sus manos.
Peor aunque siente pasión por su trabajo, le molesta no ser capaz de hacer
otra cosa.
"Me gustaría ser una buena bailarina o pintora, algo más. Me siento triste
cuando veo actores que pueden hacer muchas otras cosas y hacerlas bien",
pero ella se contenta con tomar fotos o escribir notas personales con sus
pensamientos o anécdotas referidas a sus hijos.
Aunque intentó escribir, junto a su padre. Fue bonito, explica,
porque "compartí algo con él durante un año pero fue un desastre, no sé si
volveré a intentarlo".
Tampoco se plantea pasarse detrás de la cámara porque su marido sea el
realizador Michel Hazanavicius, que la dirigió en "The Artist". Ha
aprendido mucho con él sobre el proceso de creación de una película, además
de a respetar más el trabajo de todas las personas porque lo entiende mejor.
Pero prefiere que sea él quien dirija y dé las órdenes, aunque solo en los
rodajes, porque en casa la que manda es ella. "Yo soy más bien el jefe y
ordeno qué hacer", asegura entre risas.
Una alegría y optimismo que hacen que haya sido la Peppy Miller de "The
Artist" el papel más cercano a su personalidad. "Michel lo escribió para mí
y hay tantas cosas buenas (...). Me gusta conservar el lado positivo de las
cosas y no siempre es fácil cuando te conviertes en famoso y hay tanta
tensión que quieres mandar a todo el mundo a paseo".
De su futuro, habla con pasión de su nuevo proyecto, un melodrama que
dirigirá su marido y que se desarrolla durante la invasión de Chechenia, en
el que interpretará a una trabajadora de la ONU, y asegura no tener el
sueño de trabajar con alguien en concreto.
Aunque reflexiona, tuerce la cara y reconoce que adora las películas de Ang
Lee. "Me encanta su energía, es muy sabio e inteligente. Sí, creo que
debería cogerme para una película", afirma divertida.
Y más allá del rodaje y la preparación de las películas, reconoce que no le
gusta tanto la parte de la promoción ni la obsesión por el aspecto y los
vestidos, algo que solo asume como parte de su trabajo.
Pero pese a todo, afirma: "Me siento afortunada, he tenido suerte durante
toda mi vida".

epa







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Publicado por Blogger para Esteban... grosso modo el 5/25/2013 12:56:00 pm

Las publicaciones de la UNESCO, disponibles de forma gratuita como parte de la nueva política de acceso abierto de la Organización Las tortugas gigantes vivían en la Amazonia antes de emigrar a las Galápagos

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