Crónicas de un encierro en la ciudad que un día fue la más grande del mundo...
Friday, 1. May 2009, 07:01:21
La influenza apareció en la ciudad y con ella todos se guardaron en su casa. El gobierno "recomienda" quedarse ahí, encerrados, bien quietos mientras él nos defiende del virus y nos avisa cuando ya podamos salir. No entiendo como permanecer encerrado cinco días completos sin acudir al super a hacer "compras de pánico"... ¿y qué voy a comer?
No hay cine, no hay teatro, no hay antros, no hay ni siquiera restaurantes para cenar y todo por que papá piensa que no debemos salir, por que "el coco" anda suelto y nos puede meter un tremendo susto que nos haga estornudar y temblar y sudar y luego morir...
Las calles están tan vacías como el anaquel dónde ponen el atún en Walmart. Somos lo más parecido a un pueblo fantasma. Las luces brillan, la azotea de los edificios titila, los anuncios prenden y apagan, pero no se ve a nadie por allí. Todos están en su casa. Seguramente, unos hacen el amor, otros juegan jenga, otros platican viejas historias de guerra o de amor, unos se revuelcan en su cama sin poder dormir, otros sueñan que el virus nunca existió, unos escriben canciones, otros degustan un buen whiskey, unos juegan xbox y otros leen a García Márquez, unos están al tanto de las noticias y otros prefieren ya no escucharlas. En fin, algo hay que hacer mientras dura este encierro que evoca una guerra dónde el enemigo es invisible y desconocido; el gobierno es sabio y diligente; y la gente incrédula pero obediente.
¿Qué harán estos hombres sin espectáculos que los distraigan? ¿Acaso se rascarán la piel hasta arráncarsela, se lamentaran hasta quedar sin ojos o se atreverán a pensar nuevamente? Una vez a un terrorista se le ocurrió decir que los espectáculos fueron creados para evitar que el hombre piense, manteniéndolo distraído de esta edificante actividad para mantenerlo en sintonía con lo que más conviene a ese aparatoso monstruo llamado -"desarrollo mundial"-.
Si por ventura -o desventura- ahora no tenemos espectáculos, ojala utilicemos el tiempo libre en ejercitar el habla -y escucha- con la familia, crear canciones, delinear poesías, plasmar pinturas, ordenar letras, acomodar notas músicales, soñar nuevas metas o encontrar nuevas estrellas. Sería una suave forma de volver a integrarnos con la noble y auténtica naturaleza del hermoso Valle de México. Aquel que los españoles creyeron una ciudad indescriptible, bella y admirable, no sólo por su apariencia sino por sus conocimientos.
Película del día: Carne Trémula, de Almódovar. Buen guión, suficientemente irónico y sarcástico para agradarme.
Acompañante del día: Vodka + Sangría + Limón. (No recomendable ).
Sueñen algo loco, y después hagánlo. ¡Y luego me cuentan!
Arriba el Radicalismo.
P.D. Hoy me "disfracé de payaso -con todo y cubreboca-" y repartí dulces entre los compañeros y los hice reír y me sentí muy bien y supe que siempre se necesita alguien que pierda la pena para sorprender al otro y supe que quiero hacerlo cada vez mejor. Gracias Dios, por la libertad.













