what if...?
Wednesday, 4. November 2009, 20:10:26
Tengo una remera que dice "what happens if...?". Me encanta. Pero ahora, en este momento, odio el what if.
What if es entrar a razonar en otro mundo, es salirnos de lo real, es entrar a pensar dentro de un mundo hipotético donde nada es verdad, pero todo es posible.
Nos gusta fantasear, ir más allá. Y no está mal plantarse a veces y analizar las posibilidades. Con el what if, está todo bien, pero el problema es saber usarlo, porque puede ser peligroso. Si te preguntás what if él te está engañando, ¿qué sentido tiene? Y si te preguntás what if te pide compromiso? El problema con el what if es no dejarse dominar, no hacer de esa hipótesis una realidad latente, no pensar que eso, solo por ser posible, está por ocurrir. Porque sino vas y lo dejás antes de que te deje, cuando él de verdad te amaba, o te apurás y cortás la magia del momento, o, en el peor de los casos, te ilusionás con algo que nunca va a pasar.
El what if es un arma de doble filo. Porque la vida no es como cuando en matemáticas planteás una hipótesis, y todo el resto, debe moverse de a cuerdo a la hipótesis. Acá todos somos independientes de las hipótesis. Y si lo amás, lo vas a amar aunque te engañe y, obviamente, si te pide compromiso. Entonces... ¿para qué el what if? Siembra desconfianza, es el arma de cobardes, te planta el miedo, juega con tu esperanza...
Todo se resume a ser. ¿Ser quien soy, o ser de acuerdo a...? Porque es fácil decir "te amo" si sabés que él te ama también. ¿Pero cómo enfrentás ese amor no correspondido? Claro... que todo son hipótesis. Por eso a veces es mejor dejar de especular y vivir un poco más, no hacerse las preguntas a uno mismo, sino preguntarle al otro. Eso es más sincero, y mucho más real. Se trata de ser, sentir y pensar lo que uno realmente es, siente y piensa. Sin condiciones, sin what if... ser uno mismo.
What if es entrar a razonar en otro mundo, es salirnos de lo real, es entrar a pensar dentro de un mundo hipotético donde nada es verdad, pero todo es posible.
Nos gusta fantasear, ir más allá. Y no está mal plantarse a veces y analizar las posibilidades. Con el what if, está todo bien, pero el problema es saber usarlo, porque puede ser peligroso. Si te preguntás what if él te está engañando, ¿qué sentido tiene? Y si te preguntás what if te pide compromiso? El problema con el what if es no dejarse dominar, no hacer de esa hipótesis una realidad latente, no pensar que eso, solo por ser posible, está por ocurrir. Porque sino vas y lo dejás antes de que te deje, cuando él de verdad te amaba, o te apurás y cortás la magia del momento, o, en el peor de los casos, te ilusionás con algo que nunca va a pasar.
El what if es un arma de doble filo. Porque la vida no es como cuando en matemáticas planteás una hipótesis, y todo el resto, debe moverse de a cuerdo a la hipótesis. Acá todos somos independientes de las hipótesis. Y si lo amás, lo vas a amar aunque te engañe y, obviamente, si te pide compromiso. Entonces... ¿para qué el what if? Siembra desconfianza, es el arma de cobardes, te planta el miedo, juega con tu esperanza...
Todo se resume a ser. ¿Ser quien soy, o ser de acuerdo a...? Porque es fácil decir "te amo" si sabés que él te ama también. ¿Pero cómo enfrentás ese amor no correspondido? Claro... que todo son hipótesis. Por eso a veces es mejor dejar de especular y vivir un poco más, no hacerse las preguntas a uno mismo, sino preguntarle al otro. Eso es más sincero, y mucho más real. Se trata de ser, sentir y pensar lo que uno realmente es, siente y piensa. Sin condiciones, sin what if... ser uno mismo.














