APUNTES SOBRE GUADALUPE PARTE 03
Friday, July 22, 2011 8:41:21 PM
Autor del Artículo: Señor Carlos Mesa
Extractos de lo escrito el 04-11-2008
LA VIRGEN GUADALUPANA
La Virgen de Guadalupe es una imagen religiosa que se exhibe en la basílica del mismo nombre, en el Distrito Federal en México. Se cree que no sólo es la patrona de México, sino de toda América. Los números parecen demostrarlo.
La Basílica de Guadalupe –solo superada por la Basílica de San Pedro, en el Vaticano- es el santuario católico más visitado en el mundo. En modo extraordinario, el número de visitantes recibido por el templo guadalupano en el año 2006 superó a la Basílica de San Pedro, convirtiéndose así –al menos ese año- en el santuario católico más visitado del mundo, lo que da fe de la profunda devoción católica arraigada en toda Latinoamérica.
Según la leyenda, María se manifestó al indio Juan Diego, originario de Cuautitlán, convertido al cristianismo pocos años atrás.
El Nican Mopohua -documento donde se relata esta leyenda-, menciona que la Virgen se dio a conocer como «Guadalupe» al tío de Juan Diego, cuando éste se encontraba enfermo de gravedad. Personas conocedoras afirman que es imposible que María se presentara como «Guadalupe», porque Juan Bernardino –el tío de Juan Diego- no comprendía la lengua castellana traída por los españoles al Nuevo Mundo. (Esto quedará ilustrado en la nota cuarta)
La leyenda indica que fueron varias las apariciones en el Tepeyac ese sábado 9 de diciembre de 1531. De acuerdo con el relato, María le pidió a Juan Diego que buscara al Obispo de México -fray Juan de Zumárraga- y le contara que lo que ella pedía era que le construyeran un templo en el cerro.
El Obispo no creyó en las apariciones, y le pidió pruebas a Juan Diego.
La solución mariana consistió en que Juan Diego cortara rosas de Castilla -propias del cerro del Tepeyac- y se las llevara al obispo. Juan Diego guardó las rosas en su ropaje –un ayate-, y al entregarlas, al extender el ayate sobre una mesa -y este es el punto central de la leyenda- surgió milagrosamente una imagen grabada en él. Esto fue prueba suficiente para que Zumárraga creyera en aquel milagro.
Descrita la leyenda, ahora pasamos a las notas y datos curiosas.
En la década de 1550. Por esos años, Fray Alonso de Montúfar, Obispo Segundo de la Nueva España, había ordenado a un pintor indio de la comunidad que preparara una imagen de la virgen. El nombre de este indio era Marcos Cipac de Aquino. Esto puede aseverarse porque el ayate quedó firmado por Marcos Aquino (costumbre natural de cualquier artista), y puede comprobarse utilizando una buena lupa.
Esto se comprueba también documentalmente debido a que se conserva escrito un sermón pronunciado el 8 de septiembre de 1556 por fray Francisco de Bustamante, quien era entonces provincial de la orden franciscana. Este sermón fue dado en la capilla de San José ante el Virrey, la Audiencia y ante vecinos distinguidos de la ciudad de México. En ese sermón, el padre Bustamante critica el culto guadalupano y afirma que la imagen fue pintada por el indio Marcos Cipac de Aquino.
Análisis realizados a la imagen por expertos en arte antiguo.
El restaurador José Sol Rosales, en un estudio realizado a petición del ex abad de la basílica de Guadalupe Guillermo Schulenburg, concluyó en 1982 que la pintura fue hecha usando diversas variantes de una técnica moderna conocida como temple. Sol Rosales concluyó que el manto -de 1.70 x 1.0 Metros- es una mezcla de telas de lino y cáñamo y que los pigmentos utilizados (los colorantes) están hechos a base de cochinilla, sulfato de calcio y hollín, de uso corriente en el siglo XVI.
Entre 1947 y 1973, la pintura fue restaurada por Don José Antonio Flores Gómez y se cuenta ya entonces con más firmas en el manto. El mismo pintor lo menciona en el periódico El Proceso, número 1.343: “Antes de mí, otros restauradores ya le habían dado retoques a la imagen. Eso lo noté desde la primera vez que intervine. Y estoy seguro de que otros intervinieron después de mí.”
Entonces la pregunta obligada es: ¿Cuántas personas han tocado la imagen en el ayate en todos estos siglos?
La imagen quedó pintada sobre tela de lino y cáñamo. La tradición dice que esta obra se ejecutó sobre el lienzo desnudo, lo cual es falso porque un examen al ojo hace evidente la preparación del color blanco, cuyo grosor podría considerarse medio y aplicado en forma irregular.
La pintura fue dibujada usando variantes de la técnica moderna conocida como temple. Una de esas variantes, usada en manto y ropaje, se empleaba en el siglo XVI con el nombre de aguazo, técnica consistente en realizar la pintura sobre el lienzo ligeramente húmedo para facilitar la fijación del color.
El color blanco que aparece en la pintura es -con toda seguridad- sulfato de calcio. Los pigmentos azul y verde son, probablemente, compuestos básicos de óxido de cobre. Las tierras son óxidos de hierro.
Para los pigmentos rojos –además del óxido de hierro rojo-, se usaba el bermellón -un compuesto de azufre y mercurio-, y el carmín de la cochinilla mexicana.
Auxiliándose con luz rasante y con luces ultravioletas, un examen ocular detecta diversas áreas de repintes en zonas importantes. También se detectan repintes en el fondo del manto y a lo largo de la unión de los lienzos.
Por medio de una carta, el abad Schulenbur informó al Cardenal Sodano, en el Vaticano, lo siguiente: “… y nos dimos perfecta cuenta de que la imagen reunía todas las características de una pintura hecha por mano humana, con el deterioro propio de la antigüedad de la misma. Dicho examen crítico lo enviamos a la sede apostólica como un signo de honestidad y de amor a la verdad.”
El consultor histórico del Vaticano -Sodano- ni siquiera mandó analizar la imagen de la Virgen de Guadalupe para comprobar que fuera producto de un milagro, ya que lo tuvieron muy claro desde un principio.
Sin querer parecer superficial, puede concluirse que las apariciones no fueron ciertas, porque las fuentes contrastadas permiten comprender que todo ha sido una historia fantástica.
Extractos de lo escrito el 04-11-2008
LA VIRGEN GUADALUPANA
La Virgen de Guadalupe es una imagen religiosa que se exhibe en la basílica del mismo nombre, en el Distrito Federal en México. Se cree que no sólo es la patrona de México, sino de toda América. Los números parecen demostrarlo.
La Basílica de Guadalupe –solo superada por la Basílica de San Pedro, en el Vaticano- es el santuario católico más visitado en el mundo. En modo extraordinario, el número de visitantes recibido por el templo guadalupano en el año 2006 superó a la Basílica de San Pedro, convirtiéndose así –al menos ese año- en el santuario católico más visitado del mundo, lo que da fe de la profunda devoción católica arraigada en toda Latinoamérica.
Según la leyenda, María se manifestó al indio Juan Diego, originario de Cuautitlán, convertido al cristianismo pocos años atrás.
El Nican Mopohua -documento donde se relata esta leyenda-, menciona que la Virgen se dio a conocer como «Guadalupe» al tío de Juan Diego, cuando éste se encontraba enfermo de gravedad. Personas conocedoras afirman que es imposible que María se presentara como «Guadalupe», porque Juan Bernardino –el tío de Juan Diego- no comprendía la lengua castellana traída por los españoles al Nuevo Mundo. (Esto quedará ilustrado en la nota cuarta)
La leyenda indica que fueron varias las apariciones en el Tepeyac ese sábado 9 de diciembre de 1531. De acuerdo con el relato, María le pidió a Juan Diego que buscara al Obispo de México -fray Juan de Zumárraga- y le contara que lo que ella pedía era que le construyeran un templo en el cerro.
El Obispo no creyó en las apariciones, y le pidió pruebas a Juan Diego.
La solución mariana consistió en que Juan Diego cortara rosas de Castilla -propias del cerro del Tepeyac- y se las llevara al obispo. Juan Diego guardó las rosas en su ropaje –un ayate-, y al entregarlas, al extender el ayate sobre una mesa -y este es el punto central de la leyenda- surgió milagrosamente una imagen grabada en él. Esto fue prueba suficiente para que Zumárraga creyera en aquel milagro.
Descrita la leyenda, ahora pasamos a las notas y datos curiosas.
En la década de 1550. Por esos años, Fray Alonso de Montúfar, Obispo Segundo de la Nueva España, había ordenado a un pintor indio de la comunidad que preparara una imagen de la virgen. El nombre de este indio era Marcos Cipac de Aquino. Esto puede aseverarse porque el ayate quedó firmado por Marcos Aquino (costumbre natural de cualquier artista), y puede comprobarse utilizando una buena lupa.
Esto se comprueba también documentalmente debido a que se conserva escrito un sermón pronunciado el 8 de septiembre de 1556 por fray Francisco de Bustamante, quien era entonces provincial de la orden franciscana. Este sermón fue dado en la capilla de San José ante el Virrey, la Audiencia y ante vecinos distinguidos de la ciudad de México. En ese sermón, el padre Bustamante critica el culto guadalupano y afirma que la imagen fue pintada por el indio Marcos Cipac de Aquino.
Análisis realizados a la imagen por expertos en arte antiguo.
El restaurador José Sol Rosales, en un estudio realizado a petición del ex abad de la basílica de Guadalupe Guillermo Schulenburg, concluyó en 1982 que la pintura fue hecha usando diversas variantes de una técnica moderna conocida como temple. Sol Rosales concluyó que el manto -de 1.70 x 1.0 Metros- es una mezcla de telas de lino y cáñamo y que los pigmentos utilizados (los colorantes) están hechos a base de cochinilla, sulfato de calcio y hollín, de uso corriente en el siglo XVI.
Entre 1947 y 1973, la pintura fue restaurada por Don José Antonio Flores Gómez y se cuenta ya entonces con más firmas en el manto. El mismo pintor lo menciona en el periódico El Proceso, número 1.343: “Antes de mí, otros restauradores ya le habían dado retoques a la imagen. Eso lo noté desde la primera vez que intervine. Y estoy seguro de que otros intervinieron después de mí.”
Entonces la pregunta obligada es: ¿Cuántas personas han tocado la imagen en el ayate en todos estos siglos?
La imagen quedó pintada sobre tela de lino y cáñamo. La tradición dice que esta obra se ejecutó sobre el lienzo desnudo, lo cual es falso porque un examen al ojo hace evidente la preparación del color blanco, cuyo grosor podría considerarse medio y aplicado en forma irregular.
La pintura fue dibujada usando variantes de la técnica moderna conocida como temple. Una de esas variantes, usada en manto y ropaje, se empleaba en el siglo XVI con el nombre de aguazo, técnica consistente en realizar la pintura sobre el lienzo ligeramente húmedo para facilitar la fijación del color.
El color blanco que aparece en la pintura es -con toda seguridad- sulfato de calcio. Los pigmentos azul y verde son, probablemente, compuestos básicos de óxido de cobre. Las tierras son óxidos de hierro.
Para los pigmentos rojos –además del óxido de hierro rojo-, se usaba el bermellón -un compuesto de azufre y mercurio-, y el carmín de la cochinilla mexicana.
Auxiliándose con luz rasante y con luces ultravioletas, un examen ocular detecta diversas áreas de repintes en zonas importantes. También se detectan repintes en el fondo del manto y a lo largo de la unión de los lienzos.
Por medio de una carta, el abad Schulenbur informó al Cardenal Sodano, en el Vaticano, lo siguiente: “… y nos dimos perfecta cuenta de que la imagen reunía todas las características de una pintura hecha por mano humana, con el deterioro propio de la antigüedad de la misma. Dicho examen crítico lo enviamos a la sede apostólica como un signo de honestidad y de amor a la verdad.”
El consultor histórico del Vaticano -Sodano- ni siquiera mandó analizar la imagen de la Virgen de Guadalupe para comprobar que fuera producto de un milagro, ya que lo tuvieron muy claro desde un principio.
Sin querer parecer superficial, puede concluirse que las apariciones no fueron ciertas, porque las fuentes contrastadas permiten comprender que todo ha sido una historia fantástica.








