[Los Antecedentes] Estudian relación entre contaminación ambiental y función olfativa
Monday, August 5, 2013 6:13:04 PM
Los habitantes de la ciudad de México requieren mayores concentraciones de
una sustancia para detectar su olor
http://www.comunicacion.amc.edu.mx/comunicacion/noticias/images/cyd-020813-portada-g.jpg
México es el segundo país de América Latina con mayor número de muertes
relacionadas con la contaminación del aire, según datos de la Organización
Mundial de la Salud (OMS); y los promedios de concentración de ozono en
México rebasan hasta en 150% los niveles permitidos.
Los contaminantes más importantes en la ciudad de México son el ozono y las
partículas menores a 10 micrómetros formadas por distintos materiales. El
ozono es constituyente natural de la atmósfera, pero cuando por la
actividad humana su concentración es superior a la normal se considera como
un gas contaminante.
En el noroeste de la ciudad de México la contaminación por este tipo de
partículas es más grave; mientras que en el suroeste la contaminación por
ozono es la más grave.
Científicos de los Institutos de Investigaciones Biomédicas y de Fisiología
Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México estudian los
problemas asociados con la contaminación del aire, y cómo afecta a la
función olfativa.
La investigación coordinada por el doctor René Drucker-Colín y la doctora
Robin Hudson, ambos integrantes de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y
realizada por el maestro Marco Guarneros, consistió en comparar la
capacidad olfativa en 30 adultos jóvenes del estado de Tlaxcala, ya 30
voluntarios de la ciudad de México; se escogió a Tlaxcala por ser una
región geográficamente similar pero con bajos índices de contaminación.
A cada voluntario se le aplicaron 3 pruebas: la primera consistió en medir
el umbral de detección, que es la concentración mínima que se requiere para
detectar el olor de una sustancia particular.
La segunda es la prueba de discriminación de olores, que evalúa la
capacidad del sujeto para distinguir un olor de otro.
Por último, una prueba de identificación de olores cotidianos, en la que el
sujeto asocia un olor con su nombre, con ayuda de una lista de opción
múltiple. Los resultados de las pruebas se suman para obtener un puntaje
combinado.
Los resultados indican que a diferencia de los habitantes de la ciudad de
México, los de Tlaxcala detectan un olor rápidamente y con bajas
concentraciones de sustancias odorantes, además, pueden discriminar mejor
entre odorantes significativamente similares en comparación con los del
Distrito Federal; incluso tienen un buen desempeño en una prueba realizada
para evaluar la sensibilidad del trigémino, observándose una mejor
capacidad de percepción de un tipo de olores llamados "frescos".
Los resultados de las pruebas que se han realizado hasta el momento
muestran que la capacidad olfativa de los habitantes de la ciudad de México
es menor y probablemente está asociada con la contaminación ambiental.
Lo que se conoce comúnmente como el sentido del olfato se compone de
múltiples sensaciones mediadas por dos vías neurales distintas del cerebro,
pero conectadas entre sí: los sistemas olfativo y trigeminal. En el
primero, las moléculas de olor llegan a las células olfativas ubicadas en
el fondo de la cavidad nasal donde son percibidas. Por otro lado, las
terminaciones nerviosas del trigémino, que están por toda nuestra nariz,
permiten la percepción de sensaciones picantes, frescas y dolorosas; así
percibimos el chile y la menta.
"Una función importante de la sensibilidad trigeminal intranasal es evitar
la inhalación de sustancias tóxicas o irritantes y, al igual que el olfato,
nos puede ayudar a evitar accidentes en el hogar. Además, la activación
trigeminal puede desencadenar reflejos protectores, incluyendo estornudos y
producción de lágrimas" explicó Marco Guarneros responsable del proyecto.
Cuando la exposición a los contaminantes es breve, las células olfativas
son capaces de limitar el daño a la mucosa nasal pero en el caso de la
exposición crónica de la mucosa, puede reducir su capacidad de defensa,
causando malestar.
Finalmente en esta investigación se propone que el ozono tiene efectos
negativos en la capa de células olfativas, al fondo de la cavidad nasal, lo
que produce una reducción en nuestra percepción de olores y "aunque no
sabemos si los transtornos del olfato se deban solamente al ozono, lo que
sí sabemos es que tiene efectos negativos en nuestro sentido del olfato"
finalizó Guarneros.
--
Publicado por Este bandido para Los Antecedentes el 8/05/2013 11:12:00 am
una sustancia para detectar su olor
http://www.comunicacion.amc.edu.mx/comunicacion/noticias/images/cyd-020813-portada-g.jpg
México es el segundo país de América Latina con mayor número de muertes
relacionadas con la contaminación del aire, según datos de la Organización
Mundial de la Salud (OMS); y los promedios de concentración de ozono en
México rebasan hasta en 150% los niveles permitidos.
Los contaminantes más importantes en la ciudad de México son el ozono y las
partículas menores a 10 micrómetros formadas por distintos materiales. El
ozono es constituyente natural de la atmósfera, pero cuando por la
actividad humana su concentración es superior a la normal se considera como
un gas contaminante.
En el noroeste de la ciudad de México la contaminación por este tipo de
partículas es más grave; mientras que en el suroeste la contaminación por
ozono es la más grave.
Científicos de los Institutos de Investigaciones Biomédicas y de Fisiología
Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México estudian los
problemas asociados con la contaminación del aire, y cómo afecta a la
función olfativa.
La investigación coordinada por el doctor René Drucker-Colín y la doctora
Robin Hudson, ambos integrantes de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y
realizada por el maestro Marco Guarneros, consistió en comparar la
capacidad olfativa en 30 adultos jóvenes del estado de Tlaxcala, ya 30
voluntarios de la ciudad de México; se escogió a Tlaxcala por ser una
región geográficamente similar pero con bajos índices de contaminación.
A cada voluntario se le aplicaron 3 pruebas: la primera consistió en medir
el umbral de detección, que es la concentración mínima que se requiere para
detectar el olor de una sustancia particular.
La segunda es la prueba de discriminación de olores, que evalúa la
capacidad del sujeto para distinguir un olor de otro.
Por último, una prueba de identificación de olores cotidianos, en la que el
sujeto asocia un olor con su nombre, con ayuda de una lista de opción
múltiple. Los resultados de las pruebas se suman para obtener un puntaje
combinado.
Los resultados indican que a diferencia de los habitantes de la ciudad de
México, los de Tlaxcala detectan un olor rápidamente y con bajas
concentraciones de sustancias odorantes, además, pueden discriminar mejor
entre odorantes significativamente similares en comparación con los del
Distrito Federal; incluso tienen un buen desempeño en una prueba realizada
para evaluar la sensibilidad del trigémino, observándose una mejor
capacidad de percepción de un tipo de olores llamados "frescos".
Los resultados de las pruebas que se han realizado hasta el momento
muestran que la capacidad olfativa de los habitantes de la ciudad de México
es menor y probablemente está asociada con la contaminación ambiental.
Lo que se conoce comúnmente como el sentido del olfato se compone de
múltiples sensaciones mediadas por dos vías neurales distintas del cerebro,
pero conectadas entre sí: los sistemas olfativo y trigeminal. En el
primero, las moléculas de olor llegan a las células olfativas ubicadas en
el fondo de la cavidad nasal donde son percibidas. Por otro lado, las
terminaciones nerviosas del trigémino, que están por toda nuestra nariz,
permiten la percepción de sensaciones picantes, frescas y dolorosas; así
percibimos el chile y la menta.
"Una función importante de la sensibilidad trigeminal intranasal es evitar
la inhalación de sustancias tóxicas o irritantes y, al igual que el olfato,
nos puede ayudar a evitar accidentes en el hogar. Además, la activación
trigeminal puede desencadenar reflejos protectores, incluyendo estornudos y
producción de lágrimas" explicó Marco Guarneros responsable del proyecto.
Cuando la exposición a los contaminantes es breve, las células olfativas
son capaces de limitar el daño a la mucosa nasal pero en el caso de la
exposición crónica de la mucosa, puede reducir su capacidad de defensa,
causando malestar.
Finalmente en esta investigación se propone que el ozono tiene efectos
negativos en la capa de células olfativas, al fondo de la cavidad nasal, lo
que produce una reducción en nuestra percepción de olores y "aunque no
sabemos si los transtornos del olfato se deban solamente al ozono, lo que
sí sabemos es que tiene efectos negativos en nuestro sentido del olfato"
finalizó Guarneros.
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Publicado por Este bandido para Los Antecedentes el 8/05/2013 11:12:00 am












