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Cáncer de cuello uterino: padecimiento evitable
martes, 5 de julio del 2011 a las 22:08AngelitaDeAmor23
El cérvix o cuello uterino es la parte más baja del útero, el lugar en el que crece el bebé durante el embarazo. El cáncer de cuello uterino es causado por varios tipos de un virus llamado virus del papiloma humano (VPH). El virus se contagia por el contacto sexual. El cuerpo de la mayoría de las mujeres es capaz de combatir la infección de VPH. Pero algunas veces, el virus conduce a un cáncer. Si fuma, tiene muchos hijos, ha utilizado pastillas anticonceptivas por largos periodos o tiene una infección por VPH tiene más riesgo de que eso ocurra.
En un principio, el cáncer de cuello uterino quizá no causará síntomas, pero más adelante puede haber dolor en la pelvis o sangrado vaginal. Suele tomar varios años para que las células normales del cuello uterino se conviertan en células cancerosas. El médico puede encontrar las células anormales con una citología vaginal o Papanicolau (Pap), que es un examen de las células del cuello uterino bajo un microscopio. Hacerse exámenes Pap periódicamente permite detectar y tratar las células cambiantes, antes de que se conviertan en un cáncer.
Existe una vacuna para las niñas y mujeres jóvenes que las protege contra los cuatro tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres de cuello uterino.
Es el cáncer que comienza en el cuello uterino, la parte inferior del útero (matriz) que se abre en la parte superior de la vagina.
Causas, incidencia y factores de riesgo
A nivel mundial, el cáncer cervical es el tercer tipo de cáncer más común en las mujeres y es mucho menos común en los Estados Unidos debido al uso rutinario de citologías vaginales (pruebas de Papanicolau).
Los cánceres cervicales comienzan en las células de la superficie del cuello uterino. Existen dos tipos de células en dicha superficie: escamosas y columnares. La mayoría de los cánceres de cuello uterino provienen de las células escamosas.
El desarrollo del cáncer cervical generalmente es muy lento y comienza como una afección precancerosa llamada displasia. Esta afección precancerosa se puede detectar por medio de una citología vaginal y es 100% tratable. Por esta razón es tan importante que las mujeres se practiquen citologías vaginales regularmente. La mayoría de las mujeres a quienes se les diagnostica cáncer cervical en la actualidad no se han sometido a citologías vaginales regulares o no han tenido un seguimiento por resultados anormales en éstas.
Los cambios precancerosos que no se han detectado pueden convertirse en cáncer cervical y diseminarse a la vejiga, los intestinos, los pulmones y el hígado. Pueden pasar años para que los cambios precancerosos se conviertan en este tipo de cáncer. Las pacientes con esta afección generalmente no tendrán problemas hasta que dicho cáncer esté avanzado y se haya diseminado.
Casi todos los cánceres cervicales son causados por el virus del papiloma humano (VPH), un virus común que se disemina a través de las relaciones sexuales. Existen muchos tipos diferentes de VPH y algunas cepas de este virus llevan a cáncer cervical. (Otras cepas pueden causar verrugas genitales, mientras que otras no causan ningún problema en absoluto).
Otros factores de riesgo para el cáncer cervical abarcan:
Tener relaciones sexuales a temprana edad.
Tener múltiples compañeros sexuales.
Estrato económico bajo que no les permite a las mujeres costear las citologías vaginales regulares.
Parejas sexuales que tengan múltiples compañeros sexuales o que participen en actividades sexuales de alto riesgo.
Mujeres cuyas madres tomaron durante su embarazo el medicamento DES (dietilestilbestrol) a comienzos de los años 60 para prevenir el aborto espontáneo.
Sistema inmunitario debilitado.
Síntomas
La mayor parte del tiempo, el cáncer cervical inicial es asintomático. Los síntomas que se pueden presentar abarcan:
Sangrado vaginal anormal entre períodos, después de la relación sexual o después de la menopausia.
Cualquier sangrado después de la menopausia.
Flujo vaginal continuo, que puede ser pálido, acuoso, rosado, marrón, con sangre o de olor fétido.
Períodos menstruales que se vuelven más abundantes y que duran más de lo normal.
Los síntomas del cáncer cervical avanzado pueden ser:
Dolor de espalda.
Fracturas óseas.
Fatiga.
Sangrado vaginal profuso.
Fuga o filtración de orina o heces por la vagina.
Dolor en las piernas.
Inapetencia.
Dolor pélvico.
Inflamación en una sola pierna.
Pérdida de peso.
Grupos de apoyo
National Cervical Cancer Coalition: http://www.nccc-online.org/
Signos y exámenes
Los cambios precancerosos del cuello uterino y el cáncer cervical no se pueden ver a simple vista. Se necesitan exámenes y herramientas especiales para descubrir tales enfermedades.
Las citologías vaginales detectan los precánceres y el cáncer, pero no ofrecen el diagnóstico final.
Si se encuentran cambios anormales, generalmente se examina el cuello uterino bajo aumento o ampliación microscópica, lo cual se denomina colposcopia. Durante este procedimiento, se extraen fragmentos de tejido en forma quirúrgica (biopsia) y se envían al laboratorio para su análisis.
Otros exámenes pueden abarcar:
Legrado endocervical (LEC) para examinar la abertura del cuello uterino
Conización quirúrgica
Si a una mujer se le diagnostica cáncer cervical, el médico ordenará más exámenes para determinar qué tan lejos se ha diseminado dicho cáncer, lo cual se denomina estadificación. Los exámenes pueden abarcar:
Radiografía del tórax
Tomografía computarizada
Cistoscopia
Pielografía intravenosa (PIV)
Resonancia magnética
Tratamiento
El tratamiento del cáncer cervical depende de:
La etapa o estadio del cáncer.
El tamaño y forma del tumor.
La edad y salud general de la mujer.
Su deseo de tener hijos en el futuro.
El cáncer cervical precoz se puede curar con la extirpación o destrucción de los tejidos precancerosos o cancerosos. Existen diversas formas quirúrgicas de hacer esto sin extirpar el útero ni dañar el cuello uterino, de tal manera que la mujer pueda aún tener hijos en el futuro.
Los tipos de cirugía para el cáncer cervical precoz comprenden:
Procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, por sus siglas en inglés), que utiliza electricidad para extirpar el tejido anormal.
Crioterapia, que congela las células anormales.
Terapia con láser, que utiliza luz para cauterizar el tejido anormal.
Una histerectomía (extirpación del útero pero no de los ovarios) a menudo no se lleva a cabo si el cáncer cervical que no se ha diseminado. Se puede practicar en mujeres que se hayan sometido a procedimientos LEEP repetitivos.
El tratamiento para el cáncer cervical más avanzado puede comprender:
Histerectomía radical, con la cual se extirpa el útero y mucho de los tejidos circundantes, incluyendo los ganglios linfáticos y la parte superior de la vagina.
Evisceración pélvica, un tipo extremo de cirugía en la cual se extirpan todos los órganos de la pelvis, incluidos la vejiga y el recto.
Es posible utilizar la radioterapia para tratar los casos en que el cáncer se ha diseminado más allá de la pelvis o el cáncer que ha reaparecido. La radioterapia es ya sea interna o externa.
En la radioterapia interna, se utiliza un dispositivo lleno de material radiactivo, que se coloca dentro de la vagina de la mujer al lado del cáncer cervical y se retira cuando ella se va para su casa.
En la radioterapia interna, desde una máquina grande se emite radiación al cuerpo donde el cáncer está localizado. Es similar a una radiografía.
La quimioterapia utiliza medicamentos para destruir el cáncer y algunos de los que se usan como quimioterapia para el cáncer cervical son: 5-FU, cisplatino, carboplatino, ifosfamida, paclitaxel y ciclofosfamida. En algunas ocasiones, se utiliza radiación y quimioterapia antes o después de la cirugía.
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