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Agnición espiritual

MEDISES

John K. Galbraith - "La economía del Fraude inocente"

http://141reunionopep.venezuela.menpet.gob.ve/ 141 Reunión Especial OPEP - Venezuela
Próxima Reunión OPEP 145° el 11 Septiembre 2007 en Viena http://www.opec.org/home/Multimedia/liveStreaming.aspx

http://www.gentesur.com.mx/articulos.php?id_sec=11&id_art=598&id_ejemplar=150 EXIGENCIA PANISTA DE ESTABLECER VINCULO CON Chavez y AMLO

http://www.escueladeletras.com/bagdad/ver_noticia.php?id=796


Crítico de la Escuela Neoclásica y próximo al economista británico John Maynard Keynes, John K. Galbraith Ontario, Canadá, 15 de octubre de 1908 — Cambridge, Massachusetts Estados Unidos el 29 de abril de 2006) ha sido considerado el heredero de la corriente Institucionalismo Americano. Fue asesor de varios presidentes demócratas desde Franklin D. Roosevelt en los años treinta hasta Bill Clinton en los noventa. Durante la Administración Kennedy fue embajador en India.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_4959000/4959322.stm

Fue profesor de la Universidad de Harvard y escribió 33 libros, entre los que se encuentran "El crack del 29", "La sociedad opulenta", "El nuevo estado industrial", "Una sociedad mejor" y "La economía del fraude inocente".
Galbraith, el autor
Su primera gran obra fue "El capitalismo americano", publicado en 1952, donde argumenta que las grandes corporaciones desplazaron a las más pequeñas con lo que el modelo de competencia perfecta ya no era aplicable a la economía estadounidense. Pero, asegura, que el poder de las grandes firmas sería contrastado con el surgimiento de los grandes sindicatos.
Galbraith publicó en 1958 "La sociedad opulenta", donde contrasta la opulencia del sector privado con la avaricia del sector público, mostrando al Estados Unidos de los cincuenta, como un ejemplo de un país en crecimiento pero con grandes desigualdades internas.

La sociedad opulenta, uno de sus libros más importantes.
Fue asesor del presidente John F. Kennedy, y de varios candidatos demócratas, así como también editor de la revista Fortune, embajador en la India y presidente de la Asociación Americana de Economía

John Kenneth Galbraith
Money differs from an automobile or mistress in being equally important to those who have it and those who do not."

http://www.nodo50.org/elotropais/n8/galbriaith.htm

La evolución de John Kenneth Galbraith, 93 años, pensador y economista nacido en Canadá, está marcada por su rechazo al despojo de la mayoría por parte de la poderosa minoría; a sus años, Galbraith sigue contribuyendo, con su prolífica obra, a buscar soluciones socializadoras; es uno de los más importantes pensadores que ha dado la "cultura económica" de posguerra, estudiando temas decisivos, como los perjuicios de la globalización, las causas de la pobreza o la importancia de la educación, denunciando al mismo tiempo el consumismo, la guerra y otras lacras que amenazan a la humanidad

-¿Podría darnos su opinión sobre los sucesos de Génova del pasado mes de julio, durante la reunión del G-8, algo que usted ha criticado con inaudita dureza?
-Sí, sí, yo condené y condeno sin paliativos lo que pasó en Italia durante la Cumbre del G-7 más Rusia, algo que hago cuando tengo oportunidad; como censuré sin fisuras la actuación de la policía, con órdenes de sus respectivos gobiernos, en Seatle, Gotemburgo, Praga, Barcelona, etcétera. Independientemente de las calumnias previsibles que se ciernen sobre el potente, por suerte, movimiento antiglobalizador, en el sentido exclusivo que les dan los gestores del libre mercado, sobre todo el Fondo Monetario y el Banco Mundial, lo cierto es que la respuesta ascendente y profunda de muchas personas comprometidas, muchísimas, sobre todo jóvenes, mayoritariamente jóvenes diría, es hoy por hoy una de las grandes esperanzas que tiene el género humano.
¿Qué puedo decir que no haya dicho ya? Sí, sí, sí, algo quiero añadir. Los sangrientos acontecimientos de Génova durante la última Cumbre del G-7 más Rusia, premeditados y diseñados por el Gobierno ultraconservador de Silvio Berlusconi, desenmascaraban la auténtica naturaleza del G-7 más Rusia, todo, desde la regresiva presidencia de George Bush junior hasta la de Vladimir Putin; sin olvidarnos de Japón, Reino Unido, Canadá, Francia y Alemania, por supuesto.
-Sigamos con otro tema, aunque tiene mucho que ver con lo que estamos hablando. Ya se han cumplido diez años de la Guerra del Golfo. Entonces, usted dijo que esperaba que de cuanto había pasado en aquella zona deberían sacarse algunas lecciones. ¿Qué puede decirme, diez años después, y qué enseñanzas se han obtenido?

-Recuerde que entonces dije que en Irak se estaba luchando contra armamentos facilitados por la desmantelada Unión Soviética, por Alemania o Francia; y dije también que, sobre todo, y lo sigo diciendo con mucho énfasis, con armas proporcionadas por la Administración de Estados Unidos. Ellos fueron los promotores y beneficiarios de la guerra, como de todas las guerras que, en definitiva, tienen unos objetivos económicos; no sólo para los grandes fabricantes de armamentos cada vez más sofisticados, puesto que también benefician a las grandes corporaciones financieras, a la banca, a los oligopolios agroalimentarios, a las multinacionales, firmas especuladoras y sociedades transnacionales.

Todas se benefician del negocio de las guerras que ellos mismos diseñan y potencian. ¡Claro que sí! Los grandes fabricantes de armas, en definitiva, son los que están detrás, haciendo y deshaciendo, detrás de todas las injusticias y destrucciones que ocurren en el planeta. Pero hay una inclinación, promovida sin duda, que pretende aislar a los lobbies de las armas, considerándolos como algo que está por encima del resto.

Es falso. Los análisis serios de economía política, y hasta las interpenetraciones macroeconómicas, exigen que consideremos todas y cada una de las parcelas de la economía mundial, incluyendo por supuesto los planes de ajuste, las privatizaciones, la descapitalización de cada uno de los Estados dependientes y la subordinación a los dictados de la mediocridad de los mediocres técnicos y economistas del Banco Mundial y del Fondo Monetario. Estos mandatos son ejecutados por los gobiernos dependientes, que en los casos europeos, latinoamericanos, africanos y asiáticos son casi todos. De todos los conflictos recientes, cercanos o lejanos, la primera lección que hay que aprender es que debe pararse el comercio de armas y el negocio de la muerte, la destrucción y la guerra, como ya le dije hace unos años.

-¿De nuevo le preguntaré, a la vista de los resultados, cuáles han sido para usted los hechos políticos y económicos más importantes del siglo anterior, el siglo XX?
-No tengo ninguna duda. Entre los hechos más importantes del pasado siglo, está el auge del moderno aparato productivo, junto al continuado ciclo de una inestabilidad, aunque con innegables retornos a subidas y bajadas; no son inconexas las grandes tragedias humanas de dos guerras mundiales, añadidas a los padecimientos y temores de las gentes, haciéndoles frente a la muerte y la pérdida de sus seres queridos. No existe hecho similar en la historia. Otro aspecto capital, que debe considerarse, es el del camino andado en la dirección del bienestar general, desgraciadamente relativo, especialmente en la segunda mitad de aquel siglo, en nutrición, cobertura social y ocio.

El siglo pasado se inició con un mínimo grupo de ricos y una ingente, mayoritariamente extensa, masa de hambrientos. Aunque hoy, por desgracia, sigue en términos similares, ahora se está terminando, en los países afortunados, con una también relativa comunidad de vida confortable, apartándose de los pobres. Aún hay millones de personas que viven en el trágico y criminal umbral de la pobreza y la miseria. La diferencia entre ricos y pobres era mayor al final del siglo XX que a principios, sin duda alguna, que por desgracia tiene su continuidad en los albores de este siglo XXI.
-¿Para la economía social no es un problema el hecho de que las nuevas tecnologías reduzcan las posibilidades de trabajar, potenciando todavía más el ejército de parados crónicos que ya existe?
-Con un nivel de vida más alto, se produce un flujo de ocupación hacia mayores niveles de puestos de trabajo. Se mueve de emplear más gente en los escalafones más bajos de una fábrica, al emplearla en áreas de diseño, publicidad o trabajos suntuarios. Ha convertido la economía del ocio en una poderosa fuente de recursos. Pero, consideremos la otra cara. ¿Quiénes compiten con Estados Unidos en producir programas de televisión éticamente degrandantes y esterilizadores? Aún muchas personas de bien se preocupan de la fábrica y la producción de mercancías.

No hemos de sorprendernos, sin embargo, cuando todos esos puestos de trabajo tienden a disminuir, mientras aumentan otras tipos de empleadores, complementándose con el hecho de que los ordenadores, la telemática y la robótica producen idénticos resultados en muchos trabajos industriales, como lo que supuso el tractor para las labores del caballo y la mula. Pero más importante que todo eso, es tener muy en cuenta que, con el nuevo diseño globalizador, están trasladando el empleo tradicional a los países donde encuentran a trabajadores por salarios muy bajos, salarios de miseria en donde el hambre hace estragos y la gente se agarra a lo que sea con el propósito de garantizar su vida y la manutención de su familia. Es una vergüenza para todo el género humano. Pero todo eso acabará más tarde o más temprano, sin duda alguna.
-George Williams Bush, el Fondo Monetario y el Banco Mundial dicen que eso es una verdadera revolución planetaria.

-Sí, sí, claro, es su revolución, la revolución de las multinacionales contra los pobres, es la respuesta de los contentos contra los desafortunados. Como le dije en su momento, Newt Gingrich fue el sacerdote de los privilegiados, aunque hace tiempo que cayó en desgracia. Pero siguiendo con lo que decía, los gobernantes actúan usurpando conceptos sociales con la coartada de la democracia. No nos engañemos; se trata de una democracia que no es de todas las personas, sino de los que la hacen suya para defender sus ventajas sociales y económicas. Todo el resultado está en un Gobierno poderoso, prepotente y adaptado, pero no adaptado a las realidades de todas las demandas y necesidades sociales, sino a creencias de los lobbies, que no son todos los que van a las urnas.

-¿Cree usted la socialización global de las riquezas sería la salida a la gran crisis mundial que hay, con una mayoría de la humanidad, más de cuatro mil millones de personas, sobreviviendo en los umbrales de la pobreza, el hambre, la la miseria y la desesperación?
-El socialismo clásico preconiza la propiedad estatal de los medios de producción y la distribución equitativa de los recursos. Son sus objetivos, así como disminuir el poder financiero y, como consecuencia, el poder político en la Administración del Estado. Pero el poder, o los poderes si usted quiere, ya no está tan concentrado en las manos de unos cuantos barones, ladrones y capitalistas. La edad de los Drake, James de Rothschild, W. Morgan y el filibusterismo financiero no ha pasado del todo, pero ya no es igual que a finales del siglo XIX y mediados del XX. Mientras las mejoras en el bienestar social estén presentes, aunque sólo sea en los planes de futuro, la noción del socialismo clásico no parece una opción muy cercana. Aunque todo puede ocurrir. Ahora bien, sin embargo, la tendencia socializadora es cada vez más urgente; a principios del siglo XXI, resulta más urgente que nunca.

-Volvamos a Génova, a la reunión del G-8, o como usted prefiere llamarlo, el G-7 más Rusia. ¿La globalización significa algún progreso social, político y cultural para los pueblos del mundo?
-En primer lugar, déjeme aclarar un enunciado económico, aunque la grandielocuencia de las siglas trate de encubrirlo. Los gobiernos y las administraciones del G-7 son los que deciden, en definitiva, qué es lo que debe hacer el resto del mundo. Pero los grandes peligros están en las guerras que aquellos países no pueden controlar. Cuando los miembros del G-7 inician una guerra, como en Irak y en Yugoslavia, sin olvidar la de Irán contra Irak, Paquistán contra India y casi todas las de finales del pasado siglo XX entre países africanos, es por razones, mejor llamarlo sinrazones, de tipo geoestratégico económico.

Esas guerras no pueden hacerlas sin contar con la oligarquía y el poder de Rusia. Por eso digo que, aunque el G-7 es el que dicta y diseña los planes económicos de casi todo el mercado mundial, llamémosle occidental, no pueden dejar de contar con el papel decisivo que juega Rusia, sobre todo en el terreno militar-nuclear. Por eso digo y hablo del G-7 más Rusia. Aún así, no pueden uniformar el mundo, y aunque se aplacen las crisis, la globalización es una auténtica bomba de relojería, no le quepa duda alguna.

http://hannotaf.free.fr/modules.php?name=News&file=article&sid=4598

En los primeros párrafos de su libro American Capitalism (1952) John Kenneth Galbraith señala que el peso y el diseño aerodinámico de las alas del abejorro son tales que, en principio, no puede volar. Y sin embargo, surca los aires desafiando tanto las lecciones de Newton como la enseñanza de Orville Wright. Eso, señalaba con su penetrante sentido del humor Galbraith, debe mantener al insecto en un estado de miedo constante. Además, su aprehensión por vivir en un matriarcado agrava todo, sabiendo que se trata de una forma de gobierno opresiva. Sin duda el abejorro es un insecto exitoso, pero vive en la inseguridad permanente.

Por favor despertemos del sueño, del anhelo cristiano y con Ciencia y Tecnología combatamos a la POBREZA http://mx.geocities.com/medises/pobreza

La vida entre los abejorros debe ser muy parecida a la de Estados Unidos, concluía. "La organización y administración actual de la economía estadunidense también desafían las reglas, reglas que derivan su autoridad de personajes de estatura newtoniana, como Bentham, Ricardo y Adam Smith." Personalmente yo habría excluido a Bentham de esta lista, pero lo cierto es que efectivamente en ese país la vida está llena de aprehensión y de inseguridad.

Ese certero retrato de la superpotencia norteña, Kenneth Galbraith hubiera podido escribirlo en estos días. Se aplica incluso más a la inquietante situación de la economía estadunidense hoy en día que en 1952. El retorno de los déficit gemelos, el fiscal y el externo, así como los desequilibrios mundiales que le están íntimamente asociados, la precaria situación de deuda del consumidor y las varias burbujas siempre a punto de reventar, para no mencionar la creciente desigualdad social, son algunos de los rasgos de esa economía que, en efecto, parecen desafiar las más elementales reglas. Al igual que la vida del abejorro, la de Estados Unidos está marcada por la inquietud y el miedo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Adam_Smith
Teoría de los sentimientos morales
La Teoría de los sentimientos morales de 1759 empieza por la exploración de todas las conductas humanas en las cuales el egoísmo no parece jugar un papel determinante, como aseguraba Hobbes. Lo que se expone entonces es el proceso de Simpatía (o empatía), a través del cual un sujeto es capaz de ponerse en el lugar de otro, aún cuando no obtenga beneficio de ello. Con esto se busca criticar a la concepción Utilitarista, como aparece en Hume. El desarrollo de la obra lleva al descubrimiento del espectador imparcial, la voz interior que dictaría la propiedad o impropiedad de las acciones. Este espectador imparcial puede asociarse al concepto de superyó, de Sigmund Freud. A lo largo de la obra el autor explica el origen y funcionamiento de los sentimientos morales, el resentimiento, la venganza, la virtud, la admiración, la corrupción y la justicia.

El resultado es una concepción dinámica e histórica de los sistemas morales, en oposición a visiones más estáticas como las impartidas por las religiones. En términos filosóficos, la naturaleza humana estaría diseñada para avanzar fines o causas finales, que no necesariamente son conocidos por los sujetos, que se guían por las causas eficientes.

La riqueza de las naciones
En 1776 Adam Smith escribió su obra La investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (o simplemente La riqueza de las naciones), por la cual es considerado por muchos el padre de la Economía Política. Esta obra representa el intento por diferenciar la economía política de la ciencia política, la ética y la jurisprudencia. Un elemento fundamental para esta diferenciación fue la crítica al mercantilismo, corriente heterogénea que venía desarrollado nociones económicas desde el siglo XV, más vinculada a los imperios coloniales que a la naciente revolución industrial. Según la tesis central de La riqueza de las naciones, la clave del bienestar social está en el crecimiento económico, que se potencia a través de la división del trabajo.

La división del trabajo, a su vez, se profundiza a medida que se amplia la extensión de los mercados y por ende la especialización. Una particularidad de la obra es el planteo de que, gracias a la apelación al egoísmo de los demás se logra el bienestar general. Esto es muchas veces interpretado de forma imprecisa como que simplemente el egoísmo lleva al bienestar general. Sin embargo, pasajes tanto de esta obra como de los sentimientos morales dejan en claro que la empatía con el egoísmo del otro y el reconocimiento de sus necesidades es la mejor forma de satisfacer las necesidades propias. La obra incluye una filosofía de la historia, donde la propensión a intercambiar exclusiva del hombre se convierte en el motor del desarrollo humano. Esta obra constituye también una guía para el diseño de la política económica de un gobierno. Los beneficios de la mano invisible del mercado solo se obtendrán en una sociedad bien gobernada.
Entre sus aportes más importantes se destacan:
• La diferenciación clara entre valor de uso y valor de cambio.
• El reconocimiento de la división del trabajo, entendida como especialización de tareas, para
la reducción de costes de producción.
• La predicción de posibles conflictos entre los dueños de las fábricas y los trabajadores.
• La acumulación de capital como fuente para el desarrollo económico.
• La defensa del mercado competitivo como el mecanismo más eficiente de asignación de recursos.


Influencia
La investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones ha estado sujeta a todo tipo de interpretaciones. Entre ellas las que más destacan son:
• David Ricardo: realiza una crítica a la obra, desarrollando más la teoría del valor trabajo y el conceptos tales como el capital y la reproducción.
• Karl Marx: profundiza la línea de Ricardo, rescatando concepciones Smithianas.
• Milton Friedman y Rose Friedman: se centra en temas como "La mano invisible" y el papel del Estado. Milton y Rose Friedman escriben La libertad de elegir basados en la doctrina smithiana del libre comercio.
• Amartya Sen: lectura renovada de Smith que retoma la Teoría de los sentimientos morales, libro de capital importancia para el campo de la ética, la teología y la moral. Amartya Sen destaca la importancia del sentimiento de la simpatía en la obra de Smith y cuestiona la estrecha interpretación friedmaniana que le atribuye al egoísmo la armonía del mundo
http://hannotaf.free.fr/modules.php?name=News&file=article&sid=4598
El débil volumen de ahorro del estadunidense promedio, la falta absoluta de ahorro en las capas de bajos ingresos, son un reflejo del papel que desempeña el individuo en el sistema industrial y de la concepción que se tiene sobre su función", escribía Galbraith en El nuevo Estado industrial (1967).

Y el análisis continuaba incisivo con una frase que sintetiza todo lo que es el pensamiento de este autor en la intersección de la ética y lo económico: "El individuo sirve al sistema industrial no al aportar sus economías y proveer su capital, sino al consumir sus productos. No existe otra actividad, religiosa, política o moral para la cual se le prepare de manera tan completa, tan meticulosa y tan costosa". El papel del individuo como consumidor es el pináculo de la vida social. Todo lo demás sale sobrando, incluyendo la justicia y la destrucción de la base de recursos naturales y el medio ambiente.

Pocos economistas han tenido tanto impacto como él. En El nuevo Estado industrial se sitúa en la tradición del trabajo de pensadores como Marx, Schumpeter y Keynes. En ese libro analiza el sistema industrial de Estados Unidos, estructurado alrededor de las 500 o 600 empresas más grandes. El balance que la teoría económica supone debe brotar entre oferta y demanda es inexistente en el nuevo sistema industrial porque las grandes corporaciones poseen instrumentos para distorsionar esa relación. Las corporaciones mantienen en la tecnoestructura un instrumento de poder que permite dar la vuelta a los mecanismos de mercado y planear la extensión de sus privilegios y rentas monopólicas.

Los sacerdotes del templo le reprocharon no conocer los desarrollos matemáticos de la teoría del equilibrio general. Lo interesante es que en los años sesentas y setentas, los principales exponentes de la teoría pura del mercado, encerrados en sus laboratorios de Stanford, MIT y Yale, llegaban a una conclusión complementaria: el programa de investigación basado en la competencia perfecta (en el modelo de equilibrio general) era un callejón sin salida. En ese impasse se estrellaban 200 años de investigación y todo el programa lanzado por Smith: no es posible demostrar que el mercado es un sistema que asigna los recursos de manera eficiente.

http://santodomingo.usembassy.gov/IRC/libros_galbraith.htm


La Economía del fraude inocente: La verdad de nuestro tiempo.
Autor: John Kenneth Galbraith
¿Cómo puede ser inocente el fraude?
Nos lo explica John Kenneth Galbraith, uno de los mayores economistas del siglo XX, en este libro, una especie de “testamento intelectual” en el que nos lega una crítica radical de la economía, la política y la moralidad pública de nuestro tiempo.
Dice el profesor Galbraith que la distancia entre la realidad y la “sabiduría convencional” nunca había sido tan grande como hoy en día porque el engaño y la falsedad se han hecho endémicos. Tanto los políticos como los medios de comunicación han metabolizado ya los mitos del mercado, como que las grandes corporaciones empresariales trabajan para ofrecer lo mejor para el público, que la economía se estimula si la intervención del Estado es mínima o que las obscenas diferencias salariales y el enriquecimiento de unos pocos son subproductos del sistema que hay que aceptar como males menores.

Es decir, que nos hemos rendido totalmente ante el engaño y hemos decidido aceptar el fraude legal, “inocente”. Descubrió la irracionalidad en el seno de las sociedades opulentas. Subrayó la caída del mito de la eficiencia productivista en el momento en que el consumo pierde contacto con la necesidad real y la producción capitalista fracasa en su objetivo

Pero la realidad es que el mercado está sujeto a una gestión que financian y planifican cuidadosamente las grandes corporaciones privadas. Éstas, por otra parte, ni están al servicio del consumidor ni las controlan sus accionistas, sino los altos ejecutivos, que han desarrollado una compacta burocracia corporativa responsable de escándalos financieros como los de Enron, Worldcom o Arthur Andersen. La distinción entre los sectores público y privado cada vez tiene menor sentido, porque son los grandes conglomerados empresariales quienes controlan el gasto militar y el dinero público.

Lo que al anciano economista le repugna es la aceptación acrítica de un sistema que retuerce a su gusto la verdad y enaltece la especulación como fruto del ingenio, la economía de libre mercado como antídoto para todos los males del mundo y la guerra como el gran instrumento de la democracia.
El tema central continúa de lo macro económico a lo personal

SALU2

Lemurias e IncasProblemas de Comunicación

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