Monday, 5. January 2009, 08:30:31
fin del mundo
El aire es frío y me parecía tan estéril como todo lo que me rodeaba, desde la tierra polvosa hasta aquellos seres persiguiéndome. Estuve agazapada en el sitio que me dejaste, inmóvil durante no sé cuánto tiempo. No podía saberlo, tanta estática me confundía. Las tres estrellas seguían en el mismo lugar, la intensidad de su luz no había cambiado, el aire era tan frío como al principio. Aquellos seres continuaban su ronda intermitente…
De pronto, un pensamiento que no alcancé a percibir me hizo dar un salto y, al percatarme de lo repentino de mi acción, busqué los ojos de aquellos seres, sólo para encontrar que también se habían vuelto a mirarme. Logré evadir los dos primeros disparos pero el tercero rozó mi brazo derecho, atravesando parte del músculo y cauterizando la herida casi al instante. Yo corría usando las fuerzas que pensé me habían abandonado y escuchaba el sonido hueco y metálico de aquellos seres aproximándose cada vez más rápido.
Me guiaste hacia Los Eriales, justo cuando empezaba a anochecer. Las estrellas se apagaron y los seres de metal con ellas. La certeza de encontrarte al final de esa tierra de nadie hacía soportable el dolor de mi brazo ahora inservible.
Sabía que estarías del otro lado, esperando pacientemente a que el sueño terminara por sí solo.
Sunday, 16. November 2008, 23:18:14
fin del mundo
Te ofrecí la tierra de mi vientre y tú sólo querías seguir nadando, seguirte meciendo en el vaivén de tu marea.

Por la mañana te habías ido.
Sunday, 16. November 2008, 23:17:43
fin del mundo
Te conocí en movimiento. Por supuesto, porque tú eres como el mar. Me acercabas a tí en cada vuelta, cada vez más cerca en cada vuelta y sentí tu olor a sal.

Hombre del puerto, tu agua se adentró en la tierra de mi cuerpo; tu olor de pez metido entre mi olor de gato. Yo, mujer de la ciudad que no había echado mano de artificios para cubrir mi olor verdadero, te conquisté por eso. Te gustaron no mis bigotes: te gustó mi cuello brillante, y mis axilas que gritaban tú no quisiste callarlas.

Me zambullí de cuerpo entero en tu oscura turbulencia y me perdí. Te conocí en movimiento y, en el muelle de tu pecho tibio, errando el camino yo quise alunizar. Mi nave hecha para surcar por las estrellas nada tiene que ver con las carabelas que cada noche encallan en tu bahía.
Saturday, 25. October 2008, 03:40:07
fin del mundo
Volviste del baño y yo no podía sentirme más triste. ¿Será el clima? El cielo gris, la brisa fría y seca; la gente gris, mi cuerpo frío y seco.
Seco.
Supongo que ya nada queda dentro de mí. Mis historias siempre me dejan vacía. Un montón de personas diminutas están a punto de morir, congeladas para siempre en el límite de su condenación. Y seguirán ahí hasta que escriba el resto de la historia.
Pero no quiero. Ya no tengo ganas.
Te acercas, te sientas junto a mi abrazándome por los hombros. Usas la servilleta en la que estaba escribiendo para envolver el húmedo vaso en el que te sirvieron scotch. Media hora después. Lo pediste desde que llegamos y lo trajeron media hora después. Tanto tiempo para servir un mentado medio vaso de scotch.
Yo no iba a pedir nada pero recordar la tibia sensación del alcohol en mi garganta me hace buscar con la mirada a algún mesero y pedirle que se acerque. "Wild Turkey, please." Haces una mueca de asco. No me importa lo que vayas a decirme porque sí, lo más probable es que termine ciega pero no por mi pésima elección de bebidas alcohólicas -que no va en absoluto relacionada con su calidad- sino por empeñarme en leer y escribir en la semioscuridad de los bares en los que siempre empiezan nuestras noches.
Al demonio las historias. Ni siquiera me molesto en reclamarte la forma tan poco poética de darle fin a mi historia. ("Y la mano justiciera de Aquél-que-Todo-lo-Ve descendió de los cielos, estrujó al mundo con sus dedos poderosos... y lo inundó de whisky.") Apuro el vaso y pido otro. Dos, tres más. Siento ya la urgencia por largarme del bar. Sumergirme en otra semioscuridad, un sitio más acogedor, uno de esos lugares donde siempre empiezan nuestros días.
Monday, 6. October 2008, 03:32:04
fin del mundo
Saliste más rápido de lo que esperaba. Apenas volvía a tenderme en la cama cuando tú ya te aproximabas hacia mí. Dejaste la puerta del baño semiabierta y un hilillo de luz partía la alfombra en dos. Tus pies descalzos atravesaron esa frontera imaginaria justo a tiempo para encontrar el borde de la cama. La oscuridad nos invadió nuevamente. Un estallido, un látigo de luz que iluminó la habitación y luego, silencio. "Tardarán en arreglarlo", dijiste. "No tengo prisa", dije yo. Y mientras buscabas mi cintura entre las sábanas, reparaste en las bolitas de papel, algunas derramándose en el piso, algunas rodando hacia los huecos que tus rodillas construían en el colchón.