José Ortega y Gasset [1886 -1955]
Saturday, August 4, 2007 3:19:24 PM
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Con la frase "Yo soy yo y mi circunstancia" José Ortega y Gasset (9 Mayo 1886 - 18 Octubre 1955) insiste en lo que está en torno al hombre, todo lo que le rodea, no sólo lo inmediato, sino lo remoto; no solo lo físico, sino lo histórico, lo espiritual. El hombre, según Ortega, es el problema de la vida, y entiende por vida algo concreto, incomparable, único: "la vida es lo individual"; es decir, yo en el mundo; y ese mundo no es propiamente una cosa o una suma de ellas, sino un escenario, porque la vida es tragedia o drama, algo que el hombre hace y le pasa con las cosas. Vivir es tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él, ocuparse de él. En otros términos, la realidad circundante "forma la otra mitad de mi persona". Y la reimpresión de lo circundante es el destino radical y concreto de la persona humana.
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El hombre es un ser que se encuentra inmerso, sumergido en una circunstancia (o naturaleza), la cual le presenta distintas concepciones de su estado físico y mental. Por tanto deja al hombre la misión de satisfacerlas. En el cumplimiento de tal tarea, agrega Ortega, es que el hombre crea "La Técnica", que, según este gran autor, podemos definir como: "la reforma que el hombre impone a la naturaleza en vista de la satisfacción de sus necesidades".
Se encuentra unida a la palabra «circunstancia», que Ortega hizo famosa en su expresión: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo» (Meditaciones del Quijote, 1914). Mantuvo los principios esenciales de su perspectivismo en periodos posteriores de su pensamiento.
En 1920 desarrolló el «raciovitalismo», teoría que funda el conocimiento en la vida humana como la realidad radical, uno de cuyos componentes esenciales es la propia razón.
Para Ortega, la vida humana es la verdadera realidad radical, de la que surge cualquier sistema filosófico posible. Para cada ser humano la vida toma una forma concreta.
Denominaba «razón vital» a un nuevo tipo de razón y «raciovitalismo» al modo de pensar que se apoyaba en su nuevo concepto de razón. La razón vital es una razón que se define constantemente en la vida de la que ha surgido.
Cuando en 1936 tuvo lugar la sublevación militar, Ortega y Gasset se opuso a ella, sumando su firma a un escrito publicado en ABC donde con otros intelectuales se declaraba «…al lado del Gobierno de la República y del pueblo». Pronto se autoexilió, primero en París, luego en Holanda y Argentina, hasta que en 1942 fijó su residencia en Lisboa. A partir de 1945 su presencia en España fue frecuente, pero habiéndosele impedido recuperar su cátedra, optó por fundar un «Instituto de Humanidades» donde impartía sus lecciones. Durante estos años y hasta su muerte en 1955, fue fuera de España, sobre todo en Alemania, donde recibió el crédito y las oportunidades de expresión que correspondían a su prestigio.
Ortega y Gasset ejerció una gran influencia en la filosofía española del siglo XX no sólo por la temática de su obra filosófica, sino también por su estilo literario ágil, próximo al Quijote, que le permitió llegar fácilmente al público general. En 1914 publica Las meditaciones del Quijote, donde plasma su pensamiento filosófico de clara influencia kantiana y sus reflexiones sobre el hecho artístico (ampliadas en 1925 con la publicación de La deshumanización del arte). A comienzos de la década de 1920 sus escritos tienen una óptica menos subjetivista y están más orientados a analizar los comportamientos sociales de las masas que conforman la sociedad contemporánea (es la etapa conocida como perspectivista).
Sus obras más destacadas en esta línea son España invertebrada (1921), El tema de nuestro tiempo (1923) y su título más destacado y de mayor trascendencia, La rebelión de las masas (1930). En ella critica la influencia destructiva de la mentalidad general, y por lo tanto de la gente mediocre, que de no ser dirigida por una minoría intelectual y moralmente superior alienta el ascenso del autoritarismo. A finales de la década de 1920 inicia una nueva profundización filosófica: es la etapa llamada raciovitalista, reflejada en obras como Kant. Reflexiones en torno a un centenario (1929), En torno a Galileo (1933), Ideas y creencias (1940) e Historia como sistema (1941) entre otras.
Publicó numerosos comentarios y artículos en periódicos a los que se sintió muy ligado: El Imparcial (creado por su abuelo) y posteriormente El Sol, que fundó él mismo. Fue asimismo fundador de las revistas España (1915) y La Revista de Occidente (1923), que sirvieron para difundir hasta 1936, las tendencias filosóficas y culturales de moda en el primer cuarto del siglo XX, principalmente las de procedencia germánica y las obras de españoles, como los hermanos Manuel y Antonio Machado, o jóvenes poetas que formarían la Generación del 27. Sus comentarios en periódicos o revistas se recopilaron en los ocho tomos de El espectador (1916-1935). Opuesto a la dictadura del general Miguel Primo de Rivera (1923-1930), colaboró en la caída de la monarquía de Alfonso XIII y el advenimiento de la II República.
Con este fin creó la Agrupación al Servicio de la República, grupo político en el que participaron otros intelectuales como Gregorio Marañón o Ramón Pérez de Ayala, y en nombre del cual fue elegido diputado a las Cortes constituyentes de 1931. Descontento con la orientación radical de la Constitución de 1931 (en especial por la aprobación del Estatuto de Autonomía de Catalunya) abandonó su puesto de diputado. Con el estallido de la Guerra Civil española (1936), Ortega abandonó el país y residió en Francia, Holanda, Argentina y Portugal antes de su regreso en 1945. Entre las obras de esta última etapa hay que destacar ¿Qué es filosofía? (1950) y, publicadas póstumamente, Meditaciones sobre Europa (1957) y El hombre y la gente (1958). Igualmente hay que mencionar sus estudios sobre pintores españoles, en especial, Papales sobre Velázquez y Goya (1950) y Velázquez (1954).






