The My Opera forums have been replaced with forums.opera.com. Please head over there to discuss Opera's products and features

See the new Forums

Convivir con el cáncer

Forums » unnamed topicgroup » El cáncer

You need to be logged in to post in the forums. If you do not have an account, please sign up first.

Go to last post

3. December 2011, 07:28:32

Convivir con el cáncer

martes, 7 de diciembre del 2010 a las 09:58
Tema escrito por: Lara_889


Me gustaría compartir con vosotros esta carta que encontré en internet, es un mensaje de ánimo para todas aquellas personas que tienen cáncer; porque ante esta enfermedad no hay que dejar vencerse por la depresión, que solo conduce a sufrir, hay que ser todo lo positivo que se pueda ser, porque cada día bien vivido es una eternidad; es mucho peor un accidente… que no tiene remedio.



Estoy enfermo; soy un enfermo de cáncer maligno, uno más de los millones que en este momento tenemos la misma enfermedad en el mundo. Esto es una realidad dura, muy dura ya que con una palabra dicha por el médico te cambia todo en la vida; tus esperanzas, tus ilusiones, tus proyectos, todo…Primero piensas que, como cuando te previenen de algún peligro, eso no te puede pasar a ti, que es cosa que les pasa siempre a otros. Pero no, es real.

No quiero más que comentar mis sensaciones ante la enfermedad y sobre todo mandar un mensaje de optimismo y esperanza a todos aquellos que están en mi mismo caso. El cáncer es una enfermedad más, muy, muy grave, pero no menos que otras, y sobre todo, no es una condena de muerte, ya que la medicina ha desarrollado muchos remedios para curarlo o por lo menos prolongar la supervivencia. La supervivencia es tiempo, y tiempo es lo que se necesita para encontrar la solución definitiva o por lo menos mantenernos con vida dignamente, por lo que el tiempo y la medicina juegan siempre a nuestro favor.

Aunque se dice que siempre hay un roto para un descosido muchas veces me siento como si fuera yo el que está roto, descosido y solo (aunque esto último se que no es cierto).Pensaba que era indestructible y de repente algo falla en mi mecanismo interno, algo no funciona bien en mi cuerpo que me obliga a replantearme la existencia y a marcar posibles prioridades.

Empiezan las pruebas, la agonía de la espera de resultados, la confirmación de las sospechas iniciales, el diagnostíco final y el peor de los escenarios se confirma; el cáncer está presente y el tumo es maligno. El diagnostico es muy claro. La presencia de una anormalidad en mis células, después de todas las pruebas, es inapelable. Pienso y repienso en el tema y, sobre todo, como comunicarlo. Siempre he sido fuerte, pero esto me supera. Se que lo que yo refleje marcará las angustias en la familia y los amigos. Espero saber hacerlo bien.

Es curiosa la situación; yo soy el enfermo y se ponen malos los demás. Noto la alarma y el miedo al pronunciar la palabra; noto el envaramiento, el nerviosismo, el cambio de expresión y la suavidad en el tono al decir las primeras palabras de ánimo. Percibo el cambio a mi alrededor; todo se vuelve detalles; simpatía, atención, planes de futuro, nerviosismo, optimismo y apoyo total, sobre todo esto último. Noto que, en el fondo, el más tranquilo soy yo. Al fin y al cabo ya se lo que tengo y a lo que debo enfrentarme. Empiezo a darme cuenta de los que se respira a mi alrededor, de lo que ha pasado desapercibido hasta ahora; de la cantidad de gente que esta en mi misma situación y que hasta ahora no había notado. Y continuo replanteándome todo. Estoy enfermo y la enfermedad es muy grave; tengo cáncer, y mi vida puede estar empezando a terminar. Luego vienen las reflexiones personales; ¿Cuánto me queda?, ¿cómo enfrentarlo? tengo que pensar en dejar todo bien dispuesto para mi familia, saber como transcurrirá todo, ¿será doloroso?, ¿cómo me enfrentaré a todo lo que me viene encima? Y sobre todo, ¿cómo hacerlo más soportable para mis seres queridos?

Luego se va imponiendo la razón. No es aconsejable vender la piel del oso antes de haberlo cazado. Estamos hablando de una enfermedad; mala, sí, pero una enfermedad al fin y al cabo, con sus más y sus menos porcentajes de curación. Estoy enfermo, pero la medicina tiene, por suerte, mil y un recursos que pone a mi disposición para intentar vencerla, por lo que decido afrontarla de cara. Me pongo manos a la obra. Recargo mis baterías. No cambio mis hábitos y no dejo ninguna de mis actividades. Tengo que enfrentarme con todas mis armas. Comento sin tapujos mi situación y hablo libremente de mis problemas, sin sentirme víctima.

Notas que los amigos se desviven por ti, se preocupan sinceramente y esa solicitud la recibes con agrado y como lo que es, preocupación por tu bienestar. También observas silencios amistosos, miradas de pena y compasión, y esas no son tan agradables. Cuando estas enfermo te sientes peor al notar que das pena, o quizás sea que estoy muy susceptible. Sé que no es esa su intención…

No abandono mis estudios, a pesar de mi avanzada madurez, ni renuncio a nada. Llegado el momento me operan. Los profesionales a mi alrededor son extraordinarios, y hablo de la seguridad social pública. El trato exquisito. Me extirpan todo, ganglios incluidos.Tengo un postoperatorio normal con sus secuelas físicas normales y las molestias inherentes a cualquier operación mayor. Como se que es así para que me voy a quejar, si no es posible evitarlo de momento. Empiezo a trabajar.

Viene la largar espera de los resultados definitivos. Me siento bien, fuerte, pero el diagnóstico definitivo todavía no llega. Sigo mi vida normal. Me examino en la UNED, ya que para mi la vida sigue, y si no me aceptan aprenderé guitarra flamenca, o pandero chino, pero no quiero dejar de marcarme objetivos. Al fin y al cabo estoy vivo y la vida siguie, sea corta o larga. Me hago el propósito de no perder ninguna oportunidad que se me presente para disfrutarla.

Llegan por fin los resultados y de momento estoy casi limpio. Unas sesiones de radioterapia para limpiar al máximo y la vida sigue hasta el próximo susto, porque soy enfermo de alto riesgo. Me siento bien. He tenido razón al confiar en la medicina y al no perder la esperanza. He aprendido muchas cosas. A no perder la ilusión de vivir; a no dejarme vencer, a no sentirme deprimido, a luchar siempre por la vida. Pero sobre todo y por encima de todo he aprendido a valorar el apoyo incondicional e insustituible de la familia, la gran compañía de los buenos amigos que están a tu lado sin condición alguna; a comprender la deserción de otros que no han querido o no han sabido enfrentarse a la enfermedad ajena y sobre todo, he conocido la vocación de servición de los profesionales de la medicina que me he encontrado.

Se que no se ha acabado todo al ser enfermo de alto riesgo. Toda mi vida tendré que estar controlado periódicamente con la incertidumbre dela recaída. Pero eso es el futuro y me voy a dedicar al presente. Ahora que más o menos mi vida se va normalizando quiero recopilar algunas de las cosas que he aprendido en este tiempo. Que la familia es el primer pilar de la persona ante cualquier situación que se plantee en la vida. Sin ella sería mucho más difícil superar las dificultades. Siempre han sido mi mayor apoyo y siempre serán mis primeros y mejores amigos. Con ellos me siento seguro.

Que necesito mucho el ánimo de todos los amigos; de aquellos que se han preocupado por mi y saben cuando estoy bien o estoy mal, si rio o siento dolor, mis almas gemelas en quien confiar, que velan por mi y a los que siempre siento a mi lado, aunque no lo estén físicamente.

Que la vida siguie y que siempre merecerá la pena de ser vivida mientras no pierda la esperanza de realizar mis sueños. Que no hay que renunciar a nada, ya que de lo que hablamos es de tiempo y el tiempo ha de ser aprovechado siempre. Que nada ha cambiado ya que todos los que vivimos sabemos que hemos de morir; y que nadie sabe la fecha.

Que prefiero seguir siendo yo mismo y hacer siempre lo que me dicte mi conciencia. Que seguiré cumpliendo las normas como siempre cuando no estén en contra de mis principios y de lo que me marque mi naturaleza. Y ahora mas que nunca.

Que la soledad es la peor compañera en estos momentos. Si te encierras en ti mismo estas abocado a la depresión. Hay que aprender a trasmitir todo, sentimientos, emociones, malos momentos…todo.

A pesar de eso sigo siendo un tanto sociópata, solitario y poco comunicativo en la intimidad. Siempre he interiorizado todo y me he expresado mas con gestos que con palabras. Pero algo va cambiando, quizás he empezado a valorar y necesito mas el expresar ideas y sentimientos. O es que he perdido el miedo a hacerlo, o no me importa porque se que los que me rodean también necesitan saber de mi estado de ánimo.

Lo que tengo claro es que tengo que mirar mucho dentro de mí y proyectarme hacia fuera. Comentar mis sentimientos y mis sensaciones. Se lo debo a los que tanto me han cuidado y se preocupan por mí. Si no lo hago así por otra parte, no tendré idea de lo que sienten y como consecuencia tampoco sabré lo que debo hacer.

Estoy aprendiendo a respetar y expresar mis sentimientos, pues me he dado cuenta de que los sentimientos no expresados o mal expresados se pueden convertir en resentimientos para los demás. Me resisto a dejar de correr detrás de lo que probablemente nunca pueda alcanzar y seguir mi camino aceptando lo que este tenga para mí. Porque, por encima de todo, no quiero perder la ilusión.

He aprendido a ser muy sensible al cariño sincero, que es el único tesoro inmortal. Los demás tesoros no me interesan porque se desvanecen con el tiempo.

También he aprendido a conservar la paz de mi espíritu, independientemente del estado de mis realidades y aspiraciones; conservar la paz interior por encima de la confusión de la vida.

No creo ser especialmente valiente. Soy práctico. Mi vida puede cambiar en cualquier momento y casi siempre para peor. Pero no quiero vivir para ello sino convivir con ello, que lo hace mas tolerable. Al fin y al cabo estoy igual que los demás, ya que todos estamos expuestos a que nuestra vida acabe de cualquier forma y en cualquir momento.

Me siento bien conmigo mismo. Tengo mucho que agradecer a la vida que me ha tratado bien. Soy afortunado por ello y le doy gracias siempre por no estar peor…

El paso del tiempo me ha enseñado parte de lo malo que me puede suceder; ahora tengo mas claro el camino a seguir en el futuro. He sido aceptado por la UNED y empiezo el nuevo curso. La vida sigue valiendo la pena…

Quisiera trasmitir una llamada a la esperanza. Nada acaba mientras vivimos. De nosotros depende el sentirnos vivos, aunque a veces cueste.

Somos más fuertes de lo que nos imaginamos y nuestra capacidad de aguante es gigantesca. Si encaramos los males de frente, sin dejarlos a un lado, pero de forma positiva, no por ello dejaran de ser males, pero seremos capaces de soportarlos mas fácilmente.

Y por encima de todo he aprendido a vivir la vida como si se fuera a terminar ahora mismo, sin dejar para luego mas que lo que este porvenir. Y como, a pesar de todo, merece la pena ser vivida, voy a disfrutar cada momento que me quede…

No me resulta fácil escribir mis pensamientos y no quiero pasar por lo que no soy, pero supongo que mi situación no es distinta a la de los que están en el mismo estado.

Forums » unnamed topicgroup » El cáncer