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burbujas

Desde que soy chiquita me gustan las burbujas.
Cuando tenía cinco años, es el primer recuerdo que tengo de ellas. Mis abuelos tenían una casa en un balneario de la costa de Canelones, y pasábamos los tres meses de verano allí con mi familia. Mi abuelo se daba maña para hacer de todo. En aquella ocasión agarró un alambre, y con una pinza, lo acomodó para que yo pudiera hacer las burbujas como todos saben: el palito terminando en un aro. Me rellenó un vaso de plástico con agua y jabón, y me enseñó a hacer burbujas. Pasé minutos, horas, días, entretenida con las burbujas. Y desde ese verano en adelante, siempre que llegaba enero y nos íbamos, yo sabía que iba a hacer burbujas con mi abuelo.
Pasaron unos años y él falleció. Tenía cáncer. La casa de afuera tenía demasiados recuerdos, y eso, sumado al hecho de que progresivamente dejamos de ir, hizo que mi abuela la vendiera. Nunca se lo perdoné. El 90% de los recuerdos que tenía de mi abuelo estaban en esa casa, con todas sus herramientas, las cosas que había hecho, y la estupidez esa de las burbujas.
Hasta donde recuerdo, cuando murió, así como el primer verano que pasé en mi apartamento de Montevideo, me puse a hacer burbujas desde la ventana de mi cuarto en el onceavo piso. Era frustrante, porque con tanto viento que había a esa altura, todas se explotaban antes de haber andado menos de cinco centímetros...
Después crecí y bueno, me hice demasiado grande para andar por ahí con un vasito y el alambre ese todo oxidado que había hecho mi abuelo y me olvidé, me olvidé de todo... hasta que en algún momento hace unos años, no sé donde, cómo, ni cuando, vi a un niño haciendo burbujas y fue como que me acordé de todo... lo primero que hice fue hacer burbujas desde la ventana de mi cuarto otra vez, los días de menos viento, que era cuando las podía ver irse más lejos...
Y no sé. Puedo ser una tonta, infantil, puedo ser "tan tarada"... pero hace pocos días me compré un tarrito de esos para hacer burbujas que venden por la calle, con tapa de rosca, súper práctico y coqueto, y me convertí otra vez en una nena de cinco años, emocionada con las conchudas burbujas que flotan mágicamente, en las que me reflejo y que me parecen tan lindas... solo que esta vez no tengo a mi abuelo para que las comparta conmigo :/