Música Clásica

TEMAS DE INTERÉS PARA QUIENES GUSTAN DE LA MÚSICA CLÁSICA. COMENTARIOS, INDICACIONES PARA ESTUDIANTES AVANZADOS Y MUCHO MÁS... UN DIÁLOGO PERMANENTE CON TODOS USTEDES.

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Recital del clavecinista uruguayo Álvaro Cabrera Barriola.

I Concerti di Campagna
"Associazione Musicale Karl Jenkins"
Palazzo Sforza - Cesarini
Sábado 18 de mayo, 18.30 hs. UTC
Roma
https://www.facebook.com/events/373387032778173/?notif_t=plan_user_invited

El gran cisma musical del siglo pasado.

El cambio de siglo marcó mucho más que una fecha para la música.

La música es el arte que más vínculos puede llegar a tener con la ciencia, pero no únicamente por el cálculo de escalas y acordes, o la tecnología, que puede influir de manera directa en las herramientas materiales – como el perfeccionamiento de los instrumentos y otros aspectos afines -, sino porque el sonido en sí es un hecho físico que constituye la materia prima para el músico. Y el tiempo, a su vez, es un intangible, pero es el medio en el que “vive” la música. Ese medio ambiente donde lo físico convive con lo inmaterial hace posible la existencia de un arte tan particular.

El músico de comienzos del siglo pasado fue consciente quizá como nunca antes de este hecho, tal vez a consecuencia de creer en la inminente caducidad de las bases que habían sustentado la música hasta ahí. Era un callejón sin salida. Si a ello agregamos las rápidas transformaciones sociales, la fuerte pujanza del conocimiento científico y el consecuente avance de la tecnología, pareció muy lógica una reacción contra la estética ochocentista, considerada desubicada para los nuevos tiempos. Y de ahí resultó un panorama bastante complicado. En ese mundo el artista comenzó a verse a si mismo casi como un cuerpo extraño engendrado en el Romanticismo.

En Europa nacieron algunos movimientos intelectuales que buscaron nuevas concepciones artísticas, aunque conciliándolas en lo posible con la estética heredada del arte del siglo anterior. Pero también hubo movimientos radicales de vanguardia que sostuvieron que una etapa se había cerrado definitivamente, sin vuelta posible atrás, y se sintió urgencia en despegar definitivamente del pasado. De ahí derivaron encontradas posiciones en todas las artes, que oscilaron entre mantener la esencia de las tradiciones o, bien al contrario, negarlas rotundamente. Y la música no escaparía a tales discusiones. Dichos movimientos no tardaron en trasladarse hasta América, con lo que adquirieron proporciones mucho mayores. Paralelamente se miró hacia Oriente, con la esperanza de hallar, quizá, alguna idea diferencial basada en tradiciones milenarias, y así, otras escalas y otros ritmos fueron puestos bajo la lupa del análisis de la musicología y otras ciencias. Hacia 1911 ya se podía afirmar que la música occidental iniciaba otros rumbos.

Pero la perspectiva desde el siglo XXI nos muestra – cien años después – una brecha profunda y de ribetes paradójicos. Por un lado, las corrientes que permanecerían vigentes necesitaron, ya desde sus propios comienzos, una especie de “carta científica de presentación” para tener aceptación en la comunidad musical dominada por las corrientes de vanguardia, donde sus más fervientes partidarios no vacilaban en hablar de la “música de la era tecnológica”. Esta posición fue firmemente combatida y despreciada por quienes no compartieron esas ideas, creándose un verdadero cisma sin parangón en toda la historia de la música, pues nunca se había visto un enfrentamiento tan violento entre un pensamiento conservador contra una intención tan perseverante de alcanzar una ruptura total y absoluta con el pasado. Ese enfrentamiento envolvió al público, dividiéndolo en forma obstinada hasta el día de hoy.

Ver el artículo completo...

Música y ciencia

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Nuevo artículo publicado en mi serie.
Desde el círculo de quintas hasta el atonalismo.
Disfrútenlo y... piénsenlo.
http://eltamiz.com/elcedazo/2013/03/17/musica-y-ciencia-11-acerca-del-circulo-de-quintas/

Método Científico para la Educación Musical.

Esta es mi más reciente publicación en internet. Son varios capítulos, donde expongo los resultados de mis investigaciones. Es para leer con calma y de a poco.
Para quienes el tema les despierte interés, es sólo hacer clic aquí.

Un saludo y que lo disfruten.

DESMENUZANDO LA TONALIDAD

Nuevo artículo de mi serie sobre Música y Ciencia.

Estaba anunciado desde hace varios días, ahora está publicado y espero que todos lo disfruten.
Un saludo.

http://eltamiz.com/elcedazo/2013/02/17/musica-y-ciencia-10-desmenuzando-la-tonalidad/

Música y Ciencia

Quienes gusten de leer todos los capítulos ya publicados, están en http://eltamiz.com/elcedazo/musica-y-ciencia/

Música y ciencia

Esta vez el análisis científico se enfoca hacia la escritura de la música. ¿Es realmente exacta? Esta y otras preguntas son colocadas allí, analizando incluso el proceso histórico que formó la escritura musical tal como la conocemos.

Para leerlo, podéis visitar el sitio de "El Cedazo" http://eltamiz.com/elcedazo/2012/12/30/musica-y-ciencia-9-el-alfabeto-de-la-musica/

ESCUCHAMOS, LUEGO PENSAMOS.

La falta de información, en cualquier terreno, es un hecho grave. Es tan grave que permite orientar a voluntad la opinión pública. Cuando una sociedad entera cree que la información que recibe con insistencia cada día es la verdad absoluta, la gran mayoría comienza a comportarse en forma dirigida por las mismas informaciones.

El problema que estoy exponiendo aquí va mucho más allá de aquella famosa “guerra” entre manifestaciones cultas y populares. El problema parece ser una falta de oportunidades para escuchar un género de música que representa un patrimonio de la humanidad: la música clásica.

Esa falta de oportunidades va demasiado lejos. Si todos los medios, la TV, las emisoras de radio, los diarios y revistas, las editoras de CDs y DVDs, los grandes shows para multitudes, todo, absolutamente todo, demuestra hasta mediante estadísticas “cual es” la música preferida por todos, parecería un hecho incontestable. Tan incontestable como que hay millones de personas que, por simple desconocimiento, creen que eso que siempre se escucha es “la música” y ni imaginan que exista algo diferente.

No sería inteligente negar un hecho real. Sucede que la orientación planificada de las preferencias musicales del gran público es uno de los ejemplos más sutiles del marketing. En los años 60 fue lanzada una campaña publicitaria internacional bajo el slogan “música para la juventud”. La “otra” – no se necesitaba explicarlo – era para viejos. La campaña tuvo tanto éxito que perdura hasta hoy, implícitamente, en las estadísticas. Nadie pensó que cualquier música, si se fuese a mantener solamente por la preferencia de los ancianos, estaría muerta hace siglos. Pero, esto no sucedió porque muchos más jóvenes de los que quizá usted cree, prefirieron y cultivaron “esa otra” música.

Lo que llama más la atención es la forma como se podrían objetar las preferencias, no tanto subjetivamente, sino más bien desde el punto de vista de la psicología del marketing empresarial. Si yo fabrico determinados productos y consigo inundar el mercado, al poco tiempo el público irá olvidando casi todos los demás productos por falta de oportunidades para comparar. Las ventas serán seguras por la monopolización del mercado. Una vez alcanzado ese objetivo, si alguien tuviese una idea tan estrafalaria como preguntar si será verdad que todos estamos consumiendo productos de alta calidad, esa persona sería una rareza.

Todavía no se llegó hasta ese punto, pero parecería que vamos en camino. Quien no tuviese conocimiento previo, no tendrá oportunidad casi ninguna de saber que la música clásica existe.

GBZ

¿A qué edad se forman nuestras preferencias musicales? La respuesta está en el cerebro.

Actualmente se habla mucho sobre la necesidad de crear nuevos públicos para la música clásica. Las iniciativas en ese sentido buscan, en su mayoría, atraer público joven mediante una combinación de música y espectáculo visual. Se supone que presentando, por ejemplo, un concierto sinfónico combinado con luces e imágenes espectaculares, el interés por la música aumentará significativamente y la juventud, acostumbrada a los grandes shows de música pop, se sentirá así atraída también por los “shows” de música clásica. Es un asunto muy discutido, naturalmente, porque de esa forma se pone en duda el poder emocional puro de la música. No vamos a entrar en esa discusión, porque investigaciones científicas recientes son muy reveladoras.

Todos sabemos cual es el tipo de música que preferimos escuchar. Sin embargo, muy raramente nos preguntamos por qué es así, ni recordamos cuándo fue que nos comenzó a gustar tal música. ¿A qué edad fue? ¿Por qué?

¿Qué dice la ciencia acerca del cerebro?
Los investigadores determinaron la importancia de la memoria en una actividad desarrollada en el tiempo, como es la música. Se ha observado que la música es muy resistente a las transformaciones de los rasgos básicos, o sea, podemos reconocer una música en particular, aunque las versiones sean bien diferentes. Para hacer eso, nuestro cerebro realiza cálculos enormemente complejos y selecciona los rasgos permanentes, aquéllos que nos permiten reconocer la versión original. Los modelos de la denominada “huella múltiple” permiten entender cómo procesamos y conservamos con exactitud la información sobre la música que escuchamos, por ejemplo, los intervalos de la melodía, los acordes que la acompañan, los sonidos de los instrumentos, pero, también, el cerebro es capaz de formular abstracciones. Se cree que cada experiencia se guarda en la memoria junto con la información de su contexto. O sea, más simplemente, quiere decir que nuestros recuerdos musicales se mezclan con acontecimientos que son parte de la vivencia musical. Por eso es que la música tiene tanto poder evocador.

¿Existe un centro cerebral asociado con la música?
No. Por cierto, hay centros asociados con habilidades, percepciones y hasta comportamientos determinados, pero no se puede decir que existe un centro único de la música. Según el “principio de neuroplasticidad” (cualidad de adaptación de las neuronas a las funciones exigidas) nuestro cerebro puede modificar diferentes áreas adaptándolas a desempeñar nuevas funciones, en caso necesario. La música parece ser la actividad que envuelve casi a la totalidad de las regiones cerebrales conocidas y a prácticamente todo el subsistema neuronal. Investigadores como Daniel J. Levin, sostienen esto y van más lejos: actos tan simples como acompañar un ritmo con el pié, activan zonas del cerebro tales como el hipocampo para recurrir a la memoria, o el área de Wernicke para entender la letra de la canción que escuchamos. El cerebro – siempre según el mismo autor – organiza la información recogida y hace un cálculo de probabilidades procesando en nivel bajo la información, pero esos datos son inmediatamente transmitidos a las regiones superiores del córtex, que los interpretan como una información con forma y contenido, en un procesamiento de nivel alto. Estos procesos se actualizan constantemente y se informan recíprocamente, de manera que las interpretaciones creadas durante los procesos de nivel alto también influyen en las de nivel bajo, lo cual puede producir rellenos perceptivos, o sea, diversas ilusiones…

¿De qué manera nos interesa la música?
Esto tiene relación con los pronósticos que nuestro cerebro puede hacer, y cómo se crean diferentes expectativas. Los compositores utilizan efectos como cadencias y giros melódicos diversos e inesperados, con el claro propósito de desarmar las expectativas del oyente. Se constató experimentalmente que esto activa nuestros mecanismos cerebrales de placer y recompensa, mucho más que la música donde todo es previsible. Según Levitin, vamos asimilando desde niños las pautas de la cultura musical en que hemos crecido. En base a la frecuencia con que se repiten los rasgos predominantes de un tipo de música, adquirimos ciertos esquemas de conocimiento que, en el caso de la música, se forjarían ya en el vientre materno. Ese conocimiento es representado en el cerebelo mediante códigos que son millones de etiquetas químicas, neurotransmisores y neuronas que se activan a velocidades e intensidades diferentes. Así, recordar un acto concreto, es recurrir a un código existente. La capacidad cerebral de anticiparse previendo acontecimientos, es un recurso para reaccionar con rapidez. Mediante técnicas de imagen por resonancia magnética, es posible estudiar con aproximación suficiente la velocidad de respuesta y la localización de los cálculos realizados por el cerebro. De esta forma, se pudo observar que la respuesta de las neuronas a la música es compartida con las zonas del habla. Esto viene contribuyendo a alimentar la teoría del origen común de la música y el lenguaje. Pero este detalle cuestionó la teoría tradicional de las funciones separadas de los dos hemisferios cerebrales. La creación del lenguaje se procesa en el hemisferio izquierdo, mientras la música es procesada en el hemisferio derecho. Si la música los hace interactuar no serían tan independientes, y el origen de la música y el lenguaje bien podría haber sido en común.

Evidentemente, el cerebro es un organismo tan complejo como admirable. La naturaleza es previsora y crea conexiones en demasía entre las neuronas, hasta que sea determinado cuáles serán útiles, y cuáles no, en el futuro desempeño cerebral. ¿Cuándo será ese momento? ¿Eso podría afectar nuestras preferencias musicales? Según los científicos, hay un momento crítico para definir los gustos musicales, y es alrededor de los 10 años de edad, porque esa edad coincide con la máxima creación de conexiones neuronales y, además, todavía no se inició la eliminación de las conexiones innecesarias, o sea, la eliminación de los circuitos menos utilizados. La “poda” se inicia aproximadamente a los 14 años, época ésta que además es emocionalmente muy fuerte. En la edad adulta la creación de nuevos circuitos es posible, pero es mucho más lenta. Aunque podamos aprender nuevas estructuras musicales, con la edad es cada vez más difícil entender sistemas musicales nuevos. Experimentos realizados con base neuronal, indican que ciertas preferencias de los niños y de algunos adultos, pueden tener origen fisiológico, o sea, la predilección por un tipo u otro de música podría tener relación con la evolución del oído en concordancia con el entorno, por ser rasgos sonoros de significado ambiental. En ese punto, habría una cuestión de equilibrio entre lo que satisface, o no satisface nuestros esquemas cognitivos hasta un punto en que, simplemente, entendemos o no entendemos la música que escuchamos. Y si la música no se entiende no gusta.

Fuente: Daniel J. Levitin: “Tu cerebro y la Música” (2008)



Optimizando las horas de estudio

¿Cuántas horas por día debemos dedicarnos a estudiar? ¿Depende del repertorio elegido? ¿Puede depender también de las aptitudes naturales de cada uno? ¿El tiempo debe aumentar necesariamente si hay presentaciones en público? ¿Qué papel debe desempeñar la memoria en todo ello? Estas y otras preguntas son comunes, por igual, entre profesores, estudiantes y músicos profesionales.

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Una limosna para la cultura.

Ciertamente, aquellos días en que las artes eran consideradas algo sagrado ya quedaron muy lejos: era en la Antigüedad, en los días de los dioses del Olimpo y otras mitologías. Luego, en la Edad Media, la cultura europea heredó mucho de la civilización de Grecia, pero las artes se focalizaron en la inspiración cristiana. Más tarde, durante el Renacimiento, hubo un gran cambio. El artista se convirtió en un súbdito de la nobleza que le daba todo – o casi todo – para vivir: ropas, comida, vivienda, espacio y tiempo para una dedicación total a las artes… Pero, eso siempre y cuando el artista concordase con las creencias, preferencias estéticas, inclinaciones políticas y hasta manías de los nobles que pagaban los servicios prestados por los artistas. Podemos imaginar que no siempre eran glorias ni reconocimiento al talento o la genialidad, y la historia registra casos que fueron célebres.

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PROYECTO "CONSERVATORIO MUSICAL DE MONTEVIDEO"

Se trata de un proyecto para fundar en el área Mercosur una institución que llevará el nombre fundacional de origen en Uruguay, que data del año 1904.
El objetivo de este proyecto en el presente, es la implantación de un Programa de Estudios innovador y exclusivo, basado en diversas investigaciones en psicología del aprendizaje.

El mismo proyecto también prevé la divulgación de la música clásica organizando conciertos y recitales, lanzando nuevos intérpretes y compositores, y editando grabaciones de alta calidad.

Más detalles acerca de este proyecto, en idioma portugués y en español:
http://conservatoriomontevideo.blogspot.com.br/

La escenografía de la ópera: ¿Una forma diferente de entender la música?

Veinte años de historia es tiempo suficiente para medir los resultados de una tendencia cuyo objetivo es captar nuevos públicos. Esa tendencia busca una actualización del género para que sea más comprensible a las nuevas generaciones. Entonces, la cuestión es si ahora, hoy, los jóvenes se sienten más interesados que en el pasado. La respuesta, lamentablemente, es no.

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Contrapunto: qué es y qué no es.

A muchos les parece casi una ciencia, otros piensan que es cosa antigua, otros más, al contrario, insisten en que no es una ciencia pero define a un buen compositor incluso si fuese moderno. Una cosa es cierta: es parte de los estudios superiores de música. ¿En qué consiste exactamente? Vale la pena sumergirnos en este tema que para muchos estudiantes es un rompecabezas con un montón de reglas difíciles de dominar.

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17 años de la Revista SINFÓNICA

El siguiente artículo fue publicado en febrero de 2012 en la página editorial de la revista uruguaya Sinfónica, celebrando su 17° aniversario. Con el permiso de su autor, Diego Barreiro Carabetta, reproducimos aquí la versión íntegra. Es un llamado a la atención sobre el estado actual de la música clásica en Uruguay y en el mundo. Un artículo para reflexionar mucho.

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