HABLANDO DE GENOCIDIO, DE LA IGLESIA CATÓLICA Y LOS CREYENTES
Saturday, May 18, 2013 7:12:29 AM
La Real Academia de la Lengua Española, define el Genocidio como "...exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad".
La Enciclopedia Encarta lo define como "...crimen de destruir o cometer conspiración para aniquilar y exterminar de forma premeditada y sistemática un grupo nacional, étnico, racial o religioso".
De acuerdo con estas definiciones, se requieren uno o más motivos para que un individuo o grupo procure acabar con otros individuos o grupos, empleando los medios que se tengan al alcance.
Tan simple y breve como la definición, concluyó recientemente en Guatemala la primera fase de un juicio en el que se empleó el Genocidio como figura y argumento legal aplicable a dos primeros acusados de las fuerzas armadas guatemaltecas -juicio en que se permitió que un testigo (falso o verdadero, no importa) señalara al mismísimo señor Presidente de la República de Guatemala-.
Y las razones aducidas por los fiscales fueron hilvanadas alrededor de motivos de raza, etnia y política, que al tenor de la definición presentada en el primer párrafo, "encuadró" -como dijera la señora Juez Presidenta del Tribunal- en la persona de uno solo de los acusados: el General retirado José Efraín Ríos Montt..
Y quizá el argumento que cobró fuerza y que fue determinante para la aplicación de esa figura legal sobre el único acusado que resultó sentenciado, fue el socorrido aserto internacional: "...los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles".
Imprescriptible significa que este tipo de crímenes pueden ser juzgados en cualquier tiempo.
Entonces, este aserto es válido para cualquiera de las expresiones de genocidio habidas en la historia, recientes o no, que hayan marcado la vida de la gente y que hayan provocado altas distancias entre victimarios y víctimas.
Se va antojando entonces que hayan más "juicios históricos" alrededor del mundo, en los que se intente devolver a la humanidad dañada -simbólicamente, claro está- solo un poco de la dignidad robada, y aunque nunca haya resarcimiento, al menos se conceda paz a la conciencia colectiva de las víctimas.
Pues bien, como hombre libre protestante, estoy consciente de la herencia recibida de los reformadores surgidos entre los siglos 14, 15, 16 y 17, y también estoy consciente de los suplicios, martirios y discriminación de que fueron objeto quienes lucharon por darle a los demás hombres "libertad de conciencia" y acceso a la Palabra de Dios.
Por tanto, me avengo a ser "querellante adhesivo" en todo juicio que busque aplicar la palabra Genocidio a toda aquella maquinaria religiosa de la Iglesia Católica, comúnmente llamada "La Santa Inquisición", desarrollada y planificada sistemáticamente en todas partes del mundo para acabar y exterminar -por motivos de religión- a los así llamados "herejes". Es decir, el actuar del brazo judicial del Vaticano "encuadra" -como dijo la Juez Barrios- en la figura de Genocidio.
Y recordemos que el Genocidio es IMPRESCRIPTIBLE. No importará ahora ni nunca que haya pasado tanto tiempo.
"Hereje", de acuerdo con funcionarios de la Iglesia Católica, es aquel que se aparta de la verdad. Sin embargo, los mal llamados "herejes" ofrendaron su vida a Dios precisamente porque hallaron la verdad de Dios. Y hallar la verdad fue lo que los alejó del catolicismo. Y esto es incuestionable.
Pero la realidad de nuestro planeta es que tan escasas son las posibilidades que se desarrollen juicios de esta naturaleza, como escasas son las posibilidades de que un hombre incremente su estatura al menos un codo.
A eso se agrega que es en el pasado donde han quedado enterrados los nombres de hombres victimizados y los nombres de hombres victimarios. Los testigos -falsos y verdaderos-, tampoco están . No hay vídeos, llamadas telefónicas o fotografías.
Solamente expedientes. Viejos y aburridísmos expedientes. Sin embargo, con eso será suficiente. Sumarios que aunque están escondidos de la vista del público, ahí están. Escritos con tinta de cochinillas quizá.
Por la experiencia de este juicio, por la mentalidad de los acusadores y juzgadores y por las cuestiones legales empleadas, por la necesidad de castigar y sentar precedente acerca de hechos muy burdos y crueles dados en nuestro país, creo y entiendo que en el Juicio de Dios, no igual sino peculiarmente, habrá muchas sentencias en las que el término Genocidio será aplicado.
"...y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios..." (Juan 16:2).
Aún restan Genocidios por soportar. Los creyentes siempre serán las víctimas.
Shalom
La Enciclopedia Encarta lo define como "...crimen de destruir o cometer conspiración para aniquilar y exterminar de forma premeditada y sistemática un grupo nacional, étnico, racial o religioso".
De acuerdo con estas definiciones, se requieren uno o más motivos para que un individuo o grupo procure acabar con otros individuos o grupos, empleando los medios que se tengan al alcance.
Tan simple y breve como la definición, concluyó recientemente en Guatemala la primera fase de un juicio en el que se empleó el Genocidio como figura y argumento legal aplicable a dos primeros acusados de las fuerzas armadas guatemaltecas -juicio en que se permitió que un testigo (falso o verdadero, no importa) señalara al mismísimo señor Presidente de la República de Guatemala-.
Y las razones aducidas por los fiscales fueron hilvanadas alrededor de motivos de raza, etnia y política, que al tenor de la definición presentada en el primer párrafo, "encuadró" -como dijera la señora Juez Presidenta del Tribunal- en la persona de uno solo de los acusados: el General retirado José Efraín Ríos Montt..
Y quizá el argumento que cobró fuerza y que fue determinante para la aplicación de esa figura legal sobre el único acusado que resultó sentenciado, fue el socorrido aserto internacional: "...los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles".
Imprescriptible significa que este tipo de crímenes pueden ser juzgados en cualquier tiempo.
Entonces, este aserto es válido para cualquiera de las expresiones de genocidio habidas en la historia, recientes o no, que hayan marcado la vida de la gente y que hayan provocado altas distancias entre victimarios y víctimas.
Se va antojando entonces que hayan más "juicios históricos" alrededor del mundo, en los que se intente devolver a la humanidad dañada -simbólicamente, claro está- solo un poco de la dignidad robada, y aunque nunca haya resarcimiento, al menos se conceda paz a la conciencia colectiva de las víctimas.
Pues bien, como hombre libre protestante, estoy consciente de la herencia recibida de los reformadores surgidos entre los siglos 14, 15, 16 y 17, y también estoy consciente de los suplicios, martirios y discriminación de que fueron objeto quienes lucharon por darle a los demás hombres "libertad de conciencia" y acceso a la Palabra de Dios.
Por tanto, me avengo a ser "querellante adhesivo" en todo juicio que busque aplicar la palabra Genocidio a toda aquella maquinaria religiosa de la Iglesia Católica, comúnmente llamada "La Santa Inquisición", desarrollada y planificada sistemáticamente en todas partes del mundo para acabar y exterminar -por motivos de religión- a los así llamados "herejes". Es decir, el actuar del brazo judicial del Vaticano "encuadra" -como dijo la Juez Barrios- en la figura de Genocidio.
Y recordemos que el Genocidio es IMPRESCRIPTIBLE. No importará ahora ni nunca que haya pasado tanto tiempo.
"Hereje", de acuerdo con funcionarios de la Iglesia Católica, es aquel que se aparta de la verdad. Sin embargo, los mal llamados "herejes" ofrendaron su vida a Dios precisamente porque hallaron la verdad de Dios. Y hallar la verdad fue lo que los alejó del catolicismo. Y esto es incuestionable.
Pero la realidad de nuestro planeta es que tan escasas son las posibilidades que se desarrollen juicios de esta naturaleza, como escasas son las posibilidades de que un hombre incremente su estatura al menos un codo.
A eso se agrega que es en el pasado donde han quedado enterrados los nombres de hombres victimizados y los nombres de hombres victimarios. Los testigos -falsos y verdaderos-, tampoco están . No hay vídeos, llamadas telefónicas o fotografías.
Solamente expedientes. Viejos y aburridísmos expedientes. Sin embargo, con eso será suficiente. Sumarios que aunque están escondidos de la vista del público, ahí están. Escritos con tinta de cochinillas quizá.
Por la experiencia de este juicio, por la mentalidad de los acusadores y juzgadores y por las cuestiones legales empleadas, por la necesidad de castigar y sentar precedente acerca de hechos muy burdos y crueles dados en nuestro país, creo y entiendo que en el Juicio de Dios, no igual sino peculiarmente, habrá muchas sentencias en las que el término Genocidio será aplicado.
"...y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios..." (Juan 16:2).
Aún restan Genocidios por soportar. Los creyentes siempre serán las víctimas.
Shalom








