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The Blogging Lizard

Del lagarteo y otras posibles buenas costumbres

en respuesta a Del lagarteo y otras malas costumbres

Me grada su escrito, mas hallo varios argumentos un tanto equívocos, y como usted lo menciona en el mismo, corregiré desde mi punto de vista, pues todo depende del lado como se mire, “Nadie tiene la razón, las realidades están compuestas por diferentes puntos de vista.” dijo una compañera.

Al día de hoy no recuerdo haber visto de John Gray ningún manual para conquistar chicas, y tampoco conozco ningún hombre que quiera enamorarse o que este enamorado del amor, lo cual trae al plano de la interacción, varios puntos que creo se han olvidado tomar en cuenta al momento de teclear tan acelerada opinión.

Más allá del amor, el ser humano es regido más por sus genes que por sus pensamientos o sentimientos. ¿Dónde o Cuándo puedo ver esto?, creo que esto en una prominente periodista como usted debería ser algo ya estudiado en alguna materia o taller de psicología, no recuerdo cual es el termino, pero yo le conozco como “cerebro triuno”. El cerebro triuno es la forma más sencilla de ver a grandes rasgos cómo funciona el cerebro humano, el cual, se encuentra dividido en tres partes, dos de las cuales las recuerdo muy bien, nuestro cerebro consciente, con el que tenemos nuestro pensamiento activo o consciente “voy a escribir acerca de los lagartos” y el cerebro reptiliano, que su nombre no viene al caso de nuestro difiero de opiniones, reptiliano porque es el cerebro ancestro, el cerebro más básico, el que verdaderamente controla nuestro ser de forma oculta.

Tal vez corra nuestro cerebro consciente a gritar, nadie me controla de forma “oculta”, sin embargo, la invito a realizar una prueba muy sencilla para determinar quién es más poderoso, hablando de los cerebros, pídale a un@ amig@ suya que acerque el puño de forma acelerada a su cara como si fuese a golpearle, el resultado siempre es el mismo, usted va a cerrar los ojos, su cerebro consciente que sabía que no le iban a pegar no logró dominar al cerebro reptiliano que cerró sus ojos. Ahora, ¿para que tanta hablada de cerebros? Como mencioné anteriormente las relaciones, como todo nuestro ser, es controlado por el cerebro reptiliano, el cual es nuestro ancestro, nuestras instrucciones genéticas, no se pueden cambiar, ni rechazarlas, están en nuestros genes.

Al igual que cualquier otro ser vivo el ser humano es un animal que es controlado por sus genes, bien con eso, ¿cuáles son entonces las instrucciones de los genes? Las instrucciones generales para cualquier animal son las mismas: nacer, crecer, reproducirse y morir; sin embargo la naturaleza es tan perfecta y ha tenido suficiente tiempo para mejorarse, que al igual que un libro cada capítulo, tiene sus párrafos amplios, los capítulos en el libro del hombre y la mujer son los mismos, pero su redacción es sumamente diferente.

Vamos a hacer un breve repaso por las redacciones de ambos, sin llegar al grado John Gray, después de todo no estamos creando manuales de ligoteo. El macho, porque no solo hablamos del ser humano masculino, sino del género masculino, tiene claro el que tiene que reproducirse, y la redacción del libro no es confusa ni muy amplia: hay que perpetuar la especie, hay que dejar tantos críos propios como sea posible, mi descendencia tiene que ser la más grande, tengo que preñar (odio estos términos pero lo hago para darme a entender no solo en humanos) tantas hembras como sea posible para aumentar la posibilidad de que mi descendencia persista.

En el caso del género femenino las instrucciones son un tanto más selectivas: hay que perpetuar la especie, hay que dejar buenos críos propios como tanto sea posible, mi descendencia tiene que ser la mejor, tengo que preñarme del mejor macho para aumentar la posibilidad de que mi descendencia persista.

Como vemos lo que tengo entendido comienza a dar sentido el porqué de mi respuesta, y que conste que no estoy justificando hasta este momento el lagarteo, solo estoy diciendo que de forma genética el hombre está predispuesto a “disparar” a todo lado, “ver que agarra”. Usted podrá alegar: yo tengo amigos que tienen toda una vida de estar con una novia y son felices y no son así; ¡claro que sí! Pero el que logre controlarse no quiere decir que no todos lo tenemos, muchas veces hemos amaestrado animales y en un arranque de instintos nativos estos nos sorprenden con alguna agresión o alguna acción indebida, de ahí frases como “porque este a dieta no quiere decir que no pueda ver el menú”, para darme a entender de forma más clara, puede tener una esposa de decenios, sin embargo muchas veces volverá a ver a otras mujeres, tal vez hasta sin deseo pero su cerebro le ordeno a los ojos seguir ese espécimen en óptimas condiciones.

Respecto a De ahí, tropiezo tras tropiezo, de cada fallo, de esos terribles errores que cometen en conquista: Nacieron. Así fue como surgieron. Quienes? Esos. Esa nueva raza, ese nuevo grupo que no pega ni una, que no atina, que intenta e intenta alcanzar de manera desesperada el corazón de una hermosa damisela, pero el resultado es cero. Nada. Hace falta ver a través de la ventana para darse cuenta si es de noche o es de día, hay que saber la intención del lagarto con sus palabras, recordemos que no solo hay lagartos y ya, hay lagartos de agua dulce y lagartos de agua salada, además de caimanes y otras especies parecidas entre sí.

Yo soy de los que me considero lagarto pero no por la razón que usted me da, de hecho tengo una hermosa e inteligente novia, que conoce acerca de mi actividad lagartoide y tiene la suficiente inteligencia emocional para no aturdirse ante una “lagartada”, y aquí comienza la diferencia de las especies, hay lagartos como mi caso que no es nuestro objetivo “alcanzar de manera desesperada el corazón de una hermosa damisela”, así como muchas mujeres le siguen el juego a muchos hombres sabiendo de antemano que nada va a pasar, aceptémoslo, los hombres lagartean, las mujeres siguen la bola y nada de nada, es solo diversión y hasta ayudar el ego de una damisela, lamentablemente y soy consciente de ello la mayor cantidad de lagartos son los anormaloides que no saben dar un cumplido agradable, pero eso no quiere decir que esté demás decirle a una dama que es hermosa, que es bella, que lo que eligió para vestir le queda increíble, que su nuevo peinado se ve muy elegante, un mensaje con un buenos días que tengas un día exitoso, nunca esta demás, ¿o sí?, dígame usted estimada venusiana dijo mi compañero Gray, por eso no me considero lagarto del que seguramente le hizo escribir su opinión, no soy un lagarto de agua salada, no me considero salado en ninguna de las connotaciones que pueda tener esa frase, soy un lagarto de agua dulce, de esos que endulzan la vida y dan gusto.

Soy un lagarto y amo serlo, porque por fantasioso que suene me alegra saber que alguien más es alegre por mi causa, tal vez no haga mucha diferencia dar una palabra bonita a alguien, pero la hace.

Espero haya sido de su agrado la lectura como lo fue para mí ver a un lagarto desde sus ojos.

Un proceso verdaderamente democrático

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