[Notiocho Cultural] “No entiendo por qué hay esa separación en los baños entre caballeros y señoras”
Monday, July 8, 2013 9:17:39 PM
Esta semana se celebra en Madrid el 2º Congreso Europeo de Transexualidad,
en la que los mayores expertos en este campo se reúnen para sentar las
bases de la asistencia y el tratamiento a largo plazo de los pacientes.
Antonio Becerra, presidente del comité organizador, cuenta a SINC lo
importante que es acabar con los estigmas.
Antonio Becerra
¿Cuál es la situación legal en España con respecto a los trastornos de
identidad de género?
En España seguimos las directrices que marcan algunas unidades de
trastornos de identidad de género (UTIG) como la de Ámsterdam que lleva más
de 30 años. Sin embargo, la ley es más avanzada que en otros países
europeos porque, salvo en nuestro país, en el resto no se hace el cambio de
nombre y sexo si no se ha producido la intervención quirúrgica genital.
Aquí con dos años de tratamiento farmacológico es suficiente.
Esto es importante porque no todas las personas quieren operarse…
Claro, hay varias razones para ello. Bien porque acceden tarde al problema
de identidad que tienen y quizá no les apetece ya operarse, o porque no
tienen esa agilidad de acceso a estas unidades o porque haya
contraindicaciones que no permitan la cirugía.
¿Qué etapas son más complicadas en el proceso de reasignación del sexo?
Para el profesional los aspectos más importantes son prevenir todo tipo de
prácticas de riesgo: evitar la inyección de silicona libre en mama,
intervenciones quirúrgicas parciales, no elegir correctamente un cirujano
fuera del sistema sanitario público... Y a largo plazo el tratamiento
hormonal, que casi con toda seguridad va a suponer efectos adversos.
¿Y para el paciente?
Lo más importante es la velocidad, es decir, cubrir el tratamiento hormonal
y quirúrgico lo antes posible. No valoran que el tratamiento a largo plazo
provoque efectos adversos. De hecho hay que revisar la densidad mineral
ósea porque cuando se extirpan las gónadas (tanto testículos como ovarios)
es más frecuente la osteoporosis. También hay que hacer revisiones de las
mamas, los implantes, las cicatrices, de fístulas que pueden aparecer como
consecuencia del tratamiento hormonal o las operaciones, etc.
"Para los pacientes lo más importante es la velocidad, cubrir el
tratamiento hormonal y quirúrgico lo antes posible"
¿Qué es más fácil, la reasignación hombre-mujer o la contraria?
Es más común de hombre a mujer quizá porque la cirugía es más
satisfactoria. Hay diferentes teorías para ello, por ejemplo, desde el
punto de vista genético u hormonal la discordancia entre el sexo cerebral y
el sexo genital de hombre a mujer puede darse por un fallo en la
testosterona. Además es más sencillo y accesible el tratamiento con
estrógenos.
¿Cuáles son las consecuencias de un cambio de sexo?
En el caso de masculino a femenino los efectos adversos son mucho más
graves e importantes que en caso contrario debido al tratamiento hormonal
con estrógenos por su elevado riesgo de cáncer de mama y embolias. En la
reasignación de mujer a hombre la testosterona a largo plazo podría
modificar el perfil de riesgo cardiovascular o alteraciones dérmicas.
Además hay que pensar en las consecuencias de la cirugía, que no siempre
queda perfecta.
¿A qué edad pueden aparecer estos conflictos?
Pueden empezar a edades muy tempranas aunque de momento no se sabe valorar
bien. Luego los padres lo van detectando poco a poco y existe un pequeño
conflicto que más tarde se establece: que quien dice ser niño resulta que
tiene costumbres y hábitos femeninos o al contrario, pero todo va siendo
poco a poco. De las 800 personas que hemos atendido en la UTIG de Madrid
desde 2006, un 5% son menores. A estos no se les hace ninguna intervención
farmacológica hasta que cumplen 18 años.
"La transexualidad se debería retirar de los manuales de enfermedades
mentales igual que se retiraron otros conceptos"
Hace poco se ha conocido en los medios de comunicación el caso de un niño
de seis años, que rechaza todo lo asociado a ese género, que tendrá que
utilizar el servicio de los chicos o los de la enfermería del centro. ¿Cómo
se puede actuar en estos casos?
Nuestra experiencia al hablar con los tutores o directores de los centros
es que son muy sensibles a este problema. El tema es que al haber servicio
de chicos y de chicas vaya donde vaya los demás compañeros de su misma edad
siempre van a hablar. Es problemático, hay un estigma y es muy difícil
ocultarlo a los compañeros, que siempre se fijan en lo que no es común.
Nosotros lo que propugnamos es que haya servicios unisex y que la
privacidad esté preservada tanto en adultos como en menores de edad. No
entiendo por qué nadie ha llamado la atención todavía sobre por qué hay esa
separación entre caballeros y señoras en los baños. No debería haber esa
diferenciación, simplemente hacerlos más grandes y adaptarlos.
Aunque ya esté mucho más aceptado por la sociedad, ¿cómo afrontan las
familias esta situación?
A edades más tempranas lo toman como un drama ya que remueve todo el estado
del bienestar psicológico, familiar y personal del padre y la madre. Luego
intentan encontrar soluciones. Y cuando esa edad es más tardía, al
principio hay una negación, pero poco a poco y gracias a la labor de los
profesionales, se va asumiendo que no se trata de un capricho, sino de una
alteración que no sabemos definir todavía de qué tipo es, pero en la que se
necesita ayuda de los expertos.
¿Por qué en pleno siglo XXI hay clasificaciones que contemplan estos
trastornos como una enfermedad?
Nosotros no consideramos que sea una enfermedad mental, ni siquiera una
enfermedad. Se debería retirar de los manuales de enfermedades mentales
igual que se retiraron otros conceptos. Simplemente es una necesidad de
atender un problema de salud, igual que puede ser el embarazo o la
menopausia, que no son patologías y se atienden en el sistema sanitario
público. La enfermedad aparecería si no se considerase la asistencia a
estas personas por las dificultades sociales, legales y sanitarias que
conllevaría. Probablemente no se sepa muy bien cómo definirlo, pero quizá
no haya ni que hacerlo, el que acuda a las unidades será porque necesite a
los profesionales.
Opiniòn...MARICEL
Leer este tipo de notas me hacen pensar que negocio tan grande es la
transexualidad...cirugías estéticas, tratamientos hormonales, etc,
etc...Mucho dinero para mutilar cuerpos y llevarlos contra su propia
naturaleza. Hoy se habla de esto como si no fuera una enfermedad porque con
todos estos tratamientos es un gran negocio. Si mutilarse y sentirse mal
con lo que uno es realmente no es una enfermedad... qué és?
Según este médico no se puede decirle enfermedad pero...Que negocio
perverso!
Sobre el nombre de la nota...me parece una locura baños compartirdos para
hombres y mujeres...
Se nota que el que plantea eso jamás fue acosado en un lugar
público...imaginensé lo que sería en un baño...
Una boca de lobo como se diría en mi país.
Ya se está yendo a cualquier lado con este tipo de planteos...
Por qué en lugar de este planteo no ponen baños para transexuales y listo,
pero juntos es una locura.
--
Publicado por Pancho Piteko para Notiocho Cultural el 7/08/2013 02:17:00 pm
en la que los mayores expertos en este campo se reúnen para sentar las
bases de la asistencia y el tratamiento a largo plazo de los pacientes.
Antonio Becerra, presidente del comité organizador, cuenta a SINC lo
importante que es acabar con los estigmas.
Antonio Becerra
¿Cuál es la situación legal en España con respecto a los trastornos de
identidad de género?
En España seguimos las directrices que marcan algunas unidades de
trastornos de identidad de género (UTIG) como la de Ámsterdam que lleva más
de 30 años. Sin embargo, la ley es más avanzada que en otros países
europeos porque, salvo en nuestro país, en el resto no se hace el cambio de
nombre y sexo si no se ha producido la intervención quirúrgica genital.
Aquí con dos años de tratamiento farmacológico es suficiente.
Esto es importante porque no todas las personas quieren operarse…
Claro, hay varias razones para ello. Bien porque acceden tarde al problema
de identidad que tienen y quizá no les apetece ya operarse, o porque no
tienen esa agilidad de acceso a estas unidades o porque haya
contraindicaciones que no permitan la cirugía.
¿Qué etapas son más complicadas en el proceso de reasignación del sexo?
Para el profesional los aspectos más importantes son prevenir todo tipo de
prácticas de riesgo: evitar la inyección de silicona libre en mama,
intervenciones quirúrgicas parciales, no elegir correctamente un cirujano
fuera del sistema sanitario público... Y a largo plazo el tratamiento
hormonal, que casi con toda seguridad va a suponer efectos adversos.
¿Y para el paciente?
Lo más importante es la velocidad, es decir, cubrir el tratamiento hormonal
y quirúrgico lo antes posible. No valoran que el tratamiento a largo plazo
provoque efectos adversos. De hecho hay que revisar la densidad mineral
ósea porque cuando se extirpan las gónadas (tanto testículos como ovarios)
es más frecuente la osteoporosis. También hay que hacer revisiones de las
mamas, los implantes, las cicatrices, de fístulas que pueden aparecer como
consecuencia del tratamiento hormonal o las operaciones, etc.
"Para los pacientes lo más importante es la velocidad, cubrir el
tratamiento hormonal y quirúrgico lo antes posible"
¿Qué es más fácil, la reasignación hombre-mujer o la contraria?
Es más común de hombre a mujer quizá porque la cirugía es más
satisfactoria. Hay diferentes teorías para ello, por ejemplo, desde el
punto de vista genético u hormonal la discordancia entre el sexo cerebral y
el sexo genital de hombre a mujer puede darse por un fallo en la
testosterona. Además es más sencillo y accesible el tratamiento con
estrógenos.
¿Cuáles son las consecuencias de un cambio de sexo?
En el caso de masculino a femenino los efectos adversos son mucho más
graves e importantes que en caso contrario debido al tratamiento hormonal
con estrógenos por su elevado riesgo de cáncer de mama y embolias. En la
reasignación de mujer a hombre la testosterona a largo plazo podría
modificar el perfil de riesgo cardiovascular o alteraciones dérmicas.
Además hay que pensar en las consecuencias de la cirugía, que no siempre
queda perfecta.
¿A qué edad pueden aparecer estos conflictos?
Pueden empezar a edades muy tempranas aunque de momento no se sabe valorar
bien. Luego los padres lo van detectando poco a poco y existe un pequeño
conflicto que más tarde se establece: que quien dice ser niño resulta que
tiene costumbres y hábitos femeninos o al contrario, pero todo va siendo
poco a poco. De las 800 personas que hemos atendido en la UTIG de Madrid
desde 2006, un 5% son menores. A estos no se les hace ninguna intervención
farmacológica hasta que cumplen 18 años.
"La transexualidad se debería retirar de los manuales de enfermedades
mentales igual que se retiraron otros conceptos"
Hace poco se ha conocido en los medios de comunicación el caso de un niño
de seis años, que rechaza todo lo asociado a ese género, que tendrá que
utilizar el servicio de los chicos o los de la enfermería del centro. ¿Cómo
se puede actuar en estos casos?
Nuestra experiencia al hablar con los tutores o directores de los centros
es que son muy sensibles a este problema. El tema es que al haber servicio
de chicos y de chicas vaya donde vaya los demás compañeros de su misma edad
siempre van a hablar. Es problemático, hay un estigma y es muy difícil
ocultarlo a los compañeros, que siempre se fijan en lo que no es común.
Nosotros lo que propugnamos es que haya servicios unisex y que la
privacidad esté preservada tanto en adultos como en menores de edad. No
entiendo por qué nadie ha llamado la atención todavía sobre por qué hay esa
separación entre caballeros y señoras en los baños. No debería haber esa
diferenciación, simplemente hacerlos más grandes y adaptarlos.
Aunque ya esté mucho más aceptado por la sociedad, ¿cómo afrontan las
familias esta situación?
A edades más tempranas lo toman como un drama ya que remueve todo el estado
del bienestar psicológico, familiar y personal del padre y la madre. Luego
intentan encontrar soluciones. Y cuando esa edad es más tardía, al
principio hay una negación, pero poco a poco y gracias a la labor de los
profesionales, se va asumiendo que no se trata de un capricho, sino de una
alteración que no sabemos definir todavía de qué tipo es, pero en la que se
necesita ayuda de los expertos.
¿Por qué en pleno siglo XXI hay clasificaciones que contemplan estos
trastornos como una enfermedad?
Nosotros no consideramos que sea una enfermedad mental, ni siquiera una
enfermedad. Se debería retirar de los manuales de enfermedades mentales
igual que se retiraron otros conceptos. Simplemente es una necesidad de
atender un problema de salud, igual que puede ser el embarazo o la
menopausia, que no son patologías y se atienden en el sistema sanitario
público. La enfermedad aparecería si no se considerase la asistencia a
estas personas por las dificultades sociales, legales y sanitarias que
conllevaría. Probablemente no se sepa muy bien cómo definirlo, pero quizá
no haya ni que hacerlo, el que acuda a las unidades será porque necesite a
los profesionales.
Opiniòn...MARICEL
Leer este tipo de notas me hacen pensar que negocio tan grande es la
transexualidad...cirugías estéticas, tratamientos hormonales, etc,
etc...Mucho dinero para mutilar cuerpos y llevarlos contra su propia
naturaleza. Hoy se habla de esto como si no fuera una enfermedad porque con
todos estos tratamientos es un gran negocio. Si mutilarse y sentirse mal
con lo que uno es realmente no es una enfermedad... qué és?
Según este médico no se puede decirle enfermedad pero...Que negocio
perverso!
Sobre el nombre de la nota...me parece una locura baños compartirdos para
hombres y mujeres...
Se nota que el que plantea eso jamás fue acosado en un lugar
público...imaginensé lo que sería en un baño...
Una boca de lobo como se diría en mi país.
Ya se está yendo a cualquier lado con este tipo de planteos...
Por qué en lugar de este planteo no ponen baños para transexuales y listo,
pero juntos es una locura.
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Publicado por Pancho Piteko para Notiocho Cultural el 7/08/2013 02:17:00 pm












