[Los Antecedentes] China impone nuevas leyes para regresar a Confucio
Monday, July 8, 2013 9:43:37 PM
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via sp.rian.ru
El Gobierno chino ha impuesto a los habitantes del país la obligación de
prestar más atención a sus padres ancianos, a los que deberán visitar
frecuentemente, según una nueva regulación que entró en vigor el pasado
lunes 1 de julio.
La nueva norma exige a los adultos visitar a sus progenitores ancianos de
forma regular. Si no lo hacen, se exponen a ser demandados, multados o,
incluso acabar en la cárcel. La normativa no llevaba ni 48 horas en vigor
cuando se produjo la primera condena.
Pasada una semana, es evidente que la nueva ley provoca reacciones opuestas
entre los ciudadanos, muchos chinos ya han protestado contra ella. Otra
cosa resulta evidente: los políticos estadounidenses prestan a cualquier
cambio en la sociedad china la misma atención que a los planes de Pekín de
crear su propia flota de portaaviones.
Una idea buena pero inviable
La primera sentencia judicial en virtud de la Ley de Protección de Ancianos
se dictó en la provincia de Jiangsu, al este del país. Conforme al
veredicto, una mujer china deberá visitar a su madre de 77 años de edad al
menos una vez cada dos meses y ayudarla económicamente. Si no lo hace
deberá pagar una multa. El precedente histórico está creado.
La nueva Ley de Protección de los Derechos e Intereses de los Ancianos
estipula que los hijos deben visitar a sus progenitores mayores con
frecuencia y, si bien no concreta la penalización, prevé medidas
sancionadoras en caso de incumplir esta norma. La regulación señala,
además, que las empresas deberán dar vacaciones a los trabajadores para que
puedan visitar a sus padres.
Lo más sorprendente es que en China, donde la nueva ley dio lugar a
acaloradas discusiones en los medios, hay muchos ciudadanos que están en
contra de la norma. Un famoso escritor chino en su bitácora la tacha de
“ridícula” señalando que no se puede regular por ley lo que es parte de la
naturaleza humana. Es lo mismo que obligar a todos los ciudadanos a tener
una vida sexual armoniosa.
Muchos trabajadores temporales afirman que es una idea buena pero inviable
ya que no tienen estipuladas las vacaciones para poder visitar a los padres
dos veces al año.
La nueva medida también ha generado controversia en las redes sociales,
donde algunos creen que evidencia una pérdida de moralidad de la ciudadanía
china. Está claro que este tema no deja indiferente a nadie en el país.
EEUU está al pendiente
Lo más curioso del asunto es que también afecta a muchos fuera de China, en
EEUU, donde ha despertado un gran interés en los medios. El New York Times,
por ejemplo, en los últimos meses publicó varios artículos sobre la nueva
ley en el país asiático.
Y este fenómeno es incluso más interesante que los procesos en la sociedad
china ya que pone de manifiesto que los estadounidenses –intelectuales,
políticos y simplemente curiosos– dan mucha importancia a todo lo que
sucede en China para evaluar sus puntos fuertes y débiles.
Ellos saben que hasta dentro de varios decenios Pekín no podrá desafiar al
predominio de EEUU en temas estratégicos. Pero observan con atención los
avances del gigante asiático en este aspecto y analizan todo lo demás:
economía, política interior y, especialmente, “el material humano”. Ahora
en Estados Unidos muchos analistas optan por especializarse en China.
Y no solamente en China, también en Rusia. Clifford Gaddy y Barry Ickes,
acaban de publicar otro libro sobre la situación rusa: Trampas para oso en
el camino de Rusia hacia la modernización (Gaddy, Clifford and Ickes,
Barry. Bear Traps on Russia's Road to Modernization). En este ensayo los
autores, además de la industria y la tecnología, analizan los últimos datos
demográficos e indican que la población de Rusia, en contra de lo que se
suele pensar, ya no disminuye. Ya en 2011 los expertos revisaron al alza
los pronósticos de crecimiento poblacional en el país, y, según los
autores, es un dato tan relevante que merece una atención especial.
Una señal de impotencia
Volviendo a la nueva ley china, cabe señalar que es una muestra de
debilidad de la sociedad, o, al menos, de la imprevisibilidad de los
procesos que se desarrollan en el país. Porque tan sólo hace unos años
nadie en el mundo podía imaginar que harían falta medidas legales
coercitivas en un ámbito tan íntimo como es la relación con los padres.
Porque en China es, además, la esencia del carácter nacional.
El gran filósofo chino Confucio, ya en el siglo V antes de Cristo describió
los valores imprescindibles para las relaciones humanas y para el buen
funcionamiento de la sociedad. Así, presenta a la familia como un pequeño
reino con jerarquías, protocolos y métodos de gobierno, y el Estado como
una gran familia en la que debe haber afectos, relaciones y obligaciones
morales. Este sistema se apoya en dos pilares: el respeto de los menores
(hijos y ciudadanos de a pie) hacia los mayores (padres y gobernantes) y el
amor y benevolencia con que éstos tratan a aquéllos.
Esta filosofía puesta en práctica ha llegado hasta nuestros días. Cuando
llega el Año Nuevo según el calendario chino, la mitad de la población se
pone en camino para ir a visitar a sus padres, originando el colapso y el
caos del transporte.
Aunque el respeto por los ancianos está arraigado en la sociedad china,
tres décadas de reformas de mercado han acelerado la ruptura de la
tradicional familia extensa y hay pocas alternativas asequibles. Si ha
habido que promulgar una ley para que la gente cuide de sus padres,
entonces habrá que decir adiós a Confucio.
Está claro que el sistema antiguo ya no funciona, lo que no está tan claro –
y es el quid del asunto– es si se puede o no intentar sostenerlo por medio
de una ley, desde arriba. Los valores tienen que brotar de la sociedad, no
pueden ser impuestos desde fuera.
Entretanto los cambios que está viviendo la sociedad china son brutales y
explican perfectamente la situación actual. Según los datos que aparecen en
la reciente regulación, en 1999 el 10% de la población china era anciana,
un porcentaje que subió al 13,26% en 2010. Son 200 millones las personas en
China por encima de los 60. Y la mitad de los ancianos no viven con sus
hijos, que emigran a las ciudades en busca de un trabajo y una vida mejor.
Quizás esto impulse y acelere la creación del sistema de pensiones en el
país asiático, que antes no lo necesitaba porque eran los hijos los que
cuidaban de sus padres.
--
Publicado por Blogger para Los Antecedentes el 7/08/2013 02:43:00 pm
via sp.rian.ru
El Gobierno chino ha impuesto a los habitantes del país la obligación de
prestar más atención a sus padres ancianos, a los que deberán visitar
frecuentemente, según una nueva regulación que entró en vigor el pasado
lunes 1 de julio.
La nueva norma exige a los adultos visitar a sus progenitores ancianos de
forma regular. Si no lo hacen, se exponen a ser demandados, multados o,
incluso acabar en la cárcel. La normativa no llevaba ni 48 horas en vigor
cuando se produjo la primera condena.
Pasada una semana, es evidente que la nueva ley provoca reacciones opuestas
entre los ciudadanos, muchos chinos ya han protestado contra ella. Otra
cosa resulta evidente: los políticos estadounidenses prestan a cualquier
cambio en la sociedad china la misma atención que a los planes de Pekín de
crear su propia flota de portaaviones.
Una idea buena pero inviable
La primera sentencia judicial en virtud de la Ley de Protección de Ancianos
se dictó en la provincia de Jiangsu, al este del país. Conforme al
veredicto, una mujer china deberá visitar a su madre de 77 años de edad al
menos una vez cada dos meses y ayudarla económicamente. Si no lo hace
deberá pagar una multa. El precedente histórico está creado.
La nueva Ley de Protección de los Derechos e Intereses de los Ancianos
estipula que los hijos deben visitar a sus progenitores mayores con
frecuencia y, si bien no concreta la penalización, prevé medidas
sancionadoras en caso de incumplir esta norma. La regulación señala,
además, que las empresas deberán dar vacaciones a los trabajadores para que
puedan visitar a sus padres.
Lo más sorprendente es que en China, donde la nueva ley dio lugar a
acaloradas discusiones en los medios, hay muchos ciudadanos que están en
contra de la norma. Un famoso escritor chino en su bitácora la tacha de
“ridícula” señalando que no se puede regular por ley lo que es parte de la
naturaleza humana. Es lo mismo que obligar a todos los ciudadanos a tener
una vida sexual armoniosa.
Muchos trabajadores temporales afirman que es una idea buena pero inviable
ya que no tienen estipuladas las vacaciones para poder visitar a los padres
dos veces al año.
La nueva medida también ha generado controversia en las redes sociales,
donde algunos creen que evidencia una pérdida de moralidad de la ciudadanía
china. Está claro que este tema no deja indiferente a nadie en el país.
EEUU está al pendiente
Lo más curioso del asunto es que también afecta a muchos fuera de China, en
EEUU, donde ha despertado un gran interés en los medios. El New York Times,
por ejemplo, en los últimos meses publicó varios artículos sobre la nueva
ley en el país asiático.
Y este fenómeno es incluso más interesante que los procesos en la sociedad
china ya que pone de manifiesto que los estadounidenses –intelectuales,
políticos y simplemente curiosos– dan mucha importancia a todo lo que
sucede en China para evaluar sus puntos fuertes y débiles.
Ellos saben que hasta dentro de varios decenios Pekín no podrá desafiar al
predominio de EEUU en temas estratégicos. Pero observan con atención los
avances del gigante asiático en este aspecto y analizan todo lo demás:
economía, política interior y, especialmente, “el material humano”. Ahora
en Estados Unidos muchos analistas optan por especializarse en China.
Y no solamente en China, también en Rusia. Clifford Gaddy y Barry Ickes,
acaban de publicar otro libro sobre la situación rusa: Trampas para oso en
el camino de Rusia hacia la modernización (Gaddy, Clifford and Ickes,
Barry. Bear Traps on Russia's Road to Modernization). En este ensayo los
autores, además de la industria y la tecnología, analizan los últimos datos
demográficos e indican que la población de Rusia, en contra de lo que se
suele pensar, ya no disminuye. Ya en 2011 los expertos revisaron al alza
los pronósticos de crecimiento poblacional en el país, y, según los
autores, es un dato tan relevante que merece una atención especial.
Una señal de impotencia
Volviendo a la nueva ley china, cabe señalar que es una muestra de
debilidad de la sociedad, o, al menos, de la imprevisibilidad de los
procesos que se desarrollan en el país. Porque tan sólo hace unos años
nadie en el mundo podía imaginar que harían falta medidas legales
coercitivas en un ámbito tan íntimo como es la relación con los padres.
Porque en China es, además, la esencia del carácter nacional.
El gran filósofo chino Confucio, ya en el siglo V antes de Cristo describió
los valores imprescindibles para las relaciones humanas y para el buen
funcionamiento de la sociedad. Así, presenta a la familia como un pequeño
reino con jerarquías, protocolos y métodos de gobierno, y el Estado como
una gran familia en la que debe haber afectos, relaciones y obligaciones
morales. Este sistema se apoya en dos pilares: el respeto de los menores
(hijos y ciudadanos de a pie) hacia los mayores (padres y gobernantes) y el
amor y benevolencia con que éstos tratan a aquéllos.
Esta filosofía puesta en práctica ha llegado hasta nuestros días. Cuando
llega el Año Nuevo según el calendario chino, la mitad de la población se
pone en camino para ir a visitar a sus padres, originando el colapso y el
caos del transporte.
Aunque el respeto por los ancianos está arraigado en la sociedad china,
tres décadas de reformas de mercado han acelerado la ruptura de la
tradicional familia extensa y hay pocas alternativas asequibles. Si ha
habido que promulgar una ley para que la gente cuide de sus padres,
entonces habrá que decir adiós a Confucio.
Está claro que el sistema antiguo ya no funciona, lo que no está tan claro –
y es el quid del asunto– es si se puede o no intentar sostenerlo por medio
de una ley, desde arriba. Los valores tienen que brotar de la sociedad, no
pueden ser impuestos desde fuera.
Entretanto los cambios que está viviendo la sociedad china son brutales y
explican perfectamente la situación actual. Según los datos que aparecen en
la reciente regulación, en 1999 el 10% de la población china era anciana,
un porcentaje que subió al 13,26% en 2010. Son 200 millones las personas en
China por encima de los 60. Y la mitad de los ancianos no viven con sus
hijos, que emigran a las ciudades en busca de un trabajo y una vida mejor.
Quizás esto impulse y acelere la creación del sistema de pensiones en el
país asiático, que antes no lo necesitaba porque eran los hijos los que
cuidaban de sus padres.
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Publicado por Blogger para Los Antecedentes el 7/08/2013 02:43:00 pm












